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Mujer dominante y controladora: No debes ser la superheroína de nadie

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Ser una mujer dominante, controladora y/o rescatadora suele ser una condición aprendida por el matriarcado de la cultura latina; no es tú culpa, crecimos con la imagen de mujeres que tomaban las riendas de cualquier situación y resolvían la vida de todos a su alrededor al mejor estilo de Doña Barbara y a decir verdad ese papel es agotador.

Si como yo has notado que eres una mujer dominante y controladora, sigue leyendo porque hay más desventajas de las que te imaginas.

Fuí criada por mujeres guerreras, luchadoras e inteligentes, pero que actuaban a través de sus heridas del pasado y se notaba por el deseo de control de las situaciones y de las personas; muy amorosas eso sí.

Pero ahora que lo veo desde otra perspectiva también eran mujeres infelices porque nunca sintieron esa sensación gratificante de soltar lo que no les correspondía y dejarse cuidar, ya que en el fondo no las cuidaron o no supieron cómo hacerlo.

Ser una mujer dominante y controladora es, en el fondo, un acto de sobrevivencia en muchos casos cuando crecemos en ambientes donde los roles de “hombre – mujer” están invertidos y necesitamos actuar para evitar que las cosas no salgan como “deberían” salir, porque este tipo de crianzas nos hace sentir que somos dueñas de la verdad absoluta.

Ese fue el patrón con el que crecí pero algo en mí me decía que eso no era placentero, no había plenitud y lo descubrí con dos ejemplos cercanos.

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Ejemplos cómo ser una Mujer Dominante perjudica la relación de pareja.

1.Soy infeliz contigo, por eso te haré infeliz también (Inconcientemente)

Conozco un matrimonio de un hombre amoroso, buen padre pero sumiso y extremadamente pasivo. Realmente él fue quien llevó la crianza tierna de los hijos, porque su esposa se ocupaba de controlar y como un militar tomar las decisiones que en casa debían tomarse.

Ambos vivieron hasta la vejez juntos, pero en una vida triste y pesada en la que llegaron al punto de no hablarse viviendo en el mismo lugar.

Me ví en ese espejo y decía cuando aún no había aceptado a Cristo “Esto no es lo que yo quiero para mi vida” pero aún así no reconocía la falla en esa relación.

Existe otro ejemplo muy similar, en este caso si se aman mutuamente pero el deseo de ella por controlar todo la hace considerar que su esposo no tiene la suficiente fuerza para tomar buenas decisiones, hace que él desaparezca, pueden andar juntos pero él no es tomado en cuenta, realmente hace lo que su esposa dice y la mayoría del tiempo está en silencio.

En ese caso pensé “Oye pero ella no lo deja ser, pobrecito” cuando de verdad ahora siento pena por los dos.

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Las mujeres rescatadoras no notamos el daño que le hacemos a otros y el que nos hacemos a nosotras mismas asumiendo un rol que no nos corresponde.

Como dije en un principio es agotador, ya lo viví.

2.La Mujer Controladora dice: Quítate los pantalones, a mí me van mejor

Sin darme cuenta esa era la posición que tenía en mi antigua relación y lo noté el día que ví a mi ex pareja protegiendo con dulce amor y liderazgo a su hermana en una situación cotidiana. Cuando él entró al carro le pregunté por qué conmigo no hacía eso y me dijo: “Es que tú no te dejas”

Acepto que me dolió y claro que me marcó, pero fueron muchos años después que nos separamos que pude entender por qué no me dejaba, estaba actuando bajo el patrón de mi crianza rescatadora, donde yo debía tomar las mejores decisiones de mi nuevo hogar.

Esa postura nunca me permitió ver que no lo respetaba como se merecía, nunca le dí su lugar como hombre de la casa, las cosas eran como yo decía y estaba cegada con que esa era la forma correcta.

En el fondo no me permití sentir admiración por él y nunca me permití ser amada de verdad; él estaba asumiendo su patrón de sumisión y yo de mujer controladora.

Al final iba a terminar como esas dos familias, porque en mi inconsciencia hacía lo que aprendí hacer mientras crecía.

Desvantajas de ser una mujer controladora / rescatadora

  • En la soltería, atraeremos hombres sumisos como esos que no nos gustan porque necesitan a una mujer controladora como nosotras que cumpla el rol de mamá o superheroína.
  • En la soltería, alejaremos a esos hombres líderes que saben hacia donde van porque ellos no andan buscando a una mujer que los dirija, ellos se dirijen solos.
  • Siempre llevaremos la carga más pesada porque no sabemos soltar o trabajar en equipo.
  • Nos llenaremos de expectativas que humanamente nadie puede cumplir.
    Nos sentiremos insatisfechas en cualquier relación porque hay algo que nos falta o que nos sobra.
  • Nos robamos el privilegio de trabajar en nuestro propio diseño, como mujeres capaces de lograr sus metas pero también con la suficiente fortaleza de entender que es bueno pedir ayuda y aceptarla.
  • Haremos infelices a las personas a nuestro alrededor al no dejarlos libres en sus decisiones y al hacerles sentir que su opinión o decisión no es importante para nosotros.
  • Nos cansaremos y siempre pensaremos “es que a mi nadie me entiende”
  • Robaremos de nuestro tiempo para cuidar de otros que se pueden cuidar solos.

Seamos honestas, el control no nos llevará a ningún lado

No nos mintamos, todas soñamos con “el principe azul” de los cuentos de fantasía pero querida amiga el principe azul necesita ser un caballero, un cazador, un conquistador, un proveedor, un guía, un líder amoroso que se sienta seguro la mayor parte del tiempo de su rol como “cabeza del hogar”.

Pero si somos nosotras quienes asumimos esos roles entonces ¿Cómo lo hace si ya hay quien lo haga?

Plenitud es vivir en nuestro diseño y nosotras como mujeres nos cohibimos de eso por no querer soltar y decir “bueno ¿Sabes qué? este trayecto es para caminar juntos ¿Por donde te gustaría transitar a ti?” y si te gusta, te respeta y se adapta a tus valores deja que se dé ese juego hermoso que Dios planeó para nosotros.

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Querida mujer dominante y controladora ¿te cuento algo? ¡Es gratificante soltar el control!

Ahora que estoy soltera pongo mi dependencia en Dios, dejo que Él haga y suelto el control sin dejar de trabajar en mi para agradarlo, eso es sentirse en libertad. No quiero ser una mujer dominante.

Además me ayuda a aceptar desde ya la idea de que siempre dependeré de Dios y que si me llego a casar voy a aceptar por amor a Él ese diseño de caballero que puso en mi futuro esposo.

Mujer controladora, hazme caso y suelta…

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Escrito por Marielysa Castellano. Instagram: @marielysacg

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