Si Dios me ama, ¿por qué permite esta prueba en mi vida?

Creo que a nadie en la vida le gusta sufrir, ni disfruta mientras está pasando un momento duro o circunstancia difícil. ¿Sería absurdo verdad? Nosotros los seres humanos siempre optamos por el camino fácil, lo cómodo, lo que menos molestia e incomodidad cause porque, por naturaleza, buscamos lo que nos haga sentir bien.

Sin embargo, hay algo llamado “Pruebas” o “Procesos” que si bien queremos crecer, avanzar y ser transformados, será necesario pasar por ellos, aunque quisiéramos evitarlos.

Muchas veces, y en algunos casos Dios se vale de ellos, llámese como se llame la prueba, para hacer algo en nuestras vidas con algún propósito. Pero, aceptar las pruebas o procesos no siempre es fácil, se requiere de mucha fortaleza y valentía para caminar en medio de ello y poder salir airoso. En algunos casos estas pruebas suelen pasar por consecuencia de “desobediencia” o por causa de un trato especial de Dios. ¡Sí, especial!

En un momento de mi vida pasé por una prueba grande, un proceso de Dios del que todos los días quería salir corriendo, porque efectivamente no era nada fácil. Literalmente podía sentir cómo quemaba, cómo dolía y el sufrimiento que me causaba. (En mi caso fue por desobediencia).

Pero un día, un bendito día, en el que me encontraba de visita en una iglesia en la ciudad de Miami, se encontraba una pastora invitada que se encargó de llevar el mensaje. Realmente no recuerdo con detalles ni siquiera el tema de la prédica, pero unas de las pocas cosas que sí recuerdo, fueron unas palabras que hicieron eco en mi vida y aunque fueron tan sencillas, fueron suficientes para sostenerme durante mi proceso, estas palabras fueron las siguientes:

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“No te saltes la prueba, porque sino te va tocar presentar un examen más difícil

Cuando escuché esas simples palabras sentí claramente que Dios me estaba hablando a través de ellas, sabía que era conmigo, que esa palabra era para mí. A veces creemos que si es Dios y Su Espíritu Santo el mensaje o la palabra debe venir casi que con fuego, en algún tono agudo o con términos rebuscados, pero así es como he visto que Dios habla a mi vida, de una manera simple, por decirlo de algún modo.

Durante mi proceso y cuanto más difícil se hacía la prueba, más traía a mi mente esas palabras y me agarraba fuerte de ellas. El solo pensar que el salirme de la prueba me podía tocar más adelante pasar un proceso aún más difícil me llenaba de fuerzas, además el saber de que Dios estaba en control y debía dejar que Él terminara el trabajo que estaba haciendo en mí sin interrumpir el proceso.

La palabra de Dios dice que así como el oro y la plata es pasada por el fuego, así seremos pasados nosotros por él (1 Pedro 1:7, 1 Pedro 4:12-13, Zacarías 13:9).

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¿Y será porque Dios es cruel?.. Al contrario, es porque es tan bueno y nos ama tanto, que desea que seamos pulidos y purificados de todas esas impurezas. El fuego representa la prueba: (Divorcio, ruptura, enfermedad, pérdida de un trabajo o alguna posesión, etc). Las impurezas o suciedad representan: (El pecado, algunas debilidades de nuestro carácter, arrogancia, falta de humildad, orgullo, etc). El oro o la plata somos nosotros.
A través del fuego estos metales o minerales son fundidos, purificados y moldeados para luego finalmente crear una pieza hermosa. Dios desea que así como el oro, la plata e incluso el diamante pasa por este proceso, nosotros también pasemos de lo ordinario a lo extraordinario. Para que no haya nada que opaque e impida que podamos brillar como Él anhela que lo hagamos.

El plan de Dios no es castigarnos, pero sí desea corregirnos a través de su disciplina, sin embargo; aún cuando lo hace, y aún siendo por causa de alguna falla o pecado, Él sigue mostrando su amor, misericordia y fidelidad como un Padre que ama su hijo. Él no nos deja solas en medio de nuestras pruebas, por el contrario, está allí presente para sostenernos, fortalecernos y darnos su consuelo.

Su propósito es convertir nuestras debilidades en fortalezas, nuestro carácter en semejanza al de Cristo, nuestro corazón en uno más puro y limpio.

Si me preguntaras si hubiese querido que esto pasara te dijera que no, pero sin duda no sería lo que hoy en día soy. Después de haber pasado por mi proceso puedo asegurarte que mi vida no es la misma. Me costó muchísimo, no fue ni un poquito fácil pero Dios siempre estuvo conmigo. Romanos 8:28 se convirtió en mi verso favorito:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

¡Doy fe de esta verdad!

Qué bendición es que podemos contar con Su Palabra que nos recuerda sus grandes promesas y nos fortalece en medio de las pruebas. Nunca subestimes el poder de una simple y sencilla palabra, venga de la forma o el medio que sea, porque Dios la puede usar para comenzar hacer algo en tu vida.

Si estás pasando por uno de esos procesos o trato especial de Dios, no lo olvides: “No te saltes la prueba” puedes estar segura de que Él no te dejará, ni te soltará hasta que no estés lista y preparada para brillar.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-5”

Escrito por: Shaysiu García (@Shaysiu1)

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