Mujeres: Luces, cámaras, acción (Parte I)

Existe una verdad incómoda, algo de lo que muchas están orgullosas y dicen: “ay, yo sí”; otras, simplemente, se rehúsan a aceptarlo. Y es que ya desde hace décadas se ha vuelto popular la frase: Las mujeres son dramáticas. Y, honestamente, lo somos. Nos encanta estar metidas en una novela, entre misterios y el sufrimiento. ¿Aún no aceptas que eres dramática? Vamos por pasos.

El problema de ser dramática no es darle la razón al 90% de la población masculina, no, no, no; el problema es que nos causa miles de inconvenientes en nuestras relaciones interpersonales, especialmente, con nuestra pareja. “¡Pero claaaro, si ese es el sinvergüenza que se la pasa diciéndome que soy paranoica y dramática!” Mi estimada, lo eres. El primer paso para resolver un problema es reconocer que lo tienes. No sé si es cuestión de codificación genética, pero lo cierto es que tenemos que hacerle frente a este hecho, analizarnos a nosotras mismas y darnos cuenta del daño que el drama hace a nuestras relaciones.

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No soy el gurú del amor, pero de acuerdo con mi experiencia, comenzaré por darte algunas situaciones que te demostrarán cómo nos encanta vivir en una novela y cómo evitarlo.

Sí, has subido de peso

Hazle un favor a tu pareja, no le preguntes “Mi amor ¿tú crees que estoy gorda?” ¡En qué conflicto mental lo has metido! No sabrá si serte honesto por miedo a que le lances un batazo o decirte mentiras con temor de que descubras que miente y también le lances otro batazo. Si crees que estás subida de peso, lo más probable es que lo estés; no le preguntes al pobre y ahórrate una discusión épica.

Memoria de pez

Es algo casi comprobado científicamente que los hombres no recuerdan fechas que para las mujeres suelen ser más especiales, como los aniversarios –“Aleluya” por los que sí se acuerdan– pero, la mayoría sabemos que no las recuerdan. Ahora bien, ya conociendo este dato casi científico, ¿por qué darte malos ratos cuando llega el día del aniversario y él no te dijo ni te regaló nada? Si tanto te interesa que se festeje el preciado día, haz un acuerdo con él y coloca una alarma en su teléfono 3 días antes y otra alarma el mismo día del aniversario. Es una manera de ayudarlo a él y ayudarte a ti a no vivir un día de completo sufrimiento y mar de lágrimas.

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Si no le contesto se desespera

Que no te atienda el teléfono o no responda tus mensajes no quiere decir que él esté haciendo algo indebido. Pasas todo el día armando una historia en tu cabeza, una novela en la que el epicentro es una fatal infidelidad o donde el apuesto hombre está dudando de su amor hacia ti. Vas llenándote sola de amargura y de rabia, de inseguridades, de tal forma que cuando por fin ves a tu pareja ¡plaz! Le lanzas la cachetada y te enrumbas en una pelea sin sentido cuando él te interrumpe: “pero… se me descargó el teléfono”. No actúes según tu sed de drama, piensa primero, reflexiona, y si al verlo solo lo saludas amorosamente y le comentas: “Qué raro que no me has respondido en todo el día”. Te ahorrarás otra batalla tipo “300”, la película.

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P.D. Esta solución aplíquese para todo tipo de malos entendidos.

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