¿Amigos que se atraen o amigos con derecho? Riesgos de cruzar la línea mientras se conocen

Este post es un compendio de las lecciones de Dios detrás de cada fracaso emocional, producto de algunas experiencias personales y otros tantas de mujeres cercanas; lecciones que nacieron en medio de interminables conversaciones por teléfono, llantos desconsolados y confesiones de medianoche. Aunque fueron muchas las malas decisiones y los errores recurrentes en el campo de las relaciones, al final todas coincidimos en la enseñanza que cada experiencia dejó a su pasó y encontramos que las penas pasadas ayudaron a recordarnos porqué es conveniente respetar ciertos límites cuando se sale con un chico.

El primer error que la mayoría comete ante la posibilidad de establecer una relación es preocuparse más por conocer a la persona “como pareja” –considerándolo un paso imprescindible para garantizar el éxito de la misma–, en vez de ocuparse primero en conocer a su prospecto de pareja como persona. Este comportamiento responde a un concepto que la sociedad nos inculca, sin embargo, la Biblia enfatiza que los principios establecidos por Dios no se amoldan al pensamiento actual.

Las relaciones informales están a la orden del día y lamentablemente la iglesia no escapa de esta realidad. El término “amigos con propósito” se ha vuelto, en la mayoría de los casos, un eufemismo de los “con derecho” y parte de la responsabilidad recae sobre nosotras, las mujeres. Pero antes de entrar en materia, vayamos por partes.

Durante el cortejo…

En cuanto al tema, existen dos cosas que nos caracterizan como mujeres: lo vulnerable que podemos ser ante nuestras emociones y lo auditivas que somos. Por esa razón es que nos derretimos cuando un hombre se muestra atento y nos dice cosas que terminan por robarnos el aliento. Sin embargo, los hombres y las mujeres funcionamos un tanto distinto.

Aunque ambos géneros se convierten en un cúmulo de hormonas y emociones andante durante el coqueteo, cada cual reacciona de formas diferentes. Así como nosotras solemos inclinarnos hacia lo auditivo, el hombre es más propenso a estímulos físicos y visuales. Por esa razón, su naturaleza es inclinarse a buscar respuestas más tangibles; por eso la cercanía, las miradas profundas, esas manos que premeditadamente te encuentran o las indirectas pícaras que en ocasiones se escapan…

A pesar de ello, aclaremos algo: que un hombre sea cristiano no implica que sus hormonas funcionen diferente. Aquí es donde, como mujeres, solemos cometer el primer error.

Compartir la fe no es excusa para bajar tu guardia, ¿o es que acaso la santidad es algo que se deja al cuido de otro? Con esto me refiero a que por muy “de Dios” que sea un chico, tu deber es mantener esos límites que te corresponde establecer –esto aplica tanto para conductas como conversaciones–, primero por amor a Dios, luego por amor a ti y después por amor a él; sin relajarte al respecto ni dar por sentado que, por ser cristiano, él siempre respetará los limites. Aunque es el deber ser; amiga, ¡la tentación es real!

En este punto quizás pienses: «¡Nada que ver conmigo!, nosotros primero estamos orando»… Y eso está bien, pero déjame decirte que cuando una chica se siente atraída por un chico y el sentimiento es mutuo, ceder terreno es más común de lo que piensas; así se van colando los abrazos prolongados, la cercanía al sentarse juntos, las caricias aparentemente inocentes, los besitos de despedida que cada vez se acercan más a los labios, el beso furtivo, las conversaciones más íntimas o reveladoras… y todo esto pasa mientras «siguen orando». ¡Ni hablar de la intimidad sexual!, porque sí, también pasa.

Respetar los límites físicos tampoco se trata de ser mojigata. La razón de esto es simple y lógica: si sabes que cada día te involucras más con cada conversación y gesto, entonces ¿qué te hace pensar que puedes dar pie a lo físico sin involucrar tu corazón?

Puede que sean amigos, que estén saliendo y conociéndose, que la atracción sea innegable y que él se muestre comprometido al 100 por ciento. Lo cierto es que desde el primer momento que te permitas dar paso a lo físico, entrarás en ese peligroso limbo en el que dejan de ser amigos, pero sin llegar a consolidar un noviazgo o compromiso mutuo expreso –aunque sus palabras o tu corazón aseguren lo contrario–, porque sí, eso de ser una “amiga con derechos” no se limita sólo al sexo.

Tan sólo piénsalo: si consolidar una amistad genuina y duradera requiere mucho más que un par de meses y salidas, ¿qué te hace pensar que la ecuación es diferente para una relación duradera, exitosa y que Dios aprueba?

Si de constante se encuentran diciéndole a los demás «sólo somos amigos», seguro es porque se comportan como si fueran algo más… Los verdaderos amigos no se besan, no se la mantienen abrazados, no caminan de la mano ni se acarician, tampoco tienen sexo. Si algo de esto pasó con tu crush mientras salían y se conocían, lo mejor es ser sensata, reconocer que entraste en la zona de los “con derecho” y hacer algo al respecto, porque nada bueno crece ahí.

Aclarado el punto, puede que digas: «es que ya casi somos novios, sólo esperamos hablar con nuestras familias y/o pastores». Si este es tu caso, te invito a que te respondas lo siguiente: ¿y si la relación no se consolida? ¿Si no llega el respaldo de Dios o simplemente no es tiempo para relaciones? Es entonces cuando tomar distancia –si lo logran– se siente morir, pues, cruzar los límites físicos por lo general conlleva a la dependencia emocional.

Por cruzar esos pequeños límites aparentemente inofensivos es que muchas veces terminamos desilusionadas o heridas, sin entender que, en parte, nosotras mismas somos responsables del daño que sufrimos; todo porque en un momento de ilusión permitimos que todas esas experiencias, detalles y palabras bonitas nublaran nuestro juicio y cediéramos terreno antes de tiempo, endosando el corazón a quien se dejó guiar por el enamoramiento y quizás hoy, después de hablarte de amor y prometerte un futuro juntos, está enamorando a otra chica…

Entonces, ¿qué hacer?

La mejor manera para conocer a alguien a fin de establecer una relación de noviazgo exitosa no es hacerlo “como pareja” antes, a modo de prueba; sino aplicar una bien jugada carta de la amistad; esta promueve el estímulo espiritual, intelectual y emocional porque lo físico no tiene cabida. Además, aunada a la oración te ayudará a conocer el corazón, la madurez y la condición espiritual de la otra persona.

Amiga, no subestimes el poder de preservar los límites con un chico al entrar voluntariamente en un margen de error del cual Dios te advierte. Hazlo por ti, por lo que deseas y por lo que sabes que mereces. ¡Apuesta mejor por una amistad sincera!, así evitarás endosar tu corazón y si luego te enamoras, lo estarás haciendo de tu mejor amigo, no de un desconocido que te pretende. Quien te ame de verdad no sólo lo sabrá respetar, permanecerá a tu lado y te dará un lugar digno en su vida, sino que aprenderá a valorar la entereza que tienes para preservarte fiel y por amor a tus convicciones. Recuerda que sólo tú puedes establecer los límites para no dar pie a arrebatos hormonales a fin de evitar tropiezos y experiencias dolorosas que luego acaben por frustrar lo que pudo ser una hermosa relación.

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