Del enamoramiento al desamor: No naciste para ser “La otra”

la otra

En un artículo anterior les comentaba cómo había caído en el terrible error de ser el “segundo plato” o ” la otra” en una relación de noviazgo, y de cómo mi amor ciego por aquel muchacho había pisoteado mi autoestima. Desgraciadamente mi historia es nada comparada con muchas otras en las que mujeres no solo entregan su corazón, sino también su cuerpo y alma a hombres que las tienen como segundonas, y que en muchos de los casos están casados.

Pero, ¿qué lleva a las mujeres a aceptar ser “la otra” en una relación? La verdad es que pueden haber muchas razones, pero analicemos algunos de los  casos más comunes a continuación:

Baja autoestima

La cual a su vez puede ser causada por múltiples heridas y procesos de la persona, lo cierto es que este podría ser el peor de los casos, ya que en el la mujer acepta ser la otra simplemente porque en el fondo, no cree que ella pueda conseguir algo mejor que eso, así que prefieren vivir pagar un muy alto precio solo para recibir un poco de amor, ya que al fin y al cabo, no puede aspirar a más.

Querer llenar un vacío

Ocurre cuando la mujer siente un vacío en su corazón, se siente sola a pesar de que muchos la acompañen, o puede que intente llenar un vacío de la figura paterna que quizás no tuvo.

De acuerdo al psicoterapeuta y máster en psicoanálisis Lucio David González, entrevistado por el portal El pais,

La mujer desde niña carga un vacío de amor de la madre, ya que la madre inconscientemente está más pendiente del varón. Esta niña busca al padre, pero él no está en casa, ella crecerá y buscará al hombre que nunca tuvo y descubrirá que ese hombre, en el que confió que la llenaría, está más vacío que ella…

…Luego surge la soledad, que antes calmaban llenándose de hijos, ahora se llenan de títulos, una carrera, una especialización, luego una maestría, o cambia de hombre. Va con uno y otro, y otro, y no encuentra lo que busca. Es una vía que la puede llevar a  ser la amante, creyendo que allí está el camino, pero lo que se encuentra es un goce fantasmagórico, condenado a sucumbir, pues el hombre la dejará y continuará con su esposa, en la inmensa mayoría de los casos.

Rebeldía e ira

Aquí entran las que tienen el corazón roto y dicen ¡no más! Ahora dicen ser ellas las que estarán con alguien “solo por diversión” y cero compromisos, o bien aquellas que intentan llevarle la contraria a alguien, tal como a los padres, o a la misma sociedad. Se proclaman en rebeldía y creen estarse comiendo el mundo.

De acuerdo al testimonio del Sacerdote  Alberto Linero, autor del libro ‘¿Qué tiene ella que no tenga yo?’, entrevistado también por el portal El pais,

Hay muchas situaciones que entran en juego. Una de ellas es la necesidad de algunas mujeres, que han sido muy controladas, de ir en contra de lo establecido. Ellas reconocen y están dispuestas a sufrir y a vivir lo que se venga. La  mujer que acepta estar con un hombre casado tiene conciencia de que no tendrá  una relación funcional, sana y equilibrada; sabe que va a ser rechazada y criticada. Sin embargo, cree estar haciendo lo que muchas quisieran hacer.

Fue el ejemplo que recibieron

Si una niña crece viendo a su madre como amante de su padre o de otros hombres, lo más probable es que ya de adulta siga el mismo ejemplo que vio, ya que al fin y al cabo fue lo que aprendió en el hogar, y lo ven como algo normal.

Una verdad que libera

Yo no se si estás leyendo este artículo porque eres “la otra” en una relación, pero si este es tu caso, quiero que sepas una verdad que puede liberarte de tus complejos, y es que TÚ VALES PARA DIOS. Y como mujer de valor, Dios tiene reservadas para ti grandes cosas.

Ahora bien quizás me digas que nada que ver, que Dios y tu no se hablan, que no es posible que Él se interese en ti porque al fin y al cabo estás haciendo todo lo contrario a lo que Él manda. Pero ¡de eso de trata! Él quiere sacarte del fango, pero quizás tu por no creer y por tu falta de fe estás colocando una barrera entre Dios y tú, ¡no es Él quien te rechaza!

Debes entender que Dios te diseñó para un amor completo, no para las migajas.

Debes confiar en que Dios puede y quiere restaurarte y sanar tu corazón.

Debes aceptar que en Dios eres amada y qué Él es esa figura paterna que tanto has buscado, que solo Él puede llenar tus vacíos.

Debes atreverte a renunciar a lo promedio, para poder recibir lo extraordinario que Dios tiene reservado para ti.

Si solo lo aceptas como tu Papá y dejas que Él sea tu Salvador, entregándole tu vida, renunciando a esa relación tóxica y dejando que Dios sane tu corazón, ten por seguro que tendrás un mejor porvenir.

No te conformes con menos.

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