La esposa que quiero ser

Querido esposo,

Quiero ser ella. La mujer que te mereces. La que te recibe en la puerta con una sonrisa, un abrazo y te da las gracias por trabajar duro. Esa que tiene la cena en el horno, los niños jugando y la casa limpia y ordenada. Quiero preguntarte más a menudo sobre tu día y escuchar atentamente todo lo que dices. Quiero ser ella, porque tú te mereces eso.

La esposa que quiero ser no tiene el cabello despeinado porque no ha tenido tiempo para peinarse y mucho menos para lavarlo, la mujer que te mereces no te dará de cena una pizza congelada de nuevo, porque de alguna manera perdió el tiempo entre tratar de lavar algo de ropa y calmar a un bebé con cólicos.

Soy ella. Esa mujer con el pelo revuelto. Y me pregunto si conseguiré una linda franela que no tenga vomito de bebé encima, me pregunto si alguna vez no voy a tener de nuevo un dolor de cabeza cada noche. Si jamás tendré tiempo para hacer galletas o mantener la casa limpia y ordenada para ti. Si alguna vez te saludaré en la puerta con el tipo de energía y entusiasmo que sentía antes de estar tan abrumada tratando de ser perfecta. Si alguna vez te voy a mostrar el tipo de respeto que has ganado.

Me amas como soy

Cada día me dices que con mi amor es suficiente, te agrada ayudarme con el bebé cuando está gritando. Te encanta la pizza que tengo para ti en la mesa, y mientras la comes me abrazas y me dices que huelo tan bien. Me besas como si no tuviera vómito de bebé en mi ropa. Y me escuchas hablar de mi día, se ve como si te importara de verdad. Eso me hace amarte más.

Tal vez  nuestro comienzo es difícil. Tú no eres perfecto y yo tampoco, pero juntos podemos hacerlo todo mejor en esta vida llena de cólicos y de calcetines no coincidentes. Podemos hacerlo porque nos necesitamos unos a otros, a esto se le llama familia.

Gracias por amarme, desde hoy y para siempre.

Artículo de thebettermom  traducido y con modificaciones.

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