Cinco cosas que debes hacer si estás por casarte

Desde el primer instante en que damos el esperado “sí”, nuestra vida entera se convierte en una especie de caos colectivo en torno al gran día de la boda, y digo “colectivo” porque nuestras crisis prenupciales pueden afectar a más de uno, –la que crea que no es así, mejor pregúntenle al novio–.

¡Seamos honestas! Desde que nos despertamos cada mañana hasta que nos acostamos –muchas veces desveladas gracias a Pinterest–, nos la pasamos soñando con los detalles perfectos y deseando que se acorten los días para la llegada de tan especial momento. Esto hace que no nos percatemos de cómo nuestro afán por ver ese sueño materializado nos roba el disfrute de los últimos y preciados momentos de libertad que representa nuestra soltería.

Quizás vivas sola o con tu familia, pero cuando te cases, la convivencia marcará un giro de 180 grados en tu vida al cual deberás acoplarte. Por esto y más te recomiendo que tomes en cuenta estos cinco consejos para aprovechar al máximo la espera.

Disfruta el tiempo de soledad

No olvides que compartirás un cuarto cuando te cases, y créeme, añorarás luego ese espacio que era solo tuyo para estar con Dios, o bien, para estar a solas contigo misma –sobre todo cuando la irritabilidad del síndrome premenstrual se apodere de ti–. Al estar casada, probablemente debas alternar entre la sala, baño y cocina para garantizar estos momentos de soledad, pues, sacar a tu ahora esposo de la habitación por cosas como esta, sería algo injusto ¿no crees?

Aprovecha el tiempo en familia

No desperdicies los momentos de compartir con tus padres y/o hermanos si vives con tus familiares, créeme que las amistades pueden esperar; recuerda que ya no volverás a compartir tan libremente con ellos como antes, cuando vivían bajo un mismo techo.

Practica las actividades que no dominas

De antemano te digo que todo chico cuenta con cierto nivel de desorden en su cotidianidad, –algunos más que otros– así que si tú no estás habituada al orden o las tareas de casa (entiéndase cocinar, lavar, planchar, limpiar…) sería muy conveniente que empezaras a trabajar en esto desde ahora, de lo contrario, cuando estés casada requerirás el doble de esfuerzo para atender a tu esposo y evitar que tu hogar se convierta en una guarida de monos.

Pero el casado tiene que pensar en sus responsabilidades terrenales y en cómo agradar a su esposa; sus intereses están divididos… 1 Corintios 7:33-34 (NTV)

Cultiva la sujeción en ti

Recuerda que hoy, estando soltera, puedes disponer mejor de tu tiempo y decidir únicamente por ti misma. Pero mañana, cuando estés casada, también te deberás a tu esposo, ¡y ni hablar de cuando lleguen los niños! Además, ahora él será cabeza de familia y tomará muchas decisiones que afectarán a ambos – y que quizás no te gusten – pero que deberás respaldar.

Pero quiero que entiendan que Cristo es cabeza de cada hombre, y que el esposo es cabeza de su esposa, así como Dios es cabeza de Cristo. 1 Corintios 11:3 (DHH)

Mejora tu carácter

Cuando te cases, deberás aprender no solo a controlarte cuando estés molesta, iracunda, hormonal y pare de contar, es decir, ese tipo de cosas que solo un papá y una mamá pueden soportar. Ahora deberás aprender a convivir con tu esposo aun cuando él mismo sea el motivo de tu disgusto, del mismo modo deberás aprender a lidiar con él cuando esté molesto, triste, o cuando se equivoque en sus actitudes.

 Además, «no pequen al dejar que el enojo los controle». No permitan que el sol se ponga mientras siguen enojados. Efesios 4:26 (NTV)

Recuerda que el inicio del matrimonio no es el festín en sí, sino el engranaje de dos personas para así llevar una vida plena juntos. Así que ¡manos a la obra! Y comienza tu “felices por siempre” con buen pie.

 

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