Del enamoramiento al desamor: Todo comenzó con una mirada

del enamoramiento al desamor

Erase una vez una joven estudiante, inocente y -como muchas otras- estaba buscando algo de amor para llenar los vacíos que traía por dentro. La típica chica que no tiene novio, y al ver a su alrededor – TV, series, redes sociales, etc.- piensa que definitivamente al conseguir pareja toda su soledad y su aburrimiento se esfumarán como por arte de magia.

Y allí estaba él, el típico galán, inteligente, bien parecido, y -por supuesto- un playboy. Todos los días coincidían en el bus, el la miraba, ella lo notaba, hasta que un día ella se sentó a su lado sin hablar, solo para ver que pasaba. En efecto, el movimiento tuvo efecto y el astuto galán le buscó conversación, como resultado a partir de allí se encontraban cada día en el mismo bus a charlar. intercambiaron teléfonos, y como era de esperar, el chico comenzó a escribirle “mensajitos”, era la típica historia de cortejo inocente y bonito, hasta allí todo iba viento en popa.

Pero esperen que acá es donde comienza lo bueno, resulta que el galán -obviamente- no estaba solo, sino que ya tenía su novia puertas adentro, de presentar a los padres y todo, pero el pobre estaba “tan confundido” que no sabía por qué, pero le gustaban las dos. Así que viendo lo bien que le iba con esta otra niña, y que sus métodos de conquista estaban dando resultados, pues ¿por qué quedarse con una, cuando podía tenerlas a las dos?

Si, esta es la triste historia que le pasó a una amiga de una amiga, – ya saben, para que crean, y no sea tan evidente que fue a mi – de como se enamoró, la engañaron y la botaron, rompiéndole el corazón. Aquel galán solo buscaba diversión y si tenía mucha suerte, algo de sexo sin compromisos, obviamente. Sin embargo, digamos que corrí con suerte y aunque sí tuve una relación con aquel chico aún después de enterarme de que tenía novia, (mi error), Dios me guardó de caer redondita en la trampa y la cosa nunca pasó a mayores (ustedes me entienden), pero sí, no lo voy a negar, me rompieron el corazón.

Estaba devastada, ¿hasta donde llegaría la mentira de un hombre solo por conseguir un rato de placer? ¿hasta donde llegaría yo por un poco de amor? ¿había sido engañada o me había engañado yo misma al seguir en esa relación a pesar de?  Dolía, me quemaba el corazón. La pesadilla acababa de comenzar. Se llamaba desamor y no se lo deseo a nadie.

Pasarían dos largos años para volver a sonreír otra vez, sufrí de falta de apetito, bajé muchísimo de peso, las mañanas eran horribles nunca quería despertar, y las canciones de despecho tipo Arjona se convirtieron en mis himnos diarios. Me sentía tan deprimida, tan desvalorizada, que me aparté de Dios, y comencé a salir con amigas y amigos a discotecas, comencé a tomar alcohol, a andar de fiesta en fiesta, con la esperanza de que mi vacío se pudiera llenar con algo.

Nada de eso funcionó, solo pude levantarme cuando volví a buscar a Jesús, y Dios me levantó más fuerte y me hizo comprender poco a poco la importancia de valorarme a sí misma por encima de cualquier relación amorosa, y que yo valía para Él lo suficiente como para tener dignidad, a quererme, a saberme hermosa y a no dejarme usar como lo había hecho en el pasado a causa de mi falta de identidad, porque no me malinterpreten, aquí la culpa no fue solo de él, sino de los dos.

Esta es la historia de como me rompieron el corazón, o más bien, de cómo en mi inocencia y necesidad de amor, yo había permitido que me lo rompieran, pero también una historia y un proceso que me hizo aprender muchas cosas y el cual Dios usó para fortalecerme y ahora poder aconsejar a otras jóvenes mujeres.

Todo esto fue hace mucho tiempo, asunto superado, pero ha nacido en mi corazón la inquietud de contarlo y basarme en esta historia para hablar de estos temas, es increíble la cantidad de dudas y preguntas asociadas a relaciones dañinas y a desamor que nos han llegado y se que continuarán llegando.

Amiga quiero que sepas que cualquier relación fallida no es el fin del mundo, aunque duela demasiado. Dios puede levantarte y eventualmente, si tú se lo permites, Él lo hará. En mi caso, Dios reescribió mi historia de amor y yo lo acepté,  y estoy completamente segura que Dios puede y quiere hacer lo mismo contigo.

Este artículo es el primero, de una serie de artículos que estaré escribiendo sobre cómo superar relaciones tóxicas y el desamor. Te veo en el próximo.

 

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