Una historia real de la belleza

Mucho se habla acerca de la belleza de la mujer, y cuando nos referimos a esos temas, casi siempre tendemos a pensar en el aspecto físico, nos creemos bellas si somos delgadas, tenemos un hermoso cabello o cuando lucimos aquel espectacular vestido. Tendemos a “materializar” la belleza, cuando en realidad todo esto se refiere a una apariencia.

¿Pero qué es la belleza? ¿Cómo se manifiesta? Bueno, podemos afirmar que Jesucristo es bello, no porque lo vemos físicamente, porque no estamos ni siquiera seguras de cómo luce, pero sabemos en nuestro corazón que Él es realmente hermoso; Su amor incondicional nos habla de su belleza.

Así mismo sucede con Jane, la mujer protagonista de esta historia. No se trata de una mujer espectacularmente hermosa, como las protagonistas de las telenovelas, tampoco de una chica increíblemente inteligente, como algunas actrices de Hollywood que además son activistas sociales, o graduadas con honores en la prestigiosa Harvard, no; se trata de Jane, una mujer común y corriente, como podría ser yo, como podrías ser tú.

La belleza de Jane no es física, así como la nuestra tampoco lo es, y ojo, no estoy diciendo que no tengamos una agradable apariencia, sino más bien que nuestra apariencia, sea como sea, no es lo que define nuestra belleza. Mira el vídeo y entenderás el porqué.

 

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