Un matrimonio como en un cuento de hadas

Un matrimonio estupendo no nace de la nada, como en un cuento de hadas.  No se producen sólo por que quieras tener uno. Si así fuera, en todas partes todo el mundo tendría un matrimonio estupendo.

En realidad tener el deseo de un matrimonio sano es sólo el primer paso en una larga lista de pasos. El deseo por sí solo no forjará uno, es más, el deseo de mejorar no hará un mayor cambio si no se pone en práctica un plan de acción para mejorar, sin embargo es bueno recordar que los matrimonios que tienen problemas no vienen de la nada tampoco.

El 29 de julio de 1981 se celebró una de las bodas de mayor publicidad de la historia. El príncipe Carlos de Gran Bretaña se casó con Lady Diana. Recuerdo que vi la boda en medio de la noche, suspirando y soñando. Me encantaban todos los símbolos de la realeza.

Para muchas de nosotras, las mujeres, esto era un cuento de hadas moderno. Un príncipe se casa con una enamorada señorita en una grandiosa catedral rodeados de personas que los adoraban. Eran ricos, jóvenes y guapos —bueno ella lo era— parecían ser la pareja perfecta.

Como sabrás las cosas no siempre son como parecen

Lo triste es que sabemos cómo termina ese cuento de hadas. La pareja se separó y el matrimonio al estilo de cuento de hadas colapsó para terminar en adulterio y divorcio.

Se necesita algo más que un príncipe una princesa para formar un matrimonio feliz. Se requiere esfuerzo y amor día a día.

Si ahora mismo estás pensando que es demasiado difícil tener un matrimonio feliz y que te has casado con el hombre equivocado, no estás sola. Todos hemos pensado en algún momento u otro algo así. Es probable que él no sea el hombre equivocado, tan sólo tienes algo de trabajo que hacer.

No pierdas el enfoque, no te distraigas de intentar construir un matrimonio feliz día a día. En el matrimonio no se trata de pensar si él es el indicado, más bien piensa sí estás siendo la mujer que él se merece. Todo cambio comienza primero con uno mismo.

Gálatas 6:9

Así que no nos cansemos de hacer el bien porque,

si seguimos haciéndolo, Dios nos premiará a su debido tiempo.

Tomado del libro Las chicas de Dios y los hombres que se aman de Holly y Phillip Wagner, con modificaciones.

DESCUBRE

Comparte este Artículo