Mujeres: Luces, cámaras, acción (Parte II)

En el artículo anterior te hablaba acerca de algunas circunstancias que ocurren con nuestra pareja en las que, lamentablemente, nos gusta ser dramáticas. Tal vez aún no lo aceptas, pero en esta entrada estoy por demostrarte que muchas veces preferimos vivir un momento de amargura y drama antes que resolver una situación de inmediato.

No todas las miradas matan

Cuando se presenta una situación incómoda en tu relación, especialmente cuando él de alguna manera te hirió, tienes dos opciones: 1. Pasar dos o tres días “seca” con él, haciéndole caras, retorciendo los ojos y suspirando a decibeles que tus vecinos oirían solo para hacerle notar que estás molesta ó 2. Decirle de una vez, de la mejor forma posible, que te ha hecho daño con sus palabras o hechos. Te salvarás de horas de amargura si eliges la segunda opción.

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También, si te han dicho alguna “historia” de tu pareja que él no te ha contado pero aún no sabes si es cierta o no, no lances preguntas irónicas, será una actitud muy despreciada en caso de que no sea cierto esto que escuchaste, mejor ve directo y pregunta sin condenar inmediatamente.
El hombre no tiene idea, en serio

Si eliges la opción 1, en la situación anterior, también estarás esperando que él te pregunte “¿Qué tienes?” Si eres una de esas afortunadas, enmienda tu anterior error y dile de una vez lo que te pasa y cómo te sientes. No asumas que él sabe lo que te sucede, porque el tipo de verdad, muy verdad, no sabe qué te pasa; él ya ha olvidado por completo aquél momento en el que te hizo sentir mal y no se dio cuenta; probablemente ni recuerde que la conversación haya existido, no lo culpes, está en sus genes.

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No más de tres veces

Si aún decides no decirle nada porque no terminas de aceptar que el hombre no recuerda qué te hizo y solo quieres que te ruegue, que se arrastre, que esté detrás de ti todo el día a ver si logra sacarte algo; querida, ahórrate el mal rato. Si eres afortunada, él te preguntará una, dos, tres veces qué te sucede. Después del tercer rechazo no hay manera de que él continúe insistiendo; le das a entender que no pasa nada o que sólo quieres tu espacio y los hombres, por lo general, sí saben respetar eso, lo que él nunca sabrá es que tú quieres que él siga rogándote. Si ya sabes esto, no pienses “Tanto le importo que sólo preguntó un par de veces y ya” Sí, hija, sí le importas, pero no lo hagas hacer algo que no está en él. Si ya sabes cómo terminará la situación –en drama– es mejor prevenirla.

Entonces, escoge tus batallas

Analízate ¿realmente vale la pena arruinar todo el día con esta pelea? ¿Verdaderamente esto me afecta tanto como para hacer un pleito o sólo quiero vivir un momento de novela?

Si reflexionamos, si ponemos al descubierto nuestros propios errores primero, si nos analizamos y le llevamos un paso adelante a esa protagonista de telenovela sufrida que llevamos por dentro, nos irá mucho mejor en nuestras relaciones interpersonales. ¿No crees?

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