Me acosté con mi novio, me siento mal ¿Qué puedo hacer?

Diariamente recibo muchos correos y mensajes privados al Facebook de chicos y chicas que abren su corazón y me cuentan sus problemas. A la mayoría de ellos no los conozco personalmente, es seguro que me conocen porque han estado en una de mis conferencias en su ciudad.

En una oportunidad, una chica, a la que llamaremos Carla, me contó que estaba pasando por un mal momento en su relación con Dios, la cercanía de sus palabras me permitió hacerle preguntas precisas que me ayudarían a entender lo que pasaba. Ella hizo una pausa después de varias preguntas que me contestó; Carla sentía la distancia propia de la vergüenza de una niña que cometió un error que no sabe como reparar.

-“Tuve sexo con mi novio”… escribió.

-“Me siento tan mal. No quiero ver a mis padres a la cara. No quiero ir a la iglesia. Me da vergüenza orar y hablar con Dios”.

Carla es parte del 66% de los jóvenes cristianos que, en la actualidad, tienen relaciones sexuales antes de casarse.

-Lo peor…  Continuó escribiendo.

– “Es que la relación no es igual, yo me siento muy mal. Pensé que esto nos acercaría más, pero no fué así, esto nos aleja cada día más y la única cercanía que realmente tenemos es cuando tenemos sexo”.

Lo que Carla vivió es más común de lo que pensamos, pero es algo que necesitamos resolver. No te voy a mentir diciéndote que las relaciones sexuales antes de casarte o fuera del matrimonio se sienten horrible. No, la verdad se sienten muy bien. El problema es cuando la culpa y la vergüenza acaban destruyendo muy rápidamente todo especie de placer que hayas disfrutado momentáneamente.

No es un secreto que somos personas sexuales, vivimos en un mundo hipersexualizado y nuestras hormonas juegan su papel como proveedores de impulsos sexuales en nuestro cuerpo, pero, ¿eso significa que debemos ceder ante lo que sentimos?

De lo que sí estoy seguro es que Dios desea que disfrutemos del placer sexual, Él lo creó para nosotros, pero creer que podemos disfrutarlo a plenitud fuera del ambiente seguro del matrimonio es un error. Muchos han comprobado que todo los mensajes de sus padres y en la iglesia acerca de esperar no eran juego.

“Por eso el hombre deja a su padre y a su madre, y se une a su mujer, y los dos se funden en un solo ser”, Génesis 2:24.

Este versículo contiene todo acerca de los tiempos para la unión sexual. Lo primero es que el hombre debe dejar a su padre y su madre, es decir, romper con la vida de soltero, esto implica buscar trabajo para construir un proyecto mayor. Luego se une a su mujer, en matrimonio. Ahora sí están listos para fundirse en un solo ser, es decir tener relaciones sexuales.

Vivido así, estamos libres de frustración, vergüenza y culpa.

Pero, ¿qué pasa si ya metí la pata?

Aquí la respuesta en 3 pasos:

1.- Arrepentimiento.

“Pero si reconocemos ante Dios que hemos pecado, podemos estar seguros de que Él, que es justo, nos perdonará y nos limpiará de toda maldad”, 1 Juan 1:9.

Como creyentes tenemos la seguridad de que hay perdón en Jesús.  Arrepentimiento tiene que ver con un cambio de dirección, es decir, no volver a las mismas obras de las que te estas arrepintiendo.

“Quien encubre su pecado jamás prospera; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón”, Proverbios 28:13.

No pierdas tiempo y acércate a Dios con confianza de su amor, ese que desea quitar la carga pesada del pecado y vergüenza sobre nuestros hombros.

2.- Buscar ayuda en un líder, pastor o mentor.

Muchos chicos y chicas me han dicho que ya se han arrepentido antes, pero vuelven a caer como en un ciclo vicioso. Esto ocurre porque no buscan ayuda. En este tema soy muy insistente porque una cosa es meter la pata y otra cosa es cometer un error muy grave que se pudo haber evitado. Sé que es vergonzoso reconocer las faltas, pero es mejor reconocer una falta con alguien que te puede ayudar y no que el pecado se vuelva algo público, donde todos se den cuenta.

Es mucho más fácil cambiar de dirección y realizar un giro completo de arrepentimiento cuando alguien te acompaña en el proceso. Esto te dará mas seguridad y fortaleza para no exponerte ante las tentaciones.

3.- Ponerse de acuerdo.

¿Pueden dos caminar juntos sin antes ponerse de acuerdo?, Amós 3:3.

Es difícil caminar juntos si no somos sinceros. Si no conversamos entre nosotros acerca de las tentaciones y de lo que deben hacer para no recaer, seremos presa nuevamente de nuestras pasiones.

¿Puede una pareja que ha tenido relaciones sexuales, arrepentirse y mantenerse firme hasta el matrimonio?

Claro que sí. Pero esto se logra con el poder del acuerdo. Ambos de acuerdo en ser puros, de acuerdo en no fallarle a Dios, de acuerdo en no fallarse a ustedes, de acuerdo en construir un futuro como debe ser. Conozco muchas parejas que he ayudado, que pudieron superar esto y hoy son un feliz matrimonio.

¿Debemos terminar la relación?

Depende. Si están dispuestos a comprometerse con Dios y ser fieles a pesar de haber fallado, esta relación puede convertirse en un matrimonio espectacular que dure para siempre. Si no lo están, puede ser que nunca se casen, dañando una buena idea y sus corazones. Y si se casan en estas condiciones, es muy probable que atraviesen por tormentas que acaben con la relación.

Como siempre, es mi deseo recordarte que el plan de Dios para ti es que seas feliz, que tengas una relación espectacular, con un compromiso para toda la vida dentro del vinculo del matrimonio y que puedas disfrutar. Sé inteligente, no te conformes con nada menos que eso.

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Por: Pastor Iván Pirela

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