Lejos de casa, ¿lejos de Dios?

lejos de Dios

El otro día hablaba con una amiga que había regresado a casa luego de una temporada fuera de su país. Conversábamos acerca de su experiencia general durante el viaje, amistades, crecimiento y reflexiones personales de lo que vivió. Una de las cosas que me llamó la atención fue su vulnerabilidad al contarme que aun cuando siempre había estado involucrada en actividades de iglesia, sirviendo y se consideraba cercana a Dios, una vez que salió de su entorno normal, una cierta sensación de “libertad” le dio pie a alejarse de estos hábitos. Comenzó a hacer cosas que nunca había hecho y rodearse de personas que en otra oportunidad no hubiese sido su círculo regular de amigos. Poco a poco llegó a sentirse lejos de Dios.

La verdad es que he visto esto muchísimas veces. Por alguna razón personal el entorno es distinto, se mudan, cambian de ambiente y así como cambia el ambiente cambia el comportamiento. Me dio curiosidad esto y comencé a indagar acerca de las razones por las que esto sucede y esto fue lo que encontré:

No existe una autoridad

Cuando salimos de nuestra zona de confort y nos alejamos de quienes generalmente “nos cuidan”, entra esa sensación de libertad que a veces te llena la cabeza de pensamientos tales como “puedo hacer lo que quiera, sin que me digan nada” y es lo que muchas veces nos abre los sentidos a tomar decisiones alejadas de nuestra sabiduría o incluso de nuestros principios.

En las iglesias mucho sucede que las personas por cuidar un estándar personal, una ética, moral, nombre o posición, deciden vivir una vida de mentira solamente por mantener el título. Sin embargo, Dios “no se fija en las apariencias; Él se fija en el corazón” (1 Sam. 16:6). Y las intenciones de nuestro caminar, aunque externamente estén logrando una imagen ¿qué es más importante? ¿Lo que piensa la gente, o lo que piensa Dios? ¿Buscas una relación genuina con Dios o sigues “pasos” que te ayuden a subir tu propio estándar?

Te conviertes en lo que te rodeas

Cuando cambias de ambiente y relaciones, en algún momento te sentirás solo y las primeras personas con las que te conectes van a marcar una pauta en adelante. Cuando elegimos mudarnos de ciudad, país o incluso irnos una temporada de vacaciones, tus actividades seguramente se llenarán de las actividades de las personas con las que elijas rodearte.

El famoso dicho “mira con quien andas y te diré quién eres” da justo en el clavo en estas situaciones. No olvides que puedes prepararte para sentirte de esta manera y que también tendrás la libertad de elegir premeditadamente lo que es sabio y lo que traerá mayor beneficio a tu vida.

Tengo muchas amigas alrededor del mundo, el efecto “migración” ha afectado muchísimo en mi país -Venezuela- y, lamentablemente, para los que quedamos acá esta sensación de “soledad” también llega. Elegir lo bueno, lo agradable y lo digno de admiración sigue siendo difícil estés o no cerca de las personas que te cuidan. Para ti que lees esto, que te sientes lejos de Dios y “fuera de casa” te quiero decir que Dios siempre está cerca, nosotros somos los que elegimos alejarnos. Aunque muchas veces las personas señalen, juzguen tu caminar y desentiendan cómo te sientes, Dios sí lo conoce y quiere brindarte un lugar de descanso y bienestar para ti.

Si te has identificado con esto, te recomiendo algunas cosas para que comiences el camino de acercarte nuevamente a Dios:

 

4 Claves para evitar estar lejos de Dios

 

1. Ora

Muéstrale a Dios cómo te sientes y pídele su ayuda para caminar de su mano en ese reto que te planteaste al cambiar tu entorno. Que todo lo que hagas puedas rendirlo a él y contar con su favor para así lograr tus metas para Su gloria.

2. Asiste a una iglesia o comunidad

A veces solamente asistiendo a una iglesia y escuchar la palabra de Dios, renace en nuestro corazón aquello que con necedad quisimos apagar. Es un paso de valientes arrepentirse de nuestras acciones y elegir nuevamente a Dios. Pero te aseguro, no hay mejor elección que traiga más bienestar a tu vida y corazón.

3. Conéctate con personas te acerquen a Dios

Las relaciones lo son todo. Nos relacionamos con Dios, con nuestra familia, amigos y colegas. Cuando queremos crecer y cambiar, debemos buscar personas que representen un apoyo para seguir adelante, no un ancla que nos ate. Solo cuando estamos cerca de Dios, podemos ser de influencia espiritual hacia quienes nos rodean.

4. Sé siempre fiel a ti mismo

No pretendas ser algo que no eres ni alguien que no quieres ser. Sé fiel a tu personalidad, a tus principios y tu fe. Cuando nos permitimos ser controlados por algo o alguien que no es Dios, terminamos distorsionando nuestro futuro y nuestro diseño y eso jamás podría hacernos felices de verdad. Elige siempre ser tú.

Dios tiene mucho que hacer contigo y de ti, no te dejes llevar por las olas del mar de tu entorno, Dios es nuestra mejor guía en nuestro caminar. Usa esa libertad para florecer en tu diseño encaminada hacia tu propósito. Tu hogar es en la presencia de Dios, Él es nuestra morada eterna.

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