La cebra en el espectáculo de ponis

Una de mis canciones favoritas interpretada por Francesca Batistelli se llama Unusual (Inusual); esta canción tiene una frase que siempre ha retumbado en mi mente, porque describe en pocas palabras como me he sentido en varias áreas de mi vida en estos últimos años, y es esta: “You’re the zebra in the pony show”, en español: “Eres la cebra en el espectáculo de ponis”.

En los Estados Unidos se realizan espectáculos donde desfilan exclusivamente ponis, quienes son disfrazados con atuendos llamativos y accesorios hechos a la medida, con el único propósito de acentuar y exhibir lo tiernos y peculiares que estos animales son. Por su parte las cebras, aunque son mamíferos relativamente similares a los ponis, poseen unas particulares franjas que no los hacen “apropiados”(,) según los estándares establecidos en este tipo de espectáculo.

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Ahora, ¿Porque me he identificado tanto con esta frase? Bueno, soy una cebra, siempre lo he sido y siempre lo seré. He estado por muchos años viviendo en este espectáculo de ponis donde nunca “he estado a la altura” de los estándares y de las estructuras consideradas comunes – y hasta aceptables – por la mayoría. Vivir siendo una cebra no ha sido sencillo, por eso hoy, pensando en todas las cebras (porque sé que no estoy sola) escribo estas líneas.     

Aquí van dos consejos para que tomes en cuenta cuando ser cebra, te haga los días duros:

1.- Dios te dio lo que tienes:

Tu personalidad, tu forma de ser y de expresarte te las ha dado Dios, no te avergüences de eso y no intentes ser alguien más. No prestes atención de aquellos cuya religiosidad es golpeada por tu singular forma de ser, vivir, vestir, peinar, e incluso tu forma de servir a Dios. Siempre ten presente agradarle a Él y no a los hombres. Haz de la biblia tu manual de vida y préstale a ella más atención que a los comentarios de los que te rodean.

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2.- No abandones los sueños que Dios te ha dado:

A la gente diferente, Dios le da visiones y sueños diferentes. ¿Te imaginas que luego de esos sueños que Dios le dio a José (Génesis 37) él, renunciara por causa de todos los tropiezos? Habría sido una lástima. José era una cebra con un sueño muy loco, tal vez tú también lo seas pero créeme, Dios está interesado en hacer algo contigo y por medio de ti, usando esa singularidad que Él te ha dado.

Por último, se valiente, y agradece lo que Dios te ha dado, no te desanimes y olvida las voces a tu alrededor y solo escucha la que viene de arriba. El ve mucho más allá que todos nosotros. Muchos no entenderán tu particularidad, pero no los culpes, no todos nacieron para ser cebras, ni para cargar sueños tan especiales de parte de Dios. ¡Muestra tus rayas con orgullo!

Escrito por Andrea León

Andrea es Licenciada en Música y se desempeña como profesora de ese arte. Dirige la parte músical del Ministerio de Adoración y Alabanza de su iglesia “Amor y fe”. Además trabaja con los jóvenes y es colaboradora de la Asociación Civil Trasnformando Vidas. En sus ratos libres ama leer y escribir. Instagram: @drealeonj

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