De la belleza y sus tantas distorsiones

“Desearía verme más delgada. Quisiera tener la silueta como la de ella. Si tan solo fuera más alta. Más flaca. Más llenita. Mi cabello es tan rebelde. Mis piernas son muy flacas. Mis senos son muy pequeños. Me gustaría que mi nariz fuera más perfilada…”

Y la lista podría continuar. Estos son solo algunos de los pensamientos y palabras de un gran número de mujeres de hoy en día ¿te suena familiar?

La preocupación por encajar en el concepto de “belleza” que el mundo de hoy dicta, ya cada vez comienza a más temprana edad en las mujeres. Se ha hecho hasta “común” eso de que las chicas ya no quieren fiesta de 15; ahora les parece mejor que les regalen unos implantes de senos. Existen las que se obsesionan con verse como las modelos de las revistas, cánones de belleza irreales que, la mayoría de las veces, son creados a través de un programita digital que hace “magia”, trayendo como consecuencia el fomentar desórdenes como la baja autoestima, la anorexia y la bulimia.

Pero, no crean que esto es un asunto de “la edad”, y es que cada vez son más las mujeres ya “hechas y derechas” que se dejan atormentar por estos patrones; el complejo sobrevive la adolescencia y se hace cada vez más peligroso. Implantes, aumentos, hacerse la “lipo” y un poquito de botox por aquí y por allá, todo buscando siempre la misma afirmación a la pregunta que arrastran desde muy niñas: ¿Soy bonita?

Entiendo y apoyo el hecho de que como mujeres nos gusta estar siempre bellas, resaltar, que nos digan “estás muy linda”, tener el cabello bien arreglado, lucir unos zapatos bonitos que estilicen nuestras piernas, y un outfit muy a la moda. Por allí vamos bien, sin embargo, el problema no se trata de estos detalles, no amiga, el problema está, en que no aceptamos nuestro cuerpo y, por el contrario, le hacemos más caso al bombardeo publicitario que vemos en cada esquina.

Tristemente se han puesto unos “estándares” de perfección, de ciertas características físicas que la mayoría de las mujeres no posee y que ni les hace falta, pero nosotras de inocentes caemos en la trampa y creemos que sí, ¡puras mentiras!

Las cifras van en aumento…

Sin ir muy lejos, según una encuesta global presentada por la Asociación Internacional de Cirugía Plástica (ISAPS por sus siglas en inglés), durante el año 2013 se realizaron en Venezuela 231.742 operaciones con fines cosméticos; es decir, unas 634 por día. En sólo dos años la cantidad de cirugías estéticas en el país creció 285%, ya que si vamos más atrás, en 2011, se realizaron 81.158 procedimientos versus los más de 231 mil de 2013.

Cuerpo perfecto, ¿corazón vacío?

La cirugía estética no te hará sentir mejor contigo misma, ni con tu entorno, es un hecho. En un estudio realizado en una universidad en Barquisimeto, Venezuela, se encontró que la única mejora que presentaron las chicas que se sometieron a cirugías de aumento de senos, fue la respuesta en relación con el atractivo de sus senos. No obstante, los resultados sugieren también que muchas adolescentes y mujeres que buscan la cirugía estética para beneficiarse más en relación con su autoestima, no lograron obtener este resultado por medio de dichas operaciones.

Una verdad que libera…

Querida Entaconada, el sol no se puede tapar con un dedo, y lo cierto es que no necesitas una cirugía estética para ser aceptada, porque la buena noticia es que ya lo eres. Sí, y no solamente aceptada, sino también amada, ¿por quién? por nada más y nada menos que el único que puede ofrecerte una amor perfecto: Dios. A tu pregunta ¿Soy bonita? Él responde: “Te creé completamente hermosa”.

Dios te hizo a su imagen y semejanza y lo hizo con todo su amor. Él te ama así, tal cual eres, porque eres su princesa ¿acaso es tan difícil creerlo? Yo lo creí para mí y lo creo para ti también. No seas ingenua, no te dejes guiar por patrones de belleza errados que solo te dejarán un vacío. Mírate en el espejo y ámate, porque eres un milagro, una bendición.

¿No tienes pareja? ¿y? tampoco necesitas una cirugía estética para conseguir una pareja, si el amor de un hombre depende del tamaño de tus senos ¡huye de él! ¿a quién va a amar, a ti o a dos trozos de silicona? un amor así para nada conviene. Quien te ame no lo hará precisamente por el tamaño de tu cintura, la forma de tu nariz o tu talla de brasier ¿acaso eres un objeto, un adorno? ¡claro que no! quien te ame, lo hará por el ser humano que eres, por tu corazón gigante, por la mujer maravillosa que hay en ti, por tus principios y por simplemente ser tú. Ese hombre existe, créeme.

Recuerda siempre que una mujer sabia conquista con su sonrisa, su corazón y su personalidad, jamás con su cuerpo.

“Que el adorno de ustedes no sea de cosas externas, como peinados exagerados, o con joyas de oro y vestidos lujosos. La belleza no depende de las apariencias, sino de lo que hay en el corazón. Así que, sean ustedes personas tranquilas y amables. Esta belleza nunca desaparece, y es muy valiosa delante de Dios.” 1 Pedro 3:3-4

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