¿Cómo se cura la depresión? Herramientas de guerra contra la depresión

¿Cómo se cura la depresión? Una pregunta que podría tener muchas respuestas, pero en este artículo hablaremos sobre algunas herramientas de guerra contra la depresión, desde el punto de vista espiritual.

Creo que la mayoría de las personas, en algún momento de su vida se han sentido de una u otra forma deprimidos. Éste es un mal que afecta a millones de personas en la actualidad, y los hijos de Dios no son la excepción.

De acuerdo a la autora Shirley Trickett, la depresión es una enfermedad de los sentimientos, que puede ir desde una tristeza normal, a una reacción exagerada.

Pasando de un sentimiento de vacío gris en el que aún puedes funcionar, hasta una desesperación absoluta, falta de esperanza y postración. La depresión te hace más lenta, y puede aparecer justo después de un momento fuerte de ansiedad.

La depresión es real

Hubo un período en mi vida donde me sentía tan deprimida que lo único que deseaba era morir.

Estaba siempre detrás de las cámaras y en las plataformas de Expolit con una sonrisa en el rostro, pero cada paso que daba estaba rodeado por una nube gris de tristeza y depresión que me acompañaba.

Recordé cuando mi pequeña Stephy se me acercó en unos de esos fines de semana oscuros donde la depresión y los deseos de morir me habían atado a la cama por dos días. ¡Imagínate! Me dijo: «Mami, tengo hambre. Me haces un tetero». Ese fue mi momento… el momento en el que entendí que la depresión no podía llevarse mi vida ni lo mejor de mí.

Dios me necesitaba para criar a mi hija y llevar a cabo su propósito. Sin embargo, no fue cuestión de levantarme y ya pasó el asunto. Tomó tiempo y esfuerzo de mi parte. Pero sobre todo, requirió de la intervención de Dios y de que yo lo dejara intervenir.

Las personas que me han conocido por años y leyeron el capítulo de mi libro donde hablo de la depresión… me comentan asombradas: «¿Cómo? ¿Cuándo? ¡Tú siempre tan alegre!».

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Lo cierto es que, quienes de alguna manera estamos en el «centro de atención», llegamos a fingir de manera bienintencionada que todo nos va bien en la vida, pues creemos que tenemos la responsabilidad ante el mundo de dejar «bien parado» a Dios al vivir lo que predicamos.

En cambio, lo que más bien le interesa a Dios es sacarnos del hoyo, así que viene a nuestro rescate en esos momentos donde nuestras fuerzas humanas se agotan por completo.

¿A quienes afecta la depresión?

La depresión puede afectar a cualquier persona, de cualquier edad, y por muchas razones. Nadie está excento. Algunas de las razones más comunes pueden ser:

– Pérdida de algún ser querido.

– Una ruptura amorosa.

– Un pasado lleno de abuso familiar.

– Haber sido abusada sexualmente.

– Sentimiento de culpa.

– Inseguridad, baja autoestima, entre otros.

La depresión clínica es una enfermedad grave

En algunos casos, la depresión es pasajera y circunstancial. En otros, es prolongada y a menudo una condición psicológica que hay que atender con urgencia. ¡Cuidado con emitir un juicio!  aun a sobre quienes han terminado con sus vidas. Esa triste parte déjasela a Dios.

En su momento, recibí el tratamiento de un médico que Dios puso en mi camino. Este proceso fue muy… pero muy privado. «¡Líbreme Dios que se enteren!», decía en ese entonces.

Sin embargo, ¿Sabes qué? Este triste episodio tendrá frutos. La conversación continuará, más personas se levantarán para hablar del tema y crear conciencia.

La depresión clínica es una enfermedad grave y común que nos afecta a cristianos y no cristianos, ricos y pobres, hombres y mujeres. ¡No discrimina a nadie! Nos afecta de manera física y mental en nuestro modo de sentir, actuar y pensar.

La depresión vista desde el punto de vista espiritual:

“Mientras no sepas que la vida es una guerra, no podrás saber la razón de la oración” — John Piper.

El hecho de ser cristiana, no te libra de la posibilidad de caer en depresión, así que si éste es tu caso, no te sientas culpable.

Su palabra dice que en Cristo somos nuevas criaturas, pero ésto no ocurre por arte de magia, no es como presionar un botón y ya, se trata de un proceso largo de sanación interior por el que todos tenemos que pasar.

Inclusive en la Biblia hay versículos que nos muestran cómo algunos personajes importantes padecieron de depresión, uno de ellos es Job, también el Rey David. En Salmos 13:2 el autor exclama: “¿Hasta cuando tendré que luchar con angustia en mi alma, con tristeza en mi corazón, día tras día? ¿Hasta cuando mi enemigo seguirá dominandome?”

Claramente, en la anterior cita bíblica el autor está atravesando por un proceso de depresión, tal vez se refiera en ella a un enemigo físico, en medio de una guerra física, pero para nosotras puede interpretarse como un enemigo espiritual.

Así como existe Dios, existe también el mal y en él radican todas las enfermedades, incluyendo la depresión.

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¿Cómo se cura la depresión?

Las mejores herramientas para curar la depresión son dos, pero las dos requieren tiempo y paciencia. La primera herramienta es buscar ayuda médica urgente.

No te creas más espiritual que Dios. Aún siendo cristianos, o no, la intervención de un profesional puede ayudarte a frenar un descenlace triste para tu vida. ¡Esto no es un juego!

La segunda herramienta, pero no menos importante, es la oración y la guerra espiritual. Se trata de orar usando la palabra de Dios, la Biblia, como espada de doble filo. Declarando las promesas de Dios para nuestra vida, aún cuando nos sintamos morir.

Nuestro llamado es a pelear como buenas guerreras la buena batalla. No se trata de una batalla en el mundo físico donde tengamos que vestirnos con trajes de guerra y usar nuestra fuerza física, sino más bien armarnos a nivel espiritual con la palabra de Dios.

La Biblia está llena de promesas maravillosas de Dios hacia nosotras. Éstas promesas tienen poder y tan solo necesitamos creerlo y clamar a Dios para que sean activadas. Así, nuestra arma más eficaz contra la depresión será la oración y la declaración de éstas promesas de Dios.

Dios no quiere que oremos con temor, como si le estuviésemos pidiendo un favor, a ver si Él quiere ayudarnos a vencer la depresión.

Dios quiere que oremos con firmeza y seamos específicas en nuestras peticiones, con fe y certeza de que Él nos escucha y que hará todo por nosotras, peleará nuestra batalla y nos dará la victoria.

Ustedes pueden orar por cualquier cosa, y si tienen fe la recibirán. Mateo 21:22

 

Estar deprimido no te hace menos cristiano. En realidad, tener a Dios de tu lado te hace más poderoso y te da la certeza de que en Él hay esperanza.

Pero seas o no cristiano ahora, en este instante que lees estas letras, quiero decirte que, Dios está interesado en ti, en tu vida, en tu caminar… ¡y te necesita para su gran propósito! Por favor, no guardes silencio respecto a cómo te sientes, no ocultes tu depresión como un día hice yo, ¡Busca ayuda!

Al SEÑOR esperé pacientemente, y El se inclinó a mí y oyó mi clamor. Me sacó del hoyo de la destrucción, del lodo cenagoso; asentó mis pies sobre una roca y afirmó mis pasos. Puso en mi boca un cántico nuevo, un canto de alabanza a nuestro Dios; muchos verán esto, y temerán, y confiarán en el SEÑOR. Salmos 40:1-3

 

Por último, quiero regalarte un tip que me ayudó mucho, al igual que la ayuda profesional, por supuesto.

¿Quieres saber cómo se cura la depresión? ¡Pelea con la palabra de Dios como tu espada! ¿Cómo? Declara las promesas de Dios para ti, declara que eres una mujer libre y declara que en el nombre de Jesús, toda depresión, tristeza, amargura, culpa, ansiedad, se va, no te pertenece, no tiene cabida en tu vida.

Ora de ésta manera cuantas veces sea necesario, investiga los versículos bíblicos que contengan promesas de Dios para ti y tu situación y luego léelos en voz alta.

Dedica un tiempo en tu día a día para esta práctica, escoge un lugar solitario en el que nadie pueda escucharte, solo Dios, y ¡Pelea!

Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio. 2 Timoteo 1:7

Pues yo sé los planes que tengo para ustedes —dice el Señor—. Son planes para lo bueno y no para lo malo, para darles un futuro y una esperanza. Jeremías 29:11

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Testimonio de: Marie M. Griffin Autora del libro: Ponte en mis Zapatos / Directora de Expolit

Tips de guerra espiritual por Kenia Urdaneta de Entaconadas.co

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