Amando mis defectos

Ninguna de nosotras puede decir que no tiene defectos o áreas en las cuales podría mejorar. Creo que todas concordamos que hay algo de nosotras que no nos gusta, ya sea físico, que es lo más común, o emocional.

El problema no es tener defectos, porque cada habitante en esta tierra podría ser mejor en algún aspecto. El problema es cuando esos defectos comienzan a determinar nuestro estilo de vida, afectan nuestra personalidad y hacen de nosotros personas infelices, insatisfechas y
tristes.

Todas tenemos algo de nosotras mismas con lo cual luchamos o, a veces, ya ni siquiera luchamos. He vivido años llevando sobre mí un disgusto sobre mi cuerpo, no he llegado a tener trastornos, pero sí cada vez que hablo del tema o me enfrento al espejo es imposible de pasar por alto. Hoy estoy “haciéndome cargo” de esa situación y es difícil, es casi impensable dejar de pensar lo que he pensado de mí, por años. ¡Pero se puede!

Con tus virtudes y defectos eres especial

Hace algunos días aprendí una lección gigante que removió mi corazón y la quiero compartir contigo. Una persona a la que admiro mucho, hablando de este tema, puso como ejemplo aquellos padres que tienen hijos con alguna discapacidad. Ella nos preguntó: “¿Qué hace un padre de un niño que tiene alguna discapacidad? ¿Lo deja de amar por esa discapacidad? ¿Lo ignora? ¿Lo deja por meses en un sitio sin atenderlo?” La respuesta inmediata fue “¡No, Claro que no!”. Son muchos los testimonios de padres que comentan que es todo lo contrario, ese niño/a se vuelve el centro de atención y los padres lo aman, lo apoyan, lo motivan, le enseñan a amarse, y lo impulsan a ser el mejor.

Entonces… ¿por qué nosotras tenemos esa actitud con nosotras mismas? ¿Por qué no nos amamos? ¿Por qué decidimos ignorar y desarrollar caretas, imágenes, que escondan nuestro defecto? ¿Por qué a veces no logramos aceptarnos y sacar partido de las millones de otras cosas buenas que tenemos? ¿Por qué no dedicamos tiempo de calidad para nosotras mismas, en soledad, para pensar, para conocernos y descubrir quién realmente somos y lo que valemos?

Vivimos en pos de un ideal que nunca llega, que nunca se concreta y nos perdemos de vivir lo que debemos disfrutar hoy. Has dicho o pensado “cuando sea más delgada voy a vestirme de tal forma”, “cuando sea más delgada voy a cortarme el cabello”, “cuando esté de novia mi seguridad de seguro cambiará”, “si yo solo me hiciera esa cirugía mi vida cambiaría”, “si yo fuera más linda”, “si yo fuera más alta”, “si yo fuera más simpática”, y así, miles de frases.

Decide amarte hoy

Yo hoy te quiero decir que si quieres salir de ese círculo que te tiene atrapada y te ha dejado en un lugar de sufrimiento continuo, es necesario que recuerdes eres especial, que eres única. Hoy puedes empezar a andar un camino de aceptación y de amor propio.

Algo súper práctico para empezar esa caminada es destruir ese ideal, que por años alimentamos, y comiences a tomar valentía y hagas de ti la mujer que quieres ser, ¡pero hoy! Disfruta de la etapa que estás viviendo, atrévete a experimentar cambios, deja de repetir frases destructivas y recuerda que es un proceso, pero ese proceso comienza con pequeñas decisiones.

Vivamos hoy, hagámonos cargo, cambiemos, crezcamos, pero disfrutando y amando cada defecto, para que desde ese lugar de amor, podamos experimentar los cambios que sean necesarios, al ritmo que sea necesario.
Te desafío, abraza tus defectos y los cambios que quieres ver, van a llegar aún mas rápido de lo que esperas.

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