5 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio

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La 5 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio  no están dirigidas únicamente para quienes están recién casadas, puede que estés ahora planificando tu boda o en tu etapa de soltería esperando por la persona indicada.

Mi intención es poder compartirte algunos tips que he aprendido durante  mi primer año de matrimonio, que puedas internalizar desde ahora y prepararte mentalmente para cuando llegue esta etapa a tu vida.

Mucho anhelamos durante nuestra soltería poder llegar al matrimonio, erróneamente a veces pensamos que llegar a esta etapa será el comienzo de la vida. Pero, aunque es una etapa súper importante y bonita, tu vida plena comienza desde el momento en que te aceptas como una mujer completa y gozosa en Dios.

La verdad es que recibí muchos consejos acertados y otras advertencias un poco terroríficas también, pero todas las cosas que te digan las vas a certificar es cuando te cases, ya que como individuos somos todos diferentes y lo que en realidad va a contar será cuánto conozcas a la persona con la que te cases y cuántos acuerdos son capaces de convenir antes del matrimonio, y con esto entro al primer tip:

Los acuerdos en el matrimonio son el principio de la paz

Lo más común es entrar al matrimonio sin conversar de antemano sobre el estilo de vida que van a llevar y las responsabilidades que va a tener cada uno. La verdad es que muchas veces asumimos que la otra persona hará ciertas cosas (comúnmente la tarea que uno detesta, por ejemplo la mía: planchar) sin embargo, si estas cosas que parecen pequeñas no se conversan antes del matrimonio o al principio de este, lo más probable es que traigan roces posteriores.

Entonces para prevenir esto, lo mejor es que ambos conversen sobre las responsabilidades y compromisos que asume cada uno. Esto no quiere decir que no puedan ser flexibles en apoyar al otro cuando no pueda hacerlo, ya que en amor, la idea es que sean un equipo. Pero así es más fácil dividir el trabajo y es una discusión menos que tendrán.

“Hermanos míos, yo les ruego, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan.” 1 Cointios 1:10

Escoge bien tus batallas

Recuerdo mi despedida de soltera, unas cuantas casadas me advirtieron sobre las medias en el piso, los zapatos en la sala y algunos otros hábitos molestos que podían generarme unas cuantas rabietas.

Hay cosas que definitivamente vas a descubrir es luego de casarte, como precisamente los hábitos de tu pareja, que pueden diferir de los tuyos. De repente eres súper ordenada y él no tanto, puede que él se levante mucho más temprano que tú o que no le preste atención a unas cosas que para ti son importantes (o viceversa).

En el primer año de matrimonio cuando comiences a descubrir cosas que te resulten molestas, puedes decirle en amor que preste atención a ellas, pero a veces, eso que pides no va a ocurrir o va a acatarlo muy pocas veces. En este punto, debes preguntarte ¿de verdad quiero seguir discutiendo por esto?

¿Cuál es mi consejo? Define qué es importante y qué es irrelevante. ¿Por qué? Si te desgastas en temas menores, también desgastas la relación y cuando toque discutir un tema importante, ambos probablemente tengan rebasada la paciencia por el tiempo invertido en nimiedades. Entonces, escoge bien tus batallas para no desgastar su “luna de miel”.

 “Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” Efesios 4:2

Aplica la ley de la siembra y la cosecha

Uno no se da cuenta de cuánto demanda hasta que se convierte en la voz chillona de lo que quiere del otro para ser feliz.

Acá hay una verdad: No te casas para ser feliz, se casan para complementar su felicidad mutua. Eso quiere decir que no necesitas que el otro haga o deje de hacer algo para que te sientas bien contigo misma.

Si quieres recibir amor, comienza por dar amor de la manera que el otro la necesita o desea. Respeta a tu esposo, valorando las cosas que son importantes para él, sé una porrista y apoyo para sus proyectos.

No pidas las cosas por demandar algo del otro sin primero asegurarte de que estás siendo intencional en que el otro se sienta amado. Tampoco te calles, si hay algo que tu corazón anhela, háblalo abierta y claramente con él para que pueda tomarlo en cuenta.

Muchas veces suponemos que ellos “deberían saber” porque “es obvio” pero lamentablemente, no es obvio y lo más probable es que no tenga idea, es por eso que los pedidos claros son clave para poder recibir lo que estás anhelando.

Si das amor de la manera que él lo anhela y eres clara con tus pedidos, lo más probable es que puedas cosechar amor de vuelta. Si esto no sucede, sigue el tip a continuación.

Ora por tu matrimonio

Los seres humanos desde la caída de Adán y Eva tendemos a ser irresponsables, egoístas y nos alejamos de Dios para tomar nuestro propio camino. La verdad es que mientras más nos alejamos de Dios, más nos alejamos de nuestra pareja.

Mi esposo y yo entendimos esto durante nuestro noviazgo, descubrimos que en las temporadas donde nuestra intimidad con Dios decaía comenzábamos a tener más conflictos entre nosotros.

Esto sigue siendo realidad en el matrimonio, es por eso que mantener hábitos que nos permitan seguir creciendo en intimidad con Dios (oración, lectura de la palabra, devocionales, libros o prédicas) van a ayudar a mantener y alimentar la intimidad en pareja.

Si están felices juntos y se entienden, da gracias a Dios y pídele sabiduría para mantener esa buena comunicación, si no se están entendiendo y los conflictos están llenando su día a día es una señal de que necesitan buscar más de Dios como pareja para entenderse más.

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6

No pierdan el hábito de conversar

Cuando te casas y comienzan a vivir juntos, es una etapa donde deben hacer un esfuerzo de acoplarse a su agenda típica, coordinar sus actividades, las comidas, el mercado y demás planes que poco a poco se vuelven su rutina diaria.

((Hago un paréntesis: las rutinas no son malas, son normales y deben existir algunas para que haya un orden en sus días. Si eres de las personas que son alérgicas a la rutina porque “aburre” la relación, solamente INCLUYE como rutina, hacer cosas diferentes juntos.))

La verdad es que sucede que los días pasan tan rápido y con todas las actividades a veces terminas tan agotado al llegar a casa que poco a poco dejan de tener conversaciones interesantes o incluso parecen no saber nada de en lo que está tu pareja.

Quita el Netflix y deja las redes sociales por un rato y preocúpate por conversar y profundizar con tu pareja sobre los proyectos de ambos, los planes en conjunto, sus necesidades, las cosas por mejorar, qué cosas pueden hacer para incrementar la felicidad en pareja y cualquier otro tema que aporte a la relación.

Por favor no dejes de tener conversaciones profundas. Cuando vives tu relación en base a conversaciones superficiales tipo:

  • ¿Cómo te fue hoy?
  • Me fue bien ¿y a ti?
  • Bien **enciende TV**

Te puedo asegurar que no va a pasar mucho tiempo antes de que te cuestiones por qué te casaste y de si eso realmente es el matrimonio.

Estos 5 Tips para recién casadas, los he aprendido durante mi primer año de matrimonio y si te das cuenta son cosas que puedes practicar mientras tanto si estás en una relación de noviazgo considerando las atribuciones y límites de esta etapa como en el largo plazo del matrimonio.

Si tienes algún otro tip útil que te gustaría compartir desde tu experiencia, ¡compártelo con nosotras! Nos gustaría leerte.

Aquí también te dejamos Diez preguntas que deberías plantearte para mejorar tu matrimonio

 

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