¿Heridas en el corazón? No las maquilles, sánalas

Algunos capítulos de mi vida me han dejado con heridas en el corazón. He pasado por dolores profundos que hicieron daño hasta lo más recóndito de mi alma. Aunque muchos de esos dolores han quedado atrás y ya no duelen, fue un verdadero proceso el llegar al momento donde estoy, donde creo que soy una mujer sana.

Las cicatrices más fuertes son las heridas del corazón, son invisibles a los ojos pero, irónicamente, intentamos cubrirlas para que nadie las note. Nos volvemos bastante “automáticas” y llevamos una vida muy regular, tenemos buenos trabajos, somos amigas, hijas, esposas, e incluso madres. No creas todo el cuento, muchas veces, la mujer herida noche tras noche, en la soledad de su habitación y con la única compañía de su almohada, se derrumba, siente miedo y no encuentra salida.

Así muchas veces me encontré yo: herida, aparentando que no dolía, cuando en realidad dolía demasiado. Ninguna puede ignorar los síntomas de una mujer herida porque son evidentes: depresión, insomnio, falta de perdón a sí misma y a los demás, inseguridad, falta de creatividad, falta de apetito o, por lo contrario, demasiado apetito, dependiendo de la persona, la lista puede ser interminable.

No creas que es muy fácil maquillar una herida, es obvio que de alguna  manera u otra la historia de mujer perfecta se desmoronará. Si en medio de tu dolor decides empezar el proceso de sanidad, te invito a seguir estos consejos que, particularmente, me ayudaron a salir y comenzar de nuevo.

1- Las mujeres heridas necesitan hablar:

Contar nuestros problemas, ayudará mucho. No encerrarnos en el secreto de nuestros males, sino más bien confesar y sacar nuestra herida a la luz. Busca asistir a una terapia, preferiblemente un psicólogo con valores cristianos que te ayude a reconocer el dolor, qué lo causó y por qué sigue allí. Una vez que decidamos empezar el proceso de sanidad, no intentemos retroceder, esto producirá mucho más dolor.

2- Las mujeres heridas necesitan dejar de pretender:

Sí, pretendemos que todo está bien pero dentro de nosotras sabemos que no lo está. Es la situación típica, él dice: “¿Mi amor, qué tienes?” y, acto seguido, ella contesta: “¡Nada! no tengo nada”.  Decimos eso cuando por dentro hay un sinfín de respuestas que queremos decir, pero callamos y no lo hacemos. Debemos aceptar que estamos heridas y debemos empezar a querer sanar.

3- Las mujeres heridas necesitan buscar un diario:

Busca un diario o una libreta, o como quieras llamarlo, lo importante es que en él anotes lo que día tras día te cause dolor, esas cosas que dejas pasar porque ya estás acostumbrada a sufrir. Anótalas, te sorprenderás cuánto te ayudará a reconocer cómo salir de esa situación.

4- Las mujeres heridas necesitan dejar de lado la ofensa:

La sanidad interior y física viene cuando logramos perdonar una ofensa, aun así, muchas personas deciden vivir ofendidos por todo lo que escuchan acerca de sus vidas. No he visto nunca una persona con rencor que pueda crecer en alguna área de su vida. Toma en cuenta que los Judas siempre vendrán a nuestra vida, lo importante es sacar algo bueno del dolor que nos causen.

5- Las mujeres heridas necesitan perdonar:

Nuestra actitud es un reflejo de nuestro corazón. Muchas mujeres heridas deciden no perdonar y actuar a la defensiva creyendo que esto las ayudará diciendo: “Me lastimaron esta vez pero no volverá a pasar”, “Jamás te perdonaré”. Saber perdonar es una virtud importantísima para tener una vida exitosa, plena y libre… ¡Necesitas perdonar!

Si le damos una oportunidad a Dios, podemos encontrar una solución a las heridas de nuestra alma. Él nos hará una cirugía reparadora a las cicatrices que nos han marcado por el dolor.

Comparte con Dios el dolor, aunque haya ocurrido hace mucho tiempo. Él comprenderá tu historia, sanará todas tus heridas y borrará toda cicatriz.

En una sociedad donde la mayoría de las mujeres han sido heridas es muy extraño que alguna no guarde consigo una cicatriz muy escondida.

Comparte con tu amiga este artículo, seguro le ayudará.

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