Lo que quieres versus lo que tienes

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Es increíble cómo los días pasan tan rápido, y ese es un sentimiento compartido por muchas personas actualmente. En vista de eso, y a propósito de cumplir 28 años, es que me puse a pensar en cuánto tiempo he perdido de avanzar, de alcanzar algunas metas, de simplemente crecer en alguna área.

Es inevitable al cumplir años hacer una revisión de los “logros” obtenidos hasta hoy y compararse con otras personas, pero, entendiendo que todas las historias no son iguales y asumiendo la responsabilidad absoluta de mis avances, es que llegué a una conclusión que quiero compartir contigo hoy, respecto al por qué quizá no hemos alcanzado eso que anhelamos.

Es algo súper simple, pero hasta que no tenemos conciencia de ello, parece que no podemos hacer nada al respecto. Y es que, a veces, perdemos mucho tiempo en esperar alcanzar o tener lo que “necesitamos para” empezar un proyecto, iniciar un tiempo de estudio, invertir en algún emprendimiento, pero esa espera de recursos o de momentos exactos, a veces nos detiene, nos frustra y perdemos oportunidades de crecimiento o de vivir experiencias que podrían cambiar nuestra vida.

Me encanta escuchar historias de emprendedores, empresarios, predicadores o incluso cantantes, porque en su mayoría sus historias coinciden en que empezaron con muy poco, en que tuvieron que soportar burlas, en que fracasaron en algunas ideas al comienzo, en que tuvieron que sacrificar ciertas comodidades para empezar su sueño, o en que alguien creyó en sus ideas y los alentó a seguir. Pero, si sintetizamos, en lo que todos coinciden es en dos factores claves: Valentía y Perseverancia.

Parece cliché hablar de este tema, frecuentemente son cosas sabidas, pero yo me di cuenta que me he excusado por mucho tiempo pensando: para otros quizás pueden funcionar, pero para mí no, o… esas historias son solo para personas dotadas de capacidades especiales, que yo no tengo. Y ¿sabes qué? No es así. Todas tenemos “algo” de lo cual podemos obtener buenos resultados. Pero necesitamos valorar lo que tenemos para conseguir lo que queremos.

No podemos seguir esperando tener TODO para empezar, al contrario, tenemos que valorar lo poquito que tenemos para empezar esta aventura. La valentía no se trata de un acto impulsivo, se trata de valorar tu presente a tal punto que logras ver en el futuro una versión mejorada de ti.
La biblia está llena de ejemplos en donde los personajes tuvieron que vencer sus miedos, creer sin ver, ignorar lo que otros decían o simplemente entregar todo lo que tenían y cada uno de ellos recibió el cumplimiento de su promesa o incluso algunos milagros.

A veces, solo falta que ames lo que tienes, quizá es solo una idea, pero con ella te atrevas a tener una conversación, a enviar un mensaje o un mail o inicies una conexión para que comiences a vivir aquello con lo que has soñado.

Si crees en Dios, tienes al mejor patrocinador de sueños, él tiene todo lo que necesitas para vivir y alcanzar lo que has anhelado. Una vez alcanzado solo nos queda, seguir, perseverar, no te canses, que a veces cuando estás a punto de dejar todo, viene la mejor parte.

Detente a pensar en lo que tienes hoy, aunque sea poquito, aunque no lo hayas apreciado en toda tu vida, hoy es tiempo de darle el valor y comenzar a soñar. La vida que Dios tiene para nosotras es buena, agradable y perfecta, solo debes atreverte a tomar de su mano y vivirla.

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