Le dije que no y no paró… (Segunda parte)

En el post anterior les escribía sobre una situación recurrente por la que pasan muchas adolescentes y jóvenes: “No estaban mis papás. Nos dejamos llevar. Él me empezó a besar y a acariciar. Realmente me gustaba mucho. Era mi novio ¿cómo no gustarme?, pero la verdad es que me puse muy nerviosa y le pedí que parara. Sé que tal vez lo provoqué, si no quería que pasara nada, no debí quedarme sola con él, ni besarle así, pero realmente quería parar. Ya no estaba segura de lo que estaba pasando.  Le pedí varias veces que parara pero no me hizo caso”.

¿Qué hacer si pasé por algo así?

  • Si pasaste por algo así y nunca lo has comentado, busca ayuda profesional o algún consejero u orientador. Este tipo de heridas tienen el potencial de truncar y tergiversar tus relaciones interpersonales si no son tratadas a tiempo. Es posible recobrar la esperanza en el mañana y en los demás, el primer paso es romper el silencio.
  • Pon la culpa en el lugar que corresponde. Si bien es cierto que la omisión es también una decisión, es necesario que recuerdes lo explicado en el post anterior: la coacción emocional y psicológica para obtener sexo es una forma de abuso.
  • Trata de identificar cuáles son tus vacíos. Hay factores que te hicieron más vulnerable a ese tipo de situación. Aparte de lo propensa que te hacía la edad, posiblemente no mantuviste los límites por la necesidad de aprobación, por el modelo referencial de papá o mamá o por presión social.
  • Este tipo de situación suele golpear duramente el autoestima y deja un sentimiento de desvalorización. Es importante que con ayuda de un consejero o psicólogo trabajes en la reconstrucción de tu identidad como mujer.
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  • Desarrolla firmeza de carácter. Si al evaluar tus relaciones interpersonales notas que sueles acceder a peticiones que te incomodan o te cuesta decir que no puedes o no quieres algo, es posible que no hayas desarrollado un carácter asertivo. Esto se puede mejorar con la ayuda de un profesional y una serie de ejercicios.
  • Si te encuentras en un noviazgo y has escuchado de tu pareja comentarios como “Lo que no encuentro en la casa, lo busco en la calle”, “Agradece que quiera acostarme contigo; el día que no quiera, preocúpate”, “Todas las demás parejas lo hacen”, reconsidera el hecho de estar con él. Las relaciones sexuales se disfrutan plenamente con el consenso de ambas partes, en una relación sólida y comprometida, donde ambas personas tengan suficiente madurez física, emocional y mental. Es el matrimonio el escenario ideal para estar sexualmente con tu compañero. No te apresures a compartir algo tan importante para ti con alguien que ni siquiera se ha detenido a escuchar qué quieres realmente tú.
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