De un extremo a otro: la asexualidad

Recientemente leí un artículo que me dejó perpleja. Pero luego de releerlo un par de veces la sorpresa se tornó en una especie de “crónica de una muerte anunciada”. Hablo de una tendencia que, lejos de ser una nueva forma de vivir o no vivir nuestra sexualidad –si acaso eso es posible–, es la cruda consecuencia de una sociedad hedonista, donde una de las interacciones más placenteras y hermosas que puede tener el ser humano ha sido completamente desvirtuada. Se trata de la asexualidad, una postura que cada vez tiene más adeptos entre los jóvenes.

Sí, es cierto, la sexualidad no se resume meramente al acto sexual, pero en una sociedad donde el sexo es omnipresente y se vende a toda costa como un objeto de consumo que promete placer y fortuna, declarar que el sexo está sobrevalorado implica algo más que no intimar  sexualmente con una pareja y ser un subversivo.

¿Quiénes son?

Por lo general, no sobrepasan los 25 años, se declaran asexuales y hace poco hicieron viral el hashtag #AceDay, que en español significa el Día del As, en el cual con una baraja en mano posaron frente a la cámara para hacer público su desinterés por el sexo. Según el portal argentino Lala News, no todos los asexuales tienen la misma postura y para diferenciarse usan como simbología cinco tipos de As:

  • As de corazones: para aquel que experimenta atracción romántica de forma regular hacia el sexo contrario o el mismo sexo, pero no siente ningún deseo sexual.

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  • As de picas: para aquel que ni siente atracción sexual ni experimenta ningún tipo de atracción romántica hacia otras personas. tumblr_no60xwKjgt1sq5y2ao1_500
  • As de trébol: para quienes, reconociéndose parte del espectro asexual, están inseguros o se cuestionan sobre su orientación romántica.tumblr_no337aUU651qi1jyxo1_500
  • As de diamantes: para personas que experimentan atracción romántica o sexual únicamente hacia personas con quienes tienen una conexión emocional fuerte o que experimentan ese tipo de atracción de forma rara y no con la suficiente intensidad como para que les mueva a actuar.tumblr_no2fpaDRwR1rj5igvo1_500

La asexualidad no es algo nuevo pero…

Estudios señalan que cerca del 1 % de la población es asexual, es decir, que no sienten ningún tipo de atracción tanto por el sexo contrario como por el mismo. Y aunque historiadores, antropólogos y demás estudiosos del comportamiento humano sostienen que la asexualidad siempre ha estado presente en nuestras sociedades, noto con preocupación cómo un grupo cada vez más grande hace de consignas como “El amor asexual es el verdadero amor”, “El sexo está sobrevalorado”, y “¿Cuál es el gran asunto con el sexo?”,  sus banderas o cartas de presentación.

Basta googlear un poco sobre la asexualidad para leer que muchos de los jóvenes que se autodenominan “asexuales” declaran haber tenido relaciones sexuales anteriormente, pero las consideran poco placenteras y hasta traumáticas. Así que encontrar este tipo de comentarios es bastante frecuente: “Es sólo que después de unos cuantas experiencias mediocres, la cosa como que pierde su gracia, si es que alguna vez la tuvo”. Lo que deja claro que, en la mayoría de los casos, las relaciones sexuales a temprana edad, llevadas a cabo muchas veces por presión social, practicadas fuera de una relación madura y comprometida (matrimonio) e incluso realizadas bajo la opresión de un abuso, desvirtúan la percepción que tenemos sobre lo sexual y, por supuesto, inciden en la forma en cómo desarrollamos nuestra sexualidad.

¿Un tema de adolescentes?

También es notable que muchos de los jóvenes que se sumaron bajo el hashtag #AceDay son adolescentes. Carlos Pol Bravo, máster en Sexología de la Universidad de Valencia (España), dijo en una entrevista a el periódico El Colombiano, que hay tres factores que pueden condicionar que la persona no presente deseo sexual o este sea muy bajo: el déficit de algunas hormonas, atrofias en los genitales y experiencias sexuales negativas. Agrega que se debe evaluar si realmente la proliferación de esta corriente es producto de los factores anteriores o simplemente moda. “Puede ser una forma de llamar la atención o lo que en la psiquiatría llamamos ‘histeria colectiva’. Es nefasto y contraproducente tener en cuenta la opinión de los menores de edad en este tema, puesto que no tienen un pensamiento y conocimiento estructurado. Los adolescentes, a su edad, deben estar es en clases de sexualidad”.

Por su parte, la especialista en psicología clínica Chiquinquirá Blandón, también entrevistada en El Colombiano, sostiene: “he tenido personas que llegaron a experimentar tardíamente el deseo sexual por otra persona (a los 30 años), cuando encontraron a alguien con el que se vincularon emocionalmente y desde allí surgió la chispa de la pasión”.

Cuando castran el deseo sexual

A diferencia del celibato o la abstinencia sexual por convicciones religiosas o represión, los jóvenes que hoy se autodenominan asexuales hacen énfasis en que ellos no deciden no tener relaciones sexuales, simplemente no tienen el deseo de tenerlas. Y si bien estoy de acuerdo en que no eligen deliberadamente serlo, ni que de repente un  día solo se levantaron diciendo que eran asexuales y se tomaron una foto con un As por simple moda, sí creo que hay circunstancias que desvirtuaron su percepción sobre la sexualidad y que impiden su sano desarrollo.

En la Biblia se habla sobre los eunucos, hombres que eran castrados físicamente, de forma parcial o completa, y esto les impedía tener relaciones sexuales. Ahora, si bien las personas asexuales no son mutiladas, sí creo que su deseo sexual, por una u otra razón, fue arrancado. Mateo 19: 12 dice: “Pues algunos son eunucos porque nacieron así; a otros los hicieron así los hombres; y otros se han hecho así por causa del reino de los cielos. El que pueda aceptar esto, que lo acepte”.

Nuestra preocupación no debe recaer en aquellos que naturalmente no sienten la necesidad de tener una pareja amorosa, el apóstol Pablo no la tuvo y, así como él, muchos otros hombres y mujeres de la fe prefirieron no tener una relación de pareja para poder dedicarse por complemento al servicio de Dios, pero sí debemos estar alerta por aquellos a los que “los hombres le hicieron así”. Pues lamentablemente en una sociedad como esta, –donde lo que Dios planificó para el deleite entre dos personas que se aman, se respetan y se consagran una para la otra, se ha convertido a su vez en algo tan barato como un simple acto fisiológico y tan idolatrado como si se tratase la única forma de conseguir felicidad, placer y fortuna– el identificarse como asexual puede ser el resultado de la distorsión con la que vivimos la sexualidad.

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