Cuida tu tesoro: guarda tu corazón

Todas sabemos que el corazón es uno de los órganos más importante de nuestro cuerpo. Sus latidos nos dan señal de que hay vida. Cuando hablamos del corazón, nos referimos también de nuestros sentimientos y pensamientos, a nuestro intelecto, a nuestra razón y voluntad. Todo esto está en nuestro corazón. En él está todo lo que pensamos, sentimos y, por tanto, actuamos así. Por eso es tan importante guardarlo. Tal como dice Proverbios 4:23: “Sobre todas las cosas guarda tu corazón, porque este determina el rumbo de la vida”. Otras versiones dicen “porque de tal mana la vida”. Es decir, que lo que tengamos en el corazón eso reflejamos, de allí nacen nuestras acciones, porque antes de actuar hemos sentido, y antes de sentir hemos pensado en algo.

Las acciones siempre van ligadas a nuestros sentimientos y pensamientos. Por eso es importante saber qué estamos guardando en nuestro corazón, qué estamos atesorando. Dios nos regaló la vida misma, nos regaló un tesoro hermoso: nuestro corazón. Y es allí donde se encuentra lo que verdaderamente somos. A veces las personas se fijan en las apariencias, pero Dios se fija en tu corazón. Tu corazón será más importante, lo que está dentro, lo que los demás no pueden ver, es lo que realmente eres y controlas. Las condiciones externas no definen tus condiciones internas. La pobreza no siempre es lo que se ve en lo externo, hay pobrezas que no se pueden ver, que están en la mente de las personas. Y lo que más le importa a Dios es tu corazón, lo que realmente eres. Existen cuatro estaciones hacia la ruta de cuidar nuestro corazón:

Desconfía de él.

Nosotras nacemos con esa inclinación de hacer lo malo, es tan fácil decir algo sin pensarlo. Pero sí que nos cuesta controlar nuestros impulsos y emociones. Por eso debemos desconfiar de él. Nunca es bueno tomar decisiones cuando estemos tan feliz o tan triste. En el corazón puede haber sentimientos buenos y malos. La lucha es continua, así que mantén quebrantado y arrepentido tu corazón. Un corazón quebrantado es cuando podemos romper a llorar o podemos sentirnos incómodas con aquello que sabemos que no estuvo bien. Y un corazón arrepentido cuando ya toma la decisión de no volver hacerlo más. Dios nunca despreciará un corazón quebrantado y arrepentido. La clave para saber si estamos arrepentidas no es el dolor sino la decisión de no hacerlo más.

Alimentándolo bien.

Ingerir buenas dosis de la palabra de Dios, reflexiones, devocionales. Nutres tu corazón cuando incorporas la Palabra de Dios. Degustas la vida cuando compartes otros lo que Dios te ha dado. 
Llena tu corazón de Dios para poder repeler el mal. El Salmo 51:10, escrito por David, dice que el clamaba “Dios mío no me dejes tener malos pensamientos, cambia todo mi ser”. Esta palabra nos muestra que tendemos a pensar mal, es nuestra naturaleza. Cuando alimentamos bien nuestro corazón habrá abundancia de Dios y escasez de pecado.

En esta ruta de cuidar tu corazón, ¿has llegado alguna de las estaciones? ¿realmente estás cuidando tu corazón?

Escrito por: Jelsy Bracho

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