Cartas de amor de Nuestro Rey: Siempre estoy contigo

cartas de amor de nuestro rey

Aún recuerdo el día de tu nacimiento, tu madre allí nerviosa, era un momento especial para mí, una hija mía venía al mundo, hechura mía, un diseño magnífico en el cual había depositado tanto amor, tantos talentos, tanta belleza. Y finalmente allí estabas, una niña preciosa, un capullo de rosas.

Recuerdo cada momento que has vivido hasta hoy, cuando diste tus primeros pasos, cuando salieron tus primeros dientes, tu primer día de escuela, cada caída que has tenido, lo recuerdo todo, lo sé todo de ti, ¿y sabes por qué? Porque Yo siempre estoy contigo, a tu lado.

Hoy, en tu día a día estoy contigo, aunque te empeñes en ponerlo en duda; hija mía, no te he abandonado. Sé que no puedes verme, e incluso, hay días en que en medio de la desolación y tu aparente soledad no puedes sentirme, pero créeme, mi amada, Yo siempre estoy contigo.

Si supieras cuanto te amo y cuanto anhelo tu amor, tu dolor es mi dolor, Yo quiero lo mejor para ti. Entrégate por completo a mí y Yo sanaré tus heridas.

Cierra tus ojos princesa, y medita en esta verdad: mi amor por ti es eterno, fiel, incomparable, solo Yo puedo llenar tu vacío, solo mi amor puede llenar tu pequeño corazón. ¿Por qué dudas de mi amor, hermosa mía? ¿Acaso las pruebas de la vida te han cegado el alma?

No puedo prometerte que no tendrás tribulación, la permito en tu vida para que así puedas crecer y convertirte en la mujer valiente que Yo diseñé. Las tribulaciones son necesarias para desarrollar tu carácter y tu fe en mí. Créeme, las pasarás todas porque Yo jamás te abandonaré en medio de ellas.

No puedo obligarte a aceptar lo que ofrezco, te doy la libertad de elegir, pero una cosa sí te aseguro, que solo en mi regazo hallarás paz, esa que tanto buscas en medio de tu agitada agenda, esa que anhelas desde lo más profundo de tu alma.

Acéptame, amada mía. Acepta mi amor en tú corazón, acepta la salvación que te ofrezco, entrégame tu corazón.

Con amor incondicional,

Tu Padre, Tu Rey,

Dios.

Cartas de amor de nuestro Rey: Mi princesa, valora tu cuerpo

Hace unos años atrás sonó mi teléfono en un día agitado cualquiera. Recuerdo muy bien que iba camino a mi trabajo, pero no me sentía muy bien, era un día de esos que uno se levanta y siente que no se ve bonita por más que lo intente, de verdad que me veía igual que el resto de los otros días, solo que ese en particular, mi autoestima estaba en mi contra.  ¿Sabes de que te hablo? Creo que a todas nos pasa alguna vez.

Cuando levanté el teléfono y leí el mensaje que me habían dejado por Whatsapp, noté que era una amiga que acostumbraba a enviar esos mensaijtos de cadena que  siendo honestos, casi nadie lee, solo que este tenía lo que yo necesitaba leer.

Sin hablar más de la cuenta te quiero dejar el mensaje tal cual y como a mi me llegó, seguro te servirá para que en un día de esos, te abraces, te mires al espejo y digas: “Me veo hermosa tal como soy”

MI PRINCESA

VALORA TU CUERPO

Tu cuerpo es un regalo de mi parte y tú eres demasiado valiosa como para permitir que la persona equivocada abra ese regalo. Tú eres mi tesoro y mi Espíritu habita dentro de ti. Yo sé que una guerra interior se libra con furia, en procura de tu alma y de tu cuerpo y arremete contra todo lo que tú sabes que es verdadero. Recuerda, mi amada, que yo puedo luchar por ti, así que no hagas concesiones comprometiendo lo mejor que tengo para ti por un momento de pasión. Yo sé que puede parecerte inocuo ceder, pero el dolor que te producirá no es equiparable al placer disfrutado. Escucha, amada mía: no imites a aquellos mundanos a los que no les preocupa tu alma. Entrégate a mí, y yo te daré el amor que ansias.
Te amo,
Tu Rey y tu pureza.

Inspirado en el libro: Su Princesa: Cartas de Amor de Tu Rey

Cartas de Amor de Nuestro Rey: Tu identidad en mi amor

Cartas de A mor de Nuestro Rey:

Querida hija:

Hoy quiero recordarte que eres hermosa, así como lo valiosa que eres para mí. Como sabes, en el mundo muchos tratarán de engañarte. Pero cuando eso ocurra, recuerda mis palabras, yo estaré contigo para revelarte la verdad.

Quizás te digan que no eres lo suficientemente bonita o lo suficientemente inteligente o talentosa. Bueno, no les creas. También te tentarán a dudar de mí y luego, después de hacerlo, te acusarán de ser un fracaso, de haberme fallado. Otros te juzgarán injustamente por haber roto demasiadas promesas, vivido demasiadas mentiras y caído demasiadas veces. Hija, yo no te juzgo. Te tratarán de disuadir, para luego decirte que has estado yendo en la dirección equivocada y que ya no tiene sentido dar marcha atrás, que es demasiado tarde para arrepentirte. Te dirán: “No eres importante para Dios”.

Pero ¿Sabes qué? ¡Tú no le perteneces al mundo! Él no es tu padre. Yo sí lo soy. Naciste en mis pensamientos, cada parte de ti fue cuidadosamente elaborada por mis manos. Tienes mi huella digital en tu vida. Tú eres mi obra maestra. Tú eres mi creación. Tú eres mi felicidad. Eres mi amada hija.

No eres una mujer amada porque eres preciosa. En realidad, eres preciosa porque eres amada. Tal vez te preguntes ¿por quién? la respuesta es evidente mi princesa, eres amada por Mí, tu Rey, tu Papá. No hay nada que te pueda separar de mi amor ¿entiendes? No hay océano demasiado profundo. No hay montaña demasiado alta. Sí, el pecado cambió mi creación perfecta. Sí, es cierto que vives en un mundo caído y roto, pero quiero que sepas que eso no alterará mi amor por ti.

Mi Palabra es verdad. No sabes cuánto desearía que la apreciaras más. También me gustaría pasar más tiempo contigo, cada momento de cada día. Mi amor por ti nunca se enfría. Mis promesas nunca se rompen. Mi persona nunca cambia.

¡Oh! hija mía, te he hecho a mi imagen. Eres tan bella. ¿Sabes? Yo conozco tus emociones. Veo tus lágrimas. Veo tus pensamientos y aún cuando no sabes qué orar, Mi Espíritu ora por ti con palabras más profundas que cualquier suspiro. Lo sé todo sobre ti. Conozco tus secretos, miedos, debilidades y fracasos. Y ¿qué crees? Nada de eso cambia mi amor por ti. Mi fidelidad es eterna.

Me gustaría mucho que aprendieras de mí, que compartieras conmigo, Yo puedo ayudarte a encontrar orden en medio del caos, si tan solo comienzas cada día conmigo. ¿Qué dices?

Te estaré esperando.

Por siempre y fielmente tuyo,

Tu Padre Celestial.

 

Inspirada en: A letter to young ladies from God