Soy de pelo bueno

¿Pelo malo?

 Desde que entré al lugar no dejó de mirarme, les hacía señas a otros para que me vieran. Cuando me tocó pagar, fui hasta su caja, me miró, miró  mi afro y con asombro y burla preguntó: “¿Cómo haces para lavártelo?”. Sonreí y le dije: “Uso champú ¿y tú?”.  Su pregunta cambió: “¿Cómo es el proceso?”.  Volví a mirarla, sonreí y le dije: “Lo froto y lo enjuago ¿y tú cómo lo haces?”. Entonces dijo con voz de ironía: “Me da curiosidad porque en mi familia no hay nadie de pelo malo”. Se notaba que era de esas personas que se hacen fuertes tratando de burlar a otros, hubo un silencio total alrededor de nosotras y varias miradas sobre mí, entonces sonreí para no perder la educación y mantener el respeto, cancelé mi compra y justo cuando me iba, vi una nena detrás de mí, llevaba un pequeño afro oculto entre colitas para disimularlo, su mirada me hizo saber que debía hacer algo más que sonreír y ser educada, entonces miré a la niña, le hice un guiño y me despedí de la chica diciendo: “Nuestro pelo no es malo, es divertido, malo es que a estas alturas de la vida las personas adultas no sepan que el champú trae instrucciones en la parte de atrás para el lavado, malo es que no acepten ni respeten que hay diferentes tipos de cabello y lo peor es que no se dan cuenta que eso los hace parecer tontos, eso sí creo que es malo”.

Advertisement

Algunos de sus compañeros empezaron a bufonear a la chica, debieron ver su cara, jajaja (creo que empezaré a llevar cámaras ocultas). En cuestión de segundos la niña era la atención, todos le decían que nuestro cabello era lindo. La niña sonreía, estaba con su mamá, una chica que se veía en su rostro esa satisfacción, como diciéndome “¡Bien hecho!”. Me encontré con ellas afuera, entre risas me dijo: “Me sorprendió tu respuesta y tu actitud, me gustó, gracias”.  Tocó su pelo, que se notaba que estaba alisado,  y dijo: “Si me quedara como a ti no lo alisara”. Se me ocurrió preguntarle: “¿Crees que Dios es justo y sabio?”. Ella respondió que sí. Entonces agregué: “En su sabiduría y justicia decidió que llevaríamos este cabello, es el mejor en creatividad y diseño, no somos de pelo malo, considéralo, no te digo que uses afro, solo que disfrutes del diseño”. Me agradeció la corta plática y se despidió diciéndome que  le va a enseñar a su niña de 5 años que su cabello no es malo.

Advertisement

Me quedé pensando… ¿Pelo malo? ¿A quién se le ocurrió clasificarnos de ese modo? Malo es un adjetivo que descalifica, según la RAE estas son algunas de las definiciones:

  • Que carece de la bondad que debe tener según su naturaleza o destino.
  • Dañoso o nocivo a la salud.
  • Que se opone a la razón o a la ley.
  • Desagradable, molesto.
  • Deslucido, deteriorado.

Al leerlas escribí esto: “Nos empeñamos en alterar su naturaleza, así dañamos lo saludable que luce cuando somos niños, lo alteramos para sentir que encajamos en una sociedad que jamás está conforme ni se pone de acuerdo, una sociedad que rechaza la diversidad, haciendo todo lo posible por indicarnos el cómo ‘lucir’. Somos nosotros quienes nos oponemos a la razón y a la ley de la naturaleza, de la genética, de la soberanía del Creador, hacerlo parecer malo sí me parece desagradable, lo que hace que con el tiempo nuestro cabello se vea deslucido y deteriorado”.

No soy de pelo malo, soy de pelo bueno, tan bueno que me da seguridad. En verdad soy más feliz con mi afro. He recibido mayores halagos con él que sin él, y es que Dios no se equivoca, la biblia dice que Dios es justo, por ello creo que todos somos de “pelo bueno”, solo que algunos tienen más “onda” que otros, jajaja.

Yo soy de pelo bueno… ¿Y tú?, jaja.

1798168_10152890141215485_911512868503322721_n

 

PRÓXIMOS EVENTOS

NUESTRO DEVOCIONAL

LO + VISTO

NUESTRA WEB DE MATERNIDAD

¿QUIERES SER BLOGGER?

Comparte este Artículo

smiling-young-beautiful-woman-using-mobile-phone-XB8WMJW.jpg
logo entaconadas

Síguenos en Instagram

Y disfruta de todo el contenido, reflexiones, frases, vídeos y Lives que allí compartimos.