Lo que Sia y su Candelabro me recordaron: El alcohol no llenará tu vacío

el alcohol no llenará tu vacío

“Está noche beberé hasta morir”

“Si no hay alcohol no voy”

Y así muchas de estas frases que solía decir hace un tiempo atrás. Viví de cerca lo que era tener a un familiar con problemas con el alcohol y cómo nos afectaba a todos, por eso me prometí a misma no llegar a probar ni una gota. Promesa que olvidé… Cuando llegué a cumplir la mayoría de edad empecé a frecuentar sitios nocturnos y, por pensar que no pasaría nada, empecé a probar la bebida, dejándome llevar por las noches de fiesta. Llegué al punto tal que yo salía solo para eso, me parecía que no había diversión si no había bebida. En medio de esas noches estuve tan expuesta como mujer. Algo que Sia, la cantante y compositora australiana con su Chandeleir, me recordó acerca de lo que vivía cada una de esas noches. Citaré algunas partes de la canción:

“…me llaman para tener un buen momento, el teléfono colapsa, siento el amor, 1,2,3 bebe, puedes seguir hasta que pierdas la cuenta… voy a vivir como si el mañana no existiera, voy a volar como un pájaro esta noche y sentiré mis lágrimas secarse, mantén mi vaso lleno hasta la luz de la mañana”

Y esto ocurre, pensamos que no saldremos lastimadas por tomar un poco más, pero la realidad es que consciente o inconscientemente queremos llenar un vacío, y por eso no importa que por esa noche perdamos el control, que aun en medio de la aparente diversión en lo profundo de nuestro corazón sabemos que hay un dolor y queremos ahogarlo de cualquier manera, dejar de sentirlo aunque sea solo por esa noche.

Te ahogas en alcohol ¿Y después qué?

“…El sol salió, estoy hecha un desastre, tengo que huir ahora, aquí viene la vergüenza”

Esta parte de la canción quebranta mi corazón porque lo vivía a la mañana siguiente de cada salida en la que tomaba. El despertarme en una cama que no era la mía, el no poder recordar qué pasó la noche anterior, o peor, recordar solo algunos fragmentos. No saben lo expuestas que estamos cuando tomamos sin control, y el peligro que corremos por querer disfrutar esa noche, ¿Y después qué? ¿Qué queda? No mereces sentirte así, ni ser tratada ni vista de la forma en que lo hacen cuando tomas sin control, lamentablemente tuve que aprender esto al paso de muchos años, sin embargo mi deseo es que este no sea tu caso. Si de alguna forma te sientes identificada con estas líneas, déjame citar nuevamente una de las frases de esta canción:

“Chicas fiesteras no salgan lastimadas ¿Cuándo aprenderé?”

Mujer, evita ser lastimada

Puede que te guste alardear de tus salidas y llamadas incasables a tu teléfono; te entiendo perfectamente. No se trata de no salir, o encerrarte en una burbuja, se trata de lo que sucede cuando no tienes control de tus actos, se trata de lo que proyectas cuando te vistes de cierta forma, se trata de lo que en realidad esperas, esperas amor y atención, solo que la estás buscando de la forma equivocada. Te invito, como yo, a tomar un tiempo y pensar que tu vales más que el número de llamadas e invitaciones, vales más que esas noches de desenfreno y esos amaneceres sin un compromiso ni futuro. Cuando Dios te diseñó pensó en lo más sutil y valioso, y cuando él te ve, ve a una hermosa mujer, una Princesa que no merece perder el tiempo de esa manera.

Sé sabia, el tiempo que vives no se recupera, tal vez Dios está usando estas líneas para recordarte que eres amada y eres valorada y eso es ¡SUFICIENTE!, cuando entiendes eso, tu todo cambiará, tus anhelos y decisiones, y entonces podrás mirarte al espejo y no avergonzarte, sino al contrario, verás lo mucho que has progresado en este pequeño espacio llamado Mundo.

 

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