¿Por qué una mujer cristiana no puede ser feminista?

¿Eres una mujer cristiana y te consideras feminista? Aunque superficialmente, el feminismo parece benigno. No lo es. Si crees que es simplemente la defensa de los derechos de las mujeres basada en la idea de que somos iguales a los hombres, estás en pañales, ojalá fuera solo eso, pero el feminismo va mucho más allá…

Antes de llegar a los puntos del porqué una cristiana nunca, jamás, por ningún motivo, puede considerarse feminista, vamos a entender rápidamente qué es el feminismo.

Según Ana Campagnolo, cristiana, diputada brasileña, profesora de historia, y autora del libro Feminismo: Subversión y Perversión:

 “Éste (el feminismo) es un movimiento político social que contribuye para la falta de entendimiento y amargura entre los sexos, acelera el
desmiembre familiar, induce a la eterna insatisfacción y al libertinaje sexual, usando para eso discursos irracionales, investigaciones superficiales y noticias tendenciosas, generalmente usando dinero de contribuyentes ajenos o contrarios a tales objetivos.”

(Campagnolo, Ana; Libro: Feminismo: Subversión y Perversión, Vide Editorial, 2019, página 33).

En resumen: El objetivo del feminismo es esclavizar a la mujer con sus ideas, menoscabar a todos los hombres, atacar a la familia, predicar el asesinato de bebés (aborto libre), trabajar en la mente de los jóvenes la ideología de género y tergiversar el papel del ser humano en la sociedad.

¿Crees que lo que te digo es una exageración o que estoy completamente equivocada? Al final, no fue eso lo que seguro leíste en las páginas en redes sociales, tampoco es lo que se escucha de las propias feministas. Pero te invito a leer algunas frases de las pioneras del movimiento para que entiendas la raíz de todo:

“Hombres que son acusados injustamente de violación, a veces, aprenden con esta experiencia.”
(Catherine Comins, psicóloga feminista).

“Llamar a un hombre de animal es elogiarlo. Los hombres son máquinas; son penes que andan.”
(Valerie Solanas, escritora feminista).

“Yo siento que odiar a los hombres es un acto político, honrado y viable.”(Robin Morgan; escritora,
activista y periodista feminista).

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Esta claro que el mensaje del feminismo es que las mujeres no solo podemos desempeñar el rol del hombre, sino, superarlo en todo. El feminismo «endiosa» a la mujer. Basado en este pequeño resumen sobre este macabro movimiento colectivista, quiero destacar algunos puntos y hacerte repensar, amiga mía, si tú y yo podemos ser parte de este grupo de chicas:

1 – Las feministas no tienen la alegría del Señor.

Las feministas son mujeres amargadas, frustradas, llenas de odio y rencor. Todo para ellas es un ataque; todo les molesta y están preparadas todo el tiempo para atacar a quien sea que diga algo contrario a lo que piensan.

¿Qué nos dice Dios en Su Palabra?

“Estén siempre alegres, oren sin cesar, den gracias a Dios en toda situación, porque esta es su
voluntad para ustedes en Cristo Jesús.”(1 Tesalonicenses 5:16-18);

“Alégrense en la esperanza, muestren paciencia en el sufrimiento, perseveren en la
oración.” (Romanos 12:12)

“Cuando en mí la angustia iba en aumento, tu consuelo llenaba mi alma de alegría.” (Salmos
94:19).

¿Cómo puedo ser una hija de Dios y tener tanta amargura en mi corazón contra el sexo opuesto creado también por El Señor? Sólo quién tiene el Espíritu Santo en su vida siente este gozo de saber que es salva, que es amada por Cristo, que es privilegiada en todo, por ser protegida, etc.

2 – El feminismo apoya el aborto y el aborto es asesinato.

En su mayoría, las feministas no estudian su propio movimiento, no saben los objetivos del feminismo, no conocen a las mayores promotoras del movimiento. Simplemente “copian y pegan” lo que leen en RR.SS., y con eso no se dan cuenta de que son manipuladas todo el tiempo. Dios en Su palabra nos dice:

“Pero los cobardes, incrédulos, abominables, asesinos, inmorales, hechiceros, idólatras y todos losmentirosos tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda.” (Apocalipsis 21:8)

Entonces, está más que claro que no podemos “jugar” a ser Dios. Desde la concepción un feto, bebé, “aglomerado de células”, o como quieran llamarle, ya es un ser humano. Ni tú ni yo tenemos el derecho de matar absolutamente a nadie, porque estaremos fallando contra nuestro Dios y también seremos juzgadas por este acto. Pero mira algunos de los tuits de influencers feministas cuando se aprobó el aborto legal en Argentina:

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Si la gente que es pro-aborto conociera el mundo lucrativo que hay por detrás, no pagarían para regalarles su bebé a estas personas enfermas. Si uno paga por abortar y, además de eso, deja “El precioso material” para que las empresas abortivas tengan aún más ganancias,
entonces transforman el aborto en el negocio más lucrativo del mundo. Ellos venden el tejido fetal, los órganos y otras partes del cuerpo, a empresas, como por ejemplo, las del sector cosmético, farmacéutico y alimenticio.

Según el reporte financiero del 2014, de los más de 74 millones de dólares que destinó a promover el aborto en todo el mundo la International PlannedParenthood Federation (IPPF) —matriz de Planned Parenthood Federationof America— destinó más de 10 millones para América Latina. Este dinero nunca fue destinado precisamente para «salvar a las mujeres».

3 – Las feministas no se sujetan a Dios, ni siguen sus mandamientos

Dios nos demanda sujeción y manda a la mujer a ser sumisa a su esposo ¡esto no significa que ser tonta, opacarse o ser una esclava! ¿Por qué las feministas no son sumisas al hombre (sus maridos) pero sí al movimiento feminista? ¿Por qué quieren tanto ser sumisas al Estado, pero no al hombre a quien prometió amor eterno? El mayor error de las feministas es solo mirar nuestro deber  como mujeres y olvidar que los hombres también tienen una inmensa responsabilidad, como Dios nos guía en su palabra:

“Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado por el lavamiento del agua con la palabra,  a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia en toda su gloria, sin que tenga mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuera santa e inmaculada. Así también deben amar los maridos a sus mujeres, como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama» —Efesios 5:25-28.

Así como nosotras, como mujeres, estamos bajo el liderazgo de nuestros esposos, ellos también están bajo liderazgo del Señor, que es la Cabeza de la Iglesia. Todos tenemos nuestro rol. Ser sumisa no es humillarse. Es tener una actitud de confianza. Es dejar que un hombre fuerte te tome en sus brazos mientras tú descansas en él. Lo que confunde a muchas mujeres es que ven a otras mujeres siendo sumisas a hombres débiles y esperan fuerza de ellos. No acontecerá de aquella forma.

4 – “Mi cuerpo. Mis reglas”

¿Libertinaje es lo mismo que libertad? Unas de las principales banderas feministas es hacer sentir que la mujer es libre para tener relaciones sexuales con quienes quieran, cuando quieran, y donde quieran. Pero, la verdad, eso genera a medio/largo plazo frustración, pena, amargura y tristeza en cada una de estas mujeres. Eso es porque en nombre de una falsa libertad sexual la mujer se convirtió en adepta del sexo sin compromiso para equipararse al hombre, pero no teniendo en cuenta que todo eso afecta su bien estar físico y emocional.

Las feministas creen que conquistaron una libertad sexual para la mujer pero, a decir verdad, dieron un “salvo conducto” a los hombres sin carácter para que traten a las mujeres como objetos desechables.

Nuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo del Señor (1 Cor 6:19-20). Debemos hacer todo lo que Él no orienta en Su Palabra, y no lo que se nos ocurra. ¿Qué tipo de cristiana puede creer en esta falacia?

“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.” (1 Cor 6:19-20).

En resumen podemos decir que el feminismo es una especie de dios falso, que promete una falsa libertad, plenitud y realización personal ante todo, trata de llenar un vacío existencial, tan profundo que solo Cristo puede hacerlo. Nuestra identidad, satisfacción y felicidad. Todo está escondido en Cristo.

Ojalá, mi querida lectora, esta palabra haya entrado en tu corazón para sacar a la luz la verdad del Señor para tu vida. Gracias por leer hasta aquí.

Escrito por Ellen Coelho @ellencoelhomua

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