Detox para el alma: Adiós relaciones tóxicas

relaciones tóxicas

A veces nos enfrascamos tanto en encontrar a esa persona ideal que olvidamos mirar hacia dentro y verificar si estamos preparadas para una relación, entonces caemos en relaciones tóxicas que comienzan a marcarnos y que, poco a poco, van contaminando nuestra alma con emociones negativas y malas experiencias. En este artículo compartiremos algunas cápsulas “detox para el alma” para que aprendas a reconocer las situaciones que podrían conducirte a una relación tóxica.

Cápsula #1: Si lo efímero te define, todo en tu vida será efímero

Muchas mujeres adjudican su valor y basan sus estándares en aspectos como el atractivo físico, estabilidad laboral, clase social y pare de contar, dejando de lado la parte espiritual por completo, lo cual las lleva a caer en relaciones tóxicas. En este punto, te invito a preguntarte cómo está tu corazón; ¿disfrutas tu soltería o prefieres estar con alguien por acompañar tu soledad?

Preocúpate primero por examinarte y entregarle a Dios tu corazón para que Él pueda trabajarlo, sanarlo, afianzar tu identidad en Él y prepararte para la llegada de la persona correcta a tu vida. ¡Eres mucho más que un cuerpo!, y no eres algo, ¡eres alguien! Así que enfócate primero en empezar a ser la persona correcta –esa que sabes necesitas ser– y empezarás a tomar decisiones correctas, sobre todo cuando de asuntos del corazón se trata.

Cápsula #2: Un corazón que no esté sano solo sabrá lastimar

A diario veo a chicas que de buenas a primeras desparraman su corazón delante de un hombre y –con ojitos enamorados– dicen: “Es que él es un chico cristiano”… Ahora léeme detenidamente: compartir la fe ciertamente es primordial, pero NO puede ser el único común denominador para entablar una relación, ya que eso no te exime de que la relación se convierta en tóxica; ¿por qué?, porque la madurez emocional y la sanidad del corazón son factores igualmente indispensables que no puedes ignorar.

Un chico puede realmente amar a Dios y a la vez llevar a cuestas un corazón lleno de heridas sin cicatrizar que lo harán tomar actitudes que, tarde o temprano, te harán daño; o bien, ese chico, a pesar de amar a Dios, podría simplemente no contar aún con la madurez emocional suficiente para establecer una relación. Todos pasamos por procesos de sanidad y madurez con Dios necesarios para formar nuestro carácter, así que sé sabia y mira bien cómo está el corazón de la otra persona antes de endosar el tuyo.

Cápsula #3: El amor genuino no te exige cumplir expectativas irreales de nadie

Al iniciar una relación sin estar preparadas emocionalmente, espiritualmente, o cuando cruzamos los límites establecidos en el noviazgo, el equilibrio de esa relación suele verse afectado tarde o temprano. Son muchas las chicas que, en su esfuerzo por mantener una relación tóxica a flote, suelen renunciar a la esencia de su ser solo por presentarse aprobadas ante un chico, pese a lo que pueda costarles.

Por más defectos que tengas o errores que hayas cometido, eso no le da derecho a nadie de imponerse sobre ti o coaccionarte a fin de cumplir con sus expectativas; lo cierto es que solo tú eres capaz de darle a alguien ese poder sobre ti.

Querida entaconada, Dios nos enseña en su palabra que el verdadero amor no busca lo suyo, es tolerante, es justo, perdona y nunca deja de ser… Créeme cuando te digo que quien te ame, lo hará con todos tus defectos y virtudes; y con amor sabrá hacer de ti una mejor persona, no por él, sino porque procurará lo mejor para ti.

Cápsula #4: La intimidad sexual nunca será garantía de un amor recíproco

Quizás creas que al entregar tu cuerpo recibirás amor o te valorarán, pero eso es una gran mentira. Lo cierto es que solo estarás afianzando esa dependencia emocional que sientes hacia la otra persona. ¿No me crees? Pregúntate a ti misma, o bien, pregunta esto a tus amigas (esas que sabes que no te mentirían): ¿cuándo les resultó más sencillo terminar con una relación y superar la ruptura?, ¿cuándo hubo intimidad sexual de por medio o cuando no la hubo?

La intimidad implica una codependencia espiritual y emocional REAL de la cual no es fácil liberarse. Es por ello que Dios la estableció exclusivamente para el matrimonio, cuando un hombre y una mujer se constituyen como un solo ser.

Cápsula #5: Entre tú y él, elígete siempre

Cuando la alegría se esfuma y la tristeza se multiplica; cuando las sonrisas han desaparecido de tu rostro y las lágrimas están presentes todos los días; cuando al respeto se le cerró la puerta; cuando la consideración se ha perdido; cuando no hay fidelidad, cuando el egoísmo es la regla entre ambos; cuando no existe el arrepentimiento ni el perdón; cuando solo hay acuerdo en la cama, pero fuera de ella no son capaces ni de sostener una conversación… Es aquí donde necesitas detenerte con urgencia y tomar una de las decisiones más importantes de tu vida: Salir de esa relación tóxica.

¿Lo amas más a él o a ti misma? El crecimiento duele, pero te hace madurar y te fortalece. Nadie dijo que sería fácil cortar con ese cordón, pero ¿sabes algo?, el resto de tu vida dependerá de ello, ya que las decisiones que tomes hoy determinarán tu mañana. Así que ¡ámate a ti misma y elígete siempre!

Cápsula #6: Usa el perdón sabiamente

Hace tiempo me encontré con esta genial frase en un libro: “La primera vez que me engañes, la culpa será tuya; la segunda vez, la culpa será mía”. Siempre he sido partidaria de las segundas oportunidades, puesto que creo en el arrepentimiento genuino, pero todo arrepentimiento REAL viene acompañado de un cambio.

Perdona SIEMPRE, pero si tu pareja reincide en su error y te hace más daño que bien, debes mirar con los ojos de la razón y evaluar si es momento de perdonar para sanar y avanzar hacia un mejor futuro. Tú mereces lo mejor, Dios no miente, pero solo tú eres quien está en la potestad de elegir lo que está dispuesta a aceptar.

Cápsula #7: La preocupación y el dolor terminan donde la fe comienza

Sabemos que no es nada fácil ponerle fin a una relación, pero seamos honestas con nosotras mismas: no necesitamos relaciones tóxicas en nuestra vida. Si las cosas no van bien desde hace rato, piensa en que, a menudo, los noviazgos nocivos terminan en matrimonios destruidos, en maternidad indeseada con padres ausentes y corazones destruidos; todo esto por no haber tomado la decisión de avanzar cuando la relación ya no era sostenible.

Hoy quiero decirte que Dios no se equivocó cuando aseguró que tiene planes de bien y no de mal para ti, a fin de darte un destino y propósito en Él. ¡No desesperes ni desmayes! Necesitas ser fuerte y valiente para poner un stop a lo que sabes que solo te conducirá a seguir saltando entre relaciones tóxicas.

No mentiré: dolerá, pero Dios también prometió fortalecerte en tu debilidad, y aunque al momento no lo parezca, créeme cuando te digo que eso que sientes no durará para siempre. Dios es perfecto reparando corazones rotos si lo puedes creer; así que ¡pon tu fe en sus promesas!, déjate sanar a su ritmo y saldrás adelante más rápido de lo que imaginas. Por último, ¡no temas! que algo mejor espera por ti.

Si te gustó este post y deseas aprender más sobre lo que las relaciones tóxicas traen a tu vida y cómo hacerles frente, te invitamos a leer la historia de Amelia en nuestra serie de artículos “El amor que más se vende”.

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