7 verdades sobre el perdón realmente liberadoras

verdades sobre el perdón

Hace unos meses, Dios me reveló algunas verdades sobre el perdón que fueron liberadoras para mi vida. Entendí como perdonar era la clave que mi corazón necesitaba para ser libre y hoy quiero compartirlo contigo a través de este artículo.

En aquellos días tuve que enfrentarme a un proceso con una ofensa; la verdad pensé que no iba a poder salir de ella. ¡Uff!, lloré lo que está escrito. No podía avanzar. Me habían hecho daño de una manera tan grande que no encontraba cómo “metabolizar” mis sentimientos. ⁣

Verás, quien me ofendió dijo cosas horribles de mí, me hizo sentir muy mal. Sin piedad me atemorizó con sus acciones, rechazo y dureza. Yo sentía que me había humillado y destruido mi reputación. ⁣

Quería mostrarle que yo no era mala, sino que éramos diferentes y que serlo no me descalificaba.

Tenía tanta amargura por creer que la ofensa era lo peor y no me daba cuenta de lo que me estaba lastimando realmente… En el fondo, yo estaba actuando como un verdugo al usar sus palabras y hechos para herir todos los días mi corazón. ⁣

Sin darme cuenta, yo le estaba dando el poder a esa ofensa para encarcelar mi corazón. ⁣Pero, gracias a Dios, todas las cosas nos ayudan a los que le amamos y fue así como Él usó esa circunstancia para revelarme algunas verdades sobre el perdón.

Te comparto las 7 verdades sobre el perdón que Dios me reveló

1. No eres perfecta:

Tú no eres perfecta, eres un ser humano, una mujer que como muchas otras fallan y eso está bien. Si alguien te ofende, acéptalo y perdónalo; después de todo, a ti también te han perdonado en gran manera.

2. Dios te ama a pesar de ti misma o de lo que hagas:

Si hay algo reconfortante es saber que somos amadas a pesar de nuestras fallas; esa clase de amor incondicional es precisamente el que viene de Dios. Conocer esta verdad es lo que me permite respirar cada mañana y tú también deberías estar alegre de tener esa clase de amor y perdón.

3. Dios no está enojado contigo:

Una de las razones por las que muchas personas se apartan de Dios es porque creen que Dios está enojado con ellas por causa de algo que han hecho. ¡Nada más lejos de la realidad!

Esta circunstancia me mostró que a pesar de que inicialmente no tuve la mejor actitud, Dios me seguía amando al igual que seguía amando a la persona que me ofendió.

4. Dios quiere que seas libre y la falta de perdón te ata:

La falta de perdón hacia esa persona que me hirió me mantuvo por un momento atada a una raíz de amargura, pero eso no es lo que Dios quería para mí y tampoco es lo que Dios quiere para ti. Perdonar es fundamental para que podamos ser libres en Él tal y como lo desea para nosotras.

5. Perdonar comienza con una decisión:

El Señor nos amó aún estando en nuestro pecado, pero no pudo restablecer la relación y manifestar su redención hasta que nosotros aceptamos el gobierno de Jesús mediante nuestro arrepentimiento.

Perdonar libera; pero restaurar la relación a su estado original requiere de un proceso mutuo y tú debes decidir hacerlo.

6. Perdonas comprendiendo el amor de Jesús:

Nos cuesta perdonar porque no sabemos cuán perdonados somos, porque no conocemos quienes somos en Jesús y no comprendemos realmente lo que significa su amor.

¿Sabes algo?, tal vez no entendemos que muchas de las cosas que suceden a nuestro alrededor no son directamente con nosotros, porque aunque nos incluyan, la mayoría son procesos que cada quien tiene y que trata de vivir a su manera.

Hay personas que hieren porque están heridas también; hay personas que hacen cosas incorrectas y nuestra falta de perdón no cambia sus hechos.⁣

7. Debes orar para comprender el corazón de Jesús:

No te frustres si aún teniendo conocimiento de Jesús y de nuestro llamado a perdonar como Él lo hizo, no eres capaz de perdonar a esa persona que te ha ofendido. No seas demasiado dura contigo misma.

Lo mejor que puedes hacer es orar y pedirle a Dios que te ayude a comprender el perdón bajo la lupa del precioso corazón de Jesús. El Señor siempre escucha y responde aquellas oraciones que son conforme a su voluntad, y esta es una de ellas.

Yo logré perdonar y aunque no fue fácil, aprendí con ese proceso que tal vez nunca iba a tener la aprobación o una relación como antes con quien me ofendió; pero eso no quiere decir que mi corazón siga encarcelado por el dolor; significa que la sanidad en Jesús me ayudó a decir: “¡te perdono!”

Hoy puedo decir que soy libre gracias a estas verdades sobre el perdón que Dios me ha enseñado con gran amor y paciencia; y que el perdonar no lo hice únicamente por quién me ofendió, sino también por mí. Jesús me ama y Él está en mi corazón; desde ese amor, suelto la carga y abrazo mi libertad.

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Escrito por: Lala Herrera @lalaherreratm @diarioparaesposasjovenes

Editado por Entaconadas.

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