Asume tu posición (Lo que aprendí del libro de Ester) II parte

mujer asume tu posición

En el post anterior hablaba sobre comenzar a asumir tu posición como mujer  e hija de Dios en este mundo, para ello usé la historia de la Reina Ester de la Biblia, quién confió en Dios y sabiamente ejecutó el plan que Él le asignó, vistiendose de valor y usando sus cualidades.

Ahora analicemos más a detalle esas cualidades que Ester usó, y que seguramente tú y yo también podemos usar:

1. Confianza en Dios

Si algo sabía Ester es que por sus medios no lograría nada, ya que según la ley si ella se presentaba delante del rey sin ser llamada podía morir, pero luego de recibir las palabras de Mardoqueo éstas le hicieron entender que ella no estaba a salvo aun siendo reina y que si ella no hacía nada, de todos modo Dios enviaría socorro de algún lugar y le cuestionó diciendo: Quien sabe si para esta hora haz llegado al reino? La hora de asumir su posición; la hora de poner en práctica el propósito de Dios en su vida.

Estamos llamadas a la acción, la vida está llena de decisiones, tenemos que ver cuidadosamente a nuestro alrededor, contemplar los pros y contra y buscar siempre la dirección de Dios en cada decisión que tomamos. Esther hizo eso precisamente buscar ayuda en Dios y soporte en su pueblo y quienes le rodeaban; hizo un llamado general a un ayuno, incluida ella (buscó la presencia de Dios) se humilló ante Dios y más adelante podemos ver de qué manera tan creativa y maravillosa Dios da la respuesta y salida perfecta a toda esta situación.

Y así como hizo Dios con Ester puede hacerlo en la vida de cada una de nosotras si nos entregamos a la voluntad de Dios, le creemos y buscamos su presencia.

2. Sabiduria

Si algo se hace notar en la historia de Ester es que no solo era bella y humilde, también era sabia e inteligente. A veces tenemos acceso a quien nos puede dar la mano, pero lamentablemente lo hacemos en el momento menos oportuno o de la manera menos indicada. Así que es importante antes de entrar en acción buscar el ambiente, tiempo o lugar adecuado para obtener la respuesta indicada. La vida de Ester no solo corría peligro por el edicto en contra de los Judíos, sino también porque si entraba a ver al rey sin ser llamada y este no estaba en disposición de recibirla ella podía morir, porque así lo determinaba la ley.

Inicialmente usó su sabiduría buscando ayuda en Dios y luego pasó a ver al rey quien por la gracia que Dios había puesto en ella fue recibida, pero ella no fue directamente de manera caprichosa a hacer su pedido, ella planeó una estrategia e inició solicitando la presencia del rey en un banquete al cual también estaría invitado Aman y el rey accedió a su solicitud, cuando este le pregunto nuevamente cuál era su pedido, ella nuevamente lo invitó a otro banquete; pienso que esto le ayudo a estar segura de la disposición del rey para darle lo que ella le pediría, ya que este en repetidas ocasiones le dijo: hasta la mitad del reino te daré. Esto pudo darle una idea de que tantas probabilidades tenía de recibir lo que demandaría al rey.

Ver la manera en que Ester se conduce en medio de toda esta difícil situación nos da una idea de cómo podemos nosotras asumir nuestra posición, nuestro rol, con sabiduría y confianza en Dios y siendo pacientes tomando en cuenta el entorno y los posibles escenarios al momento de actuar. Las mujeres solemos ser proactivas y algo efervescente y estas cualidades podrían actuar en nuestra contra, por lo tanto debemos procurar ser sabias y desarrollar cualidades que nos aporten y nos ayuden a tomar las mejores decisiones.

3. Valentía

Considero que en el mundo existen más mujeres valientes de las que se han dado a conocer y Ester es una de ellas, claro que la confianza en Dios nos reviste de valor y eso no lo podemos obviar. Cuando leo en la biblia la frase …y si perezco, que perezca! No me deja de asombrar y no deja de transmitirme ese valor, no importa cuántas veces lo lea me hace sentir que ese tipo de valor es el que necesito, y el que necesitamos muchas de nosotras, el poder decir, si tengo que dejarlo todo, sacrificar cosas, perder amigos; por asumir el rol para el cual he sido llamada así será porque si algo hay seguro es que la mejor recompensa viene de Dios y El se agrada de que hagamos su voluntad.

Posiblemente no recibamos la recompensa de nuestro esfuerzo en esta tierra, pero para ello tenemos la eternidad y eso debe bastar.

Muchas veces nos cuesta actuar por miedo no solo al que dirán, sino a lo que perderemos en el camino o tendremos que sacrificar. Pero si de algo estamos seguras es de que Dios a quien envía respalda y lo hemos visto por siglos. Dios no nos desampara, el permanece a nuestro lado siempre, sólo debemos vestirnos de valor, es difícil decir de corazón la frase y si perezco que perezca, pero es el tipo de valor que debemos aprender a desarrollar porque en Cristo todo lo podemos, pues El es nuestra fortaleza.

No trates de ocupar el lugar que no te corresponde

Algo que nunca, bajo ninguna circunstancia debemos hacer, es tratar de ocupar el lugar o ejecutar el rol que Dios le ha asignado a otra persona. Dios tiene un llamado especial para cada quien y puede que tengas las cualidades para desarrollar ciertas funciones, pero si no es a lo que Dios te ha llamado es mejor que te mantengas al margen hasta que Dios determine si te debes involucrar.

Pudimos ver como Aman se dejó llevar por la vanagloria y el amor al poder; cuando el rey le preguntó sobre qué hacer con el hombre a quien deseaba honrar, el ego no le permitió al menos indagar de quien se trataba, inmediatamente asumió que se trataba de él, se puso creativo y pidió lo mejor, el máximo honor, el mejor caballo, la corona del rey y todo cuanto se le ocurrió sólo por querer ocupar un lugar que no era el que le correspondía. Y suele pasarnos hoy en día, tal vez no de un modo tan directo, pero tratamos de ir ejecutando planes y desarrollando acciones que nos puedan llevar a ocupar el lugar que ya tienen otros, porque pensamos que tenemos lo necesario para estar ahí y el problema es que no nos conformamos con ser parte del cuerpo o del equipo, todos queremos ser cabeza y todos queremos ser líderes. Tal vez lo correcto sea cooperar con quien está en cierta posición porque al final ni siquiera necesitamos crédito, porque el crédito absoluto es de Dios, a quien le pertenecemos, quien nos creó y quien dirige nuestras vidas.

Así que vamos a orar a Dios para entregarle por completo todo nuestro ser, para que El nos de entendimiento y dirección sobre cual papel debemos desempeñar en la vida y en su obra. Que seamos llenas de su Espíritu Santo y que este nos ayude a discernir en cada decisión que tomamos. Vamos a confiar en Dios, a ser sabias y a llenarnos de valor como nos enseña Ester y a no tratar de imponernos en un lugar o posición que no nos corresponde, porque al final cada quien tendrá su recompensa, ya sea premio, ya sea castigo; nuestras acciones determinarán cual se nos otorgará y cual será nuestro destino final. Que la luz de Dios brille sobre nuestras vidas y nos ayude a asumir con fe y valor nuestra rol.

Escrito por Esther Herrera

Esther es oriunda de República Dominicana, madre soltera de un hermoso niño casi adolescente, le encanta escribir, escuchar música y el running. Es locutora y ha colaborado en espacios como: “La voz e Mahanaim” y “Conversando entre amigas”, también es líder de damas junto a otras valiosas mujeres.

Asume tu posición (Lo que aprendí del libro de Ester) I parte

Mujer asume tu posición

Todos en la vida tenemos un rol que desempeñar, una posición que asumir, la cual es determinada por nuestras decisiones y por el propósito de Dios en nuestras vidas. Existen muchas áreas en nuestras vidas en las que aún no hemos trazado un plan específico, (completar estudios, viajar, formar familia, ir al seminario) ya que solo estamos viviendo un día a la vez, pero de repente llega Dios a poner en acción ese plan para nuestras vidas, un plan del que no tenemos detalles y posiblemente no sabemos con certeza el camino que debemos tomar.

La historia de Ester

¿Has leído el libro de Ester en la Biblia? Ester, según podemos leer, era humilde y había sufrido la pérdida de sus padres, por compasión, por amor o por cercanía fue luego adoptada por su primo Mardoqueo, cuando el rey Asuero luego de ser avergonzado por la reina Vasti, decide, por el consejo previamente recibido de los príncipes, elegir una reina para ocupar el lugar de esta; Ester fue una de las doncellas elegidas para ser preparada y presentada delante del rey.

Personalmente, no creo que Ester tenía agendado participar en un evento como este, para ocupar la posición más alta que una mujer podía tener en un país en aquellos tiempos, pero Dios la sacó de su humilde lugar de origen y la llevó a aquel reino para cumplir con un propósito muy especial. Lo importante de la historia de Ester en este momento es el hecho de que ella asumió su posición desde el inicio cuando fue llevada a la casa de las mujeres como candidata, hasta ser presentada delante del Rey y elegida por él. Obedeció a Mardoqueo cuando este le aconsejó sobre no hablar de su origen y a Hegai, eunuco del rey, de quien prácticamente recibió asesoría de como presentarse delante del rey ya que ella no solicitó nada, sino lo que él entendía ella debía llevar.

Es hora de asumir tu posición

La mayoría de las veces, en diferentes áreas de nuestras vidas las mujeres no, nos dejamos guiar, (especialmente en estos tiempos) analizamos los posibles escenarios y las posibles consecuencias y tomamos la decisión que a nuestro juicio es la mejor. Claro, no es que seamos rebeldes sin causa, reconozco que Dios ha dotado a la mujer de unas cualidades excepcionales, un instinto innegable, un amor infinito, un coraje y una fortaleza que no tienen comparación, pero a veces perdemos mucho por no asumir el rol o la posición que ocupamos. Las mujeres somos generadoras de vida, pero también somos generadoras de cambios que transforman vidas y ese es un gran poder.

Todo andaba bien en la vida de Ester hasta que su pueblo se vio amenazado y le llegó ese momento, el cumplimiento del propósito por el cual Dios la había llevado a ese lugar, el momento de asumir su posición y mostrar de que era capaz y en quien había creído y por más que trato no puedo imaginar el sentimiento al recibir esa noticia y tener que tomar una acción, o simplemente no hacer nada y dejar que pase lo que tenga que pasar, por supuesto, el camino fácil sería lo lógico, usar cualquier excusa, el decir no puedo hacer nada, no está en mis manos, no puedo ver al rey hasta llegado mi tiempo porque podría perder la vida y muchas excusas más, las que en realidad no lo eran, pues todo eso era cierto.

Sin embargo, nosotras hoy en día tenemos esa capacidad de inventar excusas para no hacer, para no lograr, para no cumplir nuestra parte respecto al plan de Dios para nuestras vidas.

“Tengo mucho que hacer…”

“Los niños me absorben…”

“Mi esposo, las cuentas, el ministerio…”

Puedo decirte que todo es posible cuando decidimos hacer lo que nos toca hacer. Cuando entendemos que tenemos una responsabilidad, un rol, una posición con la cual cumplir como hija de Dios, cristiana, madre, esposa, en fin, mujer. Cuando entendemos lo maravilloso que es creerle a Dios y seguirle El se encarga de guiar nuestros pasos y poner orden en cada área de nuestra vida de tal modo que nos resulta increíble que el tiempo nos alcance para más cosas de las que nos hemos propuesto hacer y esto resulta porque Dios se agrada de que hagamos su voluntad, de que le creamos y hagamos lo que es correcto para nuestras vidas y la vida de quienes nos rodean.

El momento cumbre en la vida de Ester había llegado, el pueblo judío corría amenaza de muerte debido a un plan orquestado por Aman a quien Asuero había puesto sobre todos los príncipes que estaban con él. Y ahí estaba ella, siendo Judía y siendo reina, el momento había llegado, podía simplemente develar quien era ella y decirle al rey haz condenado mi vida y la de mi pueblo porque yo soy judía y morir, o guardar silencio y ver morir a su pueblo y cargar con ese pesar el resto de su vida.

Desempeñar un rol en cualquier área de nuestra vida requiere sabiduría, coraje, valor y hasta paciencia, pero sobre todo confiar en Dios y eso fue precisamente lo que hizo Ester, confió en Dios y sabiamente ejecutó un plan y se vistió de valor.

En la próxima parte de este artículo veremos más a detalle esas cualidades de Ester que ella usó como herramientas para asumir su rol, de manera que tú también puedas aprender a visualizar cuales son las que tú puedes usar para asumir el tuyo.

Escrito por Esther Herrera

Esther es oriunda de República Dominicana, madre soltera de un hermoso niño casi adolescente, le encanta escribir, escuchar música y el running. Es locutora y ha colaborado en espacios como: “La voz e Mahanaim” y “Conversando entre amigas”, también es líder de damas junto a otras valiosas mujeres.

Cinco grandes lecciones que nos dio Rut

rut

La biblia está llena de historias fascinantes, de batallas y giros inesperados. Una de mis favoritas está en el libro de Rut. Un pequeño relato, contado en tan solo cuatro capítulos, que guarda poderosas lecciones de vida que seguramente traerán luz al momento de tomar decisiones importantes.

La historia comienza con una familia que decide abandonar su país a causa de una hambruna feroz. Pero no era cualquier familia, ni cualquier destino al que marchaban. Era una familia judía que abandonaba Belén (Tierra de pan) para ir tras un futuro incierto en Moab (un país gentil que continuamente estaba en tensión con Israel y que surgió cuando las hijas de Lot le embriagaron y tuvieron relaciones con él para tener un heredero).

Se trataba de la familia de Abimelec y su esposa Neomí, quienes tenían dos hijos que se casaron con dos hermanas Moabitas: Rut y Orfa.  Todo parecía marchar con normalidad hasta la muerte de todos los hombres de la familia. El panorama era desolador: una anciana judía en tierra extranjera con dos jóvenes nueras que no tenían la obligación de permanecer junto a ella.

Quiero que entiendas bien la situación: esas mujeres habían quedado en la calle; en la antigüedad las mujeres no heredaban, solo los hombres. Así que allí estaba Noemí, pensando qué haría ella en una tierra que no era suya, con todos sus años encima y sin heredad. Lo lógico era que sus nueras la dejaran, ellas todavía eran jóvenes y podrían conseguir un esposo y tener hijos. Sin embargo, a pesar de persuadirlas a que volvieran con sus parientes, una de ellas, Rut, dijo una de las declaraciones más importantes en la historia de la fe: “No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.

Y siempre bromeo con esto, pero de verdad ¿si no hay esposo de por medio, qué chiste tiene vivir con la suegra? Algo muy diferente tenía Neomí que esta joven moabita había decidió hacer tan poderosa declaración: “Ese Dios al que le sirves, ese Dios que ha hecho de ti una mujer diferente, a ese Dios también quiero conocerle y servirle. Así que a donde tú vayas, yo iré”.

Una vez establecidas en Belén, Rut, la moabita, se encuentra en los campos de Booz, un pariente lejano de Noemí, y él simpatiza con ella. Antes de que termine la historia, Booz decide casarse con ella, y al final Rut termina dando a luz a un niño judío, que terminó siendo el abuelo del rey David. La mujer que estaba de última en la fila, la marginada, fue puesta adelante para recibir la bendición de Dios.

Para conocer a fondo la historia  y todos sus detalles te recomiendo que leas el libro, si la lees por primera vez te recomiendo esta versión con un lenguaje mucho más fresco y entendible.

Estas son las cinco cosas que debemos aprender de Rut, basadas en el libro de “Las intrépidas hijas de la Biblia” de J Lee Grady:

1.-Le dijo adiós a su pasado. Rut era moabita, lo que probablemente implicaba que había crecido en un hogar donde el incesto y otro tipo de prácticas inmorales eran ofrecidas como sacrificio a dioses paganos. No tenía una historia familiar muy digna de contar. Posiblemente creció en un hogar donde lo normal era el abuso y el desenfreno. Y aunque su pasado no era muy bueno y pudo escudarse en algo como: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, ella decidió darle un vuelco a su vida.

2.- Tuvo determinación. Muchas personas eligen seguir a Cristo, pero no todos están dispuestos a tomar su cruz a diario. Muchas veces nos agarramos del Señor con una mano pero con la otra sostenemos nuestro pasado. Tratamos de adorar a Dios, aún viviendo en Moab. Rut tuvo la determinación de dejar todo atrás y salir de opresión. Para ella Moab era su país, su historia familiar, para ti puede significar una relación, un hábito dañino, un trabajo.

3.- Tuvo una mentora. Rut encontró una mentora en Noemí. Dios no nos creó para ser seres ermitaños, al contrario nos diseñó como seres gregarios. Para toda mujer en crecimiento espiritual es indispensable tener una mentora, alguien que le guíe y pueda ayudarle en este viaje. Si no tienes una mentora, pídele a Dios que te ponga una en el camino. Rut nunca hubiese llegado a Belen si Dios no hubiese puesto a una Noemí en su camino, mucho menos hubiese conocido a Booz y se hubiesen casado.

4.-Descubrió la misericordia de Dios. Rut descubrió la misericordia de Dios cuando estaba en los campos de Booz. Ella no tenía idea de lo bueno que era el Dios de Israel hasta que Booz y sus parientes demostraron generosidad con ella. Ella había escuchado de Dios por su suegra, pero ella experimentó su bondad en Belén. La única forma de conocer al Señor es pasando tiempo con Él. Debes convencerte de que Él está contigo y no en tu contra. Debes edificar tu confianza sobre la bondad de Jesús.

5.- Rut estaba desafiando la tradición al hacer esto. Además, ella estaba arriesgando su vida, las mujeres no paseaban normalmente por donde estaban los hombres y menos si estos estaban bebidos o en fiestas. Ella puso su confianza en Dios, y también confió en Booz, que era un hombre moral el cual la protegería. Se armó de gran valor y tomó su decisión.

En definitva, Rut decidió abandonar sus hábitos de vida, que aunque posiblemente eran muy malos, era lo único que ella conocía. Cambió lo que para ella era familiar y seguro por algo aparentemente incierto. Abandonó su tierra, dejó atrás su situación, sus prácticas, le creyó a Dios y optó por un modo de vida diferente. No debió ser fácil,  pero ella se arriesgó. Ella decidió darle un vuelco a su historia. Cambió su pasado triste y doloroso por un mejor porvenir. Después de todo para Dios no hay pasado vergonzoso que no merezca una segunda oportunidad.

 

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II)

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II)

En Entaconadas nos hemos propuesto hablar de las mujeres de la Biblia, creemos que tenemos mucho que aprender de estos personajes, y en nuestro post anterior, Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (I), empezamos a hablar de esta mujer excepcional que, a pesar de lo poco que se menciona en las escrituras, esconde grandes lecciones de vida si nuestro principal deseo es caminar conforme a lo que Dios desea para nosotras.

Ahora bien, continuemos descubriendo las maravillosas características que hacían de María de Betania, una mujer ejemplar:

En medio de un mundo hostil, escogió amar sin importarle el «qué dirán»

Días antes de la Pascua, Jesús llegó a Betania a visitar nuevamente a Lázaro (luego de su resurrección), a Marta y María, donde sus amigos le prepararon una cena en su honor. Los tiempos no eran buenos, en el ambiente de la ciudad ya se respiraba el odio hacia Jesús, pues se tramaba un complot para matarle. Fue entonces, en medio del agasajo, que María hizo lo impensable:

«Entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume» Juan 12:3 (NTV).

Ese perfume que María vertió sobre Jesús era tan costoso y único que estaba valorado por el salario ¡de un año! Ahora piensa, ¿qué es esa cosa que atesoras más en tu vida?, y ¿serías capaz de entregarlo por completo? Muchos de los presentes la criticaron pensando en el valor de lo que, para ellos, fue un “despilfarro” cuando se pudo haber aprovechado para alimentar a los pobres (Juan 12:4/ Marcos 26:8-9).

Derramar un perfume así de costoso puede ser ilógico para nosotros, pero María entendía que Jesús tampoco era cualquier persona, y una persona extraordinaria, es digna de cosas extraordinarias. Fue así como en medio de la hostilidad, mientras unos la señalaban y otros planeaban matar a Jesús, a ella no le importó el “qué dirán” y decidió honrarlo con lo más valioso que tenía. Solo cuando se ama de esa manera es posible honrar a Dios como María de Betania lo hizo, por eso su historia es recordada hasta el sol de hoy.

«Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la buena noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer» Mateo 26:13 (NTV).

Su relación con Jesús la llevó a comprender cosas que nadie entendía

A lo largo de la Biblia, podemos ver en reiteradas ocasiones que Jesús hablaba a sus discípulos de su muerte y resurrección, pero cada vez, ellos parecían no entender esto, sino hasta que sucedió. Para María, no fue así. Luego de derramar su perfume, esto fue lo que Jesús dijo de ella:

«¿Por qué critican a esta mujer por hacer algo tan bueno conmigo? Siempre habrá pobres entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán. Ella ha derramado este perfume sobre mí a fin de preparar mi cuerpo para el entierro» Mateo 26:11-12 (NTV).

Por ilógico que parezca, María no actuó de manera impulsiva. Ella pasó tanto tiempo a los pies de su amigo que llegó a comprender y a aceptar, mejor que los propios discípulos, el sacrificio de Jesús en la cruz. Los discípulos se entristecían y no querían escuchar de la muerte de Jesús, ¡se trataba de su héroe! Y nadie quiere ver morir a su héroe. Pero la relación que María tenía con Él la llevó a entender a cabalidad que Él ganaría solo a través de su sacrificio y sufrimiento.

María, con su perfume, preparó a Jesús para la victoria de su muerte, consciente de que luego, no tendría oportunidad de ungirlo. Verás, luego de la muerte de Jesús, cuando las mujeres fueron a su tumba para ungirlo conforme lo establecían las costumbres judías, Jesús ya no estaba ahí, pues, ya había resucitado.

Sin duda alguna, su entrega genuina, pasión por Dios, fortaleza y entendimiento, son atributos que hicieron de María de Betania, una mujer digna de recordar y admirar.

 

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (I)

María de Betania

A lo largo de la Biblia podemos ver, de manera clara, cómo Dios le ha dado a la mujer un rol fundamental, a pesar de las limitaciones culturales características de la época.

En esta ocasión, me centraré en una peculiar mujer que encontramos en las escrituras, y digo “peculiar” porque su nombre es pocas veces mencionado, no tiene un libro en específico que retrate su asombrosa historia, como Rut; tampoco fue una reina con gran liderazgo, como Ester; ni contó con un propósito de Dios único, como María, la madre de Jesús. Sin embargo, hoy es recordada por una de las muestras de amor más sublimes de la historia, y fue justo su entrega total lo que la hizo especial ante los ojos Dios.

Ella era María de Betania −mejor conocida como la hermana de Marta y Lázaro− y es un personaje que encontramos en el Nuevo Testamento. Apenas es mencionada en tres episodios de la Biblia, pero bastaron esas tres menciones para dejar grandes enseñanzas de lo que representa a una mujer que ama sin reservas.

A continuación, te presentaré cuatro características de María de Betania que toda mujer debe aprender:

Sabía a quién acudir en medio de la adversidad

Para ponerte en contexto; María, Marta y Lázaro eran amigos muy estimados por Jesús. Un día, el hermano de María, Lázaro, enfermó terriblemente y ella, junto a su hermana, decidió avisarle a Jesús, pues, sabían que solo Él podría ayudarles (Juan 11:3).

Para hacerte corta la historia, Lázaro murió, pero Jesús ya sabía lo que pasaría (Juan 11:4) y en su tiempo, regresó a ver a sus amigas. ¿Qué pasó luego? Cuando Marta y María se enteraron de que Jesús estaba por llegar, Marta corrió a recibirlo, pero María se quedó en casa hasta que Jesús la llamó (Juan 11:28-29).

«Cuando la gente que estaba en la casa consolando a María la vio salir con tanta prisa, creyeron que iba a la tumba de Lázaro a llorar. Así que la siguieron. Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: −Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto» Juan 11:31-32 (NTV)

En medio de tan terrible circunstancia, donde parecía no haber esperanza alguna, María esperó por Jesús, y sólo cuando estuvo frente a Él fue que descargó su dolor, después de todo, María sabía que solo Él podía darle el consuelo y la fortaleza que necesitaba.

María de Betania tenía sus prioridades muy claras

María de Betania entendía lo que era realmente importante en su vida y le dedicaba tiempo. Sin importar lo que tuviese que hacer, ella no estaba dispuesta a negociar sus prioridades; así lo vemos en Lucas 10:38-40. Cuando Jesús llegó de visita, María dejó todo de lado y se sentó a escuchar a su amigo, mientras que su hermana, Marta, estaba atareada por los preparativos de la cena. Al ver la actitud de María, Marta se molestó y le pidió a Jesús que le instara a ayudarle, pero Jesús no respondió como ella esperaba:

«El Señor le dijo: −Mi apreciada Marta, ¡Estás tan preocupada e inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará» Lucas 10:41-42 (NTV).

Esto nos deja ver que María de Betania tenía mucho interés por la palabra de Dios, siempre estaba atenta a lo que venía de Dios, se preocupaba por aprender de Jesús y atesoraba más que cualquier cosa estar con Él y escucharle. Ella entendía que poner a Dios en primer lugar, era el secreto de una vida plena.

No dejes de leer la continuación de este artículo en nuestro próximo post, Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II).