5 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio

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La 5 cosas que aprendí en mi primer año de matrimonio  no están dirigidas únicamente para quienes están recién casadas, puede que estés ahora planificando tu boda o en tu etapa de soltería esperando por la persona indicada.

Mi intención es poder compartirte algunos tips que he aprendido durante  mi primer año de matrimonio, que puedas internalizar desde ahora y prepararte mentalmente para cuando llegue esta etapa a tu vida.

Mucho anhelamos durante nuestra soltería poder llegar al matrimonio, erróneamente a veces pensamos que llegar a esta etapa será el comienzo de la vida. Pero, aunque es una etapa súper importante y bonita, tu vida plena comienza desde el momento en que te aceptas como una mujer completa y gozosa en Dios.

La verdad es que recibí muchos consejos acertados y otras advertencias un poco terroríficas también, pero todas las cosas que te digan las vas a certificar es cuando te cases, ya que como individuos somos todos diferentes y lo que en realidad va a contar será cuánto conozcas a la persona con la que te cases y cuántos acuerdos son capaces de convenir antes del matrimonio, y con esto entro al primer tip:

Los acuerdos en el matrimonio son el principio de la paz

Lo más común es entrar al matrimonio sin conversar de antemano sobre el estilo de vida que van a llevar y las responsabilidades que va a tener cada uno. La verdad es que muchas veces asumimos que la otra persona hará ciertas cosas (comúnmente la tarea que uno detesta, por ejemplo la mía: planchar) sin embargo, si estas cosas que parecen pequeñas no se conversan antes del matrimonio o al principio de este, lo más probable es que traigan roces posteriores.

Entonces para prevenir esto, lo mejor es que ambos conversen sobre las responsabilidades y compromisos que asume cada uno. Esto no quiere decir que no puedan ser flexibles en apoyar al otro cuando no pueda hacerlo, ya que en amor, la idea es que sean un equipo. Pero así es más fácil dividir el trabajo y es una discusión menos que tendrán.

“Hermanos míos, yo les ruego, de parte de nuestro Señor Jesucristo, que se pongan todos de acuerdo y que no haya divisiones entre ustedes. Al contrario, vivan unidos y traten de ponerse de acuerdo en lo que piensan.” 1 Cointios 1:10

Escoge bien tus batallas

Recuerdo mi despedida de soltera, unas cuantas casadas me advirtieron sobre las medias en el piso, los zapatos en la sala y algunos otros hábitos molestos que podían generarme unas cuantas rabietas.

Hay cosas que definitivamente vas a descubrir es luego de casarte, como precisamente los hábitos de tu pareja, que pueden diferir de los tuyos. De repente eres súper ordenada y él no tanto, puede que él se levante mucho más temprano que tú o que no le preste atención a unas cosas que para ti son importantes (o viceversa).

En el primer año de matrimonio cuando comiences a descubrir cosas que te resulten molestas, puedes decirle en amor que preste atención a ellas, pero a veces, eso que pides no va a ocurrir o va a acatarlo muy pocas veces. En este punto, debes preguntarte ¿de verdad quiero seguir discutiendo por esto?

¿Cuál es mi consejo? Define qué es importante y qué es irrelevante. ¿Por qué? Si te desgastas en temas menores, también desgastas la relación y cuando toque discutir un tema importante, ambos probablemente tengan rebasada la paciencia por el tiempo invertido en nimiedades. Entonces, escoge bien tus batallas para no desgastar su “luna de miel”.

 “Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor” Efesios 4:2

Aplica la ley de la siembra y la cosecha

Uno no se da cuenta de cuánto demanda hasta que se convierte en la voz chillona de lo que quiere del otro para ser feliz.

Acá hay una verdad: No te casas para ser feliz, se casan para complementar su felicidad mutua. Eso quiere decir que no necesitas que el otro haga o deje de hacer algo para que te sientas bien contigo misma.

Si quieres recibir amor, comienza por dar amor de la manera que el otro la necesita o desea. Respeta a tu esposo, valorando las cosas que son importantes para él, sé una porrista y apoyo para sus proyectos.

No pidas las cosas por demandar algo del otro sin primero asegurarte de que estás siendo intencional en que el otro se sienta amado. Tampoco te calles, si hay algo que tu corazón anhela, háblalo abierta y claramente con él para que pueda tomarlo en cuenta.

Muchas veces suponemos que ellos “deberían saber” porque “es obvio” pero lamentablemente, no es obvio y lo más probable es que no tenga idea, es por eso que los pedidos claros son clave para poder recibir lo que estás anhelando.

Si das amor de la manera que él lo anhela y eres clara con tus pedidos, lo más probable es que puedas cosechar amor de vuelta. Si esto no sucede, sigue el tip a continuación.

Ora por tu matrimonio

Los seres humanos desde la caída de Adán y Eva tendemos a ser irresponsables, egoístas y nos alejamos de Dios para tomar nuestro propio camino. La verdad es que mientras más nos alejamos de Dios, más nos alejamos de nuestra pareja.

Mi esposo y yo entendimos esto durante nuestro noviazgo, descubrimos que en las temporadas donde nuestra intimidad con Dios decaía comenzábamos a tener más conflictos entre nosotros.

Esto sigue siendo realidad en el matrimonio, es por eso que mantener hábitos que nos permitan seguir creciendo en intimidad con Dios (oración, lectura de la palabra, devocionales, libros o prédicas) van a ayudar a mantener y alimentar la intimidad en pareja.

Si están felices juntos y se entienden, da gracias a Dios y pídele sabiduría para mantener esa buena comunicación, si no se están entendiendo y los conflictos están llenando su día a día es una señal de que necesitan buscar más de Dios como pareja para entenderse más.

“No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias. 7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.” Filipenses 4:6

No pierdan el hábito de conversar

Cuando te casas y comienzan a vivir juntos, es una etapa donde deben hacer un esfuerzo de acoplarse a su agenda típica, coordinar sus actividades, las comidas, el mercado y demás planes que poco a poco se vuelven su rutina diaria.

((Hago un paréntesis: las rutinas no son malas, son normales y deben existir algunas para que haya un orden en sus días. Si eres de las personas que son alérgicas a la rutina porque “aburre” la relación, solamente INCLUYE como rutina, hacer cosas diferentes juntos.))

La verdad es que sucede que los días pasan tan rápido y con todas las actividades a veces terminas tan agotado al llegar a casa que poco a poco dejan de tener conversaciones interesantes o incluso parecen no saber nada de en lo que está tu pareja.

Quita el Netflix y deja las redes sociales por un rato y preocúpate por conversar y profundizar con tu pareja sobre los proyectos de ambos, los planes en conjunto, sus necesidades, las cosas por mejorar, qué cosas pueden hacer para incrementar la felicidad en pareja y cualquier otro tema que aporte a la relación.

Por favor no dejes de tener conversaciones profundas. Cuando vives tu relación en base a conversaciones superficiales tipo:

  • ¿Cómo te fue hoy?
  • Me fue bien ¿y a ti?
  • Bien **enciende TV**

Te puedo asegurar que no va a pasar mucho tiempo antes de que te cuestiones por qué te casaste y de si eso realmente es el matrimonio.

Estos 5 Tips para recién casadas, los he aprendido durante mi primer año de matrimonio y si te das cuenta son cosas que puedes practicar mientras tanto si estás en una relación de noviazgo considerando las atribuciones y límites de esta etapa como en el largo plazo del matrimonio.

Si tienes algún otro tip útil que te gustaría compartir desde tu experiencia, ¡compártelo con nosotras! Nos gustaría leerte.

Aquí también te dejamos Diez preguntas que deberías plantearte para mejorar tu matrimonio

 

¿“Demasiado buena” para que te conquisten?

conquista mujer buena

El otro día conversaba con una amiga sobre mi experiencia para llegar al matrimonio. Durante la conversación ella me comentaba que a veces se sentía desesperanzada de que llegara un hombre dispuesto a conquistarla. Los últimos años de su vida los había dedicado a trabajar arduamente para salir adelante, había pasado por un proceso de emigración, comenzado desde cero en un país desconocido y emprendiendo su propio negocio; ahora que estaba estable, que servía a Dios en una iglesia, que estaba en proceso de comprarse su carro, sentía que en todo este tiempo no había nadie con la disposición de acercarse a ella.

Dentro de la conversación ella me contó que había conversado con el esposo de una amiga, él le decía que los hombres al ver una mujer emprendedora, luchadora y trabajadora muchas veces les generaba inseguridad porque parecía “demasiado buena” o “independiente” para acercarse. Desilusionada me dice “¿qué se supone que haga? Si toda mi vida esta he sido yo y no puedo dejar de serlo”

Esta pregunta me hizo darme cuenta de dos realidades:

  1. Existen hombres que desconocen su valor propio y usan las grandes cualidades de mujeres emprendedoras como razones para transferir su propia inseguridad, como si fuese responsabilidad de ellas el ser “demasiado buenas”. Lo cual es totalmente irresponsable.
  2. Las mujeres tendemos a responsabilizarnos y culparnos de procesos ajenos muy fácilmente.

La verdad es que no es tu responsabilidad lidiar con los procesos ajenos, y mucho menos ser culpable de no ser conquistada por ser considerada “inalcanzable”; ya que esto tiene que ver con la perspectiva y autoestima de quien te observa.

Si eres una mujer emprendedora, trabajadora, responsable y atenta, quiero decirte que eres admirable, digna de imitar e incluso Dios dice que eres ¡extraordinaria! En Proverbios 31:

“¡Qué difícil es hallar una esposa extraordinaria! ¡Hallarla es como encontrarse una joya muy valiosa! Quien se casa con ella puede darle toda su confianza; dinero nunca le faltará. A ella todo le sale bien; nunca nada le sale mal. Sale a comprar lana y lino, y con sus propias manos trabaja con alegría. Se parece a los barcos mercantes: de muy lejos trae su comida”

La mujer del pasaje, refleja a esa mujer trabajadora aún de hoy día, que no se rinde y persigue sus sueños. Y bien lo describe el Proverbio que debe “ser hallada” y para que alguien sea hallada, debe otra persona estar dispuesta a buscarla y conquistarla.

El hombre que se acerca a conquistar una mujer así, ha sido responsable de su vida y carácter, ha avanzado un camino que lo hace consciente de su autoestima sin considerarse superior, sino que reconoce que necesita una mujer en la que pueda confiar para juntos avanzar hacia los proyectos y el futuro que desean. Ese mismo carácter es el que le transmite la seguridad de que al hallar a esta mujer extraordinaria no habrá barrera que le impida conquistarla y hacerla parte de su vida.

A ti, mujer extraordinaria que estás a la espera. No dejes de brillar y perseguir tus sueños, cosecha la dulzura y feminidad de una dama que se ama y cuida, invierte en el futuro que anhelas sin perder de vista al compañero con el que lo vas a compartir, que en tu mejor momento, cuando menos te lo esperes, habrá alguien admirado por lo que ve y listo para salir a conquistarte.

Cómo superar a alguien que te hizo daño

como superar a quien te hizo daño

¿Cómo superar a alguien? Si de algo estoy segura con respecto a las relaciones de pareja es que todas anhelamos un noviazgo o matrimonio digno de un cuento de hadas, pero, lamentablemente, pocas veces este sueño se hace realidad. Así que, cuando estamos en la relación este concepto de ensueño puede causarnos mucha decepción.

Muchas de nosotras hemos creído haber encontrado el verdadero amor más de una vez y, probablemente, más de una vez, la ruptura ha sido dolorosa y difícil de superar. Durante un tiempo nos mintieron, menospreciaron, engañaron, maltrataron, en fin, nos hirieron.

Pero, ¿cómo supero a esa persona y el daño que me hizo?

Antes de responder a esto analiza qué tipo de relación tenías con estas preguntas:
¿Se complementaban?
¿Él controlaba la relación?
¿Eras independiente o dependiente de tu pareja?
¿Qué aportó como persona a tu vida?
¿Te hizo una mejor persona?
¿Lo amabas por sobre todas las cosas? (La familia, amigos, Dios) Lo que para nada es sano.

Es posible que responder algunas de estas preguntas te ayuden a identificar qué tan sana o tóxica era tu relación. Ahora bien, la relación ya terminó; estás llena de dolor y sufres por el hecho. ¿Qué hacer entonces para superarlo? Primero, entender que, independientemente de quién sea, el simple hecho de relacionarnos con los demás nos asegura que en algún momento podemos ser heridos y debemos aprender a lidiar con eso.

Sin embargo, te enseñaré algunos pasos que pueden ayudar a superar a una pareja que nos hizo daño:

1. Perdona
“¡Pero me hizo mucho daño!” Sí, pero debes saber y entender que quien más se beneficia del perdón es quien perdona. Acepta de una vez que el daño está hecho y trata de avanzar. No llenes tu mente de pensamientos negativos hacia esa persona porque se irán a tu corazón y te llenarán de amargura.

2. Valórate
Debes estar más que clara de que la relación terminó y que no hay vuelta atrás. Te hizo tanto daño que no estás dispuesta a pasar por eso otra vez, aunque hayas perdonado. Recuerda, Perdonar no significa que debas exponerte a que se repita la historia.

3. No estés sola
No pases horas y horas desocupada, cumple tus deberes (la vida sigue), haz cosas nuevas, únete a un grupo de estudio, haz deportes, lee un buen libro, sal con amigas, traza algunas metas y esfuérzate en cumplirlas. Promueve en tu vida aquello que te hace crecer y ser una mejor persona.

4. Llora
“¿Qué? ¡Él no se merece mis lágrimas!” De acuerdo, pero no llores por él, llora por tu bienestar. Llorar es una terapia, es liberador cuando lo hacemos como desahogo para sacar todo el dolor que nos embarga. Reprimir los sentimientos hará que el dolor se prolongue por mucho más tiempo. Llora desde el alma; de dolor, de coraje, de tristeza, pero llora de una buena vez. Luego lava tu rostro y sigue adelante.

5. Pon distancia
Dicen que la distancia trae olvido. Si fue una relación difícil o una ruptura dolorosa es imposible que todo continúe como si nada (Seamos realistas). ¿Para qué seguir en contacto con alguien que te hizo mal? ¿Qué aportaría a tu vida que no sea dolor? No es que sean enemigos (eso es ser inmaduro) pero sí poner la distancia necesaria, durante un tiempo recomendable, hasta ser restauradas y que las heridas sanen.

6. Agradece
Dios es un Dios de propósito, hay situaciones que no entendemos, personas que resultan ser tóxicas para nuestra vida y que apartarlas es lo mejor. Podemos usar cada experiencia vivida para fortalecernos y crecer. Usa el proceso y la experiencia como algo bueno, para ayudar a otras chicas, por ejemplo.

Siempre recuerda que hay alguien que te ama a pesar de tus fallas, que te ama tanto que dio la vida por ti (Jesús). Y que para Dios tu valor sobrepasa al de las joyas más preciosas. Reconoce tu valor y fortalece tu autoestima, pon todo tu empeño y te aseguro que vas a estar bien.

Diez preguntas que deberías plantearte para mejorar tu matrimonio

preguntas clave para matrimonios exitosos

Un Matrimonio de éxito es una relación de tomar y dar, ¡en la que cada parte da noventa por ciento y solo toma diez por ciento! Es una relación compleja, de dos personas desconocidas, con crianzas y costumbres totalmente distintas que se unen en una sola carne para ser una familia, ahora ya no son dos, sino uno.

Por tales diferencias, sabemos que no es fácil, que muchas veces nos vamos a equivocar y que, como seres humanos que somos, vamos a tener esa tendencia de pensar de forma egoísta en el bienestar propio y no el del cónyuge. Pero ¿cómo evitar esto? Es obvio que no podríamos hacerlo sin las enseñanzas sabias de nuestro creador, en Él encontramos toda dirección y consejo, sin embargo; a modo de invitarte a la auto reflexión, aquí te dejamos diez preguntas para que te plantees a ti misma a fin de comprobar tu capacidad de dar y recibir de forma sana. Así mismo, estas preguntas no solo aplican para ti, mujer, de hecho para tu esposo también.

Plantéate el ejercicio de responderlas tú misma y, a manera de dinámica conyugal, puedes pedir a tu pareja que las responda sinceramente él también.

1. ¿Estás dispuesta a guardar silencio cuando tu cónyuge necesita un momento de quietud?

2. ¿Eres capaz de aceptar un reproche y quedarte tranquila sin protestar?

3. ¿Estás dispuesta a darle el beneficio de la duda a tu cónyuge?

4. ¿Estás dispuesta a hacerte cargo de una tarea extra cuando tu cónyuge está cansado?

5. ¿Estás dispuesta a dar una palabra espontánea de ánimo a tu esposo cuando sabes que algo no ha ido bien para él?

6. ¿Estás dispuesta a dedicarle tiempo a tu cónyuge, a solas y sin interrupción, cuando él lo necesite?

7. ¿Estás dispuesta a responderle a tu cónyuge con cortesía “por favor” y “gracias”?

8.¿Estás dispuesta a tomarte un tiempo para que los ánimos se enfríen cuando hay una discusión que parece caldearse?

9. ¿Estás dispuesta a dar un cumplido a tu esposo sin esperar nada a cambio?

10. ¿Estás dispuesta a aceptar la crítica de parte de tu esposo?

Qué tanto estás dispuesta a dar, pero cuánto puedes recibir, y no se refiere solo a lo bueno, se refiere a esas críticas, discusiones, peleas, enojos, etc… que se dan en toda relación. ¿Estás dispuesta a escuchar y analizar si estás en un error, o solo puedes ver los “errores” de tu pareja?

Lo sabemos, se necesita mucho valor y amor para con esa persona, el poder pedir perdón y tratar de arreglar las situaciones difíciles. Pero, ¡de eso se trata el matrimonio!

Cuando una pareja decide casarse, casi todo es maravilloso, es como estar en las nubes, tu amado y tú ¡por fin solos! La luna de miel, ese idilio romántico que queremos que no se termine nunca, hasta que comienza la convivencia, la ropa tirada en el baño, las manchas de crema dental en el lavamanos, la cama desordenada, los malos olores, los calcetines sucios, el cansancio del trabajo, el estrés, los niños, la suegra, y pare de contar. Es realmente allí donde se pone a prueba el verdadero amor en ambos.

Cuando realmente puedes responder estas preguntas, te darás cuenta de tus flaquezas y fortalezas como pareja.

Entonces, ¿qué tan dispuesta estás a mejorar esas flaquezas para poder disfrutar una vida en pareja sana y feliz? Y tu esposo, ¿puede él responder a estas preguntas también? Porque recuerda que esto se trata de dos. La palabra dice:

Soportándoos unos a otros, y perdonándoos unos a otros si alguno tuviere queja contra otro. De la manera que Cristo os perdonó, así también hacedlo vosotros. Colosenses 3:13

Tu matrimonio y tu familia es el tesoro más valioso que Dios te ha dado. Cuídalo.

 Este artículo está basado en el original publicado en la página Renuevo. Con adaptaciones.

La sumisión no te hace una mujer débil

sumisión

Las mujeres tenemos un lugar especial dentro del hogar dado por Dios, porque Él conoce nuestra fortaleza. Tenemos la habilidad de usar la sumisión a nuestro favor; tenemos la capacidad de guardar silencio y dejar pasar ciertas situaciones, no por debilidad sino, porque entendemos cuándo no es el momento oportuno, especialmente si los ánimos están descontrolados o nos estamos llenando de ira. Somos estrategas innatas en la resolución de conflictos.

Es cierto que muchas mujeres han descuidado su papel en la sociedad por querer mostrarle al mundo que son capaces. Está más que demostrada nuestra capacidad en diferentes áreas dentro de la sociedad, pues, física y emocionalmente somos fuertes y no necesitábamos salir de casa para comprobarlo: Tenemos la capacidad de ser madres, llevamos un ser dentro de nuestro cuerpo durante nueve meses, soportando malestares e incomodidades de diferentes tipos, pasamos horas con dolor de parto y todo lo que ésto conlleva… Si esto no evidencia que somos fuertes, nada lo hará. Además, luego de ser madres, las responsabilidades y deberes aumentan ya que nos convertimos en mujeres domésticas, psicólogas, paramédicos, cocineras, chofer y un sinfín de cosas más.

La sumisión dentro del hogar es muy importante porque dos no pueden ser cabeza; como verás, es cuestión de liderazgo. Que alguien más lleve el liderazgo no significa que el resto del equipo no piensen o puedan tener buenas ideas; se trata simplemente de trabajo en conjunto, donde cada quien tiene una responsabilidad diferente y eso no te hace inferior. Se trata de entender que como mujer, eres una pieza importante y si faltas, las cosas seguirán su curso pero no serán igual; por eso es que debemos desempeñar nuestro papel sin importa a qué altura de la escalera estemos.

Somos parte de un gran engranaje en donde no podemos delegar nuestra función y estas son algunas características que, como mujeres, nos define:

  • Somos empáticas por naturaleza, es decir, nos resulta fácil ponernos en la piel de otros y alentarlos.
  • Somos activistas, pues, reconocemos las debilidades del sistema que nos rige y enfrentamos la situación.
  • Somos sensibles ante la presencia de Dios, por lo que le buscamos e intercedemos por los nuestros de formas diferentes, y oramos por las necesidades de quiénes nos rodean, incluso, de aquellos que están lejos.

Sumisión y debilidad no son sinónimos. Como mujeres, somos muy capaces. Dios entregó al hombre y a la mujer las características y cualidades para que puedan complementarse y dos iguales no se pueden complementar, ya que sería cómo tratar de unir dos polos opuestos; simplemente, no sería posible. Por eso, aún dentro de nuestras diferencias, tanto el hombre como la mujer cuentan con las fortalezas y capacidades para desempeñar el rol que a cada cual les compete.

La biblia está llena de historias sobre mujeres admirables, fuertes y temerosas de Dios. Es digno de honra el trabajo que muchas mujeres han logrado hacer y los lugares prominentes a los cuales han llegado, pero muchas han pagado un alto precio: sus esposos e hijos son delegados a un plano de menor importancia y a veces hasta alegan que lo hacen por ellos, sin saber si es eso lo que ellos quieren, lo que necesitan o bien, sin entender que sacrifican a su familia mientras se desgastan en demostrar su capacidad. Otras veces ni siquiera tienen tiempo para formar un hogar, derivando esto a una vejez llena de soledad y sin recompensa. Tampoco me malentiendas, no es malo ser profesional, trabajar por tus sueños, crecer, ser emprendedoras y ocupar lugares importantes; el problema se da cuando dejamos de lado a Dios y a quiénes nos aman, ya que al final pagaremos un precio muy alto.

Ser sumisas es ejecutar nuestro papel con la mayor responsabilidad y amor posible sin dejar de amarnos a nosotras mismas. Si Dios dice: “ama a tu prójimo cómo a ti mismo”, queda implícito el hecho que debemos amarnos sin permitir ser humilladas, subyugadas, despreciadas o deshumanizadas, convirtiéndonos así en débiles y por lo general, en mujeres maltratadas; NO, la sumisión no se trata de eso.

Dios no sólo nos hizo bellas, también nos hizo inteligentes, diligentes, amorosas, sensibles, esforzadas, sacrificadas, pero sobre todo, nos hizo fuertes.

5 tips para organizar (y disfrutar) tu boda sin morir en el intento

Me casé hace unos 4 años. Duré 1 año organizando mi boda y, sin duda, disfruté tanto el proceso como el evento. Por supuesto, en todo ese viaje aprendí ciertas cosas que me gustaría compartir con ustedes. Decisiones que definitivamente fueron las mejores, y otras que no tanto:

  1. No invites a todos los que conoces, invita a tus verdaderos amigos

A veces nos imaginamos una boda estilo Kardashian, llena de lujos y un público que está anonadado viendo todo lo que acontece. Queremos ver ese montón de gente y decirle implícitamente “¡Jah! Triunfé”. Perdemos el verdadero significado de este acto. Olvidamos que lo que significativo es decir ante Dios y ante las personas que realmente amas que asumes un compromiso de amor con tu compañero de vida.

Solo tus amigos reales van a apreciar y valorar ese momento. Las personas que solo te conocen y no son tus verdaderos amigos, pueden resultar en los más expertos críticos de canal E! y no queremos eso.

 

  1. Ten un comité organizativo externo

Contrata un equipo de protocolo ajeno a tu círculo de amistades. Tus amigas van a querer ayudarte, pero NO te recomiendo dejar la organización en manos de ellas. Son tus amigas, y están en una fiesta, TU fiesta, van a querer disfrutar del evento y, créeme, se les van a olvidar, aunque no sean sus intenciones, detalles que para ti son de suma importancia. Toda la organización que planearon puede irse al retrete bastante rápido. En cambio, para el equipo de protocolo este es su único objetivo y trabajo en el día, por lo que sería bastante difícil que algo de lo planificado salga mal.

 

  1. Ahorra: Haz una lista de las cosas que puedas hacer tú misma junto a tu grupo de amigas

Hay muchas cosas que puedes hacer tú misma con tu familia o amigas, solo necesitarás de ideas de Pinterest, tiempo y materiales. Detalles como las invitaciones, centros de mesa, arreglos, cajitas para los anillos y arras, photobooth, bouquet, entre otros, perfectamente puedes hacerlos tú misma y ahorrarte mucho dinero para dejarlo en cosas que te importen más como viaje de luna de miel, alquiler o compra del vestido perfecto, fotógrafo de boda que, por cierto, me lleva al siguiente punto.

 

  1. Contrata un buen fotógrafo

A veces, solemos pensar que esta figura no es tan importante, los invitados, amigos y cualquiera del evento puede tomar fotos. Sí, obviamente cualquier puede tomar fotos, pero, créeme cuando te digo que vas a querer recuerdos espectaculares de tu boda. Vas a querer hacer retratos, tal vez imprimir algunas fotos, hacer #TBT’s en Instagram y cómo cuesta si no tienes fotos perfectas si no solo intentos de fotografías con baja resolución, mala iluminación y mal encuadre.

 

  1. Disfruta el momento

Por más de que tengas mucho tiempo preparando un cronograma, organización, protocolo, actividades etc, y que creas que todo está fríamente calculado siempre puede ocurrir alguna eventualidad, algo puede salirse de orden. Si eso pasa, por favor ¡que no te afecte! Sé que siempre queremos que todo sea perfecto, pero ten en mente que más importante que el cronograma, que un adorno o que una actividad es el momento. Ese momento que no se va a volver a repetir; es único, vívelo, disfrútalo al máximo y que te resbalen todos los detalles que pudieron salir mal, al fin y al cabo, lo más importante es que estás rodeada de tus personas favoritos, del amor de Dios y de tu alma gemela. Es eso lo que debes celebrar.

¿Comprometida? mira estas 21 cosas que te encantarán acerca de estar casada

beneficios de estar casada

Tic, tac, tic, tac… Marca el reloj, el tiempo corre, y  si estás comprometida en matrimonio seguramente estás sumergida en un mundo de encaje blanco, flores y diseños de tarjetería. Que si los anillos, que si el fotógrafo y las fotos preboda, escoger el menú y rascándote la cabeza a ver a quién sacas de la lista de invitados porque ¡no sabes dónde meter a tanta gente!

Pero, ¿te has detenido a pensar en lo que se viene? Tu vida dará un cambio de 180 grados en un día, un solito día en el que dormiste en tu camita, en tu habitación de siempre, pero que a la mañana siguiente despertarás en una habitación de hotel al lado de, nada más y nada menos, ¡tu esposo! Lo sé, he provocado que te comas las pocas uñas que te quedan, ja, ja.

Pero no hay de qué asustarse, más bien es algo maravilloso. Te sentirás rara al principio, pero al mismo tiempo es algo lindo.

A continuación, te cuento 20 cosas realmente buenas que de seguro te encantarán acerca de estar casada:

1. Tendrás siempre a alguien con quien conversar y contarle tus más profundos secretos y temores.

2. Tendrás un “asesino de arañas y bichos” siempre en casa. 🙂

3. Cuando tengas frío, tendrás siempre un cuerpo calentito al cual arrimarte para recibir calor.

“También si dos durmieren juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?” (Eclesiastés 4:11)

4. Podrás inspirarte en la cocina, siempre tendrás un “catador” sincero que te dirá cómo van tus dotes de chef.

5. Siempre tendrás a alguien con quien pasar el 14F.

6. Si tú cocinas, podrás arreglártelas para que él lave los platos, o viceversa.

7. Habrá a tu lado alguien a quien abrazar luego de despertar de una pesadilla.

8. Tendrás a un compañero que te apoye en todo momento, en las buenas y en las malas.

9. Si te enfermas, tendrás a tu enfermero sexy personal que te lleve sopita caliente a la cama.

10. Comenzarás una familia con el hombre que amas.

11. Tener un esposo es como tener un reparador de averías en casa 24/7.

12. Ganarás una nueva familia, nuevos padres (tus suegros), nuevos hermanos (tus cuñados) y nuevos tíos y primos (sus tíos y primos).

13. Tendrás a alguien con quien ver películas y comer cotufas cualquier día de la semana, ¡y en pijamas!

14. Tu esposo será tu compañero perfecto de desayunos domingueros.

15. Dos cabezas siempre pensarán mejor que una.

16. Juntos, lograrán más a nivel económico si ambos trabajan (Eclesiastés 4:9).

17. Si fracasas, tu esposo te sostendrá y te ayudará a levantarte.

“Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero !ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante”. (Eclesiastés 4:10)

18. Siempre tendrás una cita los sábados por la noche.

19. Tendrás siempre a alguien que se ría de tus chistes malos (o tú te reirás de los de él) y que comparta risas contigo.

20. Tendrás una razón muy importante para regresar a casa temprano y/o a alguien a quien esperar que regrese.

21. Definitivamente, tendrás una opinión sincera de cómo te queda ese nuevo look, o si se te ve bien el trasero en tus nuevos pantalones.

Pero sin duda, lo más importante es que habrá un amor especial entre un esposo y una esposa, ambos se llegarán a conocer muy íntimamente y aprenderán a aceptarse y a amarse tal cual son, con defectos y virtudes. Tienes todas las razones para estar emocionada si te vas a casar pronto, y si este no es aún tu caso, pero algún día quieres casarte, esto puede ayudarte a recordarte el porqué es mejor esperar a la persona adecuada; no con cualquiera podrás compartir tantas cosas, tantas aventuras o una vida entera.

El matrimonio no está pasado de moda, solo hacen falta personas que lo sepan llevar y disfrutar en el camino.

Cinco consejos para matrimonios sin esperanza

consejos para matrimonios sin esperanza

Había una vez una niña que soñaba con aquel día en que encontraría a su hombre perfecto, o bueno, ideal para ella. Y cuando ese hombre apareció en su vida, ella supo que él era el elegido. Ellos se enamoraron, se casaron y vivieron felices para siempre. Bueno… No exactamente. Habían problemas. Es por ello que hoy vamos a contarte algunos consejos para matrimonios sin esperanza. Si sientes que este es tu caso, sigue leyendo.

Normalmente escucho a las mujeres decir, y lo he experimentado personalmente, que la “felicidad eterna” termina en algún momento de la luna de miel o un poco después.  Luego la pareja entra en una “guerra” por ganar la razón y las paredes comienzan a levantarse hasta aislar a la pareja. Cuando esto sucedió en mi matrimonio, me vi atrapada en un largo y oscuro período de desesperanza en el que con frecuencia sentía que las cosas nunca mejorarían. Me encontraba atada a alguien con quien yo no quería pasar el resto de mi vida. Tenía que haber una respuesta a nuestros problemas, pero él no estaba dispuesto a cambiar.

“Si tan solo él hubiera buscado consejería, nosotros tendríamos una oportunidad”.

“Lo he intentado todo, pero nada de lo que he hecho parece hacer alguna diferencia. Él todavía actúa como si yo fuera su enemiga”.

¿Te resultan familiares algunas de estas declaraciones? Vamos a contrarrestar algunas de estas dudas con la verdad:

1. Las cosas nunca mejorarán.

Podría ser que tu relación no mejore. De hecho, puede empeorar. Pero mejorar tu relación no debe ser tu objetivo principal. Todas nuestras motivaciones y deseos deben estar enraizados en darle la gloria a Dios. Cuando vemos nuestra vida desde esa perspectiva, entonces podemos confiar en que, ya sea que veamos o no los cambios, todavía tendremos razones para adorar y agradecer a Dios.

Dios debe ser quien llene nuestros vacíos, no nuestro esposo, ni nuestros hijos, ni las circunstancias de nuestras vidas. Cuando nuestros corazones están firmemente sostenidos en Él, podemos experimentar la verdadera alegría interna (aunque por fuera nuestro alrededor se esté cayendo). Te consejo tratar de enfocarte en el hecho de que todavía no has visto el resto de la historia que Dios tiene para ti y tu matrimonio. Dios siempre está trabajando, y recuerda que Él es un Dios de lo imposible.

2. Estoy atada a alguien con quien no quiero pasar el resto de mi vida.

La palabra “atada” es una afirmación muy fuerte. Sé que algunas mujeres están experimentando una verdadera pesadilla en su matrimonio, y déjenme decirles que para ustedes, amigas, hay salida.

Obviamente no quiero decir que debas soportar cualquier barbaridad, si tu esposo es abusivo, violento, controlado por alguna adicción, envuelto en actividades criminales o de inmoralidad, por favor, no te quedes callada, busca ayuda de un líder espiritual en tu iglesia y/0 si el caso lo amerita, contacta a las autoridades correspondientes.

Apartando los casos extremos mencionados anteriormente,  es común encontrar que algunas mujeres se sienten “atadas” o “atrapadas” porque su vida después de casadas no ha sido lo que ellas esperaban y soñaban tener. Si es este tu caso, en lugar de enfocarte en lo decepcionada que estás por lo que ha sido tu vida marital o en sentir que las cosas nunca mejorarán en tu relación, trata de ser agradecida en todos los aspectos de la vida. Pídele a Dios que te provea de Su gracia para que tengas esperanza. ¡Con Dios tenemos todas las razones para esperar que Sus buenas obras se cumplan!

3. Mi esposo no está dispuesto a cambiar.

¿Y estas tú dispuesta a cambiar? Me he dado cuenta que culpar a la pareja es la reacción más común cuando existe un conflicto matrimonial. Durante años culpé a mi esposo por nuestros problemas. Pero una vez dejé de culpar a mi esposo y empecé a pedirle a Dios que me cambiara a mí, con el tiempo, ¡Él también transformó a mi esposo! Claro que esto no sucedió de la noche a la mañana, sino que tomó un par de años antes de que yo empezara a ver avances y cambios significativos. Pero la obra que Dios hizo en la vida de mi esposo es increíble. Debes ser paciente; esperar en Dios es un campo de entrenamiento para la paciencia y eso es bueno.

¿Estás dispuesta a considerar la posibilidad de hacer cambios en tu corazón? ¿Le pedirías a Dios que trabajara en ti aspectos de tu corazón que te estén afectando internamente y de los cuales ni siquiera estés consciente en este momento? ¿Estás dispuesta a dejar tus expectativas egoístas de lado? Si tu respuesta a estas interrogantes es Sí, vas por buen camino.

4. Si tan solo él buscara consejos para matrimonios…

Buscar consejos para matrimonios basados en la biblia es una excelente alternativa. Pero muchos hombres rechazan la idea de acudir a un consejero en busca de ayuda. Si le has pedido a tu esposo que busque ayuda de este tipo, y él rechaza la idea, empieza por pedirle a Dios que te dirija hacia una pareja dentro de tu iglesia; pudiese ser una pareja amiga de confianza, que espiritualmente sea madura. Invítalos un día a cenar, compartan tiempo en la Palabra y busquen oportunidades de realizar actividades con ellos.

Ésta es una manera sutil e inteligente de exponerse ambos a un buen ejemplo y a muy buenos consejos. Cuando tu esposo establezca conexión con el otro esposo, puede que comience a notar su ejemplo y a pedirle consejos. Igualmente tú con la otra esposa. Sin embargo deja que todo sea natural y fluya, Dios se encargará de mover las piezas.

A medida que cultivas relaciones con creyentes maduros en la fe, se logra crear una base para que siempre hablen la verdad sobre sus vidas y que se convierta en una sana amistad de rendición de cuentas.

5. Él actúa como si yo fuera su enemiga.

Debes tener algo muy claro, y es que tú no eres el enemigo. Tu esposo puede que se sienta como si realmente tú eres el enemigo, y en ocasiones, puede que lo trates como si lo fueras, pero no eres el enemigo ¡y él tampoco! La verdad es que tenemos un enemigo muy real y te garantizo que él se deleita al ver que tu matrimonio caiga dentro de sus malvados planes, pero no vamos a darle el gusto, ¿verdad?

Es de vital importancia que las parejas definan y desarrollen objetivos y propósitos comunes. Cuando planean de manera conjunta para un bien común, desarrollan lealtad. Busquen maneras en las que puedan tener un propósito unificado. Puede ser un detalle tan pequeño como pertenecer al mismo equipo en un juego de mesa con otros amigos o tan complejo como manejar varias metas que se hayan propuesto durante un año.

La mayoría de los hombres, por no decir todos, se sienten necesitados de palabras de afirmación y apoyo por parte de la esposa; por ello comunícale con frecuencia a tu esposo que estás de su lado. Ésto poco a poco cambiará la atmósfera dentro de tu hogar y él dejará de verte como “su enemiga”.

6. Aquí encontrarás los mejores consejos para matrimonios:

Por último, lee Colosenses 3:12-21 y considera usar esta palabra como una base para tu vida de hogar. Una noche, pídele a tu esposo si puede leer este pasaje para la familia y que tome un momento para compartir  contigo cómo pueden aplicar ese pasaje. Recuerda que la Biblia siempre nos dará los mejores consejos para matrimonios.

 

 

Escrito originalmente por Kimberly Wagner, modificado por Entaconadas.

Este artículo es una adaptación del original publicado en la web de Aviva Nuestros Corazones.

Cinco verdades que debes saber cuando se acercan los 30

cumplir 30

¿Cerca de tu cumpleaños número 30? ¡Tranquila, tu vida no está en cuenta regresiva ni va a explotar una bomba cuando soples la velita!  No importa todo lo que te hayan dicho, tus posibilidades de alcanzar tus sueños —sea el comenzar un noviazgo, un matrimonio, tener una casa, un trabajo, un carro o un  bebé— no caducan ni cuando se acercan los 30, ni a los 50.

¡Lo que Dios planeó para ti se cumplirá en el momento correcto!

En este podcast compartiré contigo cinco verdades que te ayudarán a mantener la calma cuando algún alma -no tan piadosa- te recuerde que ya tienes cierta edad y aún no has cumplido el objetivo

Cuéntame, ¿te sientes identificada? ¿cuál otra verdad agregarías a la lista?

Casarnos o vivir juntos ¿qué es lo más sano?

matrimonio

Cada vez son más los hombres y mujeres que deciden dar un paso más allá en su relación e irse a vivir juntos. De un tiempo para acá, las propuestas de aquellos caballeros con aquel anillo con brillantes en mano han sido reemplazadas por un par de llaves y ningún compromiso de por medio. Se ha vuelto común el “a ver si nos va bien”, ¿Las razones? podrían ser muchas, pero ¿qué es lo que realmente conviene?, ¿qué es lo más seguro?, ¿qué trae mayor provecho?, ¿cual opción agrada a Dios?

Un espacio para conocerse…

Hay quienes afirman que el irse a vivir juntos en unión libre es necesario para que las parejas puedan conocerse bien y entenderse, y de esa manera saber si son compatibles o no para compartir una vida juntos. De esa manera ambos están “seguros” y si descubren que hay diferencias, entonces cada quién agarra por su lado y después si te he visto no me acuerdo.

Lo cierto es que la cosa no es tan “segura” y libre de riesgos como el mundo te lo vende. Durante esta convivencia es inevitable no formar vínculos, en especial luego de haber compartido intimidad sexual, y a la final si la cosa no funciona, a nivel espiritual y afectivo ya las personas se habrán vinculado e inevitablemente deberán pasar por el dolor de la ruptura y posibles cicatrices emocionales.

De acuerdo a la Dra. Juli Slattery, psicóloga clínica y autora del blog en inglés “Authentic Intimacy” o Intimidad Auténtica: “El límite máximo de toda la intimidad se debe alcanzar por medio del pacto matrimonial. El matrimonio significa hacer una promesa de toda la vida de fidelidad. Los votos mencionados en la boda, más que una bonita tradición, tienen el propósito de asegurarse de que no habrá rechazo por la persona con quien compartes tu cuerpo, tu corazón y tu alma. Solo el matrimonio (conforme al diseño de Dios) proporciona la garantía de la seguridad y la fidelidad“.

Por otro lado, de acuerdo al pastor y consejero en restauración sexual, José Luis Cinalli: “El matrimonio consiste en la unión física, emocional y espiritual de dos personas diferentes que se unen para formar un solo ser: ‘Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer y los dos serán una sóla carne’, Génesis 2:24. Tanto el hombre como la mujer tienen necesidades emocionales que solamente pueden ser satisfechas a través de una relación romántica y perdurable como es el matrimonio. Una pareja que solo tiene ‘sexo’ no superará la prueba del tiempo”.

Entonces, ante lo ya expuesto ¿qué momento es ideal para conocer a la pareja? pues, durante una larga amistad y un posterior período de noviazgo. La amistad te mostrará facetas que el noviazgo no y viceversa, por ello la importancia de vivir ambas etapas.

¿Y si fracasa la relación?

Cuando una pareja decide vivir en unión libre “a ver qué pasa”, es porque ambos están ya de por sí pensando en un posible fracaso. Esto es más propenso a suceder cuando uno o ambos miembros ya han sufrido decepciones fuertes en el pasado, y es comprensible que sientan cierto temor,  sin embargo, arrastrar esas heridas aún no sanadas a una relación puede resultar en una fail más. ¿Qué es lo mejor que se puede hacer después de un fracaso amoroso? Lo más sano es buscar que Dios restaure y sane las heridas antes de aventurarse en una nueva relación.

Si piensas en vivir en unión libre por temor al fracaso es porque no estás segura de esa relación, ni de que tu pareja sea un hombre confiable con quien puedas compartir el resto de tu vida. Con esto no te quiero decir que el matrimonio te garantizará el éxito en tu relación, porque no es así, sino no existirían tantos divorcios, pero hay algo que sí puede ayudarte a ti y a tu pareja a lograr ese éxito, y es el hecho de invitar a Dios a que forme parte de esa relación.

Ahora bien, la verdad sea dicha: Dios no puede entrar a una relación que está en contra de su diseño, Él creó el matrimonio y ese es su diseño. En contraste, las relaciones en unión libre no forman parte de ese diseño debido a que se cae en pecado sexual (fornicación) al mantener relaciones sexuales sin estar casados.

Vivir en pareja conforme al diseño de Dios = Matrimonio

La Biblia es muy clara en lo que respecta a la relación entre un hombre y una mujer, Dios creó el matrimonio para que el hombre y la mujer pudiesen compartir su intimidad sexual y espiritual de forma segura, para que pudieran procrearse y formar una familia, y también para que puedan juntos mostrar al mundo un ejemplo de cómo es el amor de Dios para con la iglesia (la humanidad). El apóstol Pablo escribió que el matrimonio era una representación de Cristo y su Iglesia (Léelo en Efesios 5: 22-33) .

De acuerdo al ministerio de Apologética e Investigación Cristiana (CARM) en su artículo “Por qué casarse” El esposo representa a un líder de servicio, entregando su vida dentro de la relación matrimonial, como lo hizo Cristo por su novia, la iglesia. La esposa sigue el ejemplo de su marido, sometiéndose a su liderazgo por encima de su propia voluntad. Esto representa como el cuerpo (la iglesia) responde a la cabeza (Jesucristo).

¿Lo ves? El matrimonio es una imagen de la gloriosa relación entre el Salvador de la humanidad y su pueblo. El matrimonio representa la belleza y la verdad de la relación eterna que tenemos con Dios, de allí su importancia.

Entonces, ¿que es lo más sano? ¿casarse o vivir juntos en unión libre? Sin lugar a dudas lo más sano para tu vida siempre será el diseño y la voluntad de Dios, Él lo ha hecho todo perfecto y hermoso, y aunque sabemos que habrán desafíos, pruebas y temporadas difíciles, vale la pena apostar por el matrimonio y disfrutarlo con la confianza de saber que podemos contar con un Dios maravilloso que sana, restaura, fortalece y nos da la victoria.

Alguien que está solo puede ser atacado y vencido, pero si son dos, se ponen de espalda con espalda y vencen; mejor todavía si son tres, porque una cuerda triple no se corta fácilmente. Eclesiástes 4:12 NTV

Un periodista le preguntó a una pareja de ancianos: ¿Cómo se las arreglan para estar juntos 65 años? Y ella contestó: “Nacimos en un tiempo en que si algo se rompía, se arreglaba, no se tiraba a la basura”.