¡Para nada perfecta! (Cinco formas de vencer el perfeccionismo)

perfeccionismo
Tienes pleno conocimiento de que no eres perfecta, también de que nadie lo es. Sin embargo, de forma más usual de lo que admites, te esfuerzas constantemente en que todo salga tal y como lo planeas; ensayas cada palabra que dirás, repites en tu mente cada cosa que hiciste mal y, en líneas generales, sientes que nunca puedes cumplir las expectativas. El resultado es frustrante y abrumador.
Y sí, sé lo que estás pensando, que no hay ninguna novedad en lo que te digo, tú sabes muy bien que estás lejos de ser perfecta. Entonces, ¿cuál es el objetivo de estas líneas? Recordarte que Dios no espera que seas perfecta, de hecho, nadie lo espera. Para Él lo importante es que conquistes tu mejor versión y eso, querida amiga, nada tiene que ver con el perfeccionismo y la necesidad constante de tener el control.
A continuación comparto cinco claves que te ayudarán a mantener un enfoque sano sobre quién eres y lo que puedes hacer cuando te veas tentada a exigirte más de la cuenta:

1.-Gracia que libera.

El primer y gran antídoto para el perfeccionismo es la gracia. Descansar en la verdad de que Dios nos ama y nos favorece porque le place y que no hay absolutamente nada que podamos hacer para merecerlo, ¡es realmente liberador!
“En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y envió a su Hijo para que fuera ofrecido como sacrificio por el perdón de nuestros pecados”, 1 Juan 4:10 (NVI)

2.- Todo tiene un límite, hasta tú.

Muchas de las creencias, propias o de otros, por muy populares que parezcan, tienen alguna falla o no guardan la verdad absoluta. Reconocer esto es vital y nos libera de posturas rígidas que nos dañan tanto a nosotros como a quienes amamos. La única verdad que trasciende, libera y restaura es la Palabra de Dios. Así que antes de juzgarte una vez más por algo que no lograste hacer a cabalidad, examina si estás rigiéndote por pensamientos insanos y expectativas poco reales.
“He visto que aún la perfección tiene sus límites. ¡Solo tus mandamientos son infinitos!”, Salmos 119:9

3.- Deja de condenarte. 

Para una persona perfeccionista abrazar su cualidad más humana, el derecho a equivocarse, es realmente una tarea épica. Por tanto, requiere de mucha disciplina y gracia liberarse de expectativas irreales y de ese sentimiento de culpa generalizado. ¿Cómo se logra eso? Antes de  recriminarte por algo que hiciste mal o no salió como planeabas, decide poner tu confianza en Dios y dejar que Él se glorifique en tu pequeño desastre. Recuerda:
 “Queridos hermanos, si el corazón no nos condena, tenemos confianza delante de Dios”, 1 Juan 3:21 (NVI)

4.-Abandona los extremos. 

Querer que todo sea perfecto y esté bajo tu control  -y no hablo solo de las circunstancias, sino también de ti y tus seres queridos- no es excelencia ni otra virtud parecida, es perfeccionismo. Cuando obtengas un resultado diferente a lo que esperas, en vez de recriminarte a ti o al otro, piensa en otras formas de lidiar con el asunto. La Biblia dice:

“No seas demasiado justo, ni tampoco demasiado sabio. ¿Para qué destruirte a ti mismo”, Eclesiastés 7:16 (NVI)

En este versículo Salomón no se refiere a la justicia como tal, ni a la sabiduría, sino a la versión distorsionada de estas virtudes: el perfeccionismo. Caer al extremo de querer hacer todo perfecto por miedo o para buscar aprobación, simplemente nos alejará de la felicidad y nos destruirá irremediablemente.


5.-Aprobada por Dios.

El perfeccionismo se alimenta del temor y está muy asociado a la necesidad de querer ser aprobados por otros. Está bien tomar en cuenta las opiniones de quienes amamos, pero recuerda siempre que la opinión de ellos no es la de Dios. Por tanto, no bases tu vida y las decisiones que tomes en ella únicamente por el que dirán los demás, como diría Rick Warren, concéntrate en la opinión de Dios.

“El temor humano es una trampa, quien confía en el Señor está a salvo”, Proverbios 29:25

Lidiar con el perfeccionismo es un arduo trabajo, pero cuando nos refugiamos en la gracia de Dios y aceptamos que Dios se glorifica en nuestras debilidades, poco a poco podremos ser libres de sus redes. Cuéntame, ¿qué otra verdad crees que podría ayudarte?

Mujer: Eres más fuerte de lo que crees

mujer fuerte

Las mujeres por naturaleza somos frágiles y delicadas; difícilmente se nos asocia a fuerza o poder, estas cualidades son más para los hombres (pero no nos referimos a lo físico). Por años y años hemos escuchado la frase ”La mujer es el sexo débil” y muchas hemos decidido creerlo, pero quiero recordarte que el simple hecho de ser madres, de soportar los dolores de parto para serlo y soportarlo una y otra vez teniendo más hijos, te hace verdaderamente fuerte.

Sin embargo, para los propósitos de este artículo, quiero que dejemos de lado algo que es inherente a nosotras y vayamos a las escrituras, analicemos a esas mujeres valientes y fuertes que nos representan y las razones que las impulsaron a luchar, a crecer, a ser valientes luchadoras.

Procurando un mejor futuro para su familia. (Rahab)

La historia de Rahab podemos encontrarla en Josué 2, donde se menciona que esta mujer era una prostituta. Josué había enviado espías a Jericó a reconocer el lugar y estos se vieron perseguidos para ser arrestados, sus perseguidores habían ido directamente a casa de Rahab a buscar a los Israelitas, pero esta los ocultó. Solo imagínenla en su casa tranquila y de repente llegan estos dos hombres buscando refugio, lo lógico era que los echara fuera y no tener nada que ver con este asunto. Ella sabía que Jehová era Dios fuerte y poderoso, que era el Dios de Israel y contra eso nadie podría.

Ahora bien, ¿en dónde está la valentía de esta mujer? Primero: se armó de valor y los escondió, pero no solo eso, negoció con ellos en favor de su familia, por lo que fue decidida y buscó un beneficio para los suyos; ella peleó en cierta forma por su familia y eso es una acto de valentía que le llevó a salvar a su gente.

Servir de corazón a quien lo necesita (Rut)

La biblia tiene un libro con el nombre de Rut, donde podemos conocer su historia. Rut era una mujer moabita y vivía con su suegra, Noemí, al igual que Orfa. Noemí era viuda y sus dos hijos habían muerto también, quedando así estas tres mujeres prácticamente desamparadas. Rut lidió con la muerte de su esposo, de su cuñado y la viudez de su suegra, me imagino un ambiente colmado de tristeza, depresión, desánimo y ganas de rendirse.

En medio de todo esto, Noemí decide que lo mejor es que sus nueras vuelvan a sus casas con su familia sanguínea, y es entonces cuando en vez de quebrarse, Rut toma una valiente decisión: la de seguir a su suegra a donde vaya, trabajar por ambas y buscar un mejor futuro. Realizó un trabajo físico en los campos de Booz y su determinación dio frutos, en la siguiente frase podemos ver todo el coraje, la determinación y la valentía de Rut.

“No me ruegues que te deje, y me aparte de ti, porque a donde quiera que tú fueres, iré yo, y dondequiera que vivieres, viviré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios” (Rut 1:16).

La responsabilidad de ser madre. (María La madre de Jesús)

María es una joven a quien se le aparece un Ángel y le dice que va a tener un hijo, el hijo de Dios, estando ella soltera. Las críticas, la reacción que tendría José y la responsabilidad de llevar el hijo de Dios en su vientre no la acobardaron.

Si bien hay que ser fuerte para ser madre, ahora imagina ser la madre del Salvador del mundo. Debió ser duro para María el momento en que el ministerio de Jesús se hizo público, esos tres años y algunos meses, ver como calumniaban y perseguían a su hijo, o peor aún, ver cómo fue condenado a muerte de cruz y todo ese proceso que conmueve nuestro ser y que ella tuvo que ver de cerca… verlo en esa cruz, sufrir con él y permanecer firme y fuerte hasta el último momento, confiada en la promesa de que ese no era el fin.

Estos personajes fueron sobresalientes en tiempos en que las mujeres no solían ser prominentes, aún hoy suele ser difícil para muchas de nosotras serlo, pero no imposible. Que la idea de que las mujeres somos débiles no se fije en tu cabeza, somos valientes y solemos hacer cosas por los demás, aunque nos sacrifiquemos en el proceso.

La palabra de Dios nos invita a ser fuertes y valientes, por lo que si sentimos que carecemos de estas cualidades, sólo debemos pedirlas a Dios y vendrá a nuestro encuentro, y nos dotará de las cualidades necesarias para vencer en diferentes áreas de nuestra vida. En el libro de Joel encontramos un versículo que ha levantado y fortalecido a más de una:

“Forjad espadas de vuestros azadones, lanzas de vuestras hoces; diga el débil: Fuerte soy”. Joel 3:10.

 

¿Cansada de no ver cambios? Razones por las que sueles reincidir en tus fallas

Luchar contra un error que se ha vuelto constante en nuestra vida suele ser devastador. Es una lucha que agota el corazón, resquebraja la fe, y justo cuando crees avanzar, caes en cuenta que nunca lo has superado realmente. Así se te va la vida, muriendo cada día a la esperanza, esperando un toque especial de Dios que cambie tu realidad, sin comprender que es Él quien siempre ha estado esperando por ti para actuar… Pero entonces, ¿qué te lo impide? He aquí alguna de las principales razones:

Creerte indigna

Cuando caes de forma recurrente, sentirte una causa perdida se vuelve típico. Eso sucede porque fallarle a Dios suele sembrar un complejo absurdo que te hace subestimar el amor de Jesús, como si la inversión de su vida en la cruz no hubiese sido exitosa (al menos, en tu caso); ¿o me equivoco?

«Él anuló el acta con los cargos que había contra nosotros y la eliminó clavándola en la cruz. De esa manera, desarmó a los gobernantes y a las autoridades espirituales. Los avergonzó públicamente con su victoria sobre ellos en la cruz», Colosenses 2:14-15 (NTV).

Sé que suena duro, pero, por muy indigna que te sientas, necesitas entenderlo: El amor de Dios no caduca. Es tiempo de cambiar nuestra mentalidad y comprender que Jesús pagó una vez y para siempre por tus faltas pasadas, presentes y futuras, por infames y recurrentes que sean.

¿La estrategia?, disponerte a recibir ese amor que crees no merecer, reconociendo tu condición y urgente necesidad de su intervención, siempre de corazón y cuantas veces sea necesario.

Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad», 2 Corintios 12:9 (NTV).

Buscar el cambio por tus propios medios

Combatir los problemas del alma con métodos propios nunca dará resultado. Aclaro: una cosa es esforzarte en alejarte de todo lo que te conecta o incita a fallar, y otra muy diferente es intentar cambiar tu conducta (hábitos) sin cambiar tu naturaleza; esto solo acarrea frustración y desánimo. Por esa razón necesitas trabajar en lo que habita en tu interior con las estrategias apropiadas para ello:

«No se duerman; velen y oren para que puedan resistir la prueba que se acerca. Ustedes están dispuestos a hacer lo bueno, pero no pueden hacerlo con sus propias fuerzas», Mateo 26:41 (TLA).

El miedo a fallar

El temor es fe que opera a la inversa. Cuando te mueve más el miedo a fallar que el fundamento de tu fe, se hace obvio que estás alimentando al lobo incorrecto; entonces, ¿qué crees que sucederá? –Y si aún dudas de la respuesta, pregúntale a Job–.

«Lo que yo siempre había temido me ocurrió; se hizo realidad lo que me horrorizaba», Job 3:25 (NTV).

¿La estrategia para combatirlo? Fortalecer tu relación con Dios. Verás, cuando esta se vuelve unilateral, deja de ser una relación, pero enfocarte en comunicarte y aprender constantemente de Él, –aún en medio del dolor– te enseña a dejarte arropar por el perfecto amor de Jesús, el único antídoto:

«En esa clase de amor no hay temor, porque el amor perfecto expulsa todo temor. Si tenemos miedo es por temor al castigo, y esto muestra que no hemos experimentado plenamente el perfecto amor de Dios», 1 Juan 4:18 (NTV).

Preocuparte más que ocuparte

«Si el Señor no construye la casa, de nada sirve que trabajen los constructores; si el Señor no protege la ciudad, de nada sirve que vigilen los centinelas», Salmos 127:1 (DHH).

Como verás, si la responsabilidad que sientes de guardar tu reputación ante otros te preocupa más que ponerte a cuentas y crecer con Jesús (sea porque asistes a una iglesia, prestas un servicio a otros, ejerces un liderazgo, o por la opinión de tu familia y/o amigos), déjame decirte que en vano es tu esfuerzo. Por esa razón es que quizás, desde hace tanto, vienes cargando con el peso de tus faltas a cuestas:

«Ustedes viven siempre angustiados y preocupados. Vengan a mí, y yo los haré descansar», Mateo 11:28 (TLA).

Jesús fue claro. ¿Necesitas otra razón para acudir al único que puede darte descanso y empezar a cultivar una genuina relación con Él?

Amiga, podemos asistir a la iglesia cada domingo, pero solo una relación con Jesús transforma nuestras vidas. No es lo mismo desear un cambio que buscar una transformación. Él está esperando por ti, de ti depende atender su llamado.

«¡Mira! Yo estoy a la puerta y llamo. Si oyes mi voz y abres la puerta, yo entraré y cenaremos juntos como amigos», Apocalipsis 3:20 (NTV).

Si Dios me ama, ¿por qué permite esta prueba en mi vida?

prueba mujer cristiana

Creo que a nadie en la vida le gusta sufrir, ni disfruta mientras está pasando un momento duro o circunstancia difícil. ¿Sería absurdo verdad? Nosotros los seres humanos siempre optamos por el camino fácil, lo cómodo, lo que menos molestia e incomodidad cause porque, por naturaleza, buscamos lo que nos haga sentir bien.

Sin embargo, hay algo llamado “Pruebas” o “Procesos” que si bien queremos crecer, avanzar y ser transformados, será necesario pasar por ellos, aunque quisiéramos evitarlos.

Muchas veces, y en algunos casos Dios se vale de ellos, llámese como se llame la prueba, para hacer algo en nuestras vidas con algún propósito. Pero, aceptar las pruebas o procesos no siempre es fácil, se requiere de mucha fortaleza y valentía para caminar en medio de ello y poder salir airoso. En algunos casos estas pruebas suelen pasar por consecuencia de “desobediencia” o por causa de un trato especial de Dios. ¡Sí, especial!

En un momento de mi vida pasé por una prueba grande, un proceso de Dios del que todos los días quería salir corriendo, porque efectivamente no era nada fácil. Literalmente podía sentir cómo quemaba, cómo dolía y el sufrimiento que me causaba. (En mi caso fue por desobediencia).

Pero un día, un bendito día, en el que me encontraba de visita en una iglesia en la ciudad de Miami, se encontraba una pastora invitada que se encargó de llevar el mensaje. Realmente no recuerdo con detalles ni siquiera el tema de la prédica, pero unas de las pocas cosas que sí recuerdo, fueron unas palabras que hicieron eco en mi vida y aunque fueron tan sencillas, fueron suficientes para sostenerme durante mi proceso, estas palabras fueron las siguientes:

“No te saltes la prueba, porque sino te va tocar presentar un examen más difícil

Cuando escuché esas simples palabras sentí claramente que Dios me estaba hablando a través de ellas, sabía que era conmigo, que esa palabra era para mí. A veces creemos que si es Dios y Su Espíritu Santo el mensaje o la palabra debe venir casi que con fuego, en algún tono agudo o con términos rebuscados, pero así es como he visto que Dios habla a mi vida, de una manera simple, por decirlo de algún modo.

Durante mi proceso y cuanto más difícil se hacía la prueba, más traía a mi mente esas palabras y me agarraba fuerte de ellas. El solo pensar que el salirme de la prueba me podía tocar más adelante pasar un proceso aún más difícil me llenaba de fuerzas, además el saber de que Dios estaba en control y debía dejar que Él terminara el trabajo que estaba haciendo en mí sin interrumpir el proceso.

La palabra de Dios dice que así como el oro y la plata es pasada por el fuego, así seremos pasados nosotros por él (1 Pedro 1:7, 1 Pedro 4:12-13, Zacarías 13:9).

¿Y será porque Dios es cruel?.. Al contrario, es porque es tan bueno y nos ama tanto, que desea que seamos pulidos y purificados de todas esas impurezas. El fuego representa la prueba: (Divorcio, ruptura, enfermedad, pérdida de un trabajo o alguna posesión, etc). Las impurezas o suciedad representan: (El pecado, algunas debilidades de nuestro carácter, arrogancia, falta de humildad, orgullo, etc). El oro o la plata somos nosotros.
A través del fuego estos metales o minerales son fundidos, purificados y moldeados para luego finalmente crear una pieza hermosa. Dios desea que así como el oro, la plata e incluso el diamante pasa por este proceso, nosotros también pasemos de lo ordinario a lo extraordinario. Para que no haya nada que opaque e impida que podamos brillar como Él anhela que lo hagamos.

El plan de Dios no es castigarnos, pero sí desea corregirnos a través de su disciplina, sin embargo; aún cuando lo hace, y aún siendo por causa de alguna falla o pecado, Él sigue mostrando su amor, misericordia y fidelidad como un Padre que ama su hijo. Él no nos deja solas en medio de nuestras pruebas, por el contrario, está allí presente para sostenernos, fortalecernos y darnos su consuelo.

Su propósito es convertir nuestras debilidades en fortalezas, nuestro carácter en semejanza al de Cristo, nuestro corazón en uno más puro y limpio.

Si me preguntaras si hubiese querido que esto pasara te dijera que no, pero sin duda no sería lo que hoy en día soy. Después de haber pasado por mi proceso puedo asegurarte que mi vida no es la misma. Me costó muchísimo, no fue ni un poquito fácil pero Dios siempre estuvo conmigo. Romanos 8:28 se convirtió en mi verso favorito:

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados”.

¡Doy fe de esta verdad!

Qué bendición es que podemos contar con Su Palabra que nos recuerda sus grandes promesas y nos fortalece en medio de las pruebas. Nunca subestimes el poder de una simple y sencilla palabra, venga de la forma o el medio que sea, porque Dios la puede usar para comenzar hacer algo en tu vida.

Si estás pasando por uno de esos procesos o trato especial de Dios, no lo olvides: “No te saltes la prueba” puedes estar segura de que Él no te dejará, ni te soltará hasta que no estés lista y preparada para brillar.

“Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna. Santiago 1:2-5”

Escrito por: Shaysiu García (@Shaysiu1)

Siete Pasos para la Sanidad Emocional

sanidad emocional

Todos en algún momento de nuestras vidas necesitamos sanidad emocional, bien sea por haber vivido una relación abusiva en el pasado, el abandono o falta de atención de algún padre, la decepción en alguna relación amorosa, o cualquier otro evento que haya tenido un efecto negativo en nuestro corazón, generando inseguridades y sentimientos de incapacidad, ira, autocompasión, depresión, baja autoestima, entre otros, que a su vez pueden llevar a situaciones bastante complejas.

Estoy segura de que si has llegado hasta aquí, es porque de alguna manera tú reconoces que necesitas ser sanada emocionalmente, pero quizás no te sientes preparada aún para hablar sobre ello o no sabes bien a quién acudir. No te preocupes, es absolutamente comprensible. Durante años he luchado con algunos de esos sentimientos que mencionaba en el párrafo anterior y puedo llegar a comprenderte. La buena noticia es que no estamos solas en esta lucha, pues contamos con Dios como nuestro aliado, sin importar lo que hayas vivido y con qué sentimientos te enfrentas ahora, puedes estar segura de que en Él hallarás una respuesta y un camino a la sanidad emocional.

Pero, ¿cómo comienzo? quizás te preguntes. A continuación voy a darte algunos consejos que a mí me han servido y que podrás aplicar de manera cíclica a lo largo de tu vida.

Pasos para la sanidad emocional:

1 . Reconoce tus sentimientos:

Siempre he dicho que para poder encontrar la solución a un problema, lo primero que debemos hacer es reconocer verdaderamente y a fondo cuál es el problema al cual nos estamos enfrentando, de manera que podamos atacar la causa raíz y no caer en el mero uso de “pañitos calientes” para tan solo cubrir los síntomas.

Es por ello que el primer paso que te recomiendo para poder avanzar en tu proceso de sanidad emocional, es el de reconocer verdaderamente lo que sientes y por qué lo sientes. Pongamos el siguiente ejemplo:

Sara sufre de bulimia y no cree que ningún chico alguna vez se fije en ella, constantemente se compara con otras chicas, simplemente se siente fea. Cuando hizo reconocimiento profundo de lo que sentía salieron a la luz sentimientos de inseguridad, baja autoestima y autocompasión, al ir más profundo, Sara descubrió que la raíz de esos sentimientos estaba en que siempre se sintió rechazada por su padre, quien las abandonó a su madre y a ella cuando era niña. En este caso la clave para la sanidad emocional de Sara no estaba en cambiar su apariencia física o en que un chico se fijara o no en ella, sino en sanar ese sentimiento de rechazo y falta de perdón hacia su padre.

2 . Libérate del pasado:

Una vez hayas reconocido cuáles son esos sentimientos que realmente te están impidiendo sentirte bien emocionalmente, deberás tener la determinación para superar esos eventos que los generaron y todos aquellos que  los han alimentado en todo este tiempo.

La liberación del pasado puede lograrse a través de dos pasos: La confesión y el perdón continuo.

Cuando hablo de confesión me refiero a que debes confesar TODAS las cosas que has hecho y sabes que están mal ante los ojos de Dios y los hombres, todos tus pecados ocultos, absolutamente todos los que recuerdes, incluso aquellos que consideres que no tienen nada que ver con la manera en como te sientes, créeme todos cuentan. Pero no te preocupes, no deberás gritarlos a los cuatro vientos, incluso tampoco tienes que decírselos a ningún pastor, consejero, líder o conocido. Debes confesarlos ante Dios, esto es un asunto entre Él y tú. Quizás pienses que ya Dios los conoce, pero créeme hay una gran diferencia a nivel espiritual cuando tú misma los reconoces y los confiesas. Escríbelos en un papel, luego ora a Dios confesándolos con tu boca, todos y cada uno de ellos, y finalmente puedes quemar el papel.

Cuando hablo de perdón continuo me refiero a que deberás tomar la decisión de perdonar a esas personas que en el pasado te hicieron daño, sean quienes sean y sin importar cuán feo haya sido lo que te hicieron. Y fíjate bien que digo que debes “tomar la decisión”, porque de eso se trata, de que decidas hacerlo, no esperes a sentir que quieres hacerlo porque ese momento quizás no llegará, debes decidir hacerlo a pesar de lo que sientas en ese momento y deberás hacerlo cada día, todos los días y todas las veces que te sean necesarias, hasta que finalmente tu corazón herido sane y verdaderamente sientas ese perdón. Sé que es difícil, pero puedes lograrlo.

3 . Busca a Dios de corazón:

Para poder recibir una completa sanidad emocional deberás comenzar a buscar a Dios de corazón, es indispensable hacerlo, pues solo Él podrá darte todas las herramientas y la fuerza necesaria para seguir adelante en tu proceso de liberación (recuerda, el perdón continuo)  y para los pasos que vienen a continuación.

Mi recomendación es que ores todos los días, quizás al principio te cueste, pero quiero que sepas que no importa si tu oración es corta o larga, o en qué momento o de qué manera la hagas, siempre y cuando sea sincera te aseguro que Dios la escuchará. Pídele ayuda para seguir orando si es que te cuesta y pídele fortaleza para superar el problema que te está impidiendo ser emocionalmente sana.

También será necesario que leas la Biblia a diario, la palabra de Dios te guiará y en ella encontrarás fortaleza, consejos y respuestas a tus oraciones. Si te cuesta, intenta leer otra versión de la misma, hoy en día existen Biblias traducidas a español más actual, está la TLA (Traducción al Lenguaje Actual) y la DHH (Dios Habla Hoy) que son muy buenas traducciones en ese sentido.

4 . Comienza a vivir en obediencia:

Una vez comiences a adentrarte más en la palabra de Dios y la oración, comenzarás a recibir entendimiento de cómo muchas cosas, que quizás anteriormente veías comunes, realmente están impactando tu vida de manera negativa. De igual manera, comenzarás a entender cuáles cosas agradan y cuáles desagradan a Dios.

Esta nueva claridad te ayudará a comenzar a vivir de la manera que Dios quiere que vivas, en obediencia a sus preceptos, y en función a esto deberás ser muy intencional en varios aspectos claves como: tus pensamientos, tu cuerpo, tu sexualidad, tu boca, tus emociones, tus acciones en general.

Esfuérzate por renunciar a todas aquellas cosas que vayan en contra de Dios en tu vida y verás cómo tu vida comenzará a cambiar de forma positiva y tu corazón se sentirá cada día mejor. Entrégale a Dios todos esos aspectos claves mencionados en el párrafo anterior y deja que Él moldee poco a poco cada área de tu vida.

5 . Rodéate de personas que te edifiquen:

Este paso es clave y de gran ayuda para que puedas llevar a cabo todos y cada uno de los pasos hacia la sanidad emocional con éxito. Comprendo que hasta ahora los pasos anteriores no te resultarán muy fáciles de cumplir, y que muchas veces querrás tirar la toalla, es por eso que necesitas rodearte con personas que te puedan ayudar de manera directa o indirecta a seguir adelante y lograr tu cometido.

Sara, la chica de nuestro ejemplo anterior, solo pudo tener éxito cuando decidió apartarse de los grupos pro bulimia que había encontrado en Internet, y comenzó a asistir a un grupo juvenil cristiano en su localidad. Al principio no le fue fácil, pero lo logró. Y conoció a muchos otros jóvenes que como ella intentaban dejar atrás un pasado difícil y que habían comenzado a buscar más de Dios de corazón, entendiendo que no estaba sola en esto.

6. Recibe los regalos de Dios:

Una de las cosas que quizás más me han costado, ha sido el aprender a recibir los regalos de Dios. Y quizás te preguntes ¿por qué?, si de todos los pasos este parece ser el más sencillo, pero como sabes la sanidad es un proceso y muchas veces cuesta entender que no se trata de que tan dignas seamos o no de estos regalos, que no se trata de que Dios nos los de por mérito propio, sino que lo hace por amor. Muchas veces la culpa y la meritocracia pueden ser de oposición.

Es por ello que quiero hacerte énfasis en este paso, y entiendas que sin importar lo que hayas hecho bien o mal, Dios tiene regalos para ti. El primer regalo de Dios ha sido siempre Su amor. Lo vemos claro a través de Su Hijo Jesucristo, quien murió en una cruz aun siendo inocente, para pagar por nuestros pecados y ofrecernos la oportunidad de vivir bajo Su Gracia, lo cual significa que si crees en Él y confiesas tus pecados y te arrepientes de corazón (paso 2) y eliges vivir de otra manera (paso 4), puedes estar confiada de que has sido perdonada de todo y podrás tener vida eterna.

Pero además de este maravilloso regalo, ten por seguro que hay muchos más que vienen intrínsecos con Él. Así que no seas tímida, ni tampoco seas demasiado dura contigo misma y atrévete a aceptar estos maravillosos regalos que Dios tiene para ti.

7. Mantente firme:

Y bueno, una vez logrados todos los pasos anteriores y todo lo que ellos implica, seguramente estarás mucho mejor y comenzarás a ver los frutos de tu sanidad, pero para que esto sea perdurable en el tiempo este último paso es fundamental.

Verás, la vida siempre tendrá sus altos y bajos y llegarán muchos momentos de recaídas, momentos en los que serás duramente golpeada y hasta derribada por las circunstancias, momentos en los que necesitarás reforzar nuevamente todos y cada unos de estos pasos para poder mantenerte sana emocionalmente. En tales momentos no desfallezcas y ten la plena confianza de que Dios está contigo y que lo estará siempre.

Aprende a reconocer estos momentos y cuando ello ocurra recurre nuevamente a estos siete pasos, reconoce lo que sientes, confiésalo ante Dios, elige perdonar, busca de Dios con mayor ímpetu, decide vivir en obediencia a Él, busca rodearte de personas que te ayuden y edifiquen, no seas dura contigo misma y permítete recibir los regalos de Dios para ti y sí, mantente firme repitiendo esto una y otra vez.

Espero que este artículo te haya sido de bendición, si conoces a alguien que pueda necesitarlo, por favor compártelo. 

Imagen:Diseñado por Freepik

Tu voluntad vs la voluntad de Dios ¿Qué es mejor para tu vida?

tu voluntad o la de Dios

Seguramente has escuchado muchas veces, que de los errores se aprende y que las experiencias te dejan una enseñanza… realmente eso es cierto, yo doy certeza de que eso es así, de todo lo que nos sucede en la vida podemos aprender alguna lección. ¿Pero porqué esperar a equivocarnos para poder aprender?, ¡si lo podemos hacer antes!

¿Por qué en vez de aprender de los errores y experiencias, no aprovechamos de aprender como Dios lo enseña en su palabra?

¿Y como lo enseña Dios? A través del manual de instrucción que nos dejo, que es su hermosa palabra, es decir su voluntad.

Dios no nos creo y nos dejo en este mundo a la deriva para que hiciéramos lo que consideráramos correcto según nuestro propio entendimiento. Él nos creo y nos dejo con instrucciones claras y precisas que debíamos cumplir para que nuestra vida aquí en la tierra funcionara bien, de acuerdo a su voluntad.

Aunque nos creo con libre albedrío (decisión propia), nos revelo el camino del bien y del mal, el camino que conduce a la bendición y el que te lleva a la maldición y nos revelo sus mandamientos y preceptos. Es decir, nos dejo claro que deberíamos hacer y que no. Que nos convenía mas y que no. Todo lo dejo bien explicito como para que nadie diga, a mi no me dijeron que eso se debía hacer o no. A Dios no le podemos ir con cuentos, ni justificaciones insustanciales.

Es cierto que muchas crecimos sabiendo la existencia de un libro llamado la Biblia, pero desconociendo lo que en el había. Muchas crecimos sin la instrucción del camino de Dios, pero aun esa razón no es justificación para Dios. ¿A la verdad quien no conoce los básicos 10 mandamientos de Dios? De hecho, hasta religiosamente el mundo entero se los sabe de memoria. El detalle está en quien los pone en práctica.

El seguir las instrucciones de Dios nos garantizan muchísimas cosas a favor nuestro, es decir que no hay nada malo en obedecerlas.

Una de las cosas que nos garantiza es: Larga vida y prosperidad. Pude notar como en muchas partes de la biblia lo dice, aquí unas de ellas: (Deuteronomio 5:32-33, Proverbios 3: 1-2, Proverbios 4:10).

¿Pero que es lo que hace, que sea tan difícil obedecer la palabra de Dios y hacer su voluntad? ¿Que es lo que se interpone para poder seguir las instrucciones de Dios?

Pues yo digo que algo muy chiquito pero bastante complejo.  ¡EL CORAZÓN!

Hablemos un poquito del corazón para poder entender porque es el, el que se interpone o resiste a cumplir la palabra de Dios.

Profundizando sobre el corazón:

Sabemos que el corazón es un órgano muscular de nuestro cuerpo, que nos da vida, el cual hace que circule la sangre. Pero en términos espirituales cumple otra función. Veamos en la biblia cuando Dios se refiere al corazón. Algunos versos dicen lo siguiente:

Jeremías 17:9-10 (RVR1960):

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Proverbios 21:2 (RVR1960):

Todo camino del hombre es recto en su propia opinión;
Pero Jehová pesa los corazones.

Mateo 15:19 (RVR1960):

19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Lucas 6:45 (RVR1960):

45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Bien, ya tenemos claro sobre lo que es la instrucción de Dios (Su Voluntad) y sobre lo que es el corazón (Nuestra Voluntad) ahora entremos al meollo del tema:

El versículo de Jeremías 17:9-10 en particular a mi me impacta, porque nosotros mismos creemos estar seguros de los que hay en nuestro corazón, pero dice el Señor que solo Él lo conoce con exactitud. Y cuando se refiere a engañoso quiere decir que nuestras propias razones, emociones y sentimientos muchas veces nos pueden traicionar.

Es por esto que debemos tener prudencia a la hora de seguir a nuestro corazón, porque podemos salir perjudicados, emocionalmente, espiritualmente e incluso hasta físicamente. No es que siempre sea malo seguirlo, pero el mismo Señor nos dice en Mateo 15:19 que dé el salen todas las atrocidades que anteriormente nombramos. Y en Lucas 6:46 también nos señala que del tesoro de nuestro corazón sacamos lo bueno o lo malo.

Pondré algunos ejemplos peculiares:  

Ya conocemos los mandamientos de Dios, sabemos que fornicar es pecado porque así Dios en su sabiduría lo planteo. Pero quizás nos encontramos en una relación, donde estamos enamorados, nos envuelve la pasión del momento y formulamos suposiciones según nuestro propio entendimiento y nos dejamos llevar por el corazón (sentimientos y emociones), dejando a un lado lo que Dios estableció para nuestro bien. Y terminamos cayendo en la tentación.

Otro caso:

Estamos ante alguna propuesta bien interesante pero que compromete nuestra moral, valores, etc, pero por seguir a nuestro corazón (necesidades, deseos, etc), nuevamente dejamos a un lado lo que Dios estableció para bien nuestro. Y terminamos por ceder ante tal proposición.

En fin, ¿Cuántas cosas no hemos llegado a cometer que van en contra de la palabra de Dios (Su Voluntad) por seguir y hacerle caso más a nuestro propio corazón? ¿Muchísimas verdad?

Porque es que a veces nos creemos más sabios que Dios y nuestras razones las justificamos con nuestros sentimientos, con nuestras necesidades, con nuestra propia lógica. Decimos algo como: “Dios tiene que entender que lo hice por amor, por tal necesidad, por tal situación”. Pero a la verdad es que Dios no tiene que entender nada, porque Dios no es un Dios que se deja llevar por los sentimientos, sino por lo que es justo. Es decir Dios es un Dios justo. ¿Se imaginan que Dios se dejara llevar por lo que siente por nosotros? Nadie iría al infierno, porque Dios nos ama a todos. Dios actúa según su justicia. Sin embargo, de muchas cosas hemos salido ilesos gracias a su inmensa misericordia. Pero de seguro que de todas hemos tenido que pagar alguna consecuencia (dolor, desilusión, decepción, frustración, pérdidas, sufrimiento, etc).

Cuantas lágrimas y dolor nos ahorraríamos si escogiéramos hacer las cosas como Dios lo demanda en su Palabra. ¡Seguro que muchísimas!

Seguir la voz del corazón no es malo, siempre y cuando esta, vaya alineada a la voluntad de Dios. Si por el contrario la voz de tu corazón dice una cosa y la voz de Dios dice otra, alguna voz está equivocada y lo más probable es que sea la tuya. Ellas deben estar de acuerdo, en armonía, en fin alineadas a un mismo propósito.

Te daré un ejemplo para que me entiendas:

Supongamos que tu corazón te dice: sal con aquel chico, pero resulta que el chico no tiene a Dios en su corazón, practica el ocultismo y aparte tú ya tienes novio y estas comprometida para casarte. ¡Recontra Ups!

Pero que dice Dios: No te unas con yugo desigual (1 Corintios 6:14), No adulteraras (Éxodo 20:14).

¿Esta la voz de tu corazón alineada a la voz de Dios? En este ejemplo, No. No hay que ser muy sabia para saber que no lo está.

Muchas veces nuestros planes son necios, nuestro corazón es necio, pero la voluntad de Dios es perfecta. Nosotros con frecuencia nos equivocamos, pero Dios nunca pero nunca se equivoca. Entonces, si sabemos que como humanos estamos propensos a cometer errores, hagamos las cosas a la manera de Dios y podremos estar seguros de que estamos actuando bien.

No es fácil, porque es la voluntad de Dios contra la nuestra y para seguirla, tenemos que morir a muchas cosas, dejar de hacer muchas cosas, quizás dejar a muchas personas, pero si obedecemos tal y como Dios manda, podremos vivir tranquilos y en paz y ¿que mejor que eso? Podremos estar confiados de que no nos sobrevendrá algún mal, al menos no por desobedientes. Podremos contar con el favor y la gracia de Dios todopoderoso siempre.

Amada mujer, si Dios te dice no te metas por aquí, no lo hagas. No te hagas la sorda ante la voz de Dios, solo porque no sea lo que esperas escuchar. No te resistas a obedecer su voz si sabes que ya te ha estado hablando de diferentes formas. No seas como el niño al que la madre le dice: no metas los dedos en el ventilador porque es peligroso y se lo repite y repite y el niño no hace caso. Hasta que por última vez la madre tiene que reprenderle para que reaccione y entonces allí si hace caso. No esperes a que Dios haga lo mismo, porque créeme que la reprensión de Dios (disciplina, prueba) ¡serán mucho más fuertes!

¿Que voz vas a seguir? ¿La de tu necio corazón o la voz del perfecto Dios?

Por sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida. Proverbios 4:23

 Lo que el mundo ofrece: La voluntad humana

  1. El mundo te ofrece algo *BUENO* lo cómodo, lo fácil.
  1. El mundo te ofrece lo *TEMPORAL* lo vano, lo efímero, un simple placer momentáneo.
  1. El mundo te ofrece todo en *BANDEJA DE PLATA* todo aparenta ser hermoso, perfecto, extraordinario y hasta increíble.

 Lo que Dios propone: Su voluntad

 

  1. Dios te quita lo y que *bueno* para darte lo *MEJOR*
  1. Dios quiere darte lo *PERMANENTE* lo puro, lo verdadero, lo realmente genuino, felicidad duradera, lo eterno.
  1. Dios no te da las cosas de la nada y no porque no pueda hacerlo. Dios primero nos procesa, nos transforma y nos prepara para recibir lo que él tiene preparado para cada una de nosotras. *LO REALMENTE VALIOSO*

 

Escrito por Shaysiu García (@shaysiu1)

Perdonar: Más que sentirlo ¡Tienes que decidirlo!

perdonar es una decisión

Si hay algo fácil en la vida es contaminar nuestro corazón. Dios no se equivocó cuando dice en Su Palabra que guardemos nuestro corazón porque de él mana la vida (Prov.4:23). Sé que te preguntarás y ¿Cómo es eso que se contamina el corazón?

El corazón se contamina fácilmente con chismes, murmuraciones, con falta de perdón, sentimientos negativos, dolor, frustración, envidia, entre otros. Todo eso forma el escombro que ensucia nuestro corazón y no le permite vivir limpio y puro como agrada a Dios.

Fíjate cuando alguien murmura de ti o te cuentan algo no muy agradable de una persona, cuando te traicionan, lastiman o hieren física o emocionalmente, cuando fracasas, cuando pierdes. ¿Qué siente tu corazón? Ira, dolor, frustración, tristeza, odio, amargura y cualquier otro sentimiento negativo. Es normal que lo sientas, nadie ni por muy bueno que sea, se alegra cuando le hacen daño o cuando las cosas no le salen bien. Es normal que sintamos todo eso, Dios también creó los sentimientos y las emociones y los colocó como parte de nuestro ser.

No te conviertas en una persona “Tóxica”:

El problema está en dejar y permitir que todos esos sentimientos dañinos nos dominen y gobiernen nuestra vida por completo, y sí que tienen el poder para hacerlo. Hay gente que nunca en su vida se atreve a perdonar, a olvidar, a dejar atrás y a volver a empezar. Por el contrario viven toda una vida lamentándose por todo lo malo que les ha ocurrido, con un odio permanente hacia algunas personas, con raíces de amargura y resentimientos, por nunca dar el paso de perdonar y avanzar.

En un momento de mi vida, viví una situación en la que me sentí utilizada y engañada por un hombre. Lo supe después de un tiempo cuando abrí los ojos y reaccioné. Desde ese entonces comenzó a nacer una rabia en mí con la que viví por mucho tiempo, rabia hacia la persona por la que me sentí traicionada y rabia hacia mi misma porque sentí que fui una tonta. Así pase mucho tiempo y ¿saben por qué? Porque yo decidí mantenerme enojada hasta el día en que yo pudiera ver nuevamente a la cara a esa persona y decirle sus cuatro verdades. Ese momento nunca llegó y hasta el día de hoy no ha llegado, pero la misericordia y gracia de Dios me alcanzó para hacerme libre, antes de que ese sentimiento de dolor que había en mí me consumiera completamente.

Perdonar: ¡Tienes que decidirlo!

Eso sucede en la vida de muchos, no perdonamos, no olvidamos, porque queremos tomar el asunto en nuestras manos y tratar de defendernos o tomar venganza para no quedar tan heridos o ridiculizados, porque creemos que eso cambiará, mejorará las cosas o nos aliviará el dolor. Pero, no es así, casi siempre trae más dolor y mayores consecuencias.

Luego me pasó algo, digamos que no tan doloroso como el primer caso, pero en el que me sentí desilusionada, esta vez por una amiga muy querida. Mi reacción hacia lo que yo sentí que ella había hecho, fue tratar de ignorarla de ahí en adelante y quitarle mi apoyo incondicional, en otras palabras darle lo mismo que yo recibí de ella.

Sinceramente hablando, estas han sido las únicas dos veces en que he sentido este tipo de sentimientos en mi corazón, específicamente resentimiento y falta de perdón. En el primer caso fue por un poco más de un año, en el segundo por tan solo unos días.

Pasado esos días, el Espíritu Santo de Dios ministró a mi vida y a partir de ahí me inspiré para hablar sobre este tema, porque sé que como yo muchas personas han sentido lo mismo y de hecho personas muy cercanas a mí, viven con esa condición en su corazón.

Esto fue lo que me ministró el Espíritu Santo:

“Hay personas que en algún momento, con una actitud y por alguna razón nos pueden ofender, herir o lastimar y eso provocará en nosotros sentimientos de frustración, amargura, tristeza, etc. Pero, a pesar “De” lo que haya sido, tenemos el poder de decidir amarlos y perdonarlos. ¿Con qué propósito? Con el propósito de mantener limpio tu corazón y no contaminarlo con ningún sentimiento que lo dañe”.

NO SE TRATA DE LA PERSONA QUE TE CAUSA EL DAÑO, ¡SE TRATA DE TI!

¡Wow! No te imaginas la paz que sentí cuando esas palabras vinieron a mi mente. No hay duda de que venían de Dios.

En ese momento tomé la decisión de olvidar lo que había pasado con mi amiga y seguir amándola como siempre. Me dije: no se trata de ella, se trata de mí. De mi corazón, de mi paz y de mi crecimiento como hija de Dios.

“Creo que nunca vamos a desear perdonar, por eso se trata de una decisión y no de un sentimiento”.

Nuestra carne, nuestra humanidad, siempre desea lo contrario al espíritu, porque ellos se oponen entre sí. Yo en mi carne deseaba pagarle con la misma moneda a mi amiga, aún cuando no se trataba de un asunto tan grave. Pero entendí que cuando decidimos amar, perdonar, avanzar y seguir adelante como Dios lo demanda en Su Palabra, más nos parecemos a Jesús, a ese Cristo que Él día a día quiere formar en nosotras.

Haz algo por ti y por tu bienestar: ¡Perdona!

Examina tu corazón y mira con detenimiento dentro de ti qué basura está haciendo espacio allí, y toma ya la decisión de barrer y limpiar todo lo que estorba en tu corazón. No permitas que esos escombros te sigan llenando de amargura, dolor, envidia u odio, no le otorgues el poder a nada, ni a nadie de contaminar tu corazón.

Hoy la misericordia y la gracia de Dios quieren alcanzarte y hacerte libre de una vez y para siempre. Recibe su perdón y vive a partir de ahora con un corazón puro y limpio, lleno del amor de Dios. Perdonar no siempre significa reconciliación, pero lo que sí significa es sanidad del corazón.

Recuerda: ¡No se trata de nadie más, se trata de ti!

Perdonad. Y seréis perdonados. Lucas 6:37

Escrito por: Shaysiu García

Cuando la prueba te golpea: ¿Y dónde está Dios?

cuando la prueba te golpea

“Dios aprieta pero no ahorca”, recordaba yo el dicho mientras miraba en el espejo mis ojos hinchados de tanto llorar… Lo cierto es que a veces nos sentimos como que nos falta el aire, colapsamos, no sabemos qué hacer. ¿Te ha pasado? Seguramente sí, sin embargo; por irónico que te parezca esa frase en ese momento de crisis, puedes tener algo por seguro: es cierta.

Verás, Dios no coloca en nuestras vidas las cosas malas, la mayoría de las veces éstas se producen como consecuencia de nuestras decisiones o indecisiones, generando situaciones “difíciles” que a veces se van acumulando hasta convertirse en situaciones de crisis o pruebas. Si bien es cierto que Dios no nos pone esas pruebas, sí permite que pasemos por ellas, a veces más seguido de lo que quisiéramos para que aprendamos la lección.

Pero también existen otros casos como el de Job, el personaje bíblico, en el cual no se trata precisamente de nuestras decisiones, sino de circunstancias adversas que sin buscarlas se presentan, en estos casos tenemos a un enemigo suelto al acecho nuestro tratando de quebrantarnos y sí, de hacernos la vida imposible.

Y es en estos casos cuando nos preguntamos: ¿Por qué Dios no hace nada al respecto? ¿Dónde está Dios durante esa prueba? Bueno, la verdad es que no podría darte una explicación exacta de los “por qué” de Dios, al fin y al cabo sus pensamientos son mayores que los nuestros, sin embargo, lo que sí puedo decirte con certeza es que con Él todas las cosas nos ayudan a bien, y que Él siempre está allí con nosotras (aunque a veces no podamos sentirlo). Dios no permitiría que pasemos por estas crisis “puestas” si no fuera con el propósito de algo específico y planificado.

Recientemente el equipo de Entaconadas en general ha estado pasando por un sin número de situaciones difíciles, todas y cada una en donde estamos, nos encontramos atravesando por pruebas una tras otra, y hablando muy francamente, nos hemos visto quebrantadas. Sin embargo, nuestra esperanza está en aquel que todo lo usa para bien y que nunca nos ha fallado y estamos confiadas de que esta temporada no será la excepción.

Así que si tú estás pasando en estos momentos por una crisis, quiero darte aliento, porque tenlo por seguro, esto también pasará. Aunque el pueblo de Israel estuvo mucho tiempo perdido en el desierto, no fue sino hasta que aprendieron a confiar en Dios que pudieron llegar a su tierra prometida, y tu historia no será la excepción.

Durante la crisis, ora, ora sin cesar, ora de día, ora de noche, ora en todo momento, recuerda que orar no debe ser un acto protocolar a cierta hora y en cierto lugar, orar es simplemente hablar con Dios, entregarte a Dios, derramar tu corazón a Dios.

No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.”

 

La cebra en el espectáculo de ponis

mujeres reversibles

Una de mis canciones favoritas interpretada por Francesca Batistelli se llama Unusual (Inusual); esta canción tiene una frase que siempre ha retumbado en mi mente, porque describe en pocas palabras como me he sentido en varias áreas de mi vida en estos últimos años, y es esta: “You’re the zebra in the pony show”, en español: “Eres la cebra en el espectáculo de ponis”.

En los Estados Unidos se realizan espectáculos donde desfilan exclusivamente ponis, quienes son disfrazados con atuendos llamativos y accesorios hechos a la medida, con el único propósito de acentuar y exhibir lo tiernos y peculiares que estos animales son. Por su parte las cebras, aunque son mamíferos relativamente similares a los ponis, poseen unas particulares franjas que no los hacen “apropiados”(,) según los estándares establecidos en este tipo de espectáculo.

Ahora, ¿Porque me he identificado tanto con esta frase? Bueno, soy una cebra, siempre lo he sido y siempre lo seré. He estado por muchos años viviendo en este espectáculo de ponis donde nunca “he estado a la altura” de los estándares y de las estructuras consideradas comunes – y hasta aceptables – por la mayoría. Vivir siendo una cebra no ha sido sencillo, por eso hoy, pensando en todas las cebras (porque sé que no estoy sola) escribo estas líneas.     

Aquí van dos consejos para que tomes en cuenta cuando ser cebra, te haga los días duros:

1.- Dios te dio lo que tienes:

Tu personalidad, tu forma de ser y de expresarte te las ha dado Dios, no te avergüences de eso y no intentes ser alguien más. No prestes atención de aquellos cuya religiosidad es golpeada por tu singular forma de ser, vivir, vestir, peinar, e incluso tu forma de servir a Dios. Siempre ten presente agradarle a Él y no a los hombres. Haz de la biblia tu manual de vida y préstale a ella más atención que a los comentarios de los que te rodean.

2.- No abandones los sueños que Dios te ha dado:

A la gente diferente, Dios le da visiones y sueños diferentes. ¿Te imaginas que luego de esos sueños que Dios le dio a José (Génesis 37) él, renunciara por causa de todos los tropiezos? Habría sido una lástima. José era una cebra con un sueño muy loco, tal vez tú también lo seas pero créeme, Dios está interesado en hacer algo contigo y por medio de ti, usando esa singularidad que Él te ha dado.

Por último, se valiente, y agradece lo que Dios te ha dado, no te desanimes y olvida las voces a tu alrededor y solo escucha la que viene de arriba. El ve mucho más allá que todos nosotros. Muchos no entenderán tu particularidad, pero no los culpes, no todos nacieron para ser cebras, ni para cargar sueños tan especiales de parte de Dios. ¡Muestra tus rayas con orgullo!

Escrito por Andrea León

Andrea es Licenciada en Música y se desempeña como profesora de ese arte. Dirige la parte músical del Ministerio de Adoración y Alabanza de su iglesia “Amor y fe”. Además trabaja con los jóvenes y es colaboradora de la Asociación Civil Trasnformando Vidas. En sus ratos libres ama leer y escribir. Instagram: @drealeonj

Asume tu posición (Lo que aprendí del libro de Ester) II parte

mujer asume tu posición

En el post anterior hablaba sobre comenzar a asumir tu posición como mujer  e hija de Dios en este mundo, para ello usé la historia de la Reina Ester de la Biblia, quién confió en Dios y sabiamente ejecutó el plan que Él le asignó, vistiendose de valor y usando sus cualidades.

Ahora analicemos más a detalle esas cualidades que Ester usó, y que seguramente tú y yo también podemos usar:

1. Confianza en Dios

Si algo sabía Ester es que por sus medios no lograría nada, ya que según la ley si ella se presentaba delante del rey sin ser llamada podía morir, pero luego de recibir las palabras de Mardoqueo éstas le hicieron entender que ella no estaba a salvo aun siendo reina y que si ella no hacía nada, de todos modo Dios enviaría socorro de algún lugar y le cuestionó diciendo: Quien sabe si para esta hora haz llegado al reino? La hora de asumir su posición; la hora de poner en práctica el propósito de Dios en su vida.

Estamos llamadas a la acción, la vida está llena de decisiones, tenemos que ver cuidadosamente a nuestro alrededor, contemplar los pros y contra y buscar siempre la dirección de Dios en cada decisión que tomamos. Esther hizo eso precisamente buscar ayuda en Dios y soporte en su pueblo y quienes le rodeaban; hizo un llamado general a un ayuno, incluida ella (buscó la presencia de Dios) se humilló ante Dios y más adelante podemos ver de qué manera tan creativa y maravillosa Dios da la respuesta y salida perfecta a toda esta situación.

Y así como hizo Dios con Ester puede hacerlo en la vida de cada una de nosotras si nos entregamos a la voluntad de Dios, le creemos y buscamos su presencia.

2. Sabiduria

Si algo se hace notar en la historia de Ester es que no solo era bella y humilde, también era sabia e inteligente. A veces tenemos acceso a quien nos puede dar la mano, pero lamentablemente lo hacemos en el momento menos oportuno o de la manera menos indicada. Así que es importante antes de entrar en acción buscar el ambiente, tiempo o lugar adecuado para obtener la respuesta indicada. La vida de Ester no solo corría peligro por el edicto en contra de los Judíos, sino también porque si entraba a ver al rey sin ser llamada y este no estaba en disposición de recibirla ella podía morir, porque así lo determinaba la ley.

Inicialmente usó su sabiduría buscando ayuda en Dios y luego pasó a ver al rey quien por la gracia que Dios había puesto en ella fue recibida, pero ella no fue directamente de manera caprichosa a hacer su pedido, ella planeó una estrategia e inició solicitando la presencia del rey en un banquete al cual también estaría invitado Aman y el rey accedió a su solicitud, cuando este le pregunto nuevamente cuál era su pedido, ella nuevamente lo invitó a otro banquete; pienso que esto le ayudo a estar segura de la disposición del rey para darle lo que ella le pediría, ya que este en repetidas ocasiones le dijo: hasta la mitad del reino te daré. Esto pudo darle una idea de que tantas probabilidades tenía de recibir lo que demandaría al rey.

Ver la manera en que Ester se conduce en medio de toda esta difícil situación nos da una idea de cómo podemos nosotras asumir nuestra posición, nuestro rol, con sabiduría y confianza en Dios y siendo pacientes tomando en cuenta el entorno y los posibles escenarios al momento de actuar. Las mujeres solemos ser proactivas y algo efervescente y estas cualidades podrían actuar en nuestra contra, por lo tanto debemos procurar ser sabias y desarrollar cualidades que nos aporten y nos ayuden a tomar las mejores decisiones.

3. Valentía

Considero que en el mundo existen más mujeres valientes de las que se han dado a conocer y Ester es una de ellas, claro que la confianza en Dios nos reviste de valor y eso no lo podemos obviar. Cuando leo en la biblia la frase …y si perezco, que perezca! No me deja de asombrar y no deja de transmitirme ese valor, no importa cuántas veces lo lea me hace sentir que ese tipo de valor es el que necesito, y el que necesitamos muchas de nosotras, el poder decir, si tengo que dejarlo todo, sacrificar cosas, perder amigos; por asumir el rol para el cual he sido llamada así será porque si algo hay seguro es que la mejor recompensa viene de Dios y El se agrada de que hagamos su voluntad.

Posiblemente no recibamos la recompensa de nuestro esfuerzo en esta tierra, pero para ello tenemos la eternidad y eso debe bastar.

Muchas veces nos cuesta actuar por miedo no solo al que dirán, sino a lo que perderemos en el camino o tendremos que sacrificar. Pero si de algo estamos seguras es de que Dios a quien envía respalda y lo hemos visto por siglos. Dios no nos desampara, el permanece a nuestro lado siempre, sólo debemos vestirnos de valor, es difícil decir de corazón la frase y si perezco que perezca, pero es el tipo de valor que debemos aprender a desarrollar porque en Cristo todo lo podemos, pues El es nuestra fortaleza.

No trates de ocupar el lugar que no te corresponde

Algo que nunca, bajo ninguna circunstancia debemos hacer, es tratar de ocupar el lugar o ejecutar el rol que Dios le ha asignado a otra persona. Dios tiene un llamado especial para cada quien y puede que tengas las cualidades para desarrollar ciertas funciones, pero si no es a lo que Dios te ha llamado es mejor que te mantengas al margen hasta que Dios determine si te debes involucrar.

Pudimos ver como Aman se dejó llevar por la vanagloria y el amor al poder; cuando el rey le preguntó sobre qué hacer con el hombre a quien deseaba honrar, el ego no le permitió al menos indagar de quien se trataba, inmediatamente asumió que se trataba de él, se puso creativo y pidió lo mejor, el máximo honor, el mejor caballo, la corona del rey y todo cuanto se le ocurrió sólo por querer ocupar un lugar que no era el que le correspondía. Y suele pasarnos hoy en día, tal vez no de un modo tan directo, pero tratamos de ir ejecutando planes y desarrollando acciones que nos puedan llevar a ocupar el lugar que ya tienen otros, porque pensamos que tenemos lo necesario para estar ahí y el problema es que no nos conformamos con ser parte del cuerpo o del equipo, todos queremos ser cabeza y todos queremos ser líderes. Tal vez lo correcto sea cooperar con quien está en cierta posición porque al final ni siquiera necesitamos crédito, porque el crédito absoluto es de Dios, a quien le pertenecemos, quien nos creó y quien dirige nuestras vidas.

Así que vamos a orar a Dios para entregarle por completo todo nuestro ser, para que El nos de entendimiento y dirección sobre cual papel debemos desempeñar en la vida y en su obra. Que seamos llenas de su Espíritu Santo y que este nos ayude a discernir en cada decisión que tomamos. Vamos a confiar en Dios, a ser sabias y a llenarnos de valor como nos enseña Ester y a no tratar de imponernos en un lugar o posición que no nos corresponde, porque al final cada quien tendrá su recompensa, ya sea premio, ya sea castigo; nuestras acciones determinarán cual se nos otorgará y cual será nuestro destino final. Que la luz de Dios brille sobre nuestras vidas y nos ayude a asumir con fe y valor nuestra rol.

Escrito por Esther Herrera

Esther es oriunda de República Dominicana, madre soltera de un hermoso niño casi adolescente, le encanta escribir, escuchar música y el running. Es locutora y ha colaborado en espacios como: “La voz e Mahanaim” y “Conversando entre amigas”, también es líder de damas junto a otras valiosas mujeres.