Descubriendo mi Identidad en Dios

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Conocer nuestra identidad es saber quiénes somos; nuestros rasgos y características que nos distinguen de los demás. Conocer nuestra “identidad en Dios” es saber quiénes somos con respecto a nuestro creador y por supuesto conocerlo. La naturaleza de Dios, su esencia, es el amor y con amor nos creó para propósitos específicos. El punto clave sobre tu identidad está en descubrir quién eres y cómo te proyectas o presentas al mundo.

Cuando tienes clara tu identidad en Dios serás capaz de defenderla y mostrársela a los demás. La biblia cuenta la historia de cuatro jóvenes (Libro de Daniel) que fueron arrancados de sus raíces. pero, que el simple hecho de ellos saber quiénes eran en y para Dios, fue determinante en su vida espiritual y su éxito en tierras lejanas. A pesar de que estos jóvenes estaban en un lugar con creencias, cultura e idioma completamente diferentes a lo que ellos conocían, y aún estando en el palacio del máximo representante de esa nación, no influyó en ellos para hacerlos cambiar sino que ellos mantuvieron y defendieron quiénes eran (su identidad) y el Dios en quien habían creído.

Una vez entiendas tu valor para Dios y el amor con que te creó, te protege, provee y en general cuida de ti, entenderás quién eres para Dios. Ahora bien, debes poner empeño en conocer a tu Dios y el propósito para el cual fuiste creada; una lectura que recomiendo es el libro de Rick Warren “Una vida con propósito“.

Descubre tu Identidad en Dios, no en tu entorno

Cuando comprendas quién eres desde una perspectiva espiritual y respecto a Dios, debes ser coherente en cuanto a modelar los valores que caracterizan a una hija de Dios y defenderlos no importa el ambiente en el que estés (así como Daniel y sus amigos) y no comprometer quien eres por complacer a los demás.

– No cedas a las presiones: alguien que sabe quién es no cede a las provocaciones de los demás, no se deja arrastrar y no deja de ser quien es para complacer a otros. El trabajo de querer complacer a otros es una carga muy pesada de llevar; siempre habrá presiones en el entorno, pero es difícil que alguien que reconoce quién es, se deje llevar.

– Que alguien te critique no indica que tiene la razón: no importa qué tanto te critiquen por quien eres, eres hija de Dios y eso tiene más peso que cualquier crítica. Saber esto te da seguridad y poder sobre lo que otros dicen. Es imposible controlar lo que otros piensan de ti, lo que puedes controlar es la forma en que te puede afectar.

– Si cambias que sea por ti y para mejor: Dios te creó con características específicas y especiales; con una personalidad única como una huella dactilar. Esa personalidad es lo que hace que tus relaciones sean genuinas y especiales. Las personas saben cuando alguien no es real o se presenta diferente a como es y si no lo descubren de inmediato en algún momento lo sabrán.

Todos hemos realizado acciones contrarias al carácter y persona de Dios, esas cosas son las que debemos cambiar, las que no agradan a Dios. Por lo demás, Disfruta quien eres, muestra tu personalidad y brilla con esa luz hermosa que te ha dado Dios. Eres hija de Dios creada con amor eterno para propósitos que solo tú cumplirás.

Lejos de casa, ¿lejos de Dios?

lejos de Dios

El otro día hablaba con una amiga que había regresado a casa luego de una temporada fuera de su país. Conversábamos acerca de su experiencia general durante el viaje, amistades, crecimiento y reflexiones personales de lo que vivió. Una de las cosas que me llamó la atención fue su vulnerabilidad al contarme que aun cuando siempre había estado involucrada en actividades de iglesia, sirviendo y se consideraba cercana a Dios, una vez que salió de su entorno normal, una cierta sensación de “libertad” le dio pie a alejarse de estos hábitos. Comenzó a hacer cosas que nunca había hecho y rodearse de personas que en otra oportunidad no hubiese sido su círculo regular de amigos. Poco a poco llegó a sentirse lejos de Dios.

La verdad es que he visto esto muchísimas veces. Por alguna razón personal el entorno es distinto, se mudan, cambian de ambiente y así como cambia el ambiente cambia el comportamiento. Me dio curiosidad esto y comencé a indagar acerca de las razones por las que esto sucede y esto fue lo que encontré:

No existe una autoridad

Cuando salimos de nuestra zona de confort y nos alejamos de quienes generalmente “nos cuidan”, entra esa sensación de libertad que a veces te llena la cabeza de pensamientos tales como “puedo hacer lo que quiera, sin que me digan nada” y es lo que muchas veces nos abre los sentidos a tomar decisiones alejadas de nuestra sabiduría o incluso de nuestros principios.

En las iglesias mucho sucede que las personas por cuidar un estándar personal, una ética, moral, nombre o posición, deciden vivir una vida de mentira solamente por mantener el título. Sin embargo, Dios “no se fija en las apariencias; Él se fija en el corazón” (1 Sam. 16:6). Y las intenciones de nuestro caminar, aunque externamente estén logrando una imagen ¿qué es más importante? ¿Lo que piensa la gente, o lo que piensa Dios? ¿Buscas una relación genuina con Dios o sigues “pasos” que te ayuden a subir tu propio estándar?

Te conviertes en lo que te rodeas

Cuando cambias de ambiente y relaciones, en algún momento te sentirás solo y las primeras personas con las que te conectes van a marcar una pauta en adelante. Cuando elegimos mudarnos de ciudad, país o incluso irnos una temporada de vacaciones, tus actividades seguramente se llenarán de las actividades de las personas con las que elijas rodearte.

El famoso dicho “mira con quien andas y te diré quién eres” da justo en el clavo en estas situaciones. No olvides que puedes prepararte para sentirte de esta manera y que también tendrás la libertad de elegir premeditadamente lo que es sabio y lo que traerá mayor beneficio a tu vida.

Tengo muchas amigas alrededor del mundo, el efecto “migración” ha afectado muchísimo en mi país -Venezuela- y, lamentablemente, para los que quedamos acá esta sensación de “soledad” también llega. Elegir lo bueno, lo agradable y lo digno de admiración sigue siendo difícil estés o no cerca de las personas que te cuidan. Para ti que lees esto, que te sientes lejos de Dios y “fuera de casa” te quiero decir que Dios siempre está cerca, nosotros somos los que elegimos alejarnos. Aunque muchas veces las personas señalen, juzguen tu caminar y desentiendan cómo te sientes, Dios sí lo conoce y quiere brindarte un lugar de descanso y bienestar para ti.

Si te has identificado con esto, te recomiendo algunas cosas para que comiences el camino de acercarte nuevamente a Dios:

 

4 Claves para evitar estar lejos de Dios

 

1. Ora

Muéstrale a Dios cómo te sientes y pídele su ayuda para caminar de su mano en ese reto que te planteaste al cambiar tu entorno. Que todo lo que hagas puedas rendirlo a él y contar con su favor para así lograr tus metas para Su gloria.

2. Asiste a una iglesia o comunidad

A veces solamente asistiendo a una iglesia y escuchar la palabra de Dios, renace en nuestro corazón aquello que con necedad quisimos apagar. Es un paso de valientes arrepentirse de nuestras acciones y elegir nuevamente a Dios. Pero te aseguro, no hay mejor elección que traiga más bienestar a tu vida y corazón.

3. Conéctate con personas te acerquen a Dios

Las relaciones lo son todo. Nos relacionamos con Dios, con nuestra familia, amigos y colegas. Cuando queremos crecer y cambiar, debemos buscar personas que representen un apoyo para seguir adelante, no un ancla que nos ate. Solo cuando estamos cerca de Dios, podemos ser de influencia espiritual hacia quienes nos rodean.

4. Sé siempre fiel a ti mismo

No pretendas ser algo que no eres ni alguien que no quieres ser. Sé fiel a tu personalidad, a tus principios y tu fe. Cuando nos permitimos ser controlados por algo o alguien que no es Dios, terminamos distorsionando nuestro futuro y nuestro diseño y eso jamás podría hacernos felices de verdad. Elige siempre ser tú.

Dios tiene mucho que hacer contigo y de ti, no te dejes llevar por las olas del mar de tu entorno, Dios es nuestra mejor guía en nuestro caminar. Usa esa libertad para florecer en tu diseño encaminada hacia tu propósito. Tu hogar es en la presencia de Dios, Él es nuestra morada eterna.

Mujer, no te maltrates más

mujer no te maltrate

Pareciera que el maltrato siempre viene desde un tercero, pero una publicación de un pastor Brasileño (Jamal Junior), me hizo reflexionar sobre el maltrato que voluntariamente nos hacemos a nosotras mismas y que muchas veces le quitamos importancia. Déjame compartir y desarrollar contigo 6 formas en las cuales nos maltratamos diariamente para que de esa manera puedas reconocerlas y evitarlas.

1.- No te maltrates: comiendo en exceso alimentos inadecuados.

Todas hemos luchado en alguna manera, por más o menos tiempo, con nuestro cuerpo, pero siempre encontramos una excusa para justificar nuestros “desajustes”. Pero no, nadie tiene responsabilidad en esa área, mas que tú y yo. Debemos ser sabias no solo en temáticas complejas, debemos adquirir sabiduría también para cuidar nuestra salud, y la comida es un punto importante. Evita comer productos procesados, altos en azúcares. Entrena tu cuerpo y al paso de unos días se acostumbrará.

2.- No te maltrates: Dudando de tus dones o capacidades.

A veces las personas piensan que dudando de sus dones, son más humildes. Y no es así, Dios nos dio dones y talentosos y él los repartió conforme a su criterio. Y nos demanda que podamos multiplicar aquello que él decidió entregar en nuestras manos. Valora ese don, ese talento, esa habilidad, por muy pequeño que tú lo encuentres, es allí donde Dios te quiere hacer brillar. No sigas dañando tu autoestima por miedo al que dirán. Pídele a Dios sabiduría para siempre reconocer que en lo que te desarrollas. Ese talento no te pertenece, es de Él, por Él y para Él, pero sí, disfruta del proceso de la multiplicación de ese talento.

3.- No te maltrates: saboteando tu éxito.

La palabra éxito, en el ámbito cristiano, pareciera ser sinónimo de orgullo y vanagloria. Pero tal como te comenté en el punto anterior, Dios quiere bendecirte y que vivas una vida abundante, y eso es igual a éxito. No sabotees esas bendiciones que Dios te quiere dar por temor al qué dirán, déjale a Dios el control y camina bajo su voluntad, y podrás vivir y disfrutar esos planes de bien que Él ya diseñó para ti.

4.- No te maltrates: criticando tus esfuerzos o conquistas.

No te dañes desvalorizando tus esfuerzos, puedes creer que son insignificantes, pero son parte de un todo, que en breve, dará su fruto. Sigue avanzando, ¡no te rindas!

5.- No te maltrates: manteniendo relaciones tóxicas.

Rodéate de personas que aporten a tu vida, no aquellas que solo critican lo que haces, desde la envidia y la inseguridad. No desperdicies tu tiempo cargando problemas que no te corresponden. Eres la única perjudicada si te dejas influenciar por pensamientos, ideologías o sentimientos que no te hacen avanzar, sino que al contrario te sumen en la tristeza.

6.- No te maltrates: escondiendo quien eres por agradar a otros.

Tu personalidad no es una casualidad, menos si te has esforzado por aceptar las transformaciones que Dios quiere hacer en ti. Tu sonrisa, tu forma de relacionarte, pueden ser el instrumento que Dios quiere usar para bendecir a otros. No lo escondas detrás de la religiosidad o de vivir para agradar a otros. Que tu foco sea agradar el corazón de Dios.

Avanza confiada, que Dios está contigo en cada proceso. Si Dios conociendo nuestras debilidades y fallas, aún nos ama, tú no tienes derecho a maltratarte. Intenta cada día descubrir cómo amarte un poquito más, sin miedo, porque Dios te guiará a ese equilibrio perfecto.

Cuando el juzgar se hace costumbre

¿Alguna vez te han jugado? O tal vez te han comentado: “Cuando te conocí pensé que eras una pesada (odiosa)”  Quizás lo has dicho o te lo han dicho; eso, mi querida amiga, es juzgar, explicado de una manera simple y basado en hechos de nuestro diario vivir.

Siempre me gusta hacerle ver a la gente lo importante de poner en práctica la tolerancia y paciencia con los demás; esto porque cada uno trae escrito en su ser una historia diferente a la tuya, la cual puede ser tanto de bien como de mal y que ha dejado huellas que, quizás, no pueden ser borradas. Por experiencia propia puedo decirte que muchas personas con aparente carácter fuerte tienen un suave y tierno corazón cubierto por una coraza que impide llegar allí con facilidad, esto solo para evitar una herida más.

Es difícil determinar por encima de la ropa si una persona es o no de buen corazón o carácter afable, todos tenemos una historia y hemos llevado una vida que avala quiénes somos hoy.

Infinidad de veces nos hemos equivocado al juzgar a alguien y nos quedamos pasmado al ver cómo es esa persona en realidad. Podemos ver personas sencillas, de escasos recursos y tal vez hasta con apariencia desaliñada que tienen un gran y generoso corazón, excelente condición vocal, gran intelecto, en fin, cualidades que nuestra predisposición no nos permiten apreciar en esa persona. O bien podemos ver a alguien aparentemente amable, introvertido y bien vestido con la capacidad de tomar vidas inocentes y hacer cualquier tipo de daño. No es cuestión de desconfiar de todos sino de conocer antes de hacer juicios y compartirlo con otros.

¿Qué sería de mi vida y de la tuya si cada persona a nuestro alrededor se hace una idea equivocada de quiénes somos antes de intentar conocernos? ¿Cuántos amigos tendríamos? ¿Cómo sería nuestra vida? Y si Dios nos juzgara por quién en verdad somos, ¿Qué sería de nosotras hoy?

Vive poniendo en práctica ese hermoso mandamiento “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Sal de tu círculo, de tu área segura. Trata de conocer gente (sin juzgar) toma y deja, aprende de otros. Todos, incluso los llamados ignorantes, tienen una historia que contar; derriba algunas barreras y no juzgues porque seguro no quieres ser juzgada.

Lo que Sia y su Candelabro me recordaron: El alcohol no llenará tu vacío

el alcohol no llenará tu vacío

“Está noche beberé hasta morir”

“Si no hay alcohol no voy”

Y así muchas de estas frases que solía decir hace un tiempo atrás. Viví de cerca lo que era tener a un familiar con problemas con el alcohol y cómo nos afectaba a todos, por eso me prometí a misma no llegar a probar ni una gota. Promesa que olvidé… Cuando llegué a cumplir la mayoría de edad empecé a frecuentar sitios nocturnos y, por pensar que no pasaría nada, empecé a probar la bebida, dejándome llevar por las noches de fiesta. Llegué al punto tal que yo salía solo para eso, me parecía que no había diversión si no había bebida. En medio de esas noches estuve tan expuesta como mujer. Algo que Sia, la cantante y compositora australiana con su Chandeleir, me recordó acerca de lo que vivía cada una de esas noches. Citaré algunas partes de la canción:

“…me llaman para tener un buen momento, el teléfono colapsa, siento el amor, 1,2,3 bebe, puedes seguir hasta que pierdas la cuenta… voy a vivir como si el mañana no existiera, voy a volar como un pájaro esta noche y sentiré mis lágrimas secarse, mantén mi vaso lleno hasta la luz de la mañana”

Y esto ocurre, pensamos que no saldremos lastimadas por tomar un poco más, pero la realidad es que consciente o inconscientemente queremos llenar un vacío, y por eso no importa que por esa noche perdamos el control, que aun en medio de la aparente diversión en lo profundo de nuestro corazón sabemos que hay un dolor y queremos ahogarlo de cualquier manera, dejar de sentirlo aunque sea solo por esa noche.

Te ahogas en alcohol ¿Y después qué?

“…El sol salió, estoy hecha un desastre, tengo que huir ahora, aquí viene la vergüenza”

Esta parte de la canción quebranta mi corazón porque lo vivía a la mañana siguiente de cada salida en la que tomaba. El despertarme en una cama que no era la mía, el no poder recordar qué pasó la noche anterior, o peor, recordar solo algunos fragmentos. No saben lo expuestas que estamos cuando tomamos sin control, y el peligro que corremos por querer disfrutar esa noche, ¿Y después qué? ¿Qué queda? No mereces sentirte así, ni ser tratada ni vista de la forma en que lo hacen cuando tomas sin control, lamentablemente tuve que aprender esto al paso de muchos años, sin embargo mi deseo es que este no sea tu caso. Si de alguna forma te sientes identificada con estas líneas, déjame citar nuevamente una de las frases de esta canción:

“Chicas fiesteras no salgan lastimadas ¿Cuándo aprenderé?”

Mujer, evita ser lastimada

Puede que te guste alardear de tus salidas y llamadas incasables a tu teléfono; te entiendo perfectamente. No se trata de no salir, o encerrarte en una burbuja, se trata de lo que sucede cuando no tienes control de tus actos, se trata de lo que proyectas cuando te vistes de cierta forma, se trata de lo que en realidad esperas, esperas amor y atención, solo que la estás buscando de la forma equivocada. Te invito, como yo, a tomar un tiempo y pensar que tu vales más que el número de llamadas e invitaciones, vales más que esas noches de desenfreno y esos amaneceres sin un compromiso ni futuro. Cuando Dios te diseñó pensó en lo más sutil y valioso, y cuando él te ve, ve a una hermosa mujer, una Princesa que no merece perder el tiempo de esa manera.

Sé sabia, el tiempo que vives no se recupera, tal vez Dios está usando estas líneas para recordarte que eres amada y eres valorada y eso es ¡SUFICIENTE!, cuando entiendes eso, tu todo cambiará, tus anhelos y decisiones, y entonces podrás mirarte al espejo y no avergonzarte, sino al contrario, verás lo mucho que has progresado en este pequeño espacio llamado Mundo.

 

Lo que tienes, por lo que viene: Cuando renunciar es necesario

cuando renunciar es necesario

Hace algún tiempo, conocí la historia de una mujer que lamentablemente tuvo que pasar por varias situaciones dolorosas en su niñez: abusos, abandono, depresión, entre otras. Esta mujer tuvo su familia, sus hijos, pero a los 60 años, en una conversación, logra reconocer que en su vida cada día ha cargado con una mochila de pena, tristeza, angustia, rabia, dolor y frustración.

Ella alcanzó a reconocer que no había logrado superar las situaciones de dolor que acontecieron hace mas de 50 años atrás. Una persona que pudo ayudarla, lo graficó de la siguiente manera:  “Usted ha vivido aferrada a un árbol de espino toda su vida”.  Por mientras, ella se empeñaba (quizás inconscientemente) en recordar y aferrarse a su dolor como parte de su día a día, su vida pasaba rápidamente frente a sus ojos. Sus hijos crecieron rodeados de esa tristeza, ella nunca logró disfrutar los logros de su familia ni apreciar los maravillosos momentos que vivió junto a ellos.

Esta historia nos ayuda a recordar que, por aferrarnos a sentimientos y situaciones difíciles que hemos podido vivir, nos perdemos de la gran cantidad de cosas positivas que nos rodean día a día, y de las otras tantas posibilidades que tenemos en nuestro futuro de crear y disfrutar nuevas experencias, nuevos recuerdos, nuevas emociones.

Llega un momento en nuestras vidas en que voluntariamente debemos renunciar a esos sentimientos que nos limitan, que nos aferran al pasado y no nos dejan avanzar y ver lo maravilloso que puede estar sucediendo hoy.

Frecuentemente, la renuncia es vista desde una perspectiva negativa. Pero no todo el tiempo es así, al contrario, constantemente debemos renunciar a aquellos sentimientos que se han alojado en lo profundo de nuestro corazón y nos inundan de pensamientos negativos, como la culpa, la frustración y el miedo.

Quiero animarte a que de vez en cuando te decidas a realizar una limpieza en tu mente y corazón. Tal como lo hacemos constantemente en nuestro celular o computador, es necesario que hagamos una pausa y “optimización” en nuestra vida en donde pongamos en su lugar los recuerdos, pero también desechemos aquello que nos daña, creando un nuevo espacio, para los nuevos recuerdos, las nuevas alegrías y las nuevas sensaciones de libertad.

Aferrarse a emociones, recuerdos, sentimientos e incluso personas que ya cumplieron su propósito en nuestra vida, a veces es más doloroso que renunciar a ellos y aceptar nuestro presente, valorarlo, pero por sobre todo disfrutarlo.

Solo espero que por ningún motivo permitas ignorar las alegrías de hoy por lo que viviste ayer.  Renuncia a lo que te daña y decide asombrarte con lo que está por venir.

Mi carne y mi corazón pueden desfallecer, pero Dios es la fortaleza de mi corazón y mi porción para siempre. Salmos 73:26.

 

 

Imagen cortesía de freepik

Cinco Tips sobre Adorar a Dios

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Si buscamos en Google el significado de la palabra “Adorar” nos arroja varias definiciones, una está enfocada en la rendición de culto a un ser divino y la segunda al amor intenso. Pero cuando hablamos de adorar a Dios, podría decir que esas vagas definiciones no son suficientes. Adorar a Dios básicamente es la razón o propósito por el cual fuimos creados.

Muchas personas piensan en términos “religiosos” que adorar es cantar en la iglesia hermosos coros, himnos y canciones que hablan de cuán maravilloso es Dios. Pero también es una definición muy corta para ello. En verdad la adoración a Dios puede abarcar cantos, oraciones, conversas, acciones, comportamientos, pensamientos y además nuestra mismísima forma de vivir.

Así que para hacerlo más práctico, a continuación te daré algunos tips sencillos y en lenguaje coloquial acerca de adorar a Dios:

Adorar a Dios implica rendición absoluta:

Adoras a Dios cuando rindes tu corazón a Su voluntad divina y aceptas no tener más el control de tu vida, sino que se lo entregas a Él para que en Su soberanía sea Él quien determine el curso de tu vida. Esto no debe ser confundido con sentarse a esperar que todo te caiga del cielo, sino que significa vivir una vida esforzada pero paciente y sin afanes, reconociendo que nada a tu alrededor está bajo tu control y que las cosas no suceden por tus méritos propios, sino porque ha sido la voluntad de Dios que así sea.

Adoras a Dios cuando resaltas sus cualidades:

¿A quién no le gusta que le reconozcan sus cualidades o le digan cosas lindas con amor? Sí, a Dios también le encanta. Así que en esos momentos de oración, dedícale todo o parte del tiempo a decirle a Dios cuánto le amas, lo maravilloso que es y cómo no puedes vivir sin Él. Recuerda que no todo en la oración es pedir, o acaso ¿cómo te sentirías tú si como madre tus hijos solo te hablaran para pedirte cosas y nada más?

Ser agradecida es una forma de adorar a Dios:

La gratitud y el reconocimiento de que lo que somos y lo que tenemos es gracias a Dios, es una forma constante de adorar a Dios. Así que, cuando te sientas tentada a la queja, mira a tu alrededor y adora a Dios por lo que sí tienes, por las oportunidades que te ha dado, por la gente que te rodea, por todo lo bueno que sí te ha sucedido. Recuerda que es mejor siempre ver el vaso medio lleno y no el vaso medio vacío.

Adorar a Dios debe ser algo sincero:

La adoración debe ser algo que hagas de forma consciente, es decir, de forma intencional y que salga de tu corazón con total honestidad. La Biblia nos narra cómo Jesús se indignaba al ver a los fariseos, estos hombres legalistas, orar en las calles y darse golpes de pecho, pero en su vida real, no estaban realmente siendo sinceros en esas oraciones, solo lo hacían por seguir rituales o aparentar espiritualidad. A Dios no se le puede engañar y Él aborrece la mentira, así que cuando adores, procura que sea de corazón, de lo contrario, pierdes tu tiempo.

Tu estilo de vida es tu mayor adoración:

Y voy a resumir esto en una sola palabra: OBEDIENCIA. Cuando vives un estilo de vida en concordancia con la palabra viva de Dios, en obediencia a ella, estás adorando a Dios con tus acciones, debido a que estás mostrando reverencia, respeto, amor, honestidad, entre otras cualidades honrosas que agradan a Dios. Que vivas un estilo de vida en concordancia con lo que Dios nos manda es la mayor alegría que le puedes dar a nuestro Señor y ten por seguro que esto traerá bendiciones a tu vida.

Tu edad no define el éxito en tu vida

tu edad no define tu éxito en la vida

Tengo 20 y nunca he tenido un novio… Tengo 30 y no me he casado… Tengo 40 y no tengo hijos…

Pareciera que cada etapa en la vida nos ha sido establecida para una edad en específico, y si eso no ocurre así, es decir, si cruzamos el límite de esa edad, es como si hubiésemos fracasado en la vida y somos seres dignos de lástima ajena por que, “pobrecita ella, se le pasó el tiempo, la dejó el tren”.

¿Te suena familiar de lo que te hablo? Estoy segura que sí. Y luego aparecen los “árbitros” que constantemente te recuerdan: “Mujer, ¿y para cuándo el novio?”, o digamos que si ya tienes novio… “Y ¿para cuándo es la boda?”, o si estás casada y no tienes hijos… “Se te va a pasar la edad”, “Y ¿para cuándo el bebé?”… “Muchachita, ¿será que eres estéril?”… Y pare de contar.

No lo voy a negar, es hiriente, en especial cuando por dentro estás librando una batalla campal con tu autoestima y ya no sabes de qué manera pedirle a Dios que por favorcito se acuerde de ti, porque parece ser que tu historia de amor se le quedó en el tintero.

Pero ¿sabes qué?… Yo creo que Dios es muy sabio, y que sus planes para cada una de nosotras son buenos. Créeme, estoy segura de que Dios no se rige por esos estúpidos límites de edad, ni mucho menos por comentarios “metiches” de la gente.

Hay gente que se casa a los 18 y a los 25 se está divorciando porque no esperó el tiempo de Dios, así como hay gente que se casa a los 40 con el amor de su vida. Hay mujeres que tienen hijos a temprana edad y está bien, así como hay mujeres que los tienen pasados los 40 y contra todo pronóstico. Cuando Dios tiene un plan, lo mejor es esperar en Él.

Con todo esto quiero decirte, que si tú estás entre ese grupo de personas en los que pareciera que se le pasó la edad para alguna cosa en la vida, no te aflijas, en realidad esos límites temporales y rangos de edad son solo cosas impuestas por la sociedad, y Dios tiene otros planes para ti. Muchas veces Él está probando nuestra paciencia, nos está formando como vasija de barro entre sus manos, otras veces es que simplemente hay cosas que Él desea que sucedan primero, o que hagas primero, porque forman parte de tu propósito divino.

El propósito de Dios para tu vida no se resume a nacer, estudiar, casarte, tener hijos y morir. NO. Esas cosas son parte de la vida, pero no son nuestro propósito como tal, y no determinan si tu paso por esta tierra ha sido exitoso o no. Hemos sido creadas para algo mayor que eso, hemos sido elegidas para hacer cosas diferentes, maravillosas y que marcan vidas, y mientras tanto sí, puede que alcancemos algunas de esas etapas, o quizás no, pero lo más importante en la vida es poder ser usadas como instrumentos de nuestro Dios para llevar a cabo sus planes.

No te frustres, más bien utiliza tu tiempo para cosas buenas, explota tus talentos, cambia esa mentalidad de límites por una mentalidad de propósitos.

Devocional: Salgamos del hoyo y aprendamos a mirar a Dios

devocional joven cristiana

“Me ha estrellado contra el suelo; me ha hecho morder el polvo. Me ha quitado la paz; ya no recuerdo lo que es la dicha. Y digo: «La vida se me acaba, junto con mi esperanza en el Señor». Recuerda que ando errante y afligido, que estoy saturado de hiel y amargura. Siempre tengo esto presente, y por eso me deprimo” Lamentaciones 3:16-20 (NVI)

He tenido este tipo de pensamientos, me he deprimido, he llorado, me he sentido sin esperanzas. Sé que, al igual que yo, también has sentido esto o lo estás sintiendo en este momento. Tal vez algún engaño, o puede que no te alcance el dinero para lo que necesitas y eso te frustra, todo te sale mal y sientes que Dios te tiene en la mira. No sé qué puedas estar pasando en este momento, pero lo que sí sé es que no hay mucha diferencia entre Jeremías (el autor del libro de Lamentaciones) tú y yo, porque todas en algún momento nos hemos sentido de esta forma, y no es fácil, no es fácil poder dormir pensando en cómo resolver equis situación, buscando las mil y una formas de intentar que todo vuelva a la calma, y te desgastas, te desvelas, te desesperas, y te sientes en un hoyo, del cual es difícil salir, un hoyo de pensamientos. Pero si me acompañas a leer más adelante lo que dice el versículo siguiente: Lamentaciones 3:21 (NVI)

“Pero algo más me viene a la memoria, lo cual me llena de esperanza:…”

Puedo darme cuenta que él (el escritor) en medio de todos sus problemas, en medio de la difícil realidad que estaba viviendo, en medio de su desesperanza, él hace un Stop, se detiene, imagino el momento y sé que fue algo así:

“Sí, la verdad estoy viviendo un momento difícil, es una realidad dolorosa y frustrante que me agobia, me siento en un hoyo, pero ¡Un momento!, eso no es todo, existe algo más que me devuelve la esperanza, aun cuando la he perdido”

Y allí, Jeremías relata uno de mis versículos favoritos y uno de los más hermosos que se encuentran en la Biblia: Lamentaciones 3:22-23

“El gran amor del Señor nunca se acaba, y su compasión jamás se agota. Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad! Por tanto, digo: «El Señor es todo lo que tengo. ¡En él esperaré!»”

Y justo allí, sale del hoyo, algo lo hala fuera de él, lo saca del estado de depresión y abatimiento en el que estaba. Cuando pensamos en nuestros problemas, nos hundimos cada vez más bajo, nos frustramos, nos deprimimos, pero cuando pensamos en todas las cosas buenas que también nos han sucedido a lo largo de nuestra vida, nos detenemos a ver los pequeños detalles, como el estar vivos, el poder ver, caminar, respirar, en quién y cómo es Dios, esto nos sacará del hoyo y nos devolverá la esperanza.

¿Quieres salir del hoyo? Piensa en quién y cómo es Dios

Cansada de vivir para los demás

cansada de vivir para los demás

¿Alguna vez te has sentido cansada de dar y no recibir? Piensas que vives tu vida para atender las necesidades de otros, cubrir cada espacio, solucionar los problemas del día a día, vives de compromiso en compromiso y sientes que cada persona alrededor demanda algo de ti. Llega un punto en el que te sientes agotada y dices ¿y cuándo yo? ¿quién me atiende a mí? ¿quién se acuerda de mis necesidades?

La gran mayoría de las mujeres somos proactivas y nuestro diseño tal como lo describió Dios fue de “ayuda idónea” por lo que nuestra tendencia nos lleva a “cuidar”, “proteger”, “apoyar” a las personas que nos importan. Nuestra urgencia de ser relevantes en la vida de otros y aprobadas por nuestros seres queridos muchas veces nos lleva a decir que sí a todo, incluso descartando nuestras propias necesidades o actividades.

Creo que como buenas “cuidadoras” podemos ejercer nuestro rol excelentemente bien en nuestro entorno, siempre que no olvidemos actuar también en amor propio y en conservación de nuestra paz mental. Es importante recordar que cuando excedemos el límite de nuestras capacidades, nuestra buena intención se convierte en autodestrucción.

La palabra de Dios dice: “Ama a tu prójimo como a ti mismo” Mat. 22:38. Esto implica que, para amar a otros, primero hay que amarse a sí mismo.

Si te encuentras hoy en ese punto en el que quieres tirar la toalla y abandonar todo, es un buen momento para que tomes en práctica los siguientes tips para mantener la calma y tu paz mental en medio de tu agitada vida:

  • No saques de tu agenda el tiempo para ti: Tan simple como tener un espacio para arreglar tu cabello, las uñas, darte un masaje o simplemente descansar. A veces, lo último que tenemos en agenda es nuestro descanso y poco nos permitimos las 8 horas completas de sueño. Tienes que saber que el descanso es importante, tanto, que Dios dijo que de los 7 días de la semana uno debe ser para descansar. El descanso recupera nuestro cuerpo y nuestra mente y nos ayuda a mantenernos jóvenes y felices. Así que no lo saques de tu agenda.
  • Está bien pedir ayuda: La verdad no necesitamos todo el mérito por lo que “hay que hacer”, muchas veces queremos hacerlo todo porque creemos que sabemos mejor cómo hacerlo. Sin embargo, esta actitud invalida las capacidades de las personas que te rodean. En ocasiones, simplemente decir “eso lo puedes hacer tú, de esta manera” enseñando lo que sabemos, podemos descansar entendiendo que no necesitas hacerlo todo para que las cosas sucedan. Un buen ejemplo de “delegar” lo puedes encontrar en Éxodo 18 cuando Jetro le dijo a Moisés: “Lo que estás haciendo no está bien. Tú y el pueblo que está contigo se van a cansar. Este trabajo es muy difícil para ti, no puedes hacerlo solo. (…) Facilítate las cosas, encargándoles parte del trabajo”. Te recomiendo leer todo el capítulo.
  • Productiva vs. Proactiva: No necesariamente haciendo muchas actividades a la vez vamos a entregar lo mejor de nosotras mismas. Nos jactamos mucho del Multitasking, sin embargo, ¿sabías que el multitasking reduce hasta 40% de tu tiempo productivo?, ¿por qué? Porque en vez de concluir muchas tareas, dejamos un montón de pendientes. Por eso, con base en tus prioridades, determina tus actividades y dedícale el 100% de tu enfoque a lo que estás haciendo. Si te desconcentras de lo que estás haciendo, en realidad no estás siendo productiva, sólo estás desperdiciando tu tiempo.

Por último, recuerda que todo lo que hagas, debes hacerlo con amor y de buena gana, como para Dios y no como para los hombres (Colosenses 3:23). Si no estás haciéndolo con amor, es mejor que lo dejes, ya que no tiene sentido servir a otros sin un corazón dispuesto.

Aunque pienses que los demás no te ven o no agradecen tu esfuerzo, debes saber que Dios sí te ve y de acuerdo al amor con el que estés sirviendo a otros, está preparando tesoros en el cielo para ti (Mateo 6:20).