Tu voluntad vs la voluntad de Dios ¿Qué es mejor para tu vida?

tu voluntad o la de Dios

Seguramente has escuchado muchas veces, que de los errores se aprende y que las experiencias te dejan una enseñanza… realmente eso es cierto, yo doy certeza de que eso es así, de todo lo que nos sucede en la vida podemos aprender alguna lección. ¿Pero porqué esperar a equivocarnos para poder aprender?, ¡si lo podemos hacer antes!

¿Por qué en vez de aprender de los errores y experiencias, no aprovechamos de aprender como Dios lo enseña en su palabra?

¿Y como lo enseña Dios? A través del manual de instrucción que nos dejo, que es su hermosa palabra, es decir su voluntad.

Dios no nos creo y nos dejo en este mundo a la deriva para que hiciéramos lo que consideráramos correcto según nuestro propio entendimiento. Él nos creo y nos dejo con instrucciones claras y precisas que debíamos cumplir para que nuestra vida aquí en la tierra funcionara bien, de acuerdo a su voluntad.

Aunque nos creo con libre albedrío (decisión propia), nos revelo el camino del bien y del mal, el camino que conduce a la bendición y el que te lleva a la maldición y nos revelo sus mandamientos y preceptos. Es decir, nos dejo claro que deberíamos hacer y que no. Que nos convenía mas y que no. Todo lo dejo bien explicito como para que nadie diga, a mi no me dijeron que eso se debía hacer o no. A Dios no le podemos ir con cuentos, ni justificaciones insustanciales.

Es cierto que muchas crecimos sabiendo la existencia de un libro llamado la Biblia, pero desconociendo lo que en el había. Muchas crecimos sin la instrucción del camino de Dios, pero aun esa razón no es justificación para Dios. ¿A la verdad quien no conoce los básicos 10 mandamientos de Dios? De hecho, hasta religiosamente el mundo entero se los sabe de memoria. El detalle está en quien los pone en práctica.

El seguir las instrucciones de Dios nos garantizan muchísimas cosas a favor nuestro, es decir que no hay nada malo en obedecerlas.

Una de las cosas que nos garantiza es: Larga vida y prosperidad. Pude notar como en muchas partes de la biblia lo dice, aquí unas de ellas: (Deuteronomio 5:32-33, Proverbios 3: 1-2, Proverbios 4:10).

¿Pero que es lo que hace, que sea tan difícil obedecer la palabra de Dios y hacer su voluntad? ¿Que es lo que se interpone para poder seguir las instrucciones de Dios?

Pues yo digo que algo muy chiquito pero bastante complejo.  ¡EL CORAZÓN!

Hablemos un poquito del corazón para poder entender porque es el, el que se interpone o resiste a cumplir la palabra de Dios.

Profundizando sobre el corazón:

Sabemos que el corazón es un órgano muscular de nuestro cuerpo, que nos da vida, el cual hace que circule la sangre. Pero en términos espirituales cumple otra función. Veamos en la biblia cuando Dios se refiere al corazón. Algunos versos dicen lo siguiente:

Jeremías 17:9-10 (RVR1960):

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?

10 Yo Jehová, que escudriño la mente, que pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Proverbios 21:2 (RVR1960):

Todo camino del hombre es recto en su propia opinión;
Pero Jehová pesa los corazones.

Mateo 15:19 (RVR1960):

19 Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.

Lucas 6:45 (RVR1960):

45 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo, del mal tesoro de su corazón saca lo malo; porque de la abundancia del corazón habla la boca.

Bien, ya tenemos claro sobre lo que es la instrucción de Dios (Su Voluntad) y sobre lo que es el corazón (Nuestra Voluntad) ahora entremos al meollo del tema:

El versículo de Jeremías 17:9-10 en particular a mi me impacta, porque nosotros mismos creemos estar seguros de los que hay en nuestro corazón, pero dice el Señor que solo Él lo conoce con exactitud. Y cuando se refiere a engañoso quiere decir que nuestras propias razones, emociones y sentimientos muchas veces nos pueden traicionar.

Es por esto que debemos tener prudencia a la hora de seguir a nuestro corazón, porque podemos salir perjudicados, emocionalmente, espiritualmente e incluso hasta físicamente. No es que siempre sea malo seguirlo, pero el mismo Señor nos dice en Mateo 15:19 que dé el salen todas las atrocidades que anteriormente nombramos. Y en Lucas 6:46 también nos señala que del tesoro de nuestro corazón sacamos lo bueno o lo malo.

Pondré algunos ejemplos peculiares:  

Ya conocemos los mandamientos de Dios, sabemos que fornicar es pecado porque así Dios en su sabiduría lo planteo. Pero quizás nos encontramos en una relación, donde estamos enamorados, nos envuelve la pasión del momento y formulamos suposiciones según nuestro propio entendimiento y nos dejamos llevar por el corazón (sentimientos y emociones), dejando a un lado lo que Dios estableció para nuestro bien. Y terminamos cayendo en la tentación.

Otro caso:

Estamos ante alguna propuesta bien interesante pero que compromete nuestra moral, valores, etc, pero por seguir a nuestro corazón (necesidades, deseos, etc), nuevamente dejamos a un lado lo que Dios estableció para bien nuestro. Y terminamos por ceder ante tal proposición.

En fin, ¿Cuántas cosas no hemos llegado a cometer que van en contra de la palabra de Dios (Su Voluntad) por seguir y hacerle caso más a nuestro propio corazón? ¿Muchísimas verdad?

Porque es que a veces nos creemos más sabios que Dios y nuestras razones las justificamos con nuestros sentimientos, con nuestras necesidades, con nuestra propia lógica. Decimos algo como: “Dios tiene que entender que lo hice por amor, por tal necesidad, por tal situación”. Pero a la verdad es que Dios no tiene que entender nada, porque Dios no es un Dios que se deja llevar por los sentimientos, sino por lo que es justo. Es decir Dios es un Dios justo. ¿Se imaginan que Dios se dejara llevar por lo que siente por nosotros? Nadie iría al infierno, porque Dios nos ama a todos. Dios actúa según su justicia. Sin embargo, de muchas cosas hemos salido ilesos gracias a su inmensa misericordia. Pero de seguro que de todas hemos tenido que pagar alguna consecuencia (dolor, desilusión, decepción, frustración, pérdidas, sufrimiento, etc).

Cuantas lágrimas y dolor nos ahorraríamos si escogiéramos hacer las cosas como Dios lo demanda en su Palabra. ¡Seguro que muchísimas!

Seguir la voz del corazón no es malo, siempre y cuando esta, vaya alineada a la voluntad de Dios. Si por el contrario la voz de tu corazón dice una cosa y la voz de Dios dice otra, alguna voz está equivocada y lo más probable es que sea la tuya. Ellas deben estar de acuerdo, en armonía, en fin alineadas a un mismo propósito.

Te daré un ejemplo para que me entiendas:

Supongamos que tu corazón te dice: sal con aquel chico, pero resulta que el chico no tiene a Dios en su corazón, practica el ocultismo y aparte tú ya tienes novio y estas comprometida para casarte. ¡Recontra Ups!

Pero que dice Dios: No te unas con yugo desigual (1 Corintios 6:14), No adulteraras (Éxodo 20:14).

¿Esta la voz de tu corazón alineada a la voz de Dios? En este ejemplo, No. No hay que ser muy sabia para saber que no lo está.

Muchas veces nuestros planes son necios, nuestro corazón es necio, pero la voluntad de Dios es perfecta. Nosotros con frecuencia nos equivocamos, pero Dios nunca pero nunca se equivoca. Entonces, si sabemos que como humanos estamos propensos a cometer errores, hagamos las cosas a la manera de Dios y podremos estar seguros de que estamos actuando bien.

No es fácil, porque es la voluntad de Dios contra la nuestra y para seguirla, tenemos que morir a muchas cosas, dejar de hacer muchas cosas, quizás dejar a muchas personas, pero si obedecemos tal y como Dios manda, podremos vivir tranquilos y en paz y ¿que mejor que eso? Podremos estar confiados de que no nos sobrevendrá algún mal, al menos no por desobedientes. Podremos contar con el favor y la gracia de Dios todopoderoso siempre.

Amada mujer, si Dios te dice no te metas por aquí, no lo hagas. No te hagas la sorda ante la voz de Dios, solo porque no sea lo que esperas escuchar. No te resistas a obedecer su voz si sabes que ya te ha estado hablando de diferentes formas. No seas como el niño al que la madre le dice: no metas los dedos en el ventilador porque es peligroso y se lo repite y repite y el niño no hace caso. Hasta que por última vez la madre tiene que reprenderle para que reaccione y entonces allí si hace caso. No esperes a que Dios haga lo mismo, porque créeme que la reprensión de Dios (disciplina, prueba) ¡serán mucho más fuertes!

¿Que voz vas a seguir? ¿La de tu necio corazón o la voz del perfecto Dios?

Por sobre toda cosa guardada, guarda tu corazón, porque de el mana la vida. Proverbios 4:23

 Lo que el mundo ofrece: La voluntad humana

  1. El mundo te ofrece algo *BUENO* lo cómodo, lo fácil.
  1. El mundo te ofrece lo *TEMPORAL* lo vano, lo efímero, un simple placer momentáneo.
  1. El mundo te ofrece todo en *BANDEJA DE PLATA* todo aparenta ser hermoso, perfecto, extraordinario y hasta increíble.

 Lo que Dios propone: Su voluntad

 

  1. Dios te quita lo y que *bueno* para darte lo *MEJOR*
  1. Dios quiere darte lo *PERMANENTE* lo puro, lo verdadero, lo realmente genuino, felicidad duradera, lo eterno.
  1. Dios no te da las cosas de la nada y no porque no pueda hacerlo. Dios primero nos procesa, nos transforma y nos prepara para recibir lo que él tiene preparado para cada una de nosotras. *LO REALMENTE VALIOSO*

 

Escrito por Shaysiu García (@shaysiu1)

Perdonar: Más que sentirlo ¡Tienes que decidirlo!

perdonar es una decisión

Si hay algo fácil en la vida es contaminar nuestro corazón. Dios no se equivocó cuando dice en Su Palabra que guardemos nuestro corazón porque de él mana la vida (Prov.4:23). Sé que te preguntarás y ¿Cómo es eso que se contamina el corazón?

El corazón se contamina fácilmente con chismes, murmuraciones, con falta de perdón, sentimientos negativos, dolor, frustración, envidia, entre otros. Todo eso forma el escombro que ensucia nuestro corazón y no le permite vivir limpio y puro como agrada a Dios.

Fíjate cuando alguien murmura de ti o te cuentan algo no muy agradable de una persona, cuando te traicionan, lastiman o hieren física o emocionalmente, cuando fracasas, cuando pierdes. ¿Qué siente tu corazón? Ira, dolor, frustración, tristeza, odio, amargura y cualquier otro sentimiento negativo. Es normal que lo sientas, nadie ni por muy bueno que sea, se alegra cuando le hacen daño o cuando las cosas no le salen bien. Es normal que sintamos todo eso, Dios también creó los sentimientos y las emociones y los colocó como parte de nuestro ser.

No te conviertas en una persona “Tóxica”:

El problema está en dejar y permitir que todos esos sentimientos dañinos nos dominen y gobiernen nuestra vida por completo, y sí que tienen el poder para hacerlo. Hay gente que nunca en su vida se atreve a perdonar, a olvidar, a dejar atrás y a volver a empezar. Por el contrario viven toda una vida lamentándose por todo lo malo que les ha ocurrido, con un odio permanente hacia algunas personas, con raíces de amargura y resentimientos, por nunca dar el paso de perdonar y avanzar.

En un momento de mi vida, viví una situación en la que me sentí utilizada y engañada por un hombre. Lo supe después de un tiempo cuando abrí los ojos y reaccioné. Desde ese entonces comenzó a nacer una rabia en mí con la que viví por mucho tiempo, rabia hacia la persona por la que me sentí traicionada y rabia hacia mi misma porque sentí que fui una tonta. Así pase mucho tiempo y ¿saben por qué? Porque yo decidí mantenerme enojada hasta el día en que yo pudiera ver nuevamente a la cara a esa persona y decirle sus cuatro verdades. Ese momento nunca llegó y hasta el día de hoy no ha llegado, pero la misericordia y gracia de Dios me alcanzó para hacerme libre, antes de que ese sentimiento de dolor que había en mí me consumiera completamente.

Perdonar: ¡Tienes que decidirlo!

Eso sucede en la vida de muchos, no perdonamos, no olvidamos, porque queremos tomar el asunto en nuestras manos y tratar de defendernos o tomar venganza para no quedar tan heridos o ridiculizados, porque creemos que eso cambiará, mejorará las cosas o nos aliviará el dolor. Pero, no es así, casi siempre trae más dolor y mayores consecuencias.

Luego me pasó algo, digamos que no tan doloroso como el primer caso, pero en el que me sentí desilusionada, esta vez por una amiga muy querida. Mi reacción hacia lo que yo sentí que ella había hecho, fue tratar de ignorarla de ahí en adelante y quitarle mi apoyo incondicional, en otras palabras darle lo mismo que yo recibí de ella.

Sinceramente hablando, estas han sido las únicas dos veces en que he sentido este tipo de sentimientos en mi corazón, específicamente resentimiento y falta de perdón. En el primer caso fue por un poco más de un año, en el segundo por tan solo unos días.

Pasado esos días, el Espíritu Santo de Dios ministró a mi vida y a partir de ahí me inspiré para hablar sobre este tema, porque sé que como yo muchas personas han sentido lo mismo y de hecho personas muy cercanas a mí, viven con esa condición en su corazón.

Esto fue lo que me ministró el Espíritu Santo:

“Hay personas que en algún momento, con una actitud y por alguna razón nos pueden ofender, herir o lastimar y eso provocará en nosotros sentimientos de frustración, amargura, tristeza, etc. Pero, a pesar “De” lo que haya sido, tenemos el poder de decidir amarlos y perdonarlos. ¿Con qué propósito? Con el propósito de mantener limpio tu corazón y no contaminarlo con ningún sentimiento que lo dañe”.

NO SE TRATA DE LA PERSONA QUE TE CAUSA EL DAÑO, ¡SE TRATA DE TI!

¡Wow! No te imaginas la paz que sentí cuando esas palabras vinieron a mi mente. No hay duda de que venían de Dios.

En ese momento tomé la decisión de olvidar lo que había pasado con mi amiga y seguir amándola como siempre. Me dije: no se trata de ella, se trata de mí. De mi corazón, de mi paz y de mi crecimiento como hija de Dios.

“Creo que nunca vamos a desear perdonar, por eso se trata de una decisión y no de un sentimiento”.

Nuestra carne, nuestra humanidad, siempre desea lo contrario al espíritu, porque ellos se oponen entre sí. Yo en mi carne deseaba pagarle con la misma moneda a mi amiga, aún cuando no se trataba de un asunto tan grave. Pero entendí que cuando decidimos amar, perdonar, avanzar y seguir adelante como Dios lo demanda en Su Palabra, más nos parecemos a Jesús, a ese Cristo que Él día a día quiere formar en nosotras.

Haz algo por ti y por tu bienestar: ¡Perdona!

Examina tu corazón y mira con detenimiento dentro de ti qué basura está haciendo espacio allí, y toma ya la decisión de barrer y limpiar todo lo que estorba en tu corazón. No permitas que esos escombros te sigan llenando de amargura, dolor, envidia u odio, no le otorgues el poder a nada, ni a nadie de contaminar tu corazón.

Hoy la misericordia y la gracia de Dios quieren alcanzarte y hacerte libre de una vez y para siempre. Recibe su perdón y vive a partir de ahora con un corazón puro y limpio, lleno del amor de Dios. Perdonar no siempre significa reconciliación, pero lo que sí significa es sanidad del corazón.

Recuerda: ¡No se trata de nadie más, se trata de ti!

Perdonad. Y seréis perdonados. Lucas 6:37

Escrito por: Shaysiu García

Cuando la prueba te golpea: ¿Y dónde está Dios?

cuando la prueba te golpea

“Dios aprieta pero no ahorca”, recordaba yo el dicho mientras miraba en el espejo mis ojos hinchados de tanto llorar… Lo cierto es que a veces nos sentimos como que nos falta el aire, colapsamos, no sabemos qué hacer. ¿Te ha pasado? Seguramente sí, sin embargo; por irónico que te parezca esa frase en ese momento de crisis, puedes tener algo por seguro: es cierta.

Verás, Dios no coloca en nuestras vidas las cosas malas, la mayoría de las veces éstas se producen como consecuencia de nuestras decisiones o indecisiones, generando situaciones “difíciles” que a veces se van acumulando hasta convertirse en situaciones de crisis o pruebas. Si bien es cierto que Dios no nos pone esas pruebas, sí permite que pasemos por ellas, a veces más seguido de lo que quisiéramos para que aprendamos la lección.

Pero también existen otros casos como el de Job, el personaje bíblico, en el cual no se trata precisamente de nuestras decisiones, sino de circunstancias adversas que sin buscarlas se presentan, en estos casos tenemos a un enemigo suelto al acecho nuestro tratando de quebrantarnos y sí, de hacernos la vida imposible.

Y es en estos casos cuando nos preguntamos: ¿Por qué Dios no hace nada al respecto? ¿Dónde está Dios durante esa prueba? Bueno, la verdad es que no podría darte una explicación exacta de los “por qué” de Dios, al fin y al cabo sus pensamientos son mayores que los nuestros, sin embargo, lo que sí puedo decirte con certeza es que con Él todas las cosas nos ayudan a bien, y que Él siempre está allí con nosotras (aunque a veces no podamos sentirlo). Dios no permitiría que pasemos por estas crisis “puestas” si no fuera con el propósito de algo específico y planificado.

Recientemente el equipo de Entaconadas en general ha estado pasando por un sin número de situaciones difíciles, todas y cada una en donde estamos, nos encontramos atravesando por pruebas una tras otra, y hablando muy francamente, nos hemos visto quebrantadas. Sin embargo, nuestra esperanza está en aquel que todo lo usa para bien y que nunca nos ha fallado y estamos confiadas de que esta temporada no será la excepción.

Así que si tú estás pasando en estos momentos por una crisis, quiero darte aliento, porque tenlo por seguro, esto también pasará. Aunque el pueblo de Israel estuvo mucho tiempo perdido en el desierto, no fue sino hasta que aprendieron a confiar en Dios que pudieron llegar a su tierra prometida, y tu historia no será la excepción.

Durante la crisis, ora, ora sin cesar, ora de día, ora de noche, ora en todo momento, recuerda que orar no debe ser un acto protocolar a cierta hora y en cierto lugar, orar es simplemente hablar con Dios, entregarte a Dios, derramar tu corazón a Dios.

No tengas miedo, pues yo estoy contigo; no temas, pues yo soy tu Dios. Yo te doy fuerzas, yo te ayudo, yo te sostengo con mi mano victoriosa.”

 

Cuando nuestra fe se va de paseo

fe de paseo

El tema de la fe es un tema un tanto complicado, sobre todo cuando estamos rodeados por una sociedad que, en su mayoría, nos aborda con preguntas como: «¿cómo puedes creer en algo que no ves?», y más al modo de mi país «¿de pana crees que hay un Dios capaz de hacer eso por ti?». Son palabras que poco a poco debilitan nuestra fe, si no la fortalecemos diariamente y olvidamos en qué está sustentada.

Muchas situaciones nos llevan a dudar de todo y todos

Sí, hasta preguntarnos si realmente hay alguien escuchando nuestras oraciones. Y eso sucede, cuando nuestra fe se va de paseo. Es como si en las circunstancias más difíciles, ella se dijera: ¡Oh!, mi amiguita/o creyente está desesperado, creo que es mi turno de ir a descansar;. De hecho, estoy segura de que muchos de los personajes más importantes de las historias bíblicas, en algún momento se sintieron así, abandonados por su fe.

Si has leído al menos una historia de la Biblia en la que se muestra el poder de la fe (si no lo has hecho, te invito a que lo hagas), podrías notar que siempre, cada milagro en el que Dios demuestra Su majestuosidad, empieza siendo un gran problema, que al final se convierte en una prueba que fortalece la vida de quien la esté atravesando. Mateo 14:22-33, es un ejemplo de lo que la fe puede hacer una vez que dejas de dudar.

Quizás piensas que son personajes bíblicos y personas que Dios usó directamente para mostrar Su poder, o que nacieron especialmente para eso. Pero quiero decirte que no es necesario ser de la época del faraón, y mucho menos la hermana del rey Salomón, para que en cualquier situación, por complicada que parezca, Dios trabaje contigo, y a su vez, te utilice para obrar en los demás. La fe, según internet, es la creencia que no está sustentada en pruebas,  según algunas personas, no es más que el poder que le otorgas a algo o alguien para determinar tu futuro; y según la palabra de Dios (Heb. 11:1), la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Tres conceptos, cuatro palabras clave: creencia, futuro, espera, convicción.

Entonces, podría decirse que ese monosílabo de dos letras, significa: esperar el futuro, creyendo con total convicción en algo que no ves, pero que sientes. Sé que es sumamente fácil decirte que todo estará bien. Pero, también sé, que es muy difícil creerlo. Sin embargo, por imposible que parezca obtener eso que tanto esperas, nunca dejes de confiar. Dios siempre tiene un plan que te impulsa a seguir, cuando todo parece ir mal.

La clave de la fe está en creer, aunque no veas.

Orar, aunque no escuches una voz manifestarse. Confiar, aunque no recibas pronta respuesta. Esperar, aunque se agote tu paciencia. Y convencerte de que obtendrás lo que quieres, en el tiempo de Dios para ti. Y si no obtienes lo que quieres o esperas, créeme, es porque Él te dará algo mejor.

No pierdas tu fe. No permitas que se vaya de paseo cuando todo parezca ir mal. Al contrario, levántala, anímala, fortalécela en Jesús. Hazle ver que estás dispuesta/o a estar con ella hasta el final, incluso después de que todo haya terminado.

Escrito por Yairuma Hernandez

Yairuma es venezolana, tiene 20 años y estudia ingeniería, aunque realmente se apasiona por la psicología y la escritura. Amante de lo simple, la lectura, la buena música y la redacción. Fiel creyente de que Dios siempre obra para bien.

Una espera que no desespera

una espera que no desespera

“El tiempo de Dios es perfecto”, sí que nos han dicho esta frase cuando de esperar se trata. Y es que cada una de nosotras tiene sueños, anhelos, algo en lo que pensamos e inmediatamente suspiramos, quizás el amor de tu vida, el trabajo de tus sueños, la conversión de tu familia, la llegada de un hijo. Muchos son los deseos de nuestro corazón y a medida que pasa el tiempo y vemos que no sucede, entendemos lo difícil que se hace esperar y vamos perdiendo la fe o simplemente desistimos de la idea creyendo que ese sueño quizás no sea para nosotras.

¡Pero te tengo una buena noticia! Dios es fiel y tus suspiros no le son ocultos. Él es tu padre amado y tú su princesa, Él te dará buenas dádivas en su momento, ¿quién más que él sabe cómo, cuándo y qué te conviene? Por eso la verdadera espera que no desespera, es esperar en Dios.

De mi historia personal te puedo contar que antes de aceptar a Jesús en mi corazón, no creía en el amor, ni en el matrimonio, tenía claro que el amor no sería para mí. Cuando conocí al Señor, como es costumbre de Él, vino y reordenó mi vida y mi corazón… Ahora mi sueño y anhelo más grande era que él me diera un príncipe, ese que soñaba desde pequeña cuando jugaba con mis muñecas.

En Dios lo esperaba y sabía que solo en Él sería posible… Así que lo creí, lo esperé y hoy te puedo decir que Dios me dio de una manera increíble y sorprendente a quien hoy es mi futuro esposo.

¿Cómo puedo esperar en Dios?

1. Fe:

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve. Hebreos 11:1

¡Créelo! Ten la certeza en tu corazón de que aquello que anhelas, llegará. Mantente cerquita al corazón de Dios y ten la seguridad de que él obrará.

2. Paciencia

“Porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa”. Hebreos 10:36

Sé paciente, no es en tu tiempo, es en el de él… Mientras llega prepárate para estar lista para recibir su bendición.

3. Agradecimiento

“Sean agradecidos en toda circunstancia, pues esta es la voluntad de Dios para ustedes”. 1 tesalonicenses 5:18

No te enfoques en lo que no tienes ahora, enfócate en cada bendición que Dios te ha dado hasta el momento y agradece una y otra vez por lo que seguirá haciendo en ti.

4. Obediencia

“No nos cansemos, pues, de hacer bien; porque a su tiempo segaremos, si no desmayamos.” Gálatas 6:9

Sea que llegue o no, lo más importante es que tengas un corazón deseoso de obedecer a Dios. Recuerda que el abecedario del Cristiano no es A-B- C-D sino O-B-D- C.

¿Quién dijo que Dios está quieto en nuestra vida? ¡Él no duerme! Él está trabajando y preparando tu bendición ¡Dios no es indiferente a tu necesidad, ni ha dejado de pensar en ti, espera sin desesperarte!

Escrito por Sara Arcila Zapata

Sara es colombiana y vive en Medellín, Comunicadora Social de profesión, enamorada de Dios y del amor. Una de las cosas que más le gusta es escribir. Instagram: @sarisarcilaz

Cinco razones por las que la oración es importante

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Cuando una persona decide comenzar a caminar de la mano de Dios, siempre habrá alguien que le aconseje mucho recurrir a la oración, no como un último recurso en una situación dificil, sino como un hábito diario que debe formarse.

En mi caso, debo reconocer que a lo largo de mi camino en la fe, la oración ha sido para mi todo un reto. No es algo que se me dio de manera natural y todavía, hoy en día, hay momentos en los que “cojeo” en ésta área de mi vida como creyente. Y es precisamente por esta razón que Dios me ha inquietado para indagar y escribir acerca de la importancia de la oración, así que aquí vamos:

¿Por qué es tan importante la oración?

Creo que hay muchísimas razones por las cuales orar es importante, sin embargo voy a explicar cinco de las más fundamentales:

  1. La oración nos sirve para pedir ayuda a Dios:

Ayuda, consejos, llámalo como quieras, lo cierto es que la oración es el canal por medio del cual podemos elevar nuestras necesidades a Dios para que éstas puedan ser escuchadas y tomadas en cuenta. La Biblia nos lo dice en Santiago 4:2 “…Sin embargo, no tienen lo que desean porque no se lo piden a Dios.” y también en Mateo 7:7 cuando Jesús dijo “Sigue pidiendo y recibirás lo que pides…”

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     2. La oración nos permite hablar con Dios: 

Pero la oración no solo se queda en tan solo pedir y pedir, también debe ser vista como un medio por el cual podemos establecer una sincera y maravillosa conversación con nuestro Creador, ¡qué privilegio!, ¿no? Es a través de la oración que podemos acercarnos a Él y derramar nuestra alma, contarle todo, ¡Dios debe ser nuestro mayor confidente!, el más confiable y genuino, alguien que sabemos jamás nos va a traicionar o a dar un mal consejo, alguien que a pesar de ser perfecto, no nos condena ni juzga de manera injusta, sino que nos ama y nos ofrece su perdón.

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    3. La oración es el medio más eficaz para ayudar a otros:

Cuando se trata de ayudar a otra persona, orar por ella siempre será lo más valioso que puedas hacer. La oración nos permite ser de mucha ayuda para otras personas al interceder ante Dios por ellas, no en vano la Biblia lo afirma en Santiago 5:16 cuando nos dice “…La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos”, ya que a través de tu oración sincera por otros, aún cuando ellos no lo pidan directamente, Dios puede hacer cualquier milagro.

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   4. La oración nos permite vivir en libertad:

Cuando oramos, podemos entregar nuestras más pesadas cargas a Dios y vivir en mayor plenitud y libertad. Puedes elegir orar en lugar de andar preocupándote por algo y tratando de manera desesperada de controlar cualquier situación por la que estés pasando. La oración sincera es capaz de liberarte de cualquier atadura mental y/o espiritual que te esté impidiendo llevar una vida sana, y de recordarte tu identidad verdadera a través de la comunión con Dios.

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   5. La oración es eficaz para obtener paz verdadera:

Uno de los efectos de llevar una vida de oración es la paz, y es que cuando entregas en las manos de Dios todas las cosas y aprendes a caminar confiando plenamente en Él, no solo te liberas de una pesada carga, también te llenas de esperanza, descansas y comienzas a disfrutar verdaderamente de la vida. Es algo inexplicable en palabras, pero las veces que he estado en la más perfecta paz, siempre han sido durante y después de una oración sincera.

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Y tú, ¿por cual otra razón consideras importante el hecho de orar? Me encantaría que nos lo cuentes en los comentarios, nunca se sabe para quien pueda ser de bendición tu aporte.

Cinco grandes lecciones que nos dio Rut

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La biblia está llena de historias fascinantes, de batallas y giros inesperados. Una de mis favoritas está en el libro de Rut. Un pequeño relato, contado en tan solo cuatro capítulos, que guarda poderosas lecciones de vida que seguramente traerán luz al momento de tomar decisiones importantes.

La historia comienza con una familia que decide abandonar su país a causa de una hambruna feroz. Pero no era cualquier familia, ni cualquier destino al que marchaban. Era una familia judía que abandonaba Belén (Tierra de pan) para ir tras un futuro incierto en Moab (un país gentil que continuamente estaba en tensión con Israel y que surgió cuando las hijas de Lot le embriagaron y tuvieron relaciones con él para tener un heredero).

Se trataba de la familia de Abimelec y su esposa Neomí, quienes tenían dos hijos que se casaron con dos hermanas Moabitas: Rut y Orfa.  Todo parecía marchar con normalidad hasta la muerte de todos los hombres de la familia. El panorama era desolador: una anciana judía en tierra extranjera con dos jóvenes nueras que no tenían la obligación de permanecer junto a ella.

Quiero que entiendas bien la situación: esas mujeres habían quedado en la calle; en la antigüedad las mujeres no heredaban, solo los hombres. Así que allí estaba Noemí, pensando qué haría ella en una tierra que no era suya, con todos sus años encima y sin heredad. Lo lógico era que sus nueras la dejaran, ellas todavía eran jóvenes y podrían conseguir un esposo y tener hijos. Sin embargo, a pesar de persuadirlas a que volvieran con sus parientes, una de ellas, Rut, dijo una de las declaraciones más importantes en la historia de la fe: “No insistas que te deje o que deje de seguirte; porque adonde tú vayas, iré yo, y donde tú mores, moraré. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios mi Dios”.

Y siempre bromeo con esto, pero de verdad ¿si no hay esposo de por medio, qué chiste tiene vivir con la suegra? Algo muy diferente tenía Neomí que esta joven moabita había decidió hacer tan poderosa declaración: “Ese Dios al que le sirves, ese Dios que ha hecho de ti una mujer diferente, a ese Dios también quiero conocerle y servirle. Así que a donde tú vayas, yo iré”.

Una vez establecidas en Belén, Rut, la moabita, se encuentra en los campos de Booz, un pariente lejano de Noemí, y él simpatiza con ella. Antes de que termine la historia, Booz decide casarse con ella, y al final Rut termina dando a luz a un niño judío, que terminó siendo el abuelo del rey David. La mujer que estaba de última en la fila, la marginada, fue puesta adelante para recibir la bendición de Dios.

Para conocer a fondo la historia  y todos sus detalles te recomiendo que leas el libro, si la lees por primera vez te recomiendo esta versión con un lenguaje mucho más fresco y entendible.

Estas son las cinco cosas que debemos aprender de Rut, basadas en el libro de “Las intrépidas hijas de la Biblia” de J Lee Grady:

1.-Le dijo adiós a su pasado. Rut era moabita, lo que probablemente implicaba que había crecido en un hogar donde el incesto y otro tipo de prácticas inmorales eran ofrecidas como sacrificio a dioses paganos. No tenía una historia familiar muy digna de contar. Posiblemente creció en un hogar donde lo normal era el abuso y el desenfreno. Y aunque su pasado no era muy bueno y pudo escudarse en algo como: “más vale malo conocido que bueno por conocer”, ella decidió darle un vuelco a su vida.

2.- Tuvo determinación. Muchas personas eligen seguir a Cristo, pero no todos están dispuestos a tomar su cruz a diario. Muchas veces nos agarramos del Señor con una mano pero con la otra sostenemos nuestro pasado. Tratamos de adorar a Dios, aún viviendo en Moab. Rut tuvo la determinación de dejar todo atrás y salir de opresión. Para ella Moab era su país, su historia familiar, para ti puede significar una relación, un hábito dañino, un trabajo.

3.- Tuvo una mentora. Rut encontró una mentora en Noemí. Dios no nos creó para ser seres ermitaños, al contrario nos diseñó como seres gregarios. Para toda mujer en crecimiento espiritual es indispensable tener una mentora, alguien que le guíe y pueda ayudarle en este viaje. Si no tienes una mentora, pídele a Dios que te ponga una en el camino. Rut nunca hubiese llegado a Belen si Dios no hubiese puesto a una Noemí en su camino, mucho menos hubiese conocido a Booz y se hubiesen casado.

4.-Descubrió la misericordia de Dios. Rut descubrió la misericordia de Dios cuando estaba en los campos de Booz. Ella no tenía idea de lo bueno que era el Dios de Israel hasta que Booz y sus parientes demostraron generosidad con ella. Ella había escuchado de Dios por su suegra, pero ella experimentó su bondad en Belén. La única forma de conocer al Señor es pasando tiempo con Él. Debes convencerte de que Él está contigo y no en tu contra. Debes edificar tu confianza sobre la bondad de Jesús.

5.- Rut estaba desafiando la tradición al hacer esto. Además, ella estaba arriesgando su vida, las mujeres no paseaban normalmente por donde estaban los hombres y menos si estos estaban bebidos o en fiestas. Ella puso su confianza en Dios, y también confió en Booz, que era un hombre moral el cual la protegería. Se armó de gran valor y tomó su decisión.

En definitva, Rut decidió abandonar sus hábitos de vida, que aunque posiblemente eran muy malos, era lo único que ella conocía. Cambió lo que para ella era familiar y seguro por algo aparentemente incierto. Abandonó su tierra, dejó atrás su situación, sus prácticas, le creyó a Dios y optó por un modo de vida diferente. No debió ser fácil,  pero ella se arriesgó. Ella decidió darle un vuelco a su historia. Cambió su pasado triste y doloroso por un mejor porvenir. Después de todo para Dios no hay pasado vergonzoso que no merezca una segunda oportunidad.

 

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II)

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II)

En Entaconadas nos hemos propuesto hablar de las mujeres de la Biblia, creemos que tenemos mucho que aprender de estos personajes, y en nuestro post anterior, Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (I), empezamos a hablar de esta mujer excepcional que, a pesar de lo poco que se menciona en las escrituras, esconde grandes lecciones de vida si nuestro principal deseo es caminar conforme a lo que Dios desea para nosotras.

Ahora bien, continuemos descubriendo las maravillosas características que hacían de María de Betania, una mujer ejemplar:

En medio de un mundo hostil, escogió amar sin importarle el «qué dirán»

Días antes de la Pascua, Jesús llegó a Betania a visitar nuevamente a Lázaro (luego de su resurrección), a Marta y María, donde sus amigos le prepararon una cena en su honor. Los tiempos no eran buenos, en el ambiente de la ciudad ya se respiraba el odio hacia Jesús, pues se tramaba un complot para matarle. Fue entonces, en medio del agasajo, que María hizo lo impensable:

«Entonces María tomó un frasco con casi medio litro de un costoso perfume preparado con esencia de nardo, le ungió los pies a Jesús y los secó con sus propios cabellos. La casa se llenó de la fragancia del perfume» Juan 12:3 (NTV).

Ese perfume que María vertió sobre Jesús era tan costoso y único que estaba valorado por el salario ¡de un año! Ahora piensa, ¿qué es esa cosa que atesoras más en tu vida?, y ¿serías capaz de entregarlo por completo? Muchos de los presentes la criticaron pensando en el valor de lo que, para ellos, fue un “despilfarro” cuando se pudo haber aprovechado para alimentar a los pobres (Juan 12:4/ Marcos 26:8-9).

Derramar un perfume así de costoso puede ser ilógico para nosotros, pero María entendía que Jesús tampoco era cualquier persona, y una persona extraordinaria, es digna de cosas extraordinarias. Fue así como en medio de la hostilidad, mientras unos la señalaban y otros planeaban matar a Jesús, a ella no le importó el “qué dirán” y decidió honrarlo con lo más valioso que tenía. Solo cuando se ama de esa manera es posible honrar a Dios como María de Betania lo hizo, por eso su historia es recordada hasta el sol de hoy.

«Les digo la verdad, en cualquier lugar del mundo donde se predique la buena noticia, se recordará y se hablará de lo que hizo esta mujer» Mateo 26:13 (NTV).

Su relación con Jesús la llevó a comprender cosas que nadie entendía

A lo largo de la Biblia, podemos ver en reiteradas ocasiones que Jesús hablaba a sus discípulos de su muerte y resurrección, pero cada vez, ellos parecían no entender esto, sino hasta que sucedió. Para María, no fue así. Luego de derramar su perfume, esto fue lo que Jesús dijo de ella:

«¿Por qué critican a esta mujer por hacer algo tan bueno conmigo? Siempre habrá pobres entre ustedes, pero a mí no siempre me tendrán. Ella ha derramado este perfume sobre mí a fin de preparar mi cuerpo para el entierro» Mateo 26:11-12 (NTV).

Por ilógico que parezca, María no actuó de manera impulsiva. Ella pasó tanto tiempo a los pies de su amigo que llegó a comprender y a aceptar, mejor que los propios discípulos, el sacrificio de Jesús en la cruz. Los discípulos se entristecían y no querían escuchar de la muerte de Jesús, ¡se trataba de su héroe! Y nadie quiere ver morir a su héroe. Pero la relación que María tenía con Él la llevó a entender a cabalidad que Él ganaría solo a través de su sacrificio y sufrimiento.

María, con su perfume, preparó a Jesús para la victoria de su muerte, consciente de que luego, no tendría oportunidad de ungirlo. Verás, luego de la muerte de Jesús, cuando las mujeres fueron a su tumba para ungirlo conforme lo establecían las costumbres judías, Jesús ya no estaba ahí, pues, ya había resucitado.

Sin duda alguna, su entrega genuina, pasión por Dios, fortaleza y entendimiento, son atributos que hicieron de María de Betania, una mujer digna de recordar y admirar.

 

Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (I)

María de Betania

A lo largo de la Biblia podemos ver, de manera clara, cómo Dios le ha dado a la mujer un rol fundamental, a pesar de las limitaciones culturales características de la época.

En esta ocasión, me centraré en una peculiar mujer que encontramos en las escrituras, y digo “peculiar” porque su nombre es pocas veces mencionado, no tiene un libro en específico que retrate su asombrosa historia, como Rut; tampoco fue una reina con gran liderazgo, como Ester; ni contó con un propósito de Dios único, como María, la madre de Jesús. Sin embargo, hoy es recordada por una de las muestras de amor más sublimes de la historia, y fue justo su entrega total lo que la hizo especial ante los ojos Dios.

Ella era María de Betania −mejor conocida como la hermana de Marta y Lázaro− y es un personaje que encontramos en el Nuevo Testamento. Apenas es mencionada en tres episodios de la Biblia, pero bastaron esas tres menciones para dejar grandes enseñanzas de lo que representa a una mujer que ama sin reservas.

A continuación, te presentaré cuatro características de María de Betania que toda mujer debe aprender:

Sabía a quién acudir en medio de la adversidad

Para ponerte en contexto; María, Marta y Lázaro eran amigos muy estimados por Jesús. Un día, el hermano de María, Lázaro, enfermó terriblemente y ella, junto a su hermana, decidió avisarle a Jesús, pues, sabían que solo Él podría ayudarles (Juan 11:3).

Para hacerte corta la historia, Lázaro murió, pero Jesús ya sabía lo que pasaría (Juan 11:4) y en su tiempo, regresó a ver a sus amigas. ¿Qué pasó luego? Cuando Marta y María se enteraron de que Jesús estaba por llegar, Marta corrió a recibirlo, pero María se quedó en casa hasta que Jesús la llamó (Juan 11:28-29).

«Cuando la gente que estaba en la casa consolando a María la vio salir con tanta prisa, creyeron que iba a la tumba de Lázaro a llorar. Así que la siguieron. Cuando María llegó y vio a Jesús, cayó a sus pies y dijo: −Señor, si tan solo hubieras estado aquí, mi hermano no habría muerto» Juan 11:31-32 (NTV)

En medio de tan terrible circunstancia, donde parecía no haber esperanza alguna, María esperó por Jesús, y sólo cuando estuvo frente a Él fue que descargó su dolor, después de todo, María sabía que solo Él podía darle el consuelo y la fortaleza que necesitaba.

María de Betania tenía sus prioridades muy claras

María de Betania entendía lo que era realmente importante en su vida y le dedicaba tiempo. Sin importar lo que tuviese que hacer, ella no estaba dispuesta a negociar sus prioridades; así lo vemos en Lucas 10:38-40. Cuando Jesús llegó de visita, María dejó todo de lado y se sentó a escuchar a su amigo, mientras que su hermana, Marta, estaba atareada por los preparativos de la cena. Al ver la actitud de María, Marta se molestó y le pidió a Jesús que le instara a ayudarle, pero Jesús no respondió como ella esperaba:

«El Señor le dijo: −Mi apreciada Marta, ¡Estás tan preocupada e inquieta con todos los detalles! Hay una sola cosa por la que vale la pena preocuparse. María la ha descubierto, y nadie se la quitará» Lucas 10:41-42 (NTV).

Esto nos deja ver que María de Betania tenía mucho interés por la palabra de Dios, siempre estaba atenta a lo que venía de Dios, se preocupaba por aprender de Jesús y atesoraba más que cualquier cosa estar con Él y escucharle. Ella entendía que poner a Dios en primer lugar, era el secreto de una vida plena.

No dejes de leer la continuación de este artículo en nuestro próximo post, Cuatro lecciones que debes aprender de María de Betania (II).

 

¡No es lo que tú digas! Cuando las cosas no salen como esperábamos

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No, no es ser pájaro de mal aguero, pavosa, negativa o poco cool, pero te vengo a hablar de algo que pasa, y pasa muy seguido: No siempre las cosas salen como esperábamos. De hecho, muchas veces no salen ni siquiera aparentemente bien. No vengo a hablarte de un tema de éxito personal, sino de todo lo contrario, pero lo hago porque es necesario que nos sacudan y nos hablen de lo que quizás no nos guste escuchar, pero que alguien nos tiene que decir por nuestro bien. Así que amiga, entiéndelo, ¡No es lo que tú digas! En realidad las cosas son como Dios dice y cuando Él dice. Él es soberano, punto.

En lo personal, yo siempre he sido una persona impaciente, obstinada, que quiere las cosas ¡ya y a mi manera!, y no digo que haya cambiado del todo este hecho, pero a través de los años, Dios se ha encargado de tratar en mí sobre este tema, y aunque en el instante que escribo estas líneas sé que Dios todavía está tratando conmigo, hoy en día puedo decir que he hecho algunos avances, mis primeros pasitos, por decirlo así. Porque si hay algo que jamás dejaremos de hacer en esta vida, es ser moldeadas y perfeccionadas por un Dios perfecto, amoroso y justo.

Atravesando el desierto con la mirada puesta en Dios:

Hace poco, en medio de una semana en la que emocionalmente me sentía muy mal, Dios habló a mi corazón a través de un devocional en una App que me encanta y les recomiendo, llamada First 5 (está en inglés). Wendy Pope, la autora del devocional de ese día, tituló la enseñanza de la siguiente manera:

“El tiempo en el desierto no es tan malo del todo”

La enseñanza se remontaba al libro de números, en el cual habían basado los devocionales de todo el mes, todos edificantes, todos maravillosos, pero este en particular llegó a mi corazón. Como algunas sabrán (y si no, te recomiendo que lo leas) el libro de números en la Biblia cuenta mucho de lo que sucedió con el pueblo de Israel después de su salida de Egipto, tierra en donde fueron esclavos por muchos años.

En lo particular no es de mis libros favoritos porque al leerlo siempre había pensado que los israelitas de aquella época eran muy tontos, estaban ciegos, tenían a Dios de su lado, guiándolos, presente para ayudarlos en todo, y ellos no hacían más que quejarse, dudar y tratar de hacer las cosas según lo que ellos creían, a su manera y no a la manera de Dios. Pero ¡hey! espera un segundo… ¿Te suena familiar? ¿Sí? ¡Claro! ¡Yo soy así! yo me he estado comportando así casi toda mi vida, ¡como no lo ví antes! Hoy en día los seres humanos en general somos como aquel pueblo de Israel, nos impacientamos, nos quejamos, lloramos, hacemos pataletas y nos cuesta un mundo aceptar que quien está en control es Dios y que el tiempo perfecto es el de Dios.

No se trata de obtener lo que deseamos y cuando lo deseamos, así no funcionan las cosas. Los israelitas querían llegar a la tierra prometida en un abrir y cerrar de ojos, ellos querían que Dios les diera de todo de una vez  y la cosa no era así. Y es por esa razón que Dios hizo que un viaje de 11 días hacia la tierra prometida, se extendiera por unos 40 años.

Esto no sucedió porque Dios fuese malo con ellos, sino todo lo contrario, Él lo hizo para su protección y para su formación. El pueblo de Israel tenía que aprender a confiar en Dios y a amarlo con todo su corazón.

Su temporada en el desierto los preparó para lo que venía, gracias a ese tiempo en el desierto el pueblo de Israel pudo ver los milagros de Dios, sentir Su presencia de una manera mucho más intensa, aprender a obedecer a Dios y a adorarlo con todo el corazón. Sin esa preparación, no hubiesen sido capaces de derribar el muro de Jericó y de conquistar la tierra prometida.

Amiga “desanimada”, ésto es para ti:

Tal vez tú estés pasando en este momento por un desierto en tu vida, quizás sientas que nada vale la pena, que no hay manera de que tu vida mejore y salgas adelante. Los planes no salieron como tú lo esperabas, la cosa ha resultado más ruda de lo que pensabas. Tal vez quieras darte por vencida o no te queden más fuerzas para pelear… Déjame decirte que te entiendo porque yo también he estado allí, de hecho, actualmente atravieso por un nuevo desierto en mi vida. Pero espera, quiero animarte a creerle a Dios por muy oscuro que se vea el panorama.

Consideremos que el desierto es donde Dios nos necesita ahora, Él nos está preparando para un gran propósito. Lo maravilloso de Dios es que, aún cuando creemos que Él no está trabajando, de hecho si lo está.

Te invito a pasar estos días en el desierto juntas, confiadas en que somos hijas de un Dios que no se ha olvidado de ninguna de nosotras y que de seguro, en este momento está a nuestro lado dándonos fuerzas para superar las pruebas y darnos una tremenda victoria, como solo Él sabe hacerlo. Nuestras luchas son Sus luchas, Él pelea por nosotras y nuestra única tarea en estos casos es creer, confiar, orar y esperar.

“Señor, usa estos días en el desierto para hacer que mi fe por tí sea más profunda”, Wendy Pope.