Belleza después del embarazo: Valientes mujeres revelan su cuerpo posparto

El embarazo es una etapa de transformación total en la vida de una mujer, y es que; después de que sucede, ya nada volverá a ser igual. Es realmente hermoso ser testigo de como día tras día un ser humano crece dentro de tí ¡a veces hasta increíble! Y si, también podemos decir que es un camino lleno de cambios, en los cuales a nivel físico quedan cicatrices, estrías, vientres abultados y senos hinchados, entre otros. No obstante, son las marcas más bellas que toda mujer puede llevar, y solo reflejan la belleza que implica gestar a un pequeño bebé, ¡un milagro de vida!

Para ninguna de nosotras es un secreto que el mundo se ha encargado de “satanizar” la figura real de la mujer y de alabar una falsa imagen de “mujer perfecta” disfrazada con cientos de retoques con photoshop, y déjanos decirte que no somos partidarias de ello. La belleza de toda mujer está en la realidad de quién es y en cómo luce realmente al natural.

Debemos estar orgullosas de quienes somos, y eso incluye a nuestro cuerpo en todas sus etapas de la vida, y eso incluye la maternidad. Por ello hoy te compartimos un mensaje que vale la pena, de la tienda Mothercare, la cual está poniendo en alto la belleza real de la mujer con su campaña Body Proud Mums, que se traduce como “mamás orgullosas de su cuerpo”, y que trata de empoderar a la mujer después del parto y concientizar sobre la naturalidad con la que debe ser tratado este tema.

La campaña consta de 1o fotografías que se mostrarán en las estaciones de metro ¡wow! y se trata de retratos mujeres que ya dieron a luz, junto a sus pequeños. La campaña además de la maternidad, defiende la diversidad a través de 10 inspiradoras historias que hablan de la importancia de aceptar y amar nuestro cuerpo aún en el posparto.

Tina, 27 semanas posparto

Cuando estaba embarazada odiaba ver como comercializaban el embarazo y la maternidad con imágenes de modelos delgadas con vientres falsos. La sociedad te dice que aceptes tu nuevo y hermoso yo, pero aun así el nuevo peso y la nueva ropa holgada te hacen sentir gorda en lugar de ‘brillante y embarazada’. Así que la inspiración detrás de este proyecto es mostrar a las mujeres reales, todas las formas y tamaños diferentes en realidad.

Louise, 29 semanas posparto

Quise participar en esto por mi autoconfianza, para ayudar a aceptar mis cicatrices y mi nueva vida. También para poner un poco de atención a la enfermedades posteriores al embarazo y las complicaciones.

Sabra, 10 semanas posparto

Sentí que este proyecto me ayudaría a expresarme y, con suerte, a inspirar a las personas sobre los cambios hermosos en la vida y el cuerpo de una mujer que ocurren durante y después del embarazo. Espero mostrarle a la gente que esto es normal, y es parte de la belleza de ser madre.

Harriet, 26 semanas posparto

Me encantó la idea de celebrar los cuerpos posparto. Siempre he luchado internamente con mi peso y con cómo me siento acerca de mí misma. ¿Cómo puedo odiar a mi cuerpo cuando me ha dado mi hermoso bebé? Mi cuerpo ha hecho algo increíble, y para mí eso es lo más poderoso. Siento que estoy haciendo esto para las mamás que usan tops holgados y que cuando se miren en el espejo puedan decir: ¡eres increíble!

Sophia, 39 semanas posparto

Perdí mucho tiempo preocupándome por cómo me vería después de tener hijos. ¡Estaba preocupada por el aumento de peso y la estrías, especialmente porque muchas mujeres en el ojo público parecen ‘recuperarse’! Desde que di a luz a mis bebés tengo un nuevo respeto por mi cuerpo, incluso con mi peso y estrías adicionales.

Elanor, 14 semanas posparto

Quiero mostrar a los que me rodean que las estrías y el aumento de peso no nos definen, que debemos abrazar nuestra fuerza y belleza. Soy una madre joven con muchas personas influyentes a mi alrededor, y juntos podemos ver la belleza de la maternidad.

Kesia, 17 semanas posparto

Siempre supe que mi cuerpo sería diferente después de dar a luz, sin embargo, no esperaba que mi mente tardara tanto en acostumbrarse a verme a mí misma. Sé que cada mujer es diferente y ya no soy tan dura conmigo misma.

Chantelle, 11 semanas posparto

Actualmente amo mi cuerpo. Ha hecho lo más asombroso, y reconozco y honro lo que se ha creado en mí. Cualquier marca dejada es un recordatorio de nuestro viaje. Tuve mucha suerte pues viví lo que podría considerarse un ’embarazo ideal’. Tengo fibromialgia y las hormonas del embarazo hicieron que todo mi dolor desapareciera, lo que aun fue más sorprendente para mí.

Tesha, 26 semanas posparto

Me inspiré, ya que celebrar mi cuerpo posparto es algo que quería hacer en una plataforma positiva. Como mujer de piel más oscura rara vez me siento respetada en la publicidad. Me encantaría ver tonos de piel más variados. Además de los tipos de cuerpo ‘normales’, sin las etiquetas ‘talla grande’ o ‘curvy’.

Nardy, 20 semanas posparto

Ser una madre talla grande es una bendición, y cómo ha cambiado mi cuerpo en los últimos siete años es realmente sorprendente. El trabajo duro para hacer crecer un pequeño humano y luego volver a la función normal a tiempo completo merece a una celebración y gratitud hacia mi cuerpo.

 

Tomado de: OkChicas, con adaptaciones.

Cómo superar a alguien que te hizo daño

como superar a quien te hizo daño

¿Cómo superar a alguien? Si de algo estoy segura con respecto a las relaciones de pareja es que todas anhelamos un noviazgo o matrimonio digno de un cuento de hadas, pero, lamentablemente, pocas veces este sueño se hace realidad. Así que, cuando estamos en la relación este concepto de ensueño puede causarnos mucha decepción.

Muchas de nosotras hemos creído haber encontrado el verdadero amor más de una vez y, probablemente, más de una vez, la ruptura ha sido dolorosa y difícil de superar. Durante un tiempo nos mintieron, menospreciaron, engañaron, maltrataron, en fin, nos hirieron.

Pero, ¿cómo supero a esa persona y el daño que me hizo?

Antes de responder a esto analiza qué tipo de relación tenías con estas preguntas:
¿Se complementaban?
¿Él controlaba la relación?
¿Eras independiente o dependiente de tu pareja?
¿Qué aportó como persona a tu vida?
¿Te hizo una mejor persona?
¿Lo amabas por sobre todas las cosas? (La familia, amigos, Dios) Lo que para nada es sano.

Es posible que responder algunas de estas preguntas te ayuden a identificar qué tan sana o tóxica era tu relación. Ahora bien, la relación ya terminó; estás llena de dolor y sufres por el hecho. ¿Qué hacer entonces para superarlo? Primero, entender que, independientemente de quién sea, el simple hecho de relacionarnos con los demás nos asegura que en algún momento podemos ser heridos y debemos aprender a lidiar con eso.

Sin embargo, te enseñaré algunos pasos que pueden ayudar a superar a una pareja que nos hizo daño:

1. Perdona
“¡Pero me hizo mucho daño!” Sí, pero debes saber y entender que quien más se beneficia del perdón es quien perdona. Acepta de una vez que el daño está hecho y trata de avanzar. No llenes tu mente de pensamientos negativos hacia esa persona porque se irán a tu corazón y te llenarán de amargura.

2. Valórate
Debes estar más que clara de que la relación terminó y que no hay vuelta atrás. Te hizo tanto daño que no estás dispuesta a pasar por eso otra vez, aunque hayas perdonado. Recuerda, Perdonar no significa que debas exponerte a que se repita la historia.

3. No estés sola
No pases horas y horas desocupada, cumple tus deberes (la vida sigue), haz cosas nuevas, únete a un grupo de estudio, haz deportes, lee un buen libro, sal con amigas, traza algunas metas y esfuérzate en cumplirlas. Promueve en tu vida aquello que te hace crecer y ser una mejor persona.

4. Llora
“¿Qué? ¡Él no se merece mis lágrimas!” De acuerdo, pero no llores por él, llora por tu bienestar. Llorar es una terapia, es liberador cuando lo hacemos como desahogo para sacar todo el dolor que nos embarga. Reprimir los sentimientos hará que el dolor se prolongue por mucho más tiempo. Llora desde el alma; de dolor, de coraje, de tristeza, pero llora de una buena vez. Luego lava tu rostro y sigue adelante.

5. Pon distancia
Dicen que la distancia trae olvido. Si fue una relación difícil o una ruptura dolorosa es imposible que todo continúe como si nada (Seamos realistas). ¿Para qué seguir en contacto con alguien que te hizo mal? ¿Qué aportaría a tu vida que no sea dolor? No es que sean enemigos (eso es ser inmaduro) pero sí poner la distancia necesaria, durante un tiempo recomendable, hasta ser restauradas y que las heridas sanen.

6. Agradece
Dios es un Dios de propósito, hay situaciones que no entendemos, personas que resultan ser tóxicas para nuestra vida y que apartarlas es lo mejor. Podemos usar cada experiencia vivida para fortalecernos y crecer. Usa el proceso y la experiencia como algo bueno, para ayudar a otras chicas, por ejemplo.

Siempre recuerda que hay alguien que te ama a pesar de tus fallas, que te ama tanto que dio la vida por ti (Jesús). Y que para Dios tu valor sobrepasa al de las joyas más preciosas. Reconoce tu valor y fortalece tu autoestima, pon todo tu empeño y te aseguro que vas a estar bien.

Infertilidad y Aborto espontáneo: Cuando el ansiado bebé no llega

infertilidad y aborto espontaneo

Para ser honesta, este es el artículo, quizás, más difícil que me ha tocado escribir. Hace dos años no me hubiese imaginado estar en esta posición, pero por alguna razón, qué solo Dios sabe, estoy aquí hablando sobre infertilidad y aborto espontáneo, dos situaciones que no son nada fáciles para cualquier mujer.

Como saben, todo lo que escribimos en Entaconadas es absolutamente vivencial, basado en nuestras experiencias o en las de personas cercanas, y me gustaría decirles que pasé por esto y que ya lo superé, qué hoy soy la feliz y trasnochada madre de un lindo bebé, pero no es así. El ansiado bebé aún no llega.

Hace pocos meses, después de año y medio de búsqueda quedé embarazada, era mi primer embarazo y no me lo podía creer, fue una mezcla de emoción y temor muy grande, para el momento que me enteré estaba de viaje en Miami visitando unos familiares y recuerdo que tenía que encerrarme en el baño a orar por mi temor a todo lo que se venía y al mismo tiempo agradeciendo a Dios por haberme escuchado.

Pero la emoción duró poco, a las seis semanas de embarazo comencé a manchar. Asustada, al segundo día de manchado me fui a emergencias y en medio de los ecogramas, tactos y mis nervios, sucedió lo más temido, un dolor tan fuerte que me bajó la tensión quién sabe a cuánto. Solo podía ver las caras preocupadas de los médicos mientras les rogaba me colocaran algún analgésico. Ahora sé que en ese momento estaba perdiendo a mi bebé.

Aunque lloré por unos días, debo reconocer que me repuse pronto y la idea de un nuevo emprendimiento que se asomaba me ayudó a maquillar mi dolor. Pero a varios meses del evento, sigo llorando por las noches por haber perdido a mi bebé. No es fácil, y menos en un mundo como el de hoy, en el que toca ver a diario como muchas mujeres que conozco y sigo en redes sociales anuncian felices sus nuevos embarazos, presumen sus lindas pancitas y los bellos nacimientos de sus primeros, segundos y hasta terceros hijos. Y no me malinterpreten, no es envidia, es el simple deseo de unirme a ellas, de ser parte de ese club.

Me he sentido mal, he llorado al llegar mi período, a sabiendas que eso significa que no estoy embarazada de nuevo, es como si quisiera que sucediera ya mismo para hacer de cuentas que nunca lo perdí, debo admitir que me ha costado orar y leer la Biblia, no he querido ir mucho a la iglesia. He estado molesta con Dios. Pero Él en su inmenso amor ha sido paciente y sé que ha entendido mi dolor.

Estoy segura que si has leído hasta aquí es porque quizás estás viviendo algo similar, y no quiero que te vayas sin antes conocer lo que Dios me ha estado mostrando estos días que me han hecho reflexionar acerca de mi situación. Como sabes, Dios no nos deja pasar por desiertos o temporadas de soledad sin un propósito, y lo que ha estado hablando a mi vida es contrario a todo lo que yo he estado haciendo. A continuación te cuento:

1.Dios quiere que derrames todo tu dolor en Él:

Una de las cosas que hice mal desde el principio, fue dármelas de fuerte y querer saltarme la etapa de duelo por mi pérdida. Vivir cada etapa es necesario para que nuestro corazón pueda sanar. Es por eso que hoy en día me estoy permitiendo llorar, pero lo hago enfocándome en Dios y al mismo tiempo desahogando mi dolor con Él.

 2. Entrégale a Jesús a ese bebé que tanto anhelas:

Esta es quizás la parte más dura y lo que más me ha costado, y es que Dios me ha estado hablando de que le entregue los tesoros más profundos de mi corazón, y eso es en este momento mi deseo de ser madre, mis hijos, mi descendencia. En esto todavía estoy en proceso, lo hago un día a la vez hasta que verdaderamente lo sienta, y te invito a hacerlo conmigo, cada día, todos los días repite: “Señor te entrego a mis hijos, mi deseo de tenerlos, no quiero que eso sea más importante que tú en mi vida”.

Dios desea ser el primero en tu vida, y no va a darte algo que vaya en contra de eso, nuestro deseo por ser madres y amor por los hijos no puede ser mayor que nuestro amor por Dios, así que debemos ser como Abraham, cuando Dios le pidió que le entregara a Isaac, o como Ana quién entregó a Samuel con gran gozo en su corazón. Ellos entendieron que había un propósito mayor en la voluntad de Dios.

3. No te encierres en ti misma, habla sobre el problema y ora en grupo con otras mujeres:

En esto también he fallado, pero Dios me lo ha recordado y es totalmente cierto. Su palabra habla de la importancia de orar en grupo y cuando estamos dolidas esto se hace más necesario, es mejor buscar apoyo, es mejor ir a la iglesia, al lugar de adoración y orar conjuntamente con otros hermanos en vez de encerrarnos en nuestro closet sintiendo lástima por nosotras mismas.

4. Acostúmbrate a esperar en Dios:

He escrito en el pasado varios post que hablan sobre esperar en Dios. Reconozco que ha sido mucho más fácil hablar de esto cuando “eso” por lo que esperaste ya llegó, pero ese no es el caso de este post en particular, pues como les dije aún no soy madre. Pero hoy quiero invitarte a confiar y a esperar pacientemente en los tiempos del Señor.

Piensa que si Dios nos da lo que queremos de inmediato, nuestros corazones no van a enfocarse en Él, sino que van a quedarse estancados en nosotras mismas y en nuestros deseos egoístas, no en el propósito de Dios para nuestras vidas. El Señor sabe que es lo mejor para cada una.

5. Confía. Confía. Confía.

Lo repito una y otra vez porque sé que es algo que debemos ejercitar a diario. Debemos confiar en Dios y en que su voluntad es perfecta. Debemos amar más la voluntad de Dios que sus acciones o milagros. Se que no es fácil, nada de lo que habla este post lo es, pero es algo en lo que indudablemente debemos perseverar sin importar si el bebé llega o no. Duele decirlo, pero es la verdad.

Espero de todo corazón que este post te sirva para refrescar un poco tu corazón, si deseas estar en contacto conmigo y hablar del tema siéntete libre de escribirme a mi cuenta personal de instagram @keniaurdaneta_ Bendiciones.

¿Planeas viajar? Tips para planificar tus vacaciones

Si eres de las personas que –como yo– espera sus vacaciones cual niña que anhela la navidad, no sólo para descansar sino para darte la oportunidad de viajar y conocer nuevos lugares, entonces este post es para ti.

A veces podemos restringirnos de pasear y conocer lugares nuevos por muchas razones, tales como la falta de presupuesto, no tener con quien hacer un plan, o bien, no saber qué lugar visitar. Sin embargo, con una buena planificación y un par de tips prácticos podrás disfrutar de unas buenas vacaciones y añadir un par de fotos más en tu álbum de recuerdos.

Sin importar si viajas dentro o fuera del país, estas recomendaciones pueden servirte:

Paso 1: Haz un presupuesto

Es decir, estima cuánto podrías disponer de tu dinero para este paseo. Esto te permitirá entender qué tan creativa podrías ser a la hora de planificar tus actividades. Y ojo ¡sin remordimientos! Como mujeres, muchas veces nos limitamos en hacer cosas para nuestro disfrute porque creemos que hay otras cosas “más importantes”, cuando en realidad las actividades de esparcimiento y descanso nos ayudan a renovarnos, dejando el estrés a un lado para simplemente disfrutar de nosotras mismas y de lo que Dios ha dispuesto para nosotras.

El descanso es muy importante, tanto que Dios mismo designó el día después de la creación netamente para eso y para disfrutar de lo que había hecho. Del mismo modo, nosotras podemos darnos el permiso de descansar y disfrutar.

Paso 2: ¡Haz de Google tu mejor amigo!

Cuando de viajar y visitar lugares nuevos se trata, puedes darte cuenta que Google (y un teléfono inteligente con acceso a internet) se vuelven tus amigos entrañables. Estas son algunas de las cosas que Google te permite:

Identificar los lugares turísticos de una ciudad

Al colocar el nombre de la ciudad de destino, Google puede contarte desde la historia y población hasta ponerte al tanto sobre los hospedajes, próximos eventos y actividades populares de la ciudad. Así puedes pasearte entre infinidades de lugares a tan sólo un click de distancia y seleccionar aquellos que te gustaría visitar. Google también te ofrece el link de las páginas web de los lugares, las cuales, a su vez, podrían darte una perspectiva en términos de costos y recomendaciones.

Ubicar las distintas opciones de transporte

Aplica tanto si requieres viajar en avión como por vía terrestre. Para el caso de viaje aéreo, Google desarrolló una plataforma que se llama Google Flights, en su buscador puedes ingresar fechas y ciudad de destino con opciones multi-parada. Este buscador te permitirá ver entre muchas aerolíneas y fechas las mejores opciones en términos de costo. De optar esta alternativa te recomiendo que veas las restricciones de equipaje de cada aerolínea, ya que muchas veces el costo del pasaje no incluye maletas registradas y la aerolínea cobrará, en el counter, el registro de cada maleta de forma individual.

En el caso del transporte terrestre, verifica primero si la ciudad de destino tiene un buen sistema de transporte. Esto te permitirá ser más eficiente con el tiempo y dinero que invertirás para trasladarte.

Para ciudades con un sistema de transporte regular, tienes varias opciones. La primera sería alquilar un automóvil. En USA hay líneas que te liberan de cargos de seguros cuando haces la reserva desde afuera del país, así que si tomas esta opción, haz la reserva antes de viajar. La segunda opción sería utilizar UBER o LYFT. Particularmente yo descargué ambas aplicaciones, pues, en algunas ciudades uno es más económico que el otro, así contarás con flexibilidad a la hora de elegir,

Para ciudades con un buen sistema de transporte –y con la ayuda del GPS del celular– Google te permite ubicar dónde estás y también indicarte qué métodos de transporte puedes usar para llegar a tu destino. Para esto, accede a la aplicación de Google Maps, coloca el lugar de destino y realiza tu búsqueda, inmediatamente saldrá el lugar en la lista de resultados en conjunto con su dirección y calificación; entrando en ese enlace que aparece podrás ver imágenes, teléfono, sitio web e “indicaciones”. Esta última opción te mostrará cómo llegar (el ícono de transporte público es el del autobús). Allí la aplicación te indicará qué transportes usar, cuánto tiempo se tomaría para llegar en cada ruta, horarios e incluso puedes modificar las opciones de acuerdo a las fechas, horas de llegada y salida. ¡Es realmente lo máximo!

Tip Extra: En las estaciones principales de autobuses o trenes de algunos países, hay tarjetas que puedes comprar por un costo bajo; en ellas recargas una cantidad de dinero que te servirá para pagar cada vez que subes a un transporte público. Esto es muy práctico y te evita el tema de tener que tener cambio exacto o monedas contigo cada vez que vas a subir a uno.

Paso 3: No te lleves cosas de más

Como mujeres, es casi imposible no querer vaciar nuestro closet dentro de las maletas, pero metemos tantos “por si acaso” que en realidad las terminamos llenando de cosas que nunca usamos. Por eso, es importante que, en primer lugar, verifiques el clima en destino; así, si hace frío, empaca tus abrigos y bufandas pero si hace calor, mejor opta por tus shorts y trajes de baño. Meter todo de ambas, no funciona. En segundo lugar, lleva zapatos cómodos, como calzado deportivo y/o zapatillas. Si vas a llevar tacones, que sean los más neutros posible a fin de poder combinarlos con todo, ya que seguramente los usarás únicamente si tienes alguna salida especial. Por último, no lleves tus maletas al límite de su peso; primero, porque es incómodo cargar con un montón de maletas pesadas y segundo, porque probablemente quieras traer compras de regreso, así que si no tienen espacio, vas a lamentarte mucho de no haber dejado un par de cosas en casa.

Para comenzar, sólo hace falta hacer el plan. Disfruta tus vacaciones y ¡feliz viaje!

Siete consejos que te ayudarán si eres madre soltera

madre soltera

Hay muchas razones por la cual una mujer es madre soltera, hoy en día muchas lo hacen por elección, pero otras no tuvieron la oportunidad de elegir ya que fueron violadas, abandonadas o pasaron por un divorcio. Independientemente de las estadísticas y de la razón por la cual una mujer es madre soltera, la verdad que debe prevalecer es que hemos sido bendecidas por ser dadoras de vida y sobretodo debemos entender que somos responsables por la vida que se nos ha entregado.

Ahora bien, puede que el tema económico sea el punto más difícil de asumir junto con la decisión de a quién dejaremos nuestros hijos durante la jornada laboral. Dicho esto, quiero compartirles lo que me ha resultado y/o he aprendido como madre soltera:

1. Tu hijo, tu responsabilidad

No importa cuántas personas vivan contigo o estén apoyándote en esta tarea de ser madre, tu hijo es tu responsabilidad, por lo que debes procurar darle de comer, limpiarlo, educarlo, en fin, cuidarlo. Cuando mi hijo tenía crisis de asma durante la noche, mi madre se despertaba y quería hacerse cargo o ayudarme porque yo tenía que trabajar al día siguiente, sin embargo, no importaba que tuviera sueño, yo debía cumplir con la tarea de cuidar a mi hijo y también de levantarme temprano para ir a trabajar; esto es parte del paquete de ser madre. Tal vez alguien puede ayudarte un poco en ese momento, pero no puedes delegar a otra persona tus deberes como madre.

2. Muéstrale que lo amas

Las madres solteras estamos muy ocupadas ya que tenemos que hacerlo todo, pues, no está papá para ayudar en cosas como buscarlo al colegio, cuidarlo mientras descansas (cuando en realidad descansar es lo que menos hacemos), entre otros aspectos… Cuando lleves a tu hijo a la cama, procura que lo último que escuche sea lo mucho que le amas; también dale besos y abrazos, no importa lo cansada que estés.

Mi hijo ya tiene trece años, y la gente me decía que a medida que creciera, dejaría de demostrar afecto, pero eso no ha pasado; cada mañana nos damos un beso y un abrazo, y cada noche al acostarnos, también lo hacemos; cuando nos separamos y nos reencontramos, lo hacemos por igual, y eso es algo que hago desde que era un bebé, por eso no creo que la costumbre cambie después de tantos años.

3. Juega con tus hijos

Hazlo no solo cuando sean bebés; los juegos pueden cambiar, pero siempre habrán actividades que podrán hacer juntos.

Como madres solteras, muchas veces llegamos muy cansadas del trabajo y de todas las cosas que hacemos durante el día, pero cuando nuestros niños están pequeños no entienden esto, así que nos toca hacer un esfuerzo, sonreírles y jugar un poco con ellos, ya que no nos han visto durante todo el día y están esperando ansiosos que llegue ese momento. Con el tiempo y a medida que crecen, les dirás que estás cansada, pero que jugarás un poco con ellos, y llegará un tiempo en que lo entenderán y valorarán tu sacrificio, ¡hasta buscarán la forma de hacerte pasar un buen momento cuando llegues a casa!

4. Corrígelos

Corregir a nuestros hijos es una de las formas en que les decimos que los amamos, todo está en la forma que lo haces, así que no les grites, háblales; no les pegues, háblales; no es necesario recurrir a los golpes. Cuando son muy pequeños, es difícil hacernos entender porque son bebés, así que, ¡ni modo! nos toca ser pacientes, pues tú eres la adulta y debes mantener la calma.

Cuando hayan crecido un poco, ya podrás decirles lo que han hecho y por qué está mal, siempre me funcionaba hacer que me explicara lo que hizo y por qué no estaba bien, además de hacerle saber que yo entendía que había sido un accidente, pero que las acciones tienen consecuencias y debía asumir su castigo (como por ejemplo: privarle de un juego o sentarlo en un rincón de la casa por un tiempo considerado), algo adecuado a la edad, pero sobre todo, siempre le decía que a pesar de su comportamiento y del castigo, mami lo quería mucho.

5. Conoce sus intereses

No empujemos a nuestros hijos hacia las cosas que a nosotros nos gustan. En mi caso, insistí con mi hijo y el baseball, pero hoy en día juega baloncesto porque es lo que en verdad le apasiona, así que he tenido que soportar los rebotes de pelotas por todos lados, comprarle pelotas, ropa alusiva a este deporte, y sobre todo aprender y ver juegos de baloncesto con él, por lo que ahora es uno de nuestros intereses en común.

Date a la tarea de conocer sus personajes favoritos, sus pasiones, escuchen música juntos, vean TV, lean juntos, conoce a sus amigos, pasa tiempo también con ellos y tengan una salida especial de vez en cuando, bien sea a cenar, al cine, al parque, a la playa, en fin, algo que sea especial entre tú y tu(s) hijo(s).

6. Muéstrale tu autoridad

Y para esto no hay que ser dictador ni autoritario. Entre tú y tus hijos, la balanza de la autoridad siempre debe ir inclinada hacia tu lado. Deben saber que sus acciones siempre tendrán consecuencias (buenas o malas) y que las reglas establecidas en el hogar deben ser respetadas, esté o no esté mamá en casa, no porque mamá lo dice, sino porque es lo correcto. Pero para esto, debemos inculcarle valores en el hogar y no esperar que lo hagan en el centro de estudios, esta es nuestra responsabilidad.

7. Enséñale a cooperar en casa

Es cierto que mamá debe salir a trabajar, pero también tiene responsabilidades en casa. Nuestros hijos no son los del servicio, y tampoco debemos delegarle a ellos nuestras responsabilidades en el hogar; lo que podemos hacer es ir dándoles responsabilidades de acuerdo a su edad, enseñarles a cooperar y ser considerados. Tareas como guardar sus juguetes, organizar la ropa, acomodar la cama, colocar los zapatos en su lugar, enseñarles a ser funcionales y que puedan desenvolverse en cualquier actividad del hogar, sea niña o niño.

Recientemente mi mamá no se sentía bien y mi hijo acomodó la casa, limpió la cocina y lavó la ropa para que ella descansara, y lo hizo por iniciativa propia, pues, yo debía trabajar. Aunque no son deberes que hace a diario, sabe realizar todas las tareas del hogar y eso lo convierte en un ser funcional y no en un futuro niño mimado, mantenido y/o vago.

Obviamente no soy psicóloga ni nada de eso, pero Dios es quien da la sabiduría y nos guía a hacer las cosas correctamente. Siempre oro por mi hijo en todas las áreas de su vida, en lo físico, lo espiritual y lo emocional, para que sea Dios quien guíe las decisiones en su vida, y hasta este momento he podido ver la fidelidad de Dios en nuestras vidas. No solo oro por protección y salud, también lo hago para que su corazón sea atraído hacia Dios, que ponga en práctica sus valores y, en un mundo tan hostil, pueda mantener la amabilidad y las buenas costumbres, que sea misericordioso, amable y considerado con todos.

Mi primer día de las madres: Crónica de una batalla contra la infertilidad

Recuerdo claramente ese día de las madres del año 2015, se celebraban los tres servicios dominicales en mi Iglesia, mi hogar espiritual –Misión Cristiana Adonay–. Hubo tres predicadoras diferentes, todas eran madres, cada una abordó distintos temas de la maternidad, pero todas basadas en el mismo pasaje bíblico: 1er. Libro de Samuel capítulo 1, la historia de Ana (precisamente Ana), la mujer que no podía tener hijos… Fueron enseñanzas memorables y muy hermosas de parte de Dios para todos los presentes ese día; sin embargo para mí, Ana, la esposa de Pablo (quien ya tenía 11 años de casada y no había tenido hijos), fue uno de los días más incómodos y emocionalmente agotadores que haya vivido.

Parecía como si ese día TODAS las personas en la iglesia sintieron la necesidad de poner su mano en mi hombro para darme “palabras de aliento y esperanza”:

– ¡Tranquila, hermana! Dios te dará hijos.

¡Pronto serás la próxima!

¿y ya han buscado la asesoría de algún médico?

¡Ten fe! Así como lo hizo Dios con Ana, la madre de Samuel, lo hará contigo, hermana Ana

Sus intenciones eran hermosas, pero sin darse cuenta, y sin querer hacerlo, estaban llevándome a rastras hasta mi punto de quiebre.

A veces, sin darse cuenta, las personas maltratan emocionalmente a las parejas que viven circunstancias como la nuestra. Si este es tu caso, lo entiendes muy bien, pues, abundan las preguntas impertinentes, los consejos y sugerencias no solicitados, los chistes crueles, las bromas pesadas, la advertencia irónica, y un sinfín de comentarios… ¡Créanme! En 8 años da tiempo de escuchar muchísimas cosas. Así que si conoces alguna mujer o matrimonio que está buscando hijos y aún no los tienen, ¡no toque el tema! ¿Acaso quienes pasamos por este proceso no conocemos la verdad de nuestra situación? Si “fulano” desea hacer algún aporte, que haga oraciones por ellos y espere con alegría y fe la respuesta de Dios, porque vendrá.



Recuerdo que, tras sentirme muy abrumada y cansada emocionalmente, le dije a Dios (y luego a mi esposo): – Si para el “Día de las Madres” del año próximo no estoy embarazada ¡No iré a la Iglesia! No quiero tener que escuchar a todos decirme lo que ya yo sé, no quiero volver a vivir la avalancha de “ánimos” que escuché hoy, que lo único que hicieron fue recordarme que somos “los que no pueden tener hijos”.

Lo pesado de ese “Día de las Madres” era que mi esposo y yo, en nuestros corazones y nuestro espíritu, jamás dudamos de la fidelidad de Dios. Nosotros sabíamos ¡de sobra! que Dios nos daría hijos a su tiempo, pues, lo había prometido y confirmado muchas veces, sólo Él sabe cuándo es el momento perfecto para que las cosas ocurran, porque ya lo ha hecho muchas veces antes y lo vimos en su Palabra en Génesis 18:14, “¿Hay para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo”.

Si Dios le dio hijos a tantas mujeres bíblicas que eran estériles ¿por qué no habría de darnos hijos a nosotros? En lo particular, jamás le permití a la duda o a la ansiedad tomar lugar en mi mente y mi corazón, pues, médicamente nada estaba mal, ni con él, ni conmigo, o por lo menos eso nos había dicho nuestra doctora; y si hubiese existido algún problema (porque llegué a pensarlo) yo sabía que no era cuestión de salud, sino de tiempo, porque sólo El Padre sabe cuándo es el momento ideal. Así que cuando venía el desánimo o la incertidumbre, me recordaba a mí misma no ponerme en el lugar de Dios, pues “…No os toca a vosotros saber los tiempos o las sazones, que el Padre puso en su sola potestad…” (Hechos 1:7).

Sin embargo, soy humana. Anímicamente me había cansado del silencio intrigante y frío de esa doctora y estaba en una especie de “huelga emocional”, no quería seguir asistiendo a sus “consultas de planificación”, a recibir un cronograma de coitos y notas en su computadora que nunca compartió con nosotros; cada mes salíamos sin escuchar nada que nos diera luz de lo que ocurría, así que la abandonamos, y pasé como un año sin ver a ningún ginecobstetra. Me aferré a una consigna: “Dios, dame hijos milagrosos como a las mujeres bíblicas”.

Dios comenzó a hablarme sutilmente, a través de familiares, amigos, y de mi hermana, Florita, una anciana de la iglesia que sin cesar oraba por nuestra descendencia; me decía que buscara otro médico, pero yo insistía en mi argumento arbitrario: – ¡Si Dios me va a dar hijos, que me los dé como a Sara, Ana o Raquel, pues no pienso ir a ningún doctor! Y cada domingo y martes de servicio, Florita me decía que seguía orando por mí, y que me buscara otro doctor.

Mi terquedad no me dejaba escuchar la voz de Dios en la sencillez, cariño y humildad de Florita. Así que Dios tomó medidas “más drásticas” y me envió a otra persona humilde, cariñosa y sencilla de la congregación (porque así de bueno y paciente es Dios), quien tuvo un sueño y quería saber su interpretación. Conversando con ella, me di cuenta que Dios quería hablarme a mí, me corregía diciéndome: – ¿Pretendes decirme cómo hacer las cosas? ¿Quién es el Dios de los cielos, tú o yo?… ¡Oh, sí! Tuve que pedirle perdón, puesto que mi soberbia y arbitrariedad había pasado por encima del plan de Dios y además había arrastrado a mi esposo, Pablo, a una espera no deseada, porque él sí quería buscar un doctor, pero –por amor– decidió respetar mi proceso; sin embargo, cuando reconocí estas cosas y me arrepentí de ellas de todo corazón, Dios hizo todo lo demás.

En Diciembre de 2015, una amiga me consiguió una cita con un doctor muy acertado en materia de dificultades para concebir (no se trataba de tratamientos de fertilidad), se esperaba que la cita saliera para 3 meses y se logró para un plazo de 20 días, fue Dios. En nuestra primera cita, el 13 de enero de 2016, este doctor nos pidió unos exámenes más profundos a los que antes nos habíamos hecho con el fin de descartar cualquier inconveniente de fertilidad que pudiese existir en mi esposo, aunque él dudaba que los hubiese; también nos indicó un tratamiento a ambos para lo que él llama “mejorar el ambiente para la concepción” y sin saberlo nos habló de parte de Dios diciendo: – Ustedes son una pareja sólida, aún son jóvenes y Dios quiere darles hijos. Eso aumentó nuestra fe, pues sabíamos que no era él, era Dios hablándonos directamente.

Tras menos de un mes de seguir ese tratamiento, el día que debíamos retirar los resultados de nuestras pruebas especializadas, me hice una prueba porque tenía una mínima sospecha por un retraso tímido y dudoso de 3 días, y ¡SORPRESA! ¡ESTÁBAMOS EMBARAZADOS! Dios lo había hecho sin tratamientos mayores y sin seguimientos; lo hizo porque obedecimos, porque le creímos, porque era el tiempo. Lloramos juntos al saberlo, oramos dando gracias a Dios por su amor y fidelidad. Nos enteramos de eso el 3 de marzo de 2016, y cuando llegamos al doctor con los resultados de todas las pruebas, incluida la de embarazo positivo, su respuesta fue: “¿¡Ya pa qué!?” Eso nos confirmó que el doctor no había comenzado su estrategia con nosotros, había sido Dios quien nos dio nuestra descendencia como lo había prometido. De modo que llegó mayo, el “Día de las Madres” (un año después), y yo disfrutaba mi cuarto mes de embarazo, así que mi reclamo con tinte de amenaza del año anterior había quedado sin efecto.

Dios sobrepasó todo lo que habíamos soñado durante nuestros 12 años de casados y 8 de buscar bebés. En un país con una crisis económica, política y social muy dura, no tuvimos que luchar por las vitaminas y medicinas para el embarazo, las conseguimos todas sin sufrimientos; con la situación venezolana actual eso es un milagro de Dios; me permitió un embarazo sin complicaciones, ni quejas, ni achaques ¡a mis 36 años!; nos dio una niña que era el anhelo de mi esposo; nos permitió un parto respetado, sin amarres, con un personal médico y de enfermería que me trató con respeto y dignidad; con la presencia de mi esposo en la sala de parto, quien bendijo a nuestra niña y declaró una palabra profética sobre ella desde el instante de su nacimiento; incluso cumplió nuestro deseo de hacer con ella “contacto precoz” (algo que no sucede en nuestro país) que es tener a la bebé durante la primera media hora de vida para amamantarla y tenerla piel con piel, allí estábamos con ella su papi y yo; no recibió fórmula en la clínica, sólo leche materna, otro de nuestros deseos y anhelos por el que luchamos tanto. Conclusión: es una niña que llegó con la gracia de Dios en todos los sentidos, y nosotros, los padres terrenales, solo somos beneficiarios de lo que Su Padre Celestial derramó sobre ella.

Si algo puedo rescatar de esta historia te diría:

  1. Aférrate a la Palabra de Dios. Él cumple sus promesas; así que, sea por concepción o por adopción, Dios te dará hijos porque Él es un Dios de generaciones.
  1. No le des lugar a la duda o la ansiedad. Dios es fiel y Él sabe cuándo es el momento correcto. No es una cuestión de salud o de la capacidad de tu cuerpo (o el de tu esposo) para concebir, es una cuestión de tiempo, el tiempo de Dios.
  1. Aprende a escuchar la voz de Dios en todo tiempo y lugar. Pasar por alto sus instrucciones te robará tiempo valioso.
  2. ¡Confía en Él! Porque hará todo aún mejor de lo que soñaste o imaginaste.

Este 2017 celebré formalmente mi primer “Día de las Madres”, a mis casi 37 años de edad. Abracé a nuestra pequeña Ivana Virginia, quien llegó como parte del plan de Dios para nuestras vidas y la de muchos otros que serán marcados por su historia y por el propósito que Dios cumplirá a través de ella. Hoy disfruto la aventura y la locura de ser madre con la mayor honra, porque Dios me consideró apta para llevar de la mano por la vida a una de sus princesas, y porque me dio el compañero perfecto para que juntos cumplamos esta labor.

Para todas las que hoy son madres les deseo un muy feliz día, recordándoles que son heroínas de la fe y formadoras de la generación poderosa que se levantará a llevar el evangelio de Cristo en la nueva Venezuela que está por venir.

 

Escrito por: Ana Adarme 

¡Entre hermanas! (Un vínculo hermoso y poderoso)

relación de hermanas

Mayormente escribo sobre lazos que pierden su belleza y pasan a ser nudos que subyugan, pero hoy quiero hablarte de un lazo que no debería perder su belleza. Tengo la dicha de tener tres amigas que han estado conmigo en cada etapa de mi vida, ¡y llevamos la misma sangre!

Después de todo, “Una hermana es dueña de tus memorias y socia de tus sueños”.

hermanas

Hay estudios que comprueban la salud emocional que genera el tener hermanas. La investigación compartida en la web tratamientosbelleza.com.ar a cargo de Liz Wright (investigadora de la Universidad De Montfort, de Inglaterra), tras evaluar a 571 familias, halló que quienes crecían junto con sus hermanas tendían a ser más optimistas. El que las mujeres sean más dadas a conversar problemas íntimos y a tomar un rol de cuidadora con sus hermanos hace que, incluso de adultos, éstos se definan como más felices y sean más emocionalmente balanceados que quienes sólo tienen hermanos.

“La presencia de las niñas abre canales de comunicación”, explica la investigación de la Universidad de Ulster, en Inglaterra. Las hermanas promueven la expresión emocional, fundamental para una buena salud psicológica, dice el estudio de la psicóloga Liz Wright.

hermanas

Mis hermanas alumbran mi vida desde que tengo memoria. Soy la menor de cuatro hermanas y siempre he dicho que ocupo el lugar perfecto, porque ellas hacen un papel perfecto. Lamentablemente,  conozco  relaciones entre hermanos/as que no son saludables; lamento si tus padres hicieron una gran diferencia de tratos y muestras de amor, en verdad lo siento.

También conozco las conductas que se pueden desarrollar según el puesto que ocupamos entre los hermanos. De seguro tú has escuchado frases como “típico del hermano mayor”, “es que es la del medio, el sándwich, pues”, o “imagínate, es que es el hermano menor”. Esas expresiones son muy comunes, en verdad definen muchas cosas acerca de cada hermano, pero a la vez desarrollan una rivalidad entre hermanos cuando los papás ignoran la importancia de tratar a cada hijo con la misma importancia, sin dejar a un lado las necesidades propias de cada hijo (temperamentos, personalidad, formas de recibir y expresar el amor), pues,  lo que funcionó con el primer hijo, pocas veces va a funcionar con el menor, ¡qué se los digo yo!, ja, ja.

¡Sí, somos hermanas, pero somos muy distintas!

Recuerdo que siempre fui muy distinta. Era desafiante. Lo que con mis hermanas había funcionado en casa, conmigo no, y no hay mucha diferencia de edades entre nosotras, somos cuatro y mi hermana mayor me lleva seis años. Como todos los hermanos, no éramos ni somos iguales; tenemos personalidades, temperamentos, reacciones, gustos, amistades y pensamientos distintos.

Al ir creciendo, las cosas cambiaron, y no para bien. Mis actitudes desafiantes me llevaron a ir en contra de creencias, costumbres y valores familiares, ir en contra de eso era mi propósito consciente (claro, había una serie de conflictos familiares). Mis hermanas trataban de estar dentro de las normas, estaban en desacuerdo con muchas, pero buscaban adaptarse. Las iglesias no me gustaban, sus amigos tampoco, las normas en casa para mí eran ridículas, las normas solo me provocaban una cosa: irreverencia.

Mientras iban a la iglesia felices y trabajan en áreas hermosas, yo iba obligada luciendo la peor ropa que encontraba, mientras ellas dormían por la noche, yo buscaba la forma de salir… ¡y ellas jamás me juzgaron!, no dejaron de amarme, me cuidaban, yo estaba en cada actividad de la iglesia que ellas dirigían, porque lo que era importante para ellas, era importante para mí. No esperaban que fuera diferente, más bien esperaban que siendo diferente, me fuera bien; ellas se aseguraban de eso y ahí estuvo la clave de nuestra relación, involucrarnos en la vida de la otra sin intención de persuadir ni juzgar, disfrutando de nuestra diversidad y aportando cosas positivas en la vida de la otra.

Esas rivalidades…

Me duele ver relaciones entre hermanos(as) que no funcionan, que viven entre rivalidades, celos, peleas constantes y más. Es cierto que algunos padres contribuyen a estas rivalidades al establecer preferencias de manera directa o indirecta (hasta en la Biblia encontramos historias así), pero de adultos, es responsabilidad de cada una recuperar ese lazo tan importante sin importar lo distintas que puedan ser, porque eso es lo más nutritivo, aprender de las cualidades de la otra, ayudarle en sus debilidades, fortalecerte en ese toque de locura que toda hermana tiene (ja, ja, ja, mis hermanas también son las mejores en eso).

¡Acércate a tus hermanas!

Quiero animarte a reconciliarte, a buscar la forma de acercarte de nuevo, a disculparte por la rivalidad, a agradecer por los cuidados, a reconocer que las necesitas, a conversar lo difícil, a amarse a pesar de las diferencias, a eliminar las críticas y sustituirlas por elogios, a perdonar el daño que pudiste recibir y a pedir perdón por lo que sea necesario. Hay estudios que revelan el bienestar emocional que genera el compartir con tus hermanos, pero más allá de mostrarte lo que dicen esos estudios, te invito a hacer tu propio estudio, pues, al practicarlo, serás una experta en el área.

Así que eso que pasó hace años y las alejó –créeme, sé muy bien que hay historias donde se quebrantan los límites y la confianza– es momento de dejarlo ir y perdonar. Te aseguro que te hará sentir mejor. Te invito a que revises Mateo 18: 21  al 35 y toma en cuenta que, de ser necesario, se deben tener límites en tiempos estratégicos. Consúltalo con algún consejero con buen criterio en el tema.

Si tienes un/a hermano/a que no comparte tus creencias en Dios, te recomiendo que le modeles el amor de Dios a través de tu propia vida, porque ¿qué chiste tendría hablar de Dios y alejarles de Él a la vez?, en mi caso, mis hermanas modelaron ese gran amor y aceptación.

Si consideras que la relación con tus hermanos está en buenos términos, igual te animo a seguir invirtiendo en hacerla crecer, que los compromisos y la distancia sean un motivo más para mantenerse en contacto.

Sea cual sea tu caso, acércate a tus hermanos con sencillez y amor, si no recibes lo mismo, modela, no desistas, monitorea de forma sabia, ora, y espera.

Los estragos de crecer con un padre ausente – El efecto papá

Padre ausente

“El mayor problema de nuestro país es con la paternidad y el rol del padre en la vida de sus familias. Tenemos una generación de hombres que no entienden lo que significan para sus hijos”, Tony Dungy, entrenador y jugador de fútbol americano.

De una forma sencilla pero no simple, este corto evidencia la influencia que ejerce la figura paterna en la vida de una persona y cómo heridas causadas por la ausencia de un padre pueden mantenerse abiertas y supurantes hasta la vejez si no son atendidas.

Verdades que duelen por los padres ausente

1 de cada 9 personas creció con un padre ausente. (Puede que el padre haya estado físicamente, pero emocionalmente no estuvo).

Los niños con padre ausente son 5 veces más propensos a suicidarse.

Son 7 veces más propensos a dejar  la escuela.

15 veces más vulnerables al abuso sexual.

7 veces más probable de convertirse en madres adolescentes.

24 veces más propensos a abandonar el hogar.

15 veces más probables de ir a un albergue o reformatorio.

 

 

“¡Mamita, déjame nacer!” La verdad detrás del aborto

“Estamos en una interesante batalla, nos demos cuenta o no, en este mundo hay una batalla entre la vida y la muerte,  en cuanto al aborto ¿de qué lado estás tú?” Gianna Jessen 

Hace algunas semanas

Durante una caminata con mi esposo por el centro de la ciudad, nos encontramos con lo que desde lejos parecía una marcha en la calle. Parecía algo festivo y alegre, había alrededor de una docena de mujeres vestidas con trajes folclóricos de colores alegres; me emocioné pues me gustan los actos culturales, pero cuando me acerqué y observé lo que decían las pancartas de los manifestantes,  me causó una profunda tristeza.

“No somos un útero para el Estado. Sí al aborto legal, gratuito y seguro”, es uno de los que más recuerdo ahora.

Habían muchas jóvenes que, orgullosas, levantaban pancartas y pegaban afiches en cuanta pared encontraban. Todas eufóricas protestaban por la aprobación de una ley que les permitiera abortar de manera legal, y mientras yo las miraba, no podía evitar sentir molestia por semejante aberración. “¿Qué habría pasado si sus madres hubiesen tomado la decisión de abortarlas a ellas?”, le comenté a mi esposo. “Tengo que hablar de esto en el blog”, le dije.

Ahora, con la mente más fría es que puedo disponerme a escribir. Es un tema bastante delicado, lo sé. Sin embargo, no puedo dejar de hablar de ello y diré lo que opino:

En la universidad aprendí que una pequeña bacteria conformada apenas por una célula, la cual solo podemos ver a través de un buen microscopio, es considerada un ser vivo. Incluso estos pequeños seres son indispensables para mantener el equilibrio del ecosistema terrestre, ¡aún el de nuestros intestinos!

Ahora bien

Si estos microscópicos seres son considerados seres vivientes, que alguien me explique cómo es posible que un ser humano dentro del vientre de una mujer no sea un ser vivo aún. ¿Simplemente porque no se ha formado por completo? ¡Patrañas! No es un feto, es un niño.  ¿O acaso las mujeres, cuando van al ginecólogo, le dicen al médico: “Doctor, quiero saber cómo está mi feto”? ¡No! ¡Dicen “quiero saber cómo está mi hijo”! Desde el mismo instante en que el espermatozoide fecunda el óvulo se forma la primera célula, que a su vez, comienza a multiplicarse para formar el corazón. Sí, el corazoncito de ese pequeñín es lo primero en sentirse, ¿acaso no es un ser vivo aquel cuyo corazón late igual que el tuyo?

El aborto no termina con un embarazo no deseado, termina con la vida de un ser humano, de un niño.

Que si es producto de una violación, que si el embrión viene enfermo, que si pone en riesgo la salud de la madre, éstas y otras más son las razones que alegan en muchos lugares para legalizar el aborto. ¿Y qué culpa tiene el pequeño de todo esto? ¿A quién le gustaría ser ejecutado por un crimen que no cometió? Creo que el aborto es una violación a los derechos humanos y una aberración en contra de las leyes de Dios, pues no estamos en la potestad de decidir cuándo terminar con la vida de uno de ellos simplemente por conveniencia.

Mujer, dile NO al aborto, porque la verdad es que tú hoy estás aquí, leyendo esto, gracias a que tu madre eligió no abortarte.

Para cerrar este breve artículo, quisiera dejarte el testimonio de Gianna Jessen, una mujer que fue abortada y sobrevivió:

“Si el aborto trata nada más de los derechos de las mujeres, entonces, ¿cuáles fueron los míos?” Gianna Jessen

¿Quieres ayudarnos a difundir este mensaje? Entonces comparte este artículo y permite que muchos más puedan reflexionar sobre este tema. El aborto es un asesinato vil y cruel ¡No lo apoyes!

La esposa que quiero ser

Querido esposo,

Quiero ser ella. La mujer que te mereces. La que te recibe en la puerta con una sonrisa, un abrazo y te da las gracias por trabajar duro. Esa que tiene la cena en el horno, los niños jugando y la casa limpia y ordenada. Quiero preguntarte más a menudo sobre tu día y escuchar atentamente todo lo que dices. Quiero ser ella, porque tú te mereces eso.

La esposa que quiero ser no tiene el cabello despeinado porque no ha tenido tiempo para peinarse y mucho menos para lavarlo, la mujer que te mereces no te dará de cena una pizza congelada de nuevo, porque de alguna manera perdió el tiempo entre tratar de lavar algo de ropa y calmar a un bebé con cólicos.

Soy ella. Esa mujer con el pelo revuelto. Y me pregunto si conseguiré una linda franela que no tenga vomito de bebé encima, me pregunto si alguna vez no voy a tener de nuevo un dolor de cabeza cada noche. Si jamás tendré tiempo para hacer galletas o mantener la casa limpia y ordenada para ti. Si alguna vez te saludaré en la puerta con el tipo de energía y entusiasmo que sentía antes de estar tan abrumada tratando de ser perfecta. Si alguna vez te voy a mostrar el tipo de respeto que has ganado.

Me amas como soy

Cada día me dices que con mi amor es suficiente, te agrada ayudarme con el bebé cuando está gritando. Te encanta la pizza que tengo para ti en la mesa, y mientras la comes me abrazas y me dices que huelo tan bien. Me besas como si no tuviera vómito de bebé en mi ropa. Y me escuchas hablar de mi día, se ve como si te importara de verdad. Eso me hace amarte más.

Tal vez  nuestro comienzo es difícil. Tú no eres perfecto y yo tampoco, pero juntos podemos hacerlo todo mejor en esta vida llena de cólicos y de calcetines no coincidentes. Podemos hacerlo porque nos necesitamos unos a otros, a esto se le llama familia.

Gracias por amarme, desde hoy y para siempre.

Artículo de thebettermom  traducido y con modificaciones.