Cuando la tentación sexual toca a la puerta (Parte II)

tentación sexual mujer cristiana

En el artículo anterior les hablaba sobre la tentación sexual y que, cuando esta toca a nuestra puerta, nuestra fidelidad (tanto a una pareja, como a Dios) se podría ver comprometida, por no decir amenazada.

Citando una parte de ese artículo, les comentaba que si hay algo que nosotras, las mujeres, comúnmente escondemos son los deseos de intimidad física y sexual. Aunque nuestra libido no se activa necesariamente a través de la mirada, ciertamente nuestros pensamientos e imágenes mentales nos conducen a veces a soñar mucho más de lo que podría hacer un hombre.

Hay ciertas reflexiones que han despertado en mí luego de que tocaran el tema de la fidelidad en un taller para mujeres al que asistí; acá les menciono un par de ellas que me habían quedado pendientes en el anterior artículo, y esta vez quiero hablarle por separado tanto a la mujer soltera como a la casada ya que, aunque ambas son tentadas, viven realidades diferentes:

Mujer Soltera: Tu fidelidad se la debes a Dios

El estar soltera muchas veces nos invita a mostrarnos muy disponibles porque anhelamos compañía, ser admiradas, buscadas, deseadas. Sin embargo, la mujer que se muestra desesperadamente disponible jamás va a conseguir esa pareja adecuada que quiera invertir, románticamente y a largo plazo, su tiempo con ella. ¿Por qué? Porque está desesperada y enfoca sus esfuerzos en sus deseos insatisfechos, no en su crecimiento personal, en la construcción de algo cimentado en bases firmes o en decisiones sabias.

Es por eso que en la etapa de soltería (entiéndase: no-casada) es importante que construyamos una relación íntima y personal con Dios, que nos mantenga firmes y con dominio propio cuando iniciemos un noviazgo.

Los noviazgos cristianos tienen las mismas tentaciones que un noviazgo no-cristiano, es imposible decir que no deseas a la otra persona íntimamente en todos los aspectos. La diferencia está en que existe algo llamado “dominio propio” y el profundo deseo de honrar a Dios que nos hace decir “no vamos a caer”. Aunque hay noviazgos cristianos que llegan a tener relaciones sexuales, lo que sucede a nivel interno en estas parejas luego del acto es mucho peor y más difícil de superar que ese pequeño momento de placer que se dio entre ellos. Es por eso que durante nuestra soltería estamos llamados a ser fieles a Dios.

Durante el taller, esta frase vino a mi mente y quedó muy marcada en mí: “Las parejas que son infieles a Dios durante la etapa de noviazgo, incrementan las posibilidades de ser infieles el uno al otro durante el matrimonio”. ¿Por qué?, porque si no honras a tu pareja por respeto al mismo Dios que los unió, ¿qué te va a garantizar que vas a honrarla después del matrimonio?

Por eso te animo a que construyas la relación de intimidad y fidelidad a Dios durante tu noviazgo, para así construir algo firme, íntimo y fiel durante tu matrimonio.

Mujer Casada: Goza de la bendición de la seducción con tu esposo

Para las casadas, el coqueteo no hay que apagarlo durante toda la vida ni se acaba luego del matrimonio. Todo lo contrario, tienes la bendición de Dios de explotar tu “yo” seductor con tu esposo y de hacer realidad cada anhelo físico y sexual con él. No permitas que “el tiempo”, “la confianza”, “los hijos” y “la costumbre” llenen tu mente de mentiras para convertirte en una mujer descuidada, fría y evasiva.

Toma esos mismos atributos que enamoraron a tu esposo para usarlos a tu favor y a favor de él. Lo casada no te quita lo mujer y el tiempo no apaga tu capacidad de seducción si no lo permites.

Toma el ejemplo de Cantares 1:1, donde leemos a esa mujer que seduce a su esposo: “¡Ay, amado mío, cómo deseo que me beses! Prefiero tus caricias, más que el vino; prefiero disfrutar del aroma de tus perfumes”.

Con respecto a la fidelidad, el psicólogo y escritor Walter Riso dice:

“El amor es una condición necesaria, pero no suficiente para ser fiel. La fidelidad también es una decisión. Un acto de la voluntad que exige atención despierta y capacidad de discriminación para mantenerse alejado de lo que teóricamente no queremos hacer”.

Enfoca tus pensamientos en la bendición del matrimonio, en satisfacer tus deseos junto a esa persona con la cual elegiste pasar el resto de tu vida. El amor construye lo que destruye el deseo de lo ajeno; permítete disfrutar de lo que la mujer soltera se limita y vive al máximo un matrimonio vivo en amor a Dios y amor mutuo. Dios se regocija en hacer del matrimonio de dos individuos, uno solo.

Cuando la tentación sexual toca a la puerta (Parte I)

tentación sexual mujer cristiana

¿Te ha pasado alguna vez que  la tentación sexual toca a la puerta y te consigues a ti misma soñando con algo que, si pudiesen las personas a tu alrededor ver en una pantalla, te avergonzarías terriblemente?

Si hay algo que nosotras, las mujeres, comúnmente escondemos son los deseos de intimidad física y sexual. Aunque nuestra libido no se activa necesariamente a través de la mirada, ciertamente nuestros pensamientos e imágenes mentales nos conducen a veces a soñar mucho más que lo que lo podría hacer un hombre.

Está comprobado que para las mujeres es más atractivo leer un libro con tendencias eróticas que mirar explícitamente una escena sexual, esto es porque la mujer se conduce a través de los pensamientos y las emociones que eso le causa. Un buen ejemplo son las recientes novelas eróticas, e incluso, explícitamente sadomasoquistas que han causado revuelo, encabezado las listas de las superventas en todo el mundo y que, por supuesto, sus principales lectoras son mujeres.

¿A qué viene todo esto de la tentación sexual?

El movimiento liberador femenino cada vez desarrolla más la ideología de igualdad hombre – mujer, queriendo fomentar el hecho de imitar al hombre incluso en sus peores facetas: infidelidad, múltiples parejas, poder absoluto, dominación sobre el sexo opuesto, desinterés en los sentimientos de la otra persona para darse el permiso de utilizarlo como un objeto… Me pregunto, ¿realmente queremos caer en los mismos errores?

Me considero muy pro-oportunidades igualitarias para el hombre y la mujer, además, soy fiel creyente de que tenemos capacidades excepcionales que nos hacen, en muchos sentidos, irreemplazables y de imprescindible valor para la sociedad, pero existe un hecho: no somos iguales a los hombres. Tampoco creo que debamos serlo, debemos estar orgullosas de ser mujeres y de las diferencias que justamente nos hacen únicas e imprescindibles.

Recientemente comencé un taller para mujeres simplemente hermoso, a fin de reforzar el valor de la mujer y despertar aquellos sueños y facetas femeninas que nos hacen algo precioso. Esta semana hablamos acerca de la fidelidad y despertaron en mí grandes reflexiones que quiero compartir contigo:

Las mujeres no siempre somos las víctimas

Aunque los hombres sean los más comunes en ser infieles, las mujeres también caemos en infidelidad, aún cuando no lleguemos a un acto físico infiel per se. Te explico un poco:

Existen ciertas condiciones que se van dando durante una relación (matrimonio/concubinato) que generan incomodidad y poco a poco lejanía entre el hombre y la mujer, muy relacionados con la comunicación. La mujer necesita ser escuchada, atendida, mimada, quiere romanticismo y anhela el trato digno de una princesa, al no conseguirlo en su pareja, coloca una barrera construida sobre el resentimiento y comienza a soñar románticamente con otras personas e incluso coquetear con otros hombres. En este punto, parece inocente. Sin embargo, este tipo de infidelidad mental también destruye la relación, pues, la pareja percibe el rechazo, la descarga de frialdad, comienza la desconfianza y posiblemente luego la infidelidad física, pero ya va… todo comenzó en el pensamiento.

La Biblia dice en Romanos 12:2 “cambien su manera de pensar para que así cambie su manera de vivir”, allí vemos la relevancia de los pensamientos, ellos conducen nuestras emociones y posteriormente nuestras actitudes y acciones. Si no desviamos los pensamientos de lo destructivo a lo constructivo, vamos a echar por tierra esa relación que levantamos con amor, esfuerzo y tiempo.

Pero no te preocupes, esto se resuelve con comunicación. A veces es tan difícil decir lo que pensamos ¿no? Lo que queremos, lo que anhelamos; nos cuesta tanto tener iniciativas románticas cuando deseamos ser las primeras en recibir. Sin embargo, el mejor antídoto a la frialdad dentro de la relación es ir contra la corriente y comenzar a hacer nuestra porción para avivar la llama.

Ser seguidora de Jesús no te exime de ser tentada

Como cristiana, digamos que la sociedad espera mucho de nosotras como mujeres de Dios. Existen ciertos estándares construidos en nuestra cabeza sobre cómo deberíamos ser, así como el maravilloso y muchas veces desafiante Proverbios 31, que nos coloca una barra alta en términos de virtudes.

Sin embargo, nuestra naturaleza (somos humanas) nos recuerda que no somos perfectas, sino que somos poco a poco perfeccionadas por Dios en la medida que depositamos en él nuestros más íntimos anhelos.

La Biblia dice en 1 Corintios 10:13 “Ustedes no han pasado por ninguna tentación que otros no hayan tenido. Y pueden confiar en Dios, pues él no va a permitir que sufran más tentaciones de las que pueden soportar. Además, cuando vengan las tentaciones, Dios mismo les mostrará cómo vencerlas, y así podrán resistir”.

Esto me llena de esperanza, pues puedo reconocer que no voy a ser expuesta a una situación de la que no tendré oportunidad de salir; siempre puedo escoger algo distinto, algo bueno.

Por otra parte, no tengo que sentirme culpable al sentirme tentada, más mi responsabilidad es esforzarme por honrar a Dios, resistir y huir de la infidelidad, del coqueteo, del toque físico, las llamadas, fotos o miradas inadecuadas. Cuando hago esto, honro a Dios, me respeto a mí misma y respeto a mi pareja.

En el próximo artículo les estaré compartiendo un par de reflexiones más acerca de estos temas tan poco comentados dentro de nuestras iglesias, pero que sin duda están latentes. Ninguna está exenta.

Soltera pero apartada: No negocies tu bendición

soltera pero apartada

Infinidades de veces me han preguntado: ¿Y para cuando el novio? ¿Aún no te has comprometido? (A esto le puedes sumar todas las frases abrumadoras que te puedes imaginar) Entre una de ellas: Ya tienes 30 y tanto… Nunca falta quien te recuerde la edad. Hasta que comencé a responder: ¡Estoy soltera pero apartada! Suena extraño y un tanto confuso. Pero se debe a una palabra “promesa” muy puntual que Dios hizo a mi vida, en la cual espero y me mantengo.

Veras, esperar no es de las cosas que nos parezca más agradable. De hecho es de las más difíciles, donde nuestra paciencia o se fortalece o se viene abajo. Al punto de querer renunciar y dejarlo todo. Pues se nos hace más fácil equivocarnos, que aprender a esperar. En mi experiencia personal puedo decirte que realmente no ha sido fácil. Pues ha sido todo un proceso.

Desde entonces, no han pasado dos días, han sido muchos, incluso meses y de hecho ya un par de años. Tiempo suficiente como para haberme rendido en el camino. Pero a pesar de eso, mi fe que se ha fortalecido con el pasar del tiempo. Por eso, a ti qué tal vez también, aún sigues soltera quiero contarte parte de mi historia y darte las estrategias que me han ayudado a mantenerme en éste tiempo de espera.

¿Soltera? Ocúpate – Enfócate – Vive

Esto lo descubrí o aprendí luego de que también un amigo me preguntara lo siguiente: ¿Cómo haces para estar sola y no aburrirte? La pregunta se debía a que él estaba soltero también y no sabia como hacerle porque en su caso la razón de estar aburrido se debía a la condición de estar soltero. Entonces pensé y respondí lo siguiente: ¡No tengo tiempo para aburrirme!… Y es así, siempre tengo algo que hacer. 

Fue entonces cuando supe que el estar ocupada en tantas cosas, enfocada en mi trabajo, proyectos, iglesia, y realmente estar viviendo mi vida, me hizo entender que la vida no se detiene, ni la determina un estado civil.

Mantenerte así, tan concentrada en tus cosas, hará que ni cuenta te des del tiempo que llevas sola. Se pasa mucho más rápido y no lo verás como una trágica larga espera.

Comienza a ocuparte en ti, a enfocarte en nuevas actividades y a vivir tu vida de la mejor manera. ¡No te detengas!

Acalla tu alma en Dios  

Creo que todas las solteras hemos leído “Dama en espera” de Debby Jones y Jackie Kendall. Si no lo has hecho pues no demores más en hacerlo. Es un libro extraordinario y de mis favoritos. Una de las cosas que me marcaron de el, fue un testimonio de una chica que contaba la autora, el cual tomé como referencia y lo hice parte de mí.

Esta joven contaba que cuando sus sentimientos y emociones querían salir a flote y salirse del caudal, ella elevaba una oración a Dios y decía: En Jehova está acallada mi alma. Era como una especie de “poner en calma” ese volcán de deseos que por momentos quieren desbordarse.

Eso comencé a hacer cuando me sentía así. Tome muy personal ese verso de la Biblia (Salmos 62:1) y lo repetía varias veces cuando me sentía así. A esto le agregaba una oración, y le entregaba a Dios mi corazón pidiéndole que tomará control de el y me ayudara, (y todo aquello que se me podía ocurrir en ese momento). A mí me funcionó y aún me sigue resultando.

Cuando te sientas así, que no puedes soportar más la espera, que tus deseos se acrecientan, invoca el nombre de Dios sin importar dónde estés y acalla en Él tu alma. Dile todo lo que sientes sin temor a nada y deja que el renuevo de Su paz y amor, te llenen y te fortalezcan.

No negocies tu bendición por un plato de lentejas

¿Conoces la historia de los hermanitos Esau y Jacob, donde Esau vende su primogenitura (bendición que se le daba al hijo mayor) a Jacob por un plato de lentejas? Pues si no lo has leído antes, te invito a que lo hagas en Génesis 25:27-34 para que así entiendas mucho mejor este contexto.

En resumen, el caso es que Jacob se aprovechó de la necesidad de su hermano Esau en ese momento, que era hambre y le negoció un plato de comida a cambio de su primogenitura. Esau no miro más allá, ni se detuvo a pensar, si no que aceptó la propuesta menospreciando lo que estaría perdiendo, solo por complacer su deseo de comer.

Así como Dios, su oponente, también conoce nuestros anhelos y deseos y siempre buscará distraernos de la bendición de Dios, con cualquier “plato de lentejas” (llámese momento de placer, ganas de salir con unos cuantos chicos, tener citas a solas, etc.) con el único propósito de que no obtengamos, ni recibamos la bendición que Dios tiene preparada para cada una de nosotras Sus hijas amadas.


Cuando esto me ocurre, que aparece por allí un “Jacob” ofreciéndome algo que ante la vista es gustoso, atractivo y placentero, pero que no es más que algo momentáneo y pasajero. Pienso siempre en la bendición que Dios tiene para mí, que estoy segura es más que eso y que cualquier cosa. Es entonces cuando me detengo y me digo a mí misma y al adversario: “Tu a mí no me vas a engañar con un simple plato de lentejas, tú no me vas a robar mi bendición, que por tanto tiempo y con tanto sacrificio me ha costado esperar”. ¡Porque si, ciertamente cuesta y mucho!

Imagínense todo el esfuerzo y lo que esto significa, para dañarlo todo en un momento. ¡Pues no! Más vale seguir esperando a que perderlo todo.

En esto hay una clave que te puede ayudar tanto como a mí, y es tener claro lo que quieres para tu vida y tener presente los errores o desaciertos que en un pasado cometiste. Eso te permitirá tener el panorama más amplio de lo que no quieres volver a pasar (pues no querrás cometer los mismos errores que no te trajeron buenos resultados) y de lo que si quisieras vivir (la visión de lo que quieres alcanzar).

Dios tiene lo mejor para ti y para mí, que va mucho más allá de lo vano, de lo temporal, más que simples momentos de placer. Él quiere darnos estabilidad, lo que perduré, lo que no se envanece. Tu bendición no es negociable. ¡No te dejes engañar!

Tener plena consciencia de esto, me ha llevado a limitarme a salir con cualquier chico y la decisión más radical que fue proponerme en mi corazón que la próxima persona con que lo haría, es porque será con la que me voy a casar. Es decir le dije un NO a las relaciones sin propósito.

Y repito, no es fácil. En especial es cuando una de las cosas que más anhelas es sentirte amada por un hombre, De ninguna manera lo es, pero cada día tomo la decisión de morir a mis deseos y negarme a mí misma. Una decisión que requiere de mucha valentía, firmeza y determinación. Pero algo evidente hay en todo esto y es que sin Su Espíritu Santo nada de esto pudiese lograr. ¡En Él y con Él todo lo podemos!

Comencé hablando de una promesa que Dios hizo a mi vida y terminó con esto. Ciertamente es mi mayor motivación de espera. Pero quiero decirte que si Dios también te ha hecho esperar es para entregarte y bendecirte con lo mejor. En Él no hay tiempo perdido, hay tiempo invertido.

Tú también has sido apartada.

¿Qué hacer mientras espero a mi futuro esposo?

que hacer mientras espero un esposo

Esperar es una de las cualidades mas difícil de desarrollar para el ser humano; nos cuesta de manera increíble practicar ser paciente, decimos confiar en Dios pero esperar de manera indefinida sin un cuando y donde nos llena de incertidumbre, así que, para ayudarte a hacer esa espera al menos un poco mas ligera y aprovechando el tiempo te comparto algunas ideas.

Mientras esperas analiza cuales son tus motivaciones para desear un esposo. En un artículo anterior les hablé sobre razones equivocadas para elegir un esposo el cual te recomiendo leer. Mientras esperas, prepárate para ser ayuda idónea. Leí en el libro Dama en espera que:

“La mujer soltera que entiende el significado de estar completa en Jesús es lo suficientemente madura para ser ayuda idónea”.

Ser ayuda idónea es que tus conocimientos, destrezas y habilidades estén  a la disposición de tu esposo y tu familia, que seas su complemento y juntos poder crecer y alcanzar metas propuestas. Ser ayuda idónea tiene en cierto modo tiene mucho que ver con ser virtuosas como la mujer de proverbios 31.

Algo más que puedes hacer es sustentar bíblicamente las cualidades que buscas en el esposo correcto, por ejemplo:

-Que sea controlado por el Espíritu. Efesios 5:18

-Quebrantado, que sepa cuando apoyarse en Jesús. Filipenses 4:13

-Motivador, hombre de visión. Romanos 10:14

-Espíritu sensible, sintonizado con las necesidades de los demás. Gal 6:2

-De oración. Fil 4:2

-De familia que que quiere tene y educar sus hijos. Prov. 22:6

(Fuente lista de cualidades, Dama en espera pag. 143)

Algo muy importante y que como solteras pasamos por alto es el hecho de orar por el futuro esposo y no me refiero a orar para que Dios traiga pronto a nuestras vidas a esa persona especial, tampoco me refiero al hecho de destacar las cualidades físicas (que es válido). Me refiero a oraciones por:

 

-Su vida espiritual

-Salud

-Finanzas

-Familia

-Dirección de Dios para su vida

-Sabiduría

-Que crezca en amor

-Que descanse en Dios

-Que sea buen padre, etc.

Antes de finalizar quiero hablarles del hecho de querer  “Un príncipe para una princesa” si quieres un príncipe sé una princesa. Aprovecha éste tiempo de espera para crecer espiritual, emocional y profesionalmente, siempre hay algo en que podremos ser mejores, ser nuestra mejor versión.

Deléitate asimismo en Jehová, Y él te concederá las peticiones de tu corazón.  Encomienda a Jehová tu camino, Y confía en él; y él hará. Salmos 37:4-5

De enamoramiento al desamor: Si te daña, no te aferres

En uno de mis artículos anteriores les conté la historia de cómo me aferré a una relación que en el fondo sabía que no funcionaría y que me estaba dañando, simplemente por la ilusión del sentimiento que en ese momento estaba viviendo. Sabía que aquel chico me había mentido, sabía que estaba metiéndome en una relación tóxica, sin embargo, esa falsa euforia del enamoramiento me hacía querer retenerlo.

Así que en este artículo quiero hablar un poco sobre las relaciones dañinas o relaciones tóxicas, esas que sabemos que nos dañan, pero aún así y por distintas razones, nos terminamos aferrando de tal manera que nos da miedo solar.

Existen muchos tipos de relaciones dañinas, en la web hay mucho material así que no voy a profundizar en ello, pero digamos que son todas aquellas relaciones que nos dañan en alguna manera, bien sea que dañen nuestra autoestima, nos hagan ser personas que realmente no somos, o peor, casos en los que hay abuso psicológico, físico, verbal y hasta violencia.

Pero vamos a enfocarnos en las relaciones de pareja, específicamente en aquellas en las que a mujer es dañada en la relación. Puede ser que te engañen con otra persona, que te mientan, que no te den el lugar que mereces, que te insulten, que te ofendan, pero tú sigues allí “por amor”.

¿Es en serio?

No me malinterpretes, no vengo de mamá regañona. Lo que quiero es ayudarte a reflexionar, a qué tú misma reconozcas que quizás lo que te mantiene allí realmente no es amor, sino otra cosa.

Citando la Palabra de Dios encontramos lo siguiente:

El que ama es capaz de aguantarlo todo, de creerlo todo, de esperarlo todo, de soportarlo todo.

Y claro, seguramente te agarres de allí para justificar todo lo que soportas de ese chico, porque tu amor es capaz de aguantarlo todo.

Sin embargo, la Palabra también dice que el amor no es egoísta (1 Cor 13:) ¿está tu amado no siendo egoísta contigo? ¿te está respetando? ¿te está dando tu lugar?

En efesios 5:28 podemos ver que Dios manda a qué: El esposo (aplica también para novios) debe amar a su esposa (novia), así como ama a su propio cuerpo. El hombre que ama a su esposa (novia) se ama a sí mismo.

¿Tu novio, esposo pareja… te ama de esa manera? ¿o más bien te intenta controlar, te cela, te usa, para su propio beneficio? ¿Eres feliz con esa pareja o es más el tiempo que te la pasas llorando por él?

Créeme, si ese amor fuera para tí, no dudarías en contestarte con toda propiedad estas preguntas. Si ese chico realmente te hiciera feliz, no estarías leyendo este artículo porque no tendrías dudas, quizás.

Pero como dijimos en este artículo:

Tener una relación de noviazgo con alguien que te hace caer en cosas que no te gustan, no está bien. No se trata de que te conviertas en “la heroína” del mundo de las citas quien se dedica a intentar “rescatar” a cuanto chico dañado hay por la calle, sino más bien se trata de encontrar a un chico al que puedas hacer feliz, pero que también te haga feliz a ti.




Yo no se si en el pasado has vivido situaciones que te han impedido ver tu valor, pero lo cierto es que para poder ver con mayor claridad cual persona te conviene y cual no para una relación amorosa, deberás primero aprender a quererte, aprender a darte tu lugar como mujer, como un ser amado por Dios, y es precisamente Dios quién te va a dar esa identidad, ese conocimiento de tu valía, y para ello, obviamente debes buscar conocer de Dios y establecer una relación con Dios.

Se que hay muchas mujeres que no se acercan a Dios porque no se sienten dignas, otras porque no son religiosas y están muy lejos de considerarse santas. Ok estas todas son falsas creencias. Dios te conoce, sabe quién eres hasta mucho mejor que tú, pero Él no está buscando juzgarte, Él solo quiere restaurarte. Dios no está buscando que seas santa, Él quiere convertirte en una mujer santa, sana, y segura. Esto no se trata de religión, Dios no es religión, Él es relación.

Entonces, ¿estás lista para dejar de aferrarte a esa relación dañina y comenzar tu proceso de sanidad? Se por experiencia que da miedo porque duele, pero no te preocupes, el desamor es algo pasajero, y cuando somos intencionales y le permitimos a Dios sanar esas heridas, la sanidad llega más pronto que tarde.

Hablemos de desamor en el próximo artículo.

Del enamoramiento al desamor: No naciste para ser “La otra”

la otra

En un artículo anterior les comentaba cómo había caído en el terrible error de ser el “segundo plato” o ” la otra” en una relación de noviazgo, y de cómo mi amor ciego por aquel muchacho había pisoteado mi autoestima. Desgraciadamente mi historia es nada comparada con muchas otras en las que mujeres no solo entregan su corazón, sino también su cuerpo y alma a hombres que las tienen como segundonas, y que en muchos de los casos están casados.

Pero, ¿qué lleva a las mujeres a aceptar ser “la otra” en una relación? La verdad es que pueden haber muchas razones, pero analicemos algunos de los  casos más comunes a continuación:

Baja autoestima

La cual a su vez puede ser causada por múltiples heridas y procesos de la persona, lo cierto es que este podría ser el peor de los casos, ya que en el la mujer acepta ser la otra simplemente porque en el fondo, no cree que ella pueda conseguir algo mejor que eso, así que prefieren vivir pagar un muy alto precio solo para recibir un poco de amor, ya que al fin y al cabo, no puede aspirar a más.

Querer llenar un vacío

Ocurre cuando la mujer siente un vacío en su corazón, se siente sola a pesar de que muchos la acompañen, o puede que intente llenar un vacío de la figura paterna que quizás no tuvo.

De acuerdo al psicoterapeuta y máster en psicoanálisis Lucio David González, entrevistado por el portal El pais,

La mujer desde niña carga un vacío de amor de la madre, ya que la madre inconscientemente está más pendiente del varón. Esta niña busca al padre, pero él no está en casa, ella crecerá y buscará al hombre que nunca tuvo y descubrirá que ese hombre, en el que confió que la llenaría, está más vacío que ella…

…Luego surge la soledad, que antes calmaban llenándose de hijos, ahora se llenan de títulos, una carrera, una especialización, luego una maestría, o cambia de hombre. Va con uno y otro, y otro, y no encuentra lo que busca. Es una vía que la puede llevar a  ser la amante, creyendo que allí está el camino, pero lo que se encuentra es un goce fantasmagórico, condenado a sucumbir, pues el hombre la dejará y continuará con su esposa, en la inmensa mayoría de los casos.

Rebeldía e ira

Aquí entran las que tienen el corazón roto y dicen ¡no más! Ahora dicen ser ellas las que estarán con alguien “solo por diversión” y cero compromisos, o bien aquellas que intentan llevarle la contraria a alguien, tal como a los padres, o a la misma sociedad. Se proclaman en rebeldía y creen estarse comiendo el mundo.

De acuerdo al testimonio del Sacerdote  Alberto Linero, autor del libro ‘¿Qué tiene ella que no tenga yo?’, entrevistado también por el portal El pais,

Hay muchas situaciones que entran en juego. Una de ellas es la necesidad de algunas mujeres, que han sido muy controladas, de ir en contra de lo establecido. Ellas reconocen y están dispuestas a sufrir y a vivir lo que se venga. La  mujer que acepta estar con un hombre casado tiene conciencia de que no tendrá  una relación funcional, sana y equilibrada; sabe que va a ser rechazada y criticada. Sin embargo, cree estar haciendo lo que muchas quisieran hacer.

Fue el ejemplo que recibieron

Si una niña crece viendo a su madre como amante de su padre o de otros hombres, lo más probable es que ya de adulta siga el mismo ejemplo que vio, ya que al fin y al cabo fue lo que aprendió en el hogar, y lo ven como algo normal.

Una verdad que libera

Yo no se si estás leyendo este artículo porque eres “la otra” en una relación, pero si este es tu caso, quiero que sepas una verdad que puede liberarte de tus complejos, y es que TÚ VALES PARA DIOS. Y como mujer de valor, Dios tiene reservadas para ti grandes cosas.

Ahora bien quizás me digas que nada que ver, que Dios y tu no se hablan, que no es posible que Él se interese en ti porque al fin y al cabo estás haciendo todo lo contrario a lo que Él manda. Pero ¡de eso de trata! Él quiere sacarte del fango, pero quizás tu por no creer y por tu falta de fe estás colocando una barrera entre Dios y tú, ¡no es Él quien te rechaza!

Debes entender que Dios te diseñó para un amor completo, no para las migajas.

Debes confiar en que Dios puede y quiere restaurarte y sanar tu corazón.

Debes aceptar que en Dios eres amada y qué Él es esa figura paterna que tanto has buscado, que solo Él puede llenar tus vacíos.

Debes atreverte a renunciar a lo promedio, para poder recibir lo extraordinario que Dios tiene reservado para ti.

Si solo lo aceptas como tu Papá y dejas que Él sea tu Salvador, entregándole tu vida, renunciando a esa relación tóxica y dejando que Dios sane tu corazón, ten por seguro que tendrás un mejor porvenir.

No te conformes con menos.

Del enamoramiento al desamor: Todo comenzó con una mirada

del enamoramiento al desamor

Erase una vez una joven estudiante, inocente y -como muchas otras- estaba buscando algo de amor para llenar los vacíos que traía por dentro. La típica chica que no tiene novio, y al ver a su alrededor – TV, series, redes sociales, etc.- piensa que definitivamente al conseguir pareja toda su soledad y su aburrimiento se esfumarán como por arte de magia.

Y allí estaba él, el típico galán, inteligente, bien parecido, y -por supuesto- un playboy. Todos los días coincidían en el bus, el la miraba, ella lo notaba, hasta que un día ella se sentó a su lado sin hablar, solo para ver que pasaba. En efecto, el movimiento tuvo efecto y el astuto galán le buscó conversación, como resultado a partir de allí se encontraban cada día en el mismo bus a charlar. intercambiaron teléfonos, y como era de esperar, el chico comenzó a escribirle “mensajitos”, era la típica historia de cortejo inocente y bonito, hasta allí todo iba viento en popa.

Pero esperen que acá es donde comienza lo bueno, resulta que el galán -obviamente- no estaba solo, sino que ya tenía su novia puertas adentro, de presentar a los padres y todo, pero el pobre estaba “tan confundido” que no sabía por qué, pero le gustaban las dos. Así que viendo lo bien que le iba con esta otra niña, y que sus métodos de conquista estaban dando resultados, pues ¿por qué quedarse con una, cuando podía tenerlas a las dos?

Si, esta es la triste historia que le pasó a una amiga de una amiga, – ya saben, para que crean, y no sea tan evidente que fue a mi – de como se enamoró, la engañaron y la botaron, rompiéndole el corazón. Aquel galán solo buscaba diversión y si tenía mucha suerte, algo de sexo sin compromisos, obviamente. Sin embargo, digamos que corrí con suerte y aunque sí tuve una relación con aquel chico aún después de enterarme de que tenía novia, (mi error), Dios me guardó de caer redondita en la trampa y la cosa nunca pasó a mayores (ustedes me entienden), pero sí, no lo voy a negar, me rompieron el corazón.

Estaba devastada, ¿hasta donde llegaría la mentira de un hombre solo por conseguir un rato de placer? ¿hasta donde llegaría yo por un poco de amor? ¿había sido engañada o me había engañado yo misma al seguir en esa relación a pesar de?  Dolía, me quemaba el corazón. La pesadilla acababa de comenzar. Se llamaba desamor y no se lo deseo a nadie.

Pasarían dos largos años para volver a sonreír otra vez, sufrí de falta de apetito, bajé muchísimo de peso, las mañanas eran horribles nunca quería despertar, y las canciones de despecho tipo Arjona se convirtieron en mis himnos diarios. Me sentía tan deprimida, tan desvalorizada, que me aparté de Dios, y comencé a salir con amigas y amigos a discotecas, comencé a tomar alcohol, a andar de fiesta en fiesta, con la esperanza de que mi vacío se pudiera llenar con algo.

Nada de eso funcionó, solo pude levantarme cuando volví a buscar a Jesús, y Dios me levantó más fuerte y me hizo comprender poco a poco la importancia de valorarme a sí misma por encima de cualquier relación amorosa, y que yo valía para Él lo suficiente como para tener dignidad, a quererme, a saberme hermosa y a no dejarme usar como lo había hecho en el pasado a causa de mi falta de identidad, porque no me malinterpreten, aquí la culpa no fue solo de él, sino de los dos.

Esta es la historia de como me rompieron el corazón, o más bien, de cómo en mi inocencia y necesidad de amor, yo había permitido que me lo rompieran, pero también una historia y un proceso que me hizo aprender muchas cosas y el cual Dios usó para fortalecerme y ahora poder aconsejar a otras jóvenes mujeres.

Todo esto fue hace mucho tiempo, asunto superado, pero ha nacido en mi corazón la inquietud de contarlo y basarme en esta historia para hablar de estos temas, es increíble la cantidad de dudas y preguntas asociadas a relaciones dañinas y a desamor que nos han llegado y se que continuarán llegando.

Amiga quiero que sepas que cualquier relación fallida no es el fin del mundo, aunque duela demasiado. Dios puede levantarte y eventualmente, si tú se lo permites, Él lo hará. En mi caso, Dios reescribió mi historia de amor y yo lo acepté,  y estoy completamente segura que Dios puede y quiere hacer lo mismo contigo.

Este artículo es el primero, de una serie de artículos que estaré escribiendo sobre cómo superar relaciones tóxicas y el desamor. Te veo en el próximo.

 

Cuando en una relación de pareja eres tú quien no se ama a sí misma

amor

Sabemos que las relaciones de pareja requieren un esfuerzo de cada una de las partes pero, ¿qué sucede cuando sólo eres tú quien se esfuerza en la parte afectiva?

Hace unas semanas, compartiendo con amigos y familia en la playa, noté algo en uno de los chicos que nos acompañaba; él había pasado un buen rato conversando con mi familia, y le pregunté por su novia y si aún estaban juntos. Resulta que ella estaba sentada a unos pasos de donde estábamos nosotros, y aunque sabíamos que él tenía novia, no la conocíamos físicamente. Me sorprendió el hecho de que él no la presentara o la hiciera participe de la conversación y del buen rato que estábamos pasando.

De expertos que tratan el tema de la soltería, he leído que algunas de las razones para este tipo de comportamientos pueden ser las siguientes:

  • Él se avergüenza de ti.
  • La relación no es tan seria como para introducirte en su círculo.
  • Solo está pasando el rato.
  • No siente que lo representas.

Las razones antes mencionadas pueden resultar obvias cuando son vistas desde afuera de la relación, pero ¿qué pasa en el corazón de una mujer para que se conforme de esta manera? (OJO, recordemos que humillación y sumisión no es lo mismo). Dios no te dará migajas, te dará una pareja que será un complemento para ti, no estarás ni por debajo, ni por encima de esa persona, y nunca se avergonzará de ti.

Tómate tu tiempo

No importa qué tan buen partido parezca tu enamorado, primero conócelo, sean amigos, obsérvalo como hijo, cómo comparte con la gente que ama y sus valores; no solo veas lo físico o lo económico.

Ámate primero

La biblia nos insta a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, de modo que queda implícito que antes de amar, debemos saber amarnos. Si te amas lo suficiente optarás por estar en el lugar que mereces, no respecto a poder o vanidad, sino como ser humano y creación de Dios.

Fortalece tu carácter

La mayoría de las veces, las mujeres de carácter débil son las que terminan siendo humilladas, maltratadas y delegadas a un segundo plano en la relación. Por esa razón define tu carácter, ora al respecto, pídele ayuda a Dios, desarrolla tus mejores cualidades, entendiendo siempre que siendo hija de Dios y con su dirección puedes volar tan alto como puedas, y no necesitarás estar bajo la sombra de un hombre u otra persona.

Ámate primero, para que así puedas amar y ser amada.

La principal cualidad que deberías considerar en tu futuro novio

Escoger a una pareja para establecer una relación de noviazgo con miras a un futuro matrimonio que verdaderamente funcione y sea “para toda la vida”, no es tarea fácil. Y es que no puede ser cualquier persona, o al menos no deberías conformarte con el primer candidato que se te presente solo porque sí.

Para que esa relación de noviazgo funcione a largo plazo, la pareja no debe escogerse basándose en criterios triviales o emociones del momento, más bien debe hacerse de forma intencional y tomando en cuenta cualidades que sean verdaderamente relevantes para el futuro, tales como el carácter, las metas y sueños a futuro, las prioridades en la vida, entre otras. Sin embargo, existe una cualidad esencial que debería estar en las listas de exigencias de todas las mujeres solteras, y que lamentablemente pocas toman en cuenta al momento de elegir al hombre con quién habrán de compartir su vida.

En el siguiente vídeo, les hablo de una forma más clara lo que les quiero decir ¡no se lo pierdan!

Ellas y ellos: esas diferencias que nos vuelven locos (Parte II)

diferencia ellas y ellos
Sí, ya sabemos que somos diferentes. También que tenemos perspectivas muy distintas frente a un mismo asunto y que, -más  allá de nuestra crianza, valores culturales y otras construcciones sociales-, factores biológicos hacen que cada uno le de un matiz distinto a todo espacio en el que coexistamos. Ahora bien, ¿cómo hacer para que nuestra convivencia no sea un suplicio? Teniendo en cuenta estos puntos:

Un reflejo único 

Leamos una vez más este versículo: “Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó”, Génesis 1:27 (NVI). Tanto hombres como mujeres reflejan cualidades de Dios desde las características propias de su género. Un hombre refleja en una parte la imagen que una mujer no puede reflejar y viceversa. Cuando vivimos bajo la perspectiva de esta verdad, es mucho más factible entender que esas diferencias no tienen porqué alejarnos, al contrario, pueden enriquecer de forma grandiosa cualquier espacio o proyecto en el cual nos desenvolvamos juntos. Tanto hombres como mujeres poseen el mismo valor delante de Dios, pero cada uno en su esencia tiene una forma de reflejar su gloria y cuando trabajan juntos esa gran imagen brilla en todo su esplendor.
 

Aceptémonos mutuamente 

Las diferencias están y entre más rápido las identifiquemos, aceptemos y asimilemos, mejor. No es que esto resuelva el asunto, pero sin duda, hará que al momento de relacionarnos tengamos expectativas más reales y una convivencia mucho más sana. Romanos 15:7 dice “Por tanto, acéptense mutuamente, así como Cristo los aceptó a ustedes para gloria de Dios” (NVI).  Es muy difícil una convivencia cuando no aceptamos que el otro es sencillamente distinto a nosotros y que no por eso su manera de ver el mundo y de actuar es menos válida.

Cultivemos la virtud con ellos

Toda relación necesita de aceptación, pero también de fe y virtud. Necesitas un mínimo de fe para relacionarte con otros, difícilmente una relación sana puede existir sin confianza y para confiar necesitas de fe.  Investigando un poco sobre la virtud encontré dos definiciones que creo nos podrán ayudar muchísimo en este ámbito, la primera dice “La virtud es el efecto de la fe en acción” y la segunda dice “Disposición de la persona para obrar de acuerdo con determinados proyectos ideales, como el bien, la verdad y la justicia”. En nuestras relaciones debemos ser intencionales y estar guiados por la virtud; ser coherentes en la forma que tratamos al otro, practicar la verdad, la justicia y, en el caso de la mujeres, brindar la belleza que portamos como imagen de Dios.
En otras palabras, esforzarnos por aceptar al otro como es y disfrutar de quienes somos es imprescindible al momento de abrazar esas diferencias. Después de todo, tal como dice 2 Pedro 1: 5-7:
“Precisamente por eso, esfuércense por añadir a su fe, virtud, a su virtud entendimiento; al entendimiento dominio propio; al dominio propio, constancia; a la constancia, devoción a Dios; a la devoción de Dios, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor”.
La fe y la virtud nos guían hacia una vida plena donde la devoción a Dios, el amor fraternal y el amor sean parte de cada una de nuestras relaciones, así que vamos a esforzarnos en practicarlas y a ser intencionales con ellas.
Creo que hay muchos otros puntos que nos pueden ayudar en este camino, pero para mí estos son los tres must. Cuéntame,  ¿incluirías otro en la lista?