Cómo superar a alguien que te hizo daño

como superar a quien te hizo daño

¿Cómo superar a alguien? Si de algo estoy segura con respecto a las relaciones de pareja es que todas anhelamos un noviazgo o matrimonio digno de un cuento de hadas, pero, lamentablemente, pocas veces este sueño se hace realidad. Así que, cuando estamos en la relación este concepto de ensueño puede causarnos mucha decepción.

Muchas de nosotras hemos creído haber encontrado el verdadero amor más de una vez y, probablemente, más de una vez, la ruptura ha sido dolorosa y difícil de superar. Durante un tiempo nos mintieron, menospreciaron, engañaron, maltrataron, en fin, nos hirieron.

Pero, ¿cómo supero a esa persona y el daño que me hizo?

Antes de responder a esto analiza qué tipo de relación tenías con estas preguntas:
¿Se complementaban?
¿Él controlaba la relación?
¿Eras independiente o dependiente de tu pareja?
¿Qué aportó como persona a tu vida?
¿Te hizo una mejor persona?
¿Lo amabas por sobre todas las cosas? (La familia, amigos, Dios) Lo que para nada es sano.

Es posible que responder algunas de estas preguntas te ayuden a identificar qué tan sana o tóxica era tu relación. Ahora bien, la relación ya terminó; estás llena de dolor y sufres por el hecho. ¿Qué hacer entonces para superarlo? Primero, entender que, independientemente de quién sea, el simple hecho de relacionarnos con los demás nos asegura que en algún momento podemos ser heridos y debemos aprender a lidiar con eso.

Sin embargo, te enseñaré algunos pasos que pueden ayudar a superar a una pareja que nos hizo daño:

1. Perdona
“¡Pero me hizo mucho daño!” Sí, pero debes saber y entender que quien más se beneficia del perdón es quien perdona. Acepta de una vez que el daño está hecho y trata de avanzar. No llenes tu mente de pensamientos negativos hacia esa persona porque se irán a tu corazón y te llenarán de amargura.

2. Valórate
Debes estar más que clara de que la relación terminó y que no hay vuelta atrás. Te hizo tanto daño que no estás dispuesta a pasar por eso otra vez, aunque hayas perdonado. Recuerda, Perdonar no significa que debas exponerte a que se repita la historia.

3. No estés sola
No pases horas y horas desocupada, cumple tus deberes (la vida sigue), haz cosas nuevas, únete a un grupo de estudio, haz deportes, lee un buen libro, sal con amigas, traza algunas metas y esfuérzate en cumplirlas. Promueve en tu vida aquello que te hace crecer y ser una mejor persona.

4. Llora
“¿Qué? ¡Él no se merece mis lágrimas!” De acuerdo, pero no llores por él, llora por tu bienestar. Llorar es una terapia, es liberador cuando lo hacemos como desahogo para sacar todo el dolor que nos embarga. Reprimir los sentimientos hará que el dolor se prolongue por mucho más tiempo. Llora desde el alma; de dolor, de coraje, de tristeza, pero llora de una buena vez. Luego lava tu rostro y sigue adelante.

5. Pon distancia
Dicen que la distancia trae olvido. Si fue una relación difícil o una ruptura dolorosa es imposible que todo continúe como si nada (Seamos realistas). ¿Para qué seguir en contacto con alguien que te hizo mal? ¿Qué aportaría a tu vida que no sea dolor? No es que sean enemigos (eso es ser inmaduro) pero sí poner la distancia necesaria, durante un tiempo recomendable, hasta ser restauradas y que las heridas sanen.

6. Agradece
Dios es un Dios de propósito, hay situaciones que no entendemos, personas que resultan ser tóxicas para nuestra vida y que apartarlas es lo mejor. Podemos usar cada experiencia vivida para fortalecernos y crecer. Usa el proceso y la experiencia como algo bueno, para ayudar a otras chicas, por ejemplo.

Siempre recuerda que hay alguien que te ama a pesar de tus fallas, que te ama tanto que dio la vida por ti (Jesús). Y que para Dios tu valor sobrepasa al de las joyas más preciosas. Reconoce tu valor y fortalece tu autoestima, pon todo tu empeño y te aseguro que vas a estar bien.

5 tips para organizar (y disfrutar) tu boda sin morir en el intento

Me casé hace unos 4 años. Duré 1 año organizando mi boda y, sin duda, disfruté tanto el proceso como el evento. Por supuesto, en todo ese viaje aprendí ciertas cosas que me gustaría compartir con ustedes. Decisiones que definitivamente fueron las mejores, y otras que no tanto:

  1. No invites a todos los que conoces, invita a tus verdaderos amigos

A veces nos imaginamos una boda estilo Kardashian, llena de lujos y un público que está anonadado viendo todo lo que acontece. Queremos ver ese montón de gente y decirle implícitamente “¡Jah! Triunfé”. Perdemos el verdadero significado de este acto. Olvidamos que lo que significativo es decir ante Dios y ante las personas que realmente amas que asumes un compromiso de amor con tu compañero de vida.

Solo tus amigos reales van a apreciar y valorar ese momento. Las personas que solo te conocen y no son tus verdaderos amigos, pueden resultar en los más expertos críticos de canal E! y no queremos eso.

 

  1. Ten un comité organizativo externo

Contrata un equipo de protocolo ajeno a tu círculo de amistades. Tus amigas van a querer ayudarte, pero NO te recomiendo dejar la organización en manos de ellas. Son tus amigas, y están en una fiesta, TU fiesta, van a querer disfrutar del evento y, créeme, se les van a olvidar, aunque no sean sus intenciones, detalles que para ti son de suma importancia. Toda la organización que planearon puede irse al retrete bastante rápido. En cambio, para el equipo de protocolo este es su único objetivo y trabajo en el día, por lo que sería bastante difícil que algo de lo planificado salga mal.

 

  1. Ahorra: Haz una lista de las cosas que puedas hacer tú misma junto a tu grupo de amigas

Hay muchas cosas que puedes hacer tú misma con tu familia o amigas, solo necesitarás de ideas de Pinterest, tiempo y materiales. Detalles como las invitaciones, centros de mesa, arreglos, cajitas para los anillos y arras, photobooth, bouquet, entre otros, perfectamente puedes hacerlos tú misma y ahorrarte mucho dinero para dejarlo en cosas que te importen más como viaje de luna de miel, alquiler o compra del vestido perfecto, fotógrafo de boda que, por cierto, me lleva al siguiente punto.

 

  1. Contrata un buen fotógrafo

A veces, solemos pensar que esta figura no es tan importante, los invitados, amigos y cualquiera del evento puede tomar fotos. Sí, obviamente cualquier puede tomar fotos, pero, créeme cuando te digo que vas a querer recuerdos espectaculares de tu boda. Vas a querer hacer retratos, tal vez imprimir algunas fotos, hacer #TBT’s en Instagram y cómo cuesta si no tienes fotos perfectas si no solo intentos de fotografías con baja resolución, mala iluminación y mal encuadre.

 

  1. Disfruta el momento

Por más de que tengas mucho tiempo preparando un cronograma, organización, protocolo, actividades etc, y que creas que todo está fríamente calculado siempre puede ocurrir alguna eventualidad, algo puede salirse de orden. Si eso pasa, por favor ¡que no te afecte! Sé que siempre queremos que todo sea perfecto, pero ten en mente que más importante que el cronograma, que un adorno o que una actividad es el momento. Ese momento que no se va a volver a repetir; es único, vívelo, disfrútalo al máximo y que te resbalen todos los detalles que pudieron salir mal, al fin y al cabo, lo más importante es que estás rodeada de tus personas favoritos, del amor de Dios y de tu alma gemela. Es eso lo que debes celebrar.

Consecuencias de mantener una relación tóxica y no salir a tiempo

Tal como hablamos en la primera parte de este artículo, es posible que en tu relación existan ciertas actitudes o situaciones que te hacen dudar sobre continuar avanzando. Si es así, lo más probable es que te hayas enfrentado a la señal de retorno;  si aún no lo lees, te invito a que descubras de qué se trata. Allí te comparto seis señales con las que puedes identificar si tienes que tomar acciones respecto a tu relación.

Comencemos. tú me dirás: “Ok, Keila. Te entiendo; tengo que salir de esta relación porque veo la señal de retorno, pero ¿qué hay si no salgo de aquí?, ¿qué pasa si no puedo lograr decidir terminar con esta relación?”.

Esta vez quiero compartir contigo algunas de las consecuencias de no hacer caso a las señales de retorno y seguir en una relación que contiene violencia.  Sí, violencia parece una palabra fuerte, pero no puedo llamarlo de otra forma.  La manipulación constante, mantener el control abusivo de la relación, el menosprecio a tus emociones, la disminución de tu vida a un rol de “esposa o novia”, entre otras actitudes, es violencia; quizá un violencia encubierta, pero violencia al fin y al cabo porque te daña, te hiere, te estanca, te produce miedo y desesperanza.

Consecuencias de mantener una relación tóxica:

Escucha este audio si no te gusta mucho leer:

Comencemos entonces, estas son solo algunas de las cosas que pudieras experimentar al mantener una relación que no forma parte de lo que Dios planeó para ti y te hace daño.

  1. Baja autoestima: Las constantes frases que te disminuyen, esas que intentan transformarte en una persona que no eres, y las peticiones de que cambies ciertos rasgos de tu personalidad sin mayor fundamento más que un “es que me gustas más así”, comienzan a generar en tu mente un cambio, una influencia tal, que comienzas a perder la posibilidad de decidir hacer algo por ti, porque simplemente te gusta. Ahora solo piensas ¿le gustará a él?, y dices: “mejor cambiaré para que no se enoje”. Conozco adolescentes que les envían fotos a sus novios para que él apruebe su oufit para poder salir de casa. En este punto, la inseguridad, llega a un extremo que comienza a ser dañino, llevándote a olvidarte de ti misma. Yo entiendo que quieras agradar a tu novio, pero la motivación debe ser la correcta y no actuar bajo el miedo a su reacción o a la constante amenaza de que te dejará si no haces lo que él quiere.
  1. Pérdida de tiempo: Siempre intento recordarme a mí misma que cada vez que insisto en algo que no está dentro del plan de Dios para mi vida, aunque sea maravilloso a mis ojos, retraso automáticamente lo que Dios me quiere entregar. Mientras tú sostienes aquella relación, no importando el dolor, la inseguridad y el miedo, hay un plan de AMOR que espera por ti. Mientras tus heridas comienzan a ser más y más  profundas y la violencia llega cada vez a niveles más altos, hay una historia de AMOR real que espera por ti. Aunque parezca un cliché, lo cierto es que no podrás recibir algo nuevo (sano, puro y real) si no tomas valentía y entregas aquello que hoy te está dañando, así que ¡no esperes más!
  1. Conformismo: Mientras más te empeñas en cubrir aquellas malas reacciones de las cuales ni siquiera puedes hablar y mucho menos discutir, comienza tu mente a recibir pensamientos como: “ya no hay salida”, “es lo único que a estas alturas de la vida puedo tener”, “le he fallado a Dios, por lo tanto él no debe tener nada mejor para mí”, “esto es lo que me merezco por mi pasado”, “¡esto es lo que me tocó!”, “se me acabó el tiempo para esperar”; y así caes en el conformismo, ese que te paraliza y limita. No creas esos pensamientos que vienen a ti; no tienes que bajar tus estándares y conformarte hasta el punto de postergar y rechazar el futuro que Dios planeó para ti, por una relación que en tu corazón sabes que no es lo que Dios te quiere dar. Necesitas esforzarte, ser valiente y soltar; ya el final de la historia está asegurado.
  1. Arrepentimiento seguro:  ¿Te imaginas pasar una vida arrepentida de corazón por haber decidido continuar con una relación que empezó mal y continuó mal? Conozco personas que, pasados los años, siguen sufriendo en silencio porque no logran reconocer que se apresuraron, que no tomaron buenas decisiones y a pesar de sus ganas de seguir, continuar y aceptar las consecuencias de las mismas, en un espacio de su corazón siempre estará aquel sentimiento de arrepentimiento. ¿Qué pasaría si después de algunos años, pudieras ver  todo lo que te perdiste, aquello que no alcanzaste y que no disfrutaste por una mala decisión?

Si estás leyendo esto y pudiste ver reflejada tu relación aquí, déjame decirte que aún estas a tiempo, ¡no esperes más!

Algunos consejos:

  1. Antes de hacer cualquier cosa, pídele ayuda a Dios. Dile con tus palabras que tienes miedo, que no sabes cómo hacerlo, pídele que te ayude, que irrumpa en tu vida de alguna manera y te salve. Él sin duda lo hará por ti; estoy segura de que te dará la valentía, pero también la ocasión de decidirte una vez más a salir del círculo en el que estás.
  2. Cuéntaselo a alguien de confianza para que te apoye y puedas sentirte acompañada en este proceso; pídele que no te juzgue y que te escuche. Eso es suficiente.
  3. Si lograste decidir, trabaja en recuperar lo que has perdido. Me refiero a tus hobbies, escuchar tu grupo musical favorito (aunque sea “inmaduro”), ponerte esa ropa que te encantaba, salir con tus amigas, disfrutar con tu familia, pero sobre todo, volver a tu relación con Dios.

Los planes que Dios tiene para ti son los mejores, no los cambies por alguien que te prometa el cielo y la luna, pero que con sus acciones evidencia que no está preparado para amarte.

¿Como sé si debo salir de una relación? Parte I

Este 2018 me propuse obtener mi licencia de conducir. Por lo tanto, he reflexionado sobre todo lo que significa conducir un vehículo, como en la gran responsabilidad que conlleva, pero también en la cantidad de reglas de tránsito ante las que debo estar atenta. Pensando en todo esto  me di cuenta que hay cierta similitud entre las relaciones que podemos construir y las carreteras o caminos a lo largo de los cuales conducimos.

¿Cómo así? Bueno, encontré que las similitudes son muchas, empezando porque cuando nos enfrentamos a un camino y a una relación, el factor de lo desconocido y de la incertidumbre son protagonistas. También, existe mucha información que sale a relucir y que servirá de base para las decisiones que tendremos que tomar. Me di cuenta que hay viajes en donde planificas la ruta y otros que simplemente suceden sin premeditación; así como a veces nos topamos con situaciones en el camino que son muy agradables, mientras que otras veces quisiéramos no haber tomado jamás ese camino.

En fin,  hoy me quiero detener sólo en una similitud, esa que tiene que ver con la señalización del camino. Para ser más específica, me quiero enfocar en la gran señal de retorno, una que aparece también en la carretera de las relaciones.

¿Cómo sé si debo salir de una relación?

Si no te gusta leer demasiado, escucha el audio para continuar:

 

Si vas atenta al camino te darás cuenta que la señal de retorno no aparece de una vez, hay varias señales que te avisan su cercanía; las que dicen que a 300 metros, a 200 metros, o a 100 metros viene aquella posibilidad de salir del camino. No sé cómo será en tu país, pero aquí, en Chile, si verdaderamente necesitas salir de la autopista y no tomas aquella salida, tendrás de recorrer incluso varios kilómetros antes de tener una nueva posibilidad de retornar.

Lo mismo pasa en las relaciones en general, sobre todo en las amorosas. Si te das cuenta, las mujeres tenemos una gran capacidad de acumular ilusiones; no es desconocido que poseemos también un pensamiento mágico que muchas veces no nos deja ver las cosas como son en realidad. Nos dejamos llevar por nuestros sentimientos, le damos espacio a que la ilusión gobierne nuestras decisiones y esto tiene varias razones. A veces no tenemos la seguridad y la autoestima necesaria para salir de una relación a tiempo o para pensar claramente y decir: “esta situación no está bien, prefiero salir de esta relación antes de tener algo que lamentar”. El miedo a no poder volver a construir una relación nos hace aferrarnos a lo que en ese momento tenemos y a no abandonar el camino a la hora cierta.

Pero ¡basta de teoría!, te presentaré algunos conceptos que te pueden servir para identificar si aquella señal de retorno ya apareció y no la quisiste ver, o bien, si apareció y aún estás a tiempo de tomarla para salir de una relación tóxica.

No hay una paz plena:

Nuestro corazón y mente SABEN cuándo existen situaciones “extrañas” que no suman a la armonía de una relación, sino que te traen inseguridad y te llevan a dudar, aunque sea por unos minutos, cuando ocurren. Por ejemplo: Esas actitudes y frases que aparecen de vez en cuando en tu relación y sabes que no están bien, pero las justificas diciendo algo tipo: “no creo que lo haya dicho con esa intención”, “quizá no pensó lo que dijo”, “se debe haber equivocado”, “yo sé que va a cambiar”, “tiene tantas cosas buenas, que esta no significa nada”. Si ya has dicho más de una vez alguna de estas frases ante una o más actitudes, debes pensar y prestar atención a la señal porque puede significar que debas salir de una relación tóxica.

Falta de honestidad:

Es fundamental que cuando re-pienses esta situación, seas completamente honesta contigo misma. Las mujeres tenemos una capacidad sobrenatural de convencernos de una situación mientras que la realidad grita lo contrario; podemos lograr crear una realidad paralela en nuestra mente que acomode la situación para que no se vea tan nociva y podamos seguir soportándola. Pero no, DEBES ser valiente y no guardar o disfrazar los sentimientos de inseguridad o miedo por “mantener” una relación amorosa. Si reconoces que tu mente se esfuerza por modificar lo que realmente pasó, la señal de retorno está apareciendo.

Modificas tu relato:

Haz esta prueba, cuenta una de esas situaciones “extrañas” que llevas un tiempo justificando a una de tus amigas, puede ser a las más cercana. Examina cómo logras relatar aquella situación; si encubres o modificas el relato “para que no suene tan feo”, quiere decir que efectivamente algo anda mal. Puede que sea necesario que analices y seas honesta contigo mismo para ver si te enfrentas a una situación en la que debes salir de una relación dañina.

No escuchas:

No me cabe duda que si estás pasando por esta situación, hay personas cercanas –e incluso, lejanas– que te han dicho cosas como: “mmm… no sé por qué no me parece”, “yo creo que él no es para ti”, “¿no te das cuenta de cómo es?”, “es preferible que salgas de allí”. Lamentablemente, cuando estamos en esta situación, el pensamiento mágico se une a la testarudez y no logramos abrir nuestros oídos para escuchar a las personas que están a nuestro alrededor, aquellas que ven la realidad desde otra perspectiva. No te digo que te dejes guiar solamente por lo que otros dicen, pero sí DEBES escuchar aquellas frases que son las señales previas que te avisan del retorno; sobre todo si es más de una persona y una de ellas te ama y quiere lo mejor para ti.

Evitas enfrentar:

Con el tiempo he aprendido que DEBEMOS enfrentar las situaciones “incómodas”, huir de ellas solamente retrasa el avance de las relaciones y la confianza. Si tienes miedo de hablarlo, algo anda mal. Si enfrentas esta situación y obtienes una negativa, ¡ya tienes tu respuesta!, la señal está ahí… Si enfrentas y te encuentras con una minimización del problema o una desvalorización de tus sentimientos, ¡tienes tu respuesta! Si ya lo intentaste varias veces y no obtienes cambios, no esperes más; debes tomar una decisión y salir de una relación que no te trae nada bueno.

Te cuesta confiar:

Muchas veces, evitamos los puntos anteriores por miedo a perder aquello que amamos, aquello que quizá llegó en un momento inesperado, aquello que quizá ha sido la primera experiencia en donde involucramos nuestros sentimientos o simplemente aquello donde llevas tanto tiempo que parece imposible ver una salida.  Hoy te quiero recordar que los planes que Dios tiene para ti son buenos, por lo tanto, en el corazón de Dios no existe la posibilidad de que Él nos entregue a un hombre que nos dañe, que nos menosprecie o que quiera utilizarnos para cubrir un área de su vida.

La confianza en Dios implica renunciar a lo que nosotras creemos que estará bien para confiar en que Él tiene lo mejor.

Si hasta este momento has podido ver tu relación en alguna de estas frases, espero con todo mi corazón que puedas tomar valentía y comenzar a pensar acerca de tu relación. En segundo lugar, espero que no ignores esta señal que está apareciendo frente a ti; esta puede ser la oportunidad para salir a tiempo de una historia que no va por buen camino. Pero si aún dudas, te quiero invitar a que estés atenta a la parte II de este artículo, donde te compartiré algunas de las consecuencias que podrías enfrentar si ignoras la señal de retorno, o que quizá estés enfrentando hoy, porque no has podido salir de una relación que te mantiene atada.

“Si estás enamorado, ¡no te cases!”, el video que arrasa en redes sociales

“No es suficiente el sentimiento, se necesita ‘algo’ más”, con estas afirmaciones la página soyamante.org explica que el “enamoramiento es necesario, pero no suficiente”. El video Si estás enamorado, ¡No te cases! es solo muestra que en esa etapa de la pareja aún no es el tiempo.

En el video se encuentras tres matrimonios de distintas décadas, quienes definen el amor de forma similar y destacan que deben tomar esta decisión “cuando ya no quieras regalarle la luna, sino ir juntos por ella”.

Amantes son los que se aman

La iniciativa soyamante.org nació en febrero de 2014 con el objetivo de favorecer conversaciones, reflexiones y decisiones en los jóvenes para que sus relaciones románticas sean una búsqueda auténtica de ese amor que llena de verdad, que les lleve a la felicidad y que les convierta en auténticos amantes.

“Si estás enamorado, ¡No te cases!”

¿Amigos que se atraen o amigos con derecho? Riesgos de cruzar la línea mientras se conocen

Este post es un compendio de las lecciones de Dios detrás de cada fracaso emocional, producto de algunas experiencias personales y otros tantas de mujeres cercanas; lecciones que nacieron en medio de interminables conversaciones por teléfono, llantos desconsolados y confesiones de medianoche. Aunque fueron muchas las malas decisiones y los errores recurrentes en el campo de las relaciones, al final todas coincidimos en la enseñanza que cada experiencia dejó a su pasó y encontramos que las penas pasadas ayudaron a recordarnos porqué es conveniente respetar ciertos límites cuando se sale con un chico.

El primer error que la mayoría comete ante la posibilidad de establecer una relación es preocuparse más por conocer a la persona “como pareja” –considerándolo un paso imprescindible para garantizar el éxito de la misma–, en vez de ocuparse primero en conocer a su prospecto de pareja como persona. Este comportamiento responde a un concepto que la sociedad nos inculca, sin embargo, la Biblia enfatiza que los principios establecidos por Dios no se amoldan al pensamiento actual.

Las relaciones informales están a la orden del día y lamentablemente la iglesia no escapa de esta realidad. El término “amigos con propósito” se ha vuelto, en la mayoría de los casos, un eufemismo de los “con derecho” y parte de la responsabilidad recae sobre nosotras, las mujeres. Pero antes de entrar en materia, vayamos por partes.

Durante el cortejo…

En cuanto al tema, existen dos cosas que nos caracterizan como mujeres: lo vulnerable que podemos ser ante nuestras emociones y lo auditivas que somos. Por esa razón es que nos derretimos cuando un hombre se muestra atento y nos dice cosas que terminan por robarnos el aliento. Sin embargo, los hombres y las mujeres funcionamos un tanto distinto.

Aunque ambos géneros se convierten en un cúmulo de hormonas y emociones andante durante el coqueteo, cada cual reacciona de formas diferentes. Así como nosotras solemos inclinarnos hacia lo auditivo, el hombre es más propenso a estímulos físicos y visuales. Por esa razón, su naturaleza es inclinarse a buscar respuestas más tangibles; por eso la cercanía, las miradas profundas, esas manos que premeditadamente te encuentran o las indirectas pícaras que en ocasiones se escapan…

A pesar de ello, aclaremos algo: que un hombre sea cristiano no implica que sus hormonas funcionen diferente. Aquí es donde, como mujeres, solemos cometer el primer error.

Compartir la fe no es excusa para bajar tu guardia, ¿o es que acaso la santidad es algo que se deja al cuido de otro? Con esto me refiero a que por muy “de Dios” que sea un chico, tu deber es mantener esos límites que te corresponde establecer –esto aplica tanto para conductas como conversaciones–, primero por amor a Dios, luego por amor a ti y después por amor a él; sin relajarte al respecto ni dar por sentado que, por ser cristiano, él siempre respetará los limites. Aunque es el deber ser; amiga, ¡la tentación es real!

En este punto quizás pienses: «¡Nada que ver conmigo!, nosotros primero estamos orando»… Y eso está bien, pero déjame decirte que cuando una chica se siente atraída por un chico y el sentimiento es mutuo, ceder terreno es más común de lo que piensas; así se van colando los abrazos prolongados, la cercanía al sentarse juntos, las caricias aparentemente inocentes, los besitos de despedida que cada vez se acercan más a los labios, el beso furtivo, las conversaciones más íntimas o reveladoras… y todo esto pasa mientras «siguen orando». ¡Ni hablar de la intimidad sexual!, porque sí, también pasa.

Respetar los límites físicos tampoco se trata de ser mojigata. La razón de esto es simple y lógica: si sabes que cada día te involucras más con cada conversación y gesto, entonces ¿qué te hace pensar que puedes dar pie a lo físico sin involucrar tu corazón?

Puede que sean amigos, que estén saliendo y conociéndose, que la atracción sea innegable y que él se muestre comprometido al 100 por ciento. Lo cierto es que desde el primer momento que te permitas dar paso a lo físico, entrarás en ese peligroso limbo en el que dejan de ser amigos, pero sin llegar a consolidar un noviazgo o compromiso mutuo expreso –aunque sus palabras o tu corazón aseguren lo contrario–, porque sí, eso de ser una “amiga con derechos” no se limita sólo al sexo.

Tan sólo piénsalo: si consolidar una amistad genuina y duradera requiere mucho más que un par de meses y salidas, ¿qué te hace pensar que la ecuación es diferente para una relación duradera, exitosa y que Dios aprueba?

Si de constante se encuentran diciéndole a los demás «sólo somos amigos», seguro es porque se comportan como si fueran algo más… Los verdaderos amigos no se besan, no se la mantienen abrazados, no caminan de la mano ni se acarician, tampoco tienen sexo. Si algo de esto pasó con tu crush mientras salían y se conocían, lo mejor es ser sensata, reconocer que entraste en la zona de los “con derecho” y hacer algo al respecto, porque nada bueno crece ahí.

Aclarado el punto, puede que digas: «es que ya casi somos novios, sólo esperamos hablar con nuestras familias y/o pastores». Si este es tu caso, te invito a que te respondas lo siguiente: ¿y si la relación no se consolida? ¿Si no llega el respaldo de Dios o simplemente no es tiempo para relaciones? Es entonces cuando tomar distancia –si lo logran– se siente morir, pues, cruzar los límites físicos por lo general conlleva a la dependencia emocional.

Por cruzar esos pequeños límites aparentemente inofensivos es que muchas veces terminamos desilusionadas o heridas, sin entender que, en parte, nosotras mismas somos responsables del daño que sufrimos; todo porque en un momento de ilusión permitimos que todas esas experiencias, detalles y palabras bonitas nublaran nuestro juicio y cediéramos terreno antes de tiempo, endosando el corazón a quien se dejó guiar por el enamoramiento y quizás hoy, después de hablarte de amor y prometerte un futuro juntos, está enamorando a otra chica…

Entonces, ¿qué hacer?

La mejor manera para conocer a alguien a fin de establecer una relación de noviazgo exitosa no es hacerlo “como pareja” antes, a modo de prueba; sino aplicar una bien jugada carta de la amistad; esta promueve el estímulo espiritual, intelectual y emocional porque lo físico no tiene cabida. Además, aunada a la oración te ayudará a conocer el corazón, la madurez y la condición espiritual de la otra persona.

Amiga, no subestimes el poder de preservar los límites con un chico al entrar voluntariamente en un margen de error del cual Dios te advierte. Hazlo por ti, por lo que deseas y por lo que sabes que mereces. ¡Apuesta mejor por una amistad sincera!, así evitarás endosar tu corazón y si luego te enamoras, lo estarás haciendo de tu mejor amigo, no de un desconocido que te pretende. Quien te ame de verdad no sólo lo sabrá respetar, permanecerá a tu lado y te dará un lugar digno en su vida, sino que aprenderá a valorar la entereza que tienes para preservarte fiel y por amor a tus convicciones. Recuerda que sólo tú puedes establecer los límites para no dar pie a arrebatos hormonales a fin de evitar tropiezos y experiencias dolorosas que luego acaben por frustrar lo que pudo ser una hermosa relación.

Cuando en una relación de pareja eres tú quien no se ama a sí misma

amor

Sabemos que las relaciones de pareja requieren un esfuerzo de cada una de las partes pero, ¿qué sucede cuando sólo eres tú quien se esfuerza en la parte afectiva?

Hace unas semanas, compartiendo con amigos y familia en la playa, noté algo en uno de los chicos que nos acompañaba; él había pasado un buen rato conversando con mi familia, y le pregunté por su novia y si aún estaban juntos. Resulta que ella estaba sentada a unos pasos de donde estábamos nosotros, y aunque sabíamos que él tenía novia, no la conocíamos físicamente. Me sorprendió el hecho de que él no la presentara o la hiciera participe de la conversación y del buen rato que estábamos pasando.

De expertos que tratan el tema de la soltería, he leído que algunas de las razones para este tipo de comportamientos pueden ser las siguientes:

  • Él se avergüenza de ti.
  • La relación no es tan seria como para introducirte en su círculo.
  • Solo está pasando el rato.
  • No siente que lo representas.

Las razones antes mencionadas pueden resultar obvias cuando son vistas desde afuera de la relación, pero ¿qué pasa en el corazón de una mujer para que se conforme de esta manera? (OJO, recordemos que humillación y sumisión no es lo mismo). Dios no te dará migajas, te dará una pareja que será un complemento para ti, no estarás ni por debajo, ni por encima de esa persona, y nunca se avergonzará de ti.

Tómate tu tiempo

No importa qué tan buen partido parezca tu enamorado, primero conócelo, sean amigos, obsérvalo como hijo, cómo comparte con la gente que ama y sus valores; no solo veas lo físico o lo económico.

Ámate primero

La biblia nos insta a amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos, de modo que queda implícito que antes de amar, debemos saber amarnos. Si te amas lo suficiente optarás por estar en el lugar que mereces, no respecto a poder o vanidad, sino como ser humano y creación de Dios.

Fortalece tu carácter

La mayoría de las veces, las mujeres de carácter débil son las que terminan siendo humilladas, maltratadas y delegadas a un segundo plano en la relación. Por esa razón define tu carácter, ora al respecto, pídele ayuda a Dios, desarrolla tus mejores cualidades, entendiendo siempre que siendo hija de Dios y con su dirección puedes volar tan alto como puedas, y no necesitarás estar bajo la sombra de un hombre u otra persona.

Ámate primero, para que así puedas amar y ser amada.

La principal cualidad que deberías considerar en tu futuro novio

Escoger a una pareja para establecer una relación de noviazgo con miras a un futuro matrimonio que verdaderamente funcione y sea “para toda la vida”, no es tarea fácil. Y es que no puede ser cualquier persona, o al menos no deberías conformarte con el primer candidato que se te presente solo porque sí.

Para que esa relación de noviazgo funcione a largo plazo, la pareja no debe escogerse basándose en criterios triviales o emociones del momento, más bien debe hacerse de forma intencional y tomando en cuenta cualidades que sean verdaderamente relevantes para el futuro, tales como el carácter, las metas y sueños a futuro, las prioridades en la vida, entre otras. Sin embargo, existe una cualidad esencial que debería estar en las listas de exigencias de todas las mujeres solteras, y que lamentablemente pocas toman en cuenta al momento de elegir al hombre con quién habrán de compartir su vida.

En el siguiente vídeo, les hablo de una forma más clara lo que les quiero decir ¡no se lo pierdan!

En búsqueda de la pareja adecuada: ¿”Bueno” es suficiente?

¿Cuántas veces hemos escuchado a amigas (o incluso a nosotras mismas) hablar sobre su pareja y decir cosas tales como:

–“Él es muy celoso, pero es porque me quiere”.

–“Él a veces me grita, pero es porque está irritado, no es así siempre, en realidad es muy romántico”.

–“Él a veces me hace sentir mal con lo que me dice, pero es que tiene razón porque él tiene experiencias que yo no”.

–“Pobrecito, él pasó por malas rachas en sus relaciones anteriores, por eso es así”.

…Y otras frases que excusan un comportamiento inadecuado, o en casos menos difíciles: una explicación de los atributos buenos que pretendemos compensen los que no nos gustan para nada.

Sí, esto es muy común, y lo que he visto en varios casos que conozco (incluyéndome), y es que nos aferramos al partido del momento porque no nos dimos el tiempo de conocernos a nosotras mismas y luego a ellos (sí, en ese orden).

Una vez conversando con un pastor muy querido sobre matrimonios de mujeres muy cercanas que se unieron a hombres “buenos”, yo estaba explicándole los atributos que encontraba en ellos, aunque no eran *inserte expectativa aquí*. Él me hizo la siguiente pregunta: –“Te entiendo, pero dime, ¿”Bueno” es suficiente?”.

Analizando el contexto que estaba explicando y la excusa que estaba dando, mi respuesta fue –“NO, no es suficiente”, al menos no lo es para mí. Y básicamente todo tiene que ver con NECESIDADES y EXPECTATIVAS; aunque estas se parezcan, son dos cosas MUY DISTINTAS. Te explico un poquito de esto a continuación:

Tus necesidades

Las necesidades tienen que ver contigo, con lo que requieres para sentirte bien, satisfecha y plena. En el ámbito amoroso serían aquellas características necesarias en tu media naranja para que “la cosa funcione”. El conocer estas cosas, viene de un proceso de introspección y autoconocimiento. ¿No sabes cómo hacerlo? Te invito comenzar haciéndote las siguientes preguntas:

  •  ¿Cuáles son mis valores? ¿Qué es lo más importante para mí?
  • ¿Qué atributos debe tener la persona con la que me case? (Personalidad, familia, carácter, forma de relacionarse, posición laboral, visión, entre otros aspectos afines).
  • ¿Qué características NO puede tener la persona con la que me case?
  • Haz una lista de las razones por las que cada relación que has tenido ha terminado. ¿Cuáles fueron las cosas que no soportabas de esa persona?

Tus expectativas

Las expectativas tienen que ver con lo que esperas que suceda. En el ámbito amoroso serían aquellas acciones o reacciones que esperas de tu media naranja en situaciones particulares.

¿Con qué debes tener cuidado?

Cuando hay características intrínsecas en la personalidad, carácter y valores de tu pareja que interfieren con la expectativa que tú tienes.

Te preguntarás: “¿cómo qué?” Aquí un ejemplo simple: Si tu expectativa es que tu pareja sea una persona que le dé importancia a las visitas familiares, pero estás con alguien que tiene años sin ver a sus padres, entonces debes ver que esto no forma parte de sus valores, y cuando no se muestre interesado a acompañarte a visitar a tu abuelita, esto no debería sorprenderte.

Conocer quién eres tú y qué no sería negociable que tenga y no tenga la pareja de tu vida, te permitirá enfocarte en descubrir si tu pareja potencial las tiene y así, tomar la decisión si continuar o no con las citas. Neil Clark Warren en su libro “Pareja de un día o de por vida” recomienda listar máximo 10 características (10 atributos necesarios y 10 negativas no negociables) y también expresa que en hasta tres citas puedes descubrir si deberías o no seguir saliendo con esa persona. Tu trabajo es identificar, descubrir y tomar la mejor decisión en ese tiempo.

Recuerda algo, tú no tienes la capacidad de cambiar a una persona, así tus intenciones sean muy buenas y seas una persona de gran influencia, no eres Dios. La otra persona debe pasar por su propio proceso de introspección y reconocimiento para tomar la iniciativa de cambiar un aspecto de sí mismo.

Por otra parte, cada característica o necesidad importante que negocies a la hora de escoger pareja, impactará potencialmente una relación a largo plazo, ya que en algún punto comenzarás a exigir de acuerdo a tus expectativas a una persona que no cumple con tus necesidades, o en caso contrario, tendrás que aceptarlo y aprender a no discutir por ello.

Regálate un tiempo de soltería, sana tu corazón de cualquier rastro del pasado que haya sembrado en ti amargura o resentimiento, luego conócete. Durante mi soltería no hay cosa que haya disfrutado más que conocerme, amarme, entender mi valor, conocer a otras personas, aprender a relacionarme correctamente y prepararme para la llegada de mi galán.

Reafirma tu valor, cuida tu corazón y disfruta el reconocer a ese hombre cuando lo veas llegar. Te puedo asegurar algo, será imperfecto… pero como mujer tú tienes la posibilidad de escoger no al perfecto, sino al mejor.

 

La fórmula para encontrar tu alma gemela

formula alma gemela

Te mentí, no existe una fórmula, ojalá existiera y tuviésemos esa seguridad al 100% cuando veamos a esa persona ideal, esa “alma gemela”, pero no. Sin embargo, sí existen ciertos tips que pueden ayudarte a elegir al chico correcto para ti, ese que será tu compañero de vida.

Pregúntate: ¿qué me gusta de él?

A ver, hay que ser objetivas, no se trata de que solo sea lindo, o de cómo te hace sentir; muchos quizás logren hacerte sentir “mariposas”, es normal cuando alguien te gusta, pero no porque te haga sentir “especial”, “atendida”, “cool”, “ains” etc, quiere decir que sea el amor de tu vida. Así que, pregúntate sacando todos los sentimientos y emociones por un momento: ¿Qué es lo que me atrae de él? ¿Qué nos hace compatibles? Analiza su forma de pensar, su forma de ver la vida, qué opina acerca de temas relevantes, cómo trata a las demás personas. En resumen, cuáles son esas características de su personalidad que te enamoran y que lo hacen ser único y perfecto para ti.

Esta práctica te ayudará mucho a esclarecer tus sentimientos sobre alguien y lograr descifrar, en buena medida, si es solo un “crush” o si es alguien con quien vale la pena pasar una vida.

Ajá, encontraste los defectos…

No hay por qué alarmarse, obviamente el pobre ser tiene defectos como cualquier humano. Lo único que tienes que preguntarte al respecto es: ¿soy capaz de tolerar esos defectos? No quiere decir que el chico sea una mala persona, simplemente es evaluar la compatibilidad. Si son defectos que, pensando en frío, sabes que no puedes aguantar, que te harán sentir mal, y que a la larga solo traerán problemas, es mejor volar lejos. Si lo toleras, ¡perfecto! Quiere decir que son muchas más las cosas buenas que te harán sentir feliz la gran parte de tu vida.

Conózcanse, sean AMIGOS

Muchas veces, cuando recién conocemos un chico y nos sentimos atraídas, y él confiesa sentir lo mismo, comenzamos una especie de relación sin siquiera haber sido amigos. ¿Por qué es tan importante ser amigos primero? Las actitudes se reflejan de manera mucho más espontáneas cuando se es un simple amigo, cuando no estás tratando de gustarle a la otra persona.  Cuando están en plan de coqueteo o de relación pseudoromántica, aunque no lo quieras, siempre está esa necesidad de ponerte una careta y tratar de ser la persona más cool y atractiva del mundo, por lo que muchas veces, escondemos nuestro verdadero yo, y después, al tener una relación más seria, poco a poco, se van a ir viendo esas maneras de ser que quizás, choquen por completo con lo que se mostró en un inicio. Así que, por eso, ¡sean amigos!

Conoce a sus amigos, a su familia

No es suficiente hablar con él todas las noches, es necesario, pero no suficiente. Él te puede decir mil maravillas de él mismo. Que ganó un premio nobel, que es profesional en X cosa, que le encantan los animales, que es vegetariano y etc. PERO son solo atributos que dice ÉL mismo de ÉL. Necesitamos gente que compruebe su historia y cada una de las cosas que dice. Así que hazte la mejor amiga de sus amigos y de su mamá, ellos son quienes te dirán todita la verdad y te describirán la forma de ser del prospecto.

Ora

Es una de las primeras cosas deberíamos hacer, pero es lo último que hacemos, cuando ya no hallamos cómo salir del enredo en el que nos metimos. Dios nos entiende, y sobre  todo, sabe cuál persona nos conviene y nos hará feliz. Por eso, pídele mucha dirección, y no tengas miedo de decir “si no es para mí, quítalo de mi camino” porque si así lo hace, es porque vendrá para ti el hombre que tanto soñaste.