Busca más que tu identidad; búscalo a Él

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¿Cómo encontrar mi identidad como mujer? Comenzaré por contarte mi propia historia…

Habiendo comenzado mi camino con Dios en plena adolescencia (14 años), ningún mensaje era más presente ni atractivo para mí que el de mi identidad en Cristo.

Para una niña como yo, con distorsiones de lo que debe ser una figura paterna, infinitas inseguridades, y cero popularidad con los jóvenes de mi edad, el concepto de ser amada, aceptada e importante para Jesús me impresionaba profundamente y me impulsaba a querer conocer más y más de qué decía Dios de mí. Y Él, con Su amor, me sanó y restauró.

Así, comenzaron a pasar los años y pese a que el mundo me decía que yo no era lo que Dios decía de mí, siempre encontré consuelo en la identidad que Dios definía para mí. Pero, a medida que fui volviéndome adulta, me di cuenta de que ni en los eventos para mujeres de las iglesias, ni en la comunidad cristiana, ni en los libros dirigidos a mujeres se abordaban muchos temas más allá de nuestra identidad (valor, belleza, rol como mujeres, etc.)

Hoy, quisiera compartir por qué pienso firmemente que como mujer estás llamada a profundizar en mucho, mucho más que tu identidad en Cristo.

No quisiera ser malentendida. Comprender, aceptar y abrazar nuestra identidad es clave para nuestro crecimiento en Jesús y para una vida sana emocional y espiritualmente. Si no sabemos quiénes somos en Él, naturalmente, tomaremos decisiones erradas creyendo en la identidad que el mundo y el enemigo han querido definir para nosotras.

Eres aceptada, amada, hermosa, pero eso no es lo único que eres.

Todo tu valor y llamado como creación Divina no está definido exclusivamente por ser mujer: Está definido por el precio que Jesús pagó por ti, y por el llamado que tenemos todos los redimidos, mujeres y hombres.

¿A dónde voy con esto? Cuando comencé a madurar en mi fe (¡me tardé mucho!) me di cuenta de que saberme amada y aceptada por Dios no estaba siendo información suficiente para encarar los retos de este mundo como cristiana.

Lo que comprendí al seguir a Jesús

Que implicaba más que saberme restaurada y perdonada (¡esto es increíble, lo sé!), sino que me llamaba a actuar al respecto: Seguir a Jesús implicaba negarme a mí misma, tomar mi cruz y seguirlo.

Pronto me empecé a preguntar “¿cómo negarme a mí misma y tomar mi cruz son compatibles con todas las cosas bonitas que me han enseñado por años?”. Comencé a darme cuenta de que sí, apropiarnos de nuestra verdadera identidad es clave, pero es el comienzo del camino. Es la base que nos impulsa a dar pasos para vivir como Cristo nos indicó.

Tu identidad en Su Palabra

Me doy más cuenta de que las mujeres necesitamos estudiar la Biblia a profundidad; hacer parte en actividades de la comunidad cristiana que aborden todos los aspectos relevantes de la sana doctrina cristiana y trabajar en tener una teología sólida.

¿Pienso que todas las mujeres deberían estudiar teología formalmente? Me encantaría, pero sé que no es ni el contexto ni está en las posibilidades de muchas. Pero como cristiana, sí estás llamada a crecer en el conocimiento de Cristo y todo lo que Él es, y para ello fuiste bendecida con toda clase de bendición espiritual (Efesios 1:3).

Limitarnos a aprender exclusivamente sobre nuestra identidad bíblica, conlleva dos riesgos importantes:

 

  • Debido a que somos naturalmente pecadoras, enfocarnos demasiado en quiénes somos puede llevarnos al egocentrismo fácil y sutilmente. Puede escucharse muy cristiano, pero poner la mirada en quien soy todo el tiempo nos conduce a quitarla de Jesús. Siempre se trata de Él y no de nosotras. Permanecer meditando en nuestras características positivas no es lo que da fruto. Es la permanencia en Jesús lo que lo hará (Juan 15:4-5).
  • La verdad bíblica nos enseña mucho más que pudiésemos estarnos perdiendo. Cómo enfrentar el sufrimiento, las situaciones inesperadas, la división en la Iglesia de Cristo, la evangelización, el discipulado, vivir una vida sobrenatural, prepararnos para los últimos tiempos y la era venidera…todas estas son verdades profundas y de necesario estudio y experiencia continuos. Como discípula de Jesús, estás llamada a entender y poner en práctica todas las instrucciones bíblicas en estos temas.
  • Puede sonar controversial, pero lo más importante de ti no es que seas mujer. Lo más importante de ti es que fuiste llamada para seguir a un Dios que, con gracia y amor, te pide que tomes Su cruz y le sigas. Ello no implica un sufrimiento continuo, pero no es un jardín de rosas. Muchas veces me preocupa que los mensajes enseñados a las mujeres continuamente en congresos, encuentros, libros y ahora, en las redes sociales, se enfoquen solo en lo suave y agradable de ser mujer.Esto termina siendo un simple alimento al ego y no un Evangelio completo, que tanto necesitamos para poder enfrentar los problemas de la vida y el llamado que se nos ha hecho.

Una relación íntima con Jesús y una teología sólida, basadas en la lectura y el estudio de la Biblia, te darán todo lo que necesitas y te harán sentir mucho más satisfecha que un recordatorio de tu belleza interior. No me malentiendas, eres amada, aceptada, hermosa y eso es relevante.

Pero eso no eres todo lo que eres: Eres una seguidora de Jesús

Estás llamada a glorificarlo en todas las áreas de tu vida, en la alegría y la tristeza, en el hogar o en una empresa. Te animo a ir más allá, más profundo en el conocimiento de un Dios que nos dejó Su palabra y Sus dones para predicarlo y glorificarlo.

Termino contándote esto: Ha sido en profundizar en la verdad de quién es Dios y en su carácter que me he encontrado más en paz con quien soy. Nunca he vivido tanta satisfacción personal como cuando dejé de enfocarme en mí para enfocarme en Él. Nunca antes había experimentado tanto amor propio que cuando experimenté Su amor incomparable por medio del estudio profundo de Su Palabra. Y eso está disponible para ti hoy.

Clara Bastidas @lavida_clara

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