Asume tu posición (Lo que aprendí del libro de Ester) II parte

mujer asume tu posición

En el post anterior hablaba sobre comenzar a asumir tu posición como mujer  e hija de Dios en este mundo, para ello usé la historia de la Reina Ester de la Biblia, quién confió en Dios y sabiamente ejecutó el plan que Él le asignó, vistiendose de valor y usando sus cualidades.

Ahora analicemos más a detalle esas cualidades que Ester usó, y que seguramente tú y yo también podemos usar:

1. Confianza en Dios

Si algo sabía Ester es que por sus medios no lograría nada, ya que según la ley si ella se presentaba delante del rey sin ser llamada podía morir, pero luego de recibir las palabras de Mardoqueo éstas le hicieron entender que ella no estaba a salvo aun siendo reina y que si ella no hacía nada, de todos modo Dios enviaría socorro de algún lugar y le cuestionó diciendo: Quien sabe si para esta hora haz llegado al reino? La hora de asumir su posición; la hora de poner en práctica el propósito de Dios en su vida.

Estamos llamadas a la acción, la vida está llena de decisiones, tenemos que ver cuidadosamente a nuestro alrededor, contemplar los pros y contra y buscar siempre la dirección de Dios en cada decisión que tomamos. Esther hizo eso precisamente buscar ayuda en Dios y soporte en su pueblo y quienes le rodeaban; hizo un llamado general a un ayuno, incluida ella (buscó la presencia de Dios) se humilló ante Dios y más adelante podemos ver de qué manera tan creativa y maravillosa Dios da la respuesta y salida perfecta a toda esta situación.

Y así como hizo Dios con Ester puede hacerlo en la vida de cada una de nosotras si nos entregamos a la voluntad de Dios, le creemos y buscamos su presencia.

2. Sabiduria

Si algo se hace notar en la historia de Ester es que no solo era bella y humilde, también era sabia e inteligente. A veces tenemos acceso a quien nos puede dar la mano, pero lamentablemente lo hacemos en el momento menos oportuno o de la manera menos indicada. Así que es importante antes de entrar en acción buscar el ambiente, tiempo o lugar adecuado para obtener la respuesta indicada. La vida de Ester no solo corría peligro por el edicto en contra de los Judíos, sino también porque si entraba a ver al rey sin ser llamada y este no estaba en disposición de recibirla ella podía morir, porque así lo determinaba la ley.

Inicialmente usó su sabiduría buscando ayuda en Dios y luego pasó a ver al rey quien por la gracia que Dios había puesto en ella fue recibida, pero ella no fue directamente de manera caprichosa a hacer su pedido, ella planeó una estrategia e inició solicitando la presencia del rey en un banquete al cual también estaría invitado Aman y el rey accedió a su solicitud, cuando este le pregunto nuevamente cuál era su pedido, ella nuevamente lo invitó a otro banquete; pienso que esto le ayudo a estar segura de la disposición del rey para darle lo que ella le pediría, ya que este en repetidas ocasiones le dijo: hasta la mitad del reino te daré. Esto pudo darle una idea de que tantas probabilidades tenía de recibir lo que demandaría al rey.

Ver la manera en que Ester se conduce en medio de toda esta difícil situación nos da una idea de cómo podemos nosotras asumir nuestra posición, nuestro rol, con sabiduría y confianza en Dios y siendo pacientes tomando en cuenta el entorno y los posibles escenarios al momento de actuar. Las mujeres solemos ser proactivas y algo efervescente y estas cualidades podrían actuar en nuestra contra, por lo tanto debemos procurar ser sabias y desarrollar cualidades que nos aporten y nos ayuden a tomar las mejores decisiones.

3. Valentía

Considero que en el mundo existen más mujeres valientes de las que se han dado a conocer y Ester es una de ellas, claro que la confianza en Dios nos reviste de valor y eso no lo podemos obviar. Cuando leo en la biblia la frase …y si perezco, que perezca! No me deja de asombrar y no deja de transmitirme ese valor, no importa cuántas veces lo lea me hace sentir que ese tipo de valor es el que necesito, y el que necesitamos muchas de nosotras, el poder decir, si tengo que dejarlo todo, sacrificar cosas, perder amigos; por asumir el rol para el cual he sido llamada así será porque si algo hay seguro es que la mejor recompensa viene de Dios y El se agrada de que hagamos su voluntad.

Posiblemente no recibamos la recompensa de nuestro esfuerzo en esta tierra, pero para ello tenemos la eternidad y eso debe bastar.

Muchas veces nos cuesta actuar por miedo no solo al que dirán, sino a lo que perderemos en el camino o tendremos que sacrificar. Pero si de algo estamos seguras es de que Dios a quien envía respalda y lo hemos visto por siglos. Dios no nos desampara, el permanece a nuestro lado siempre, sólo debemos vestirnos de valor, es difícil decir de corazón la frase y si perezco que perezca, pero es el tipo de valor que debemos aprender a desarrollar porque en Cristo todo lo podemos, pues El es nuestra fortaleza.

No trates de ocupar el lugar que no te corresponde

Algo que nunca, bajo ninguna circunstancia debemos hacer, es tratar de ocupar el lugar o ejecutar el rol que Dios le ha asignado a otra persona. Dios tiene un llamado especial para cada quien y puede que tengas las cualidades para desarrollar ciertas funciones, pero si no es a lo que Dios te ha llamado es mejor que te mantengas al margen hasta que Dios determine si te debes involucrar.

Pudimos ver como Aman se dejó llevar por la vanagloria y el amor al poder; cuando el rey le preguntó sobre qué hacer con el hombre a quien deseaba honrar, el ego no le permitió al menos indagar de quien se trataba, inmediatamente asumió que se trataba de él, se puso creativo y pidió lo mejor, el máximo honor, el mejor caballo, la corona del rey y todo cuanto se le ocurrió sólo por querer ocupar un lugar que no era el que le correspondía. Y suele pasarnos hoy en día, tal vez no de un modo tan directo, pero tratamos de ir ejecutando planes y desarrollando acciones que nos puedan llevar a ocupar el lugar que ya tienen otros, porque pensamos que tenemos lo necesario para estar ahí y el problema es que no nos conformamos con ser parte del cuerpo o del equipo, todos queremos ser cabeza y todos queremos ser líderes. Tal vez lo correcto sea cooperar con quien está en cierta posición porque al final ni siquiera necesitamos crédito, porque el crédito absoluto es de Dios, a quien le pertenecemos, quien nos creó y quien dirige nuestras vidas.

Así que vamos a orar a Dios para entregarle por completo todo nuestro ser, para que El nos de entendimiento y dirección sobre cual papel debemos desempeñar en la vida y en su obra. Que seamos llenas de su Espíritu Santo y que este nos ayude a discernir en cada decisión que tomamos. Vamos a confiar en Dios, a ser sabias y a llenarnos de valor como nos enseña Ester y a no tratar de imponernos en un lugar o posición que no nos corresponde, porque al final cada quien tendrá su recompensa, ya sea premio, ya sea castigo; nuestras acciones determinarán cual se nos otorgará y cual será nuestro destino final. Que la luz de Dios brille sobre nuestras vidas y nos ayude a asumir con fe y valor nuestra rol.

Escrito por Esther Herrera

Esther es oriunda de República Dominicana, madre soltera de un hermoso niño casi adolescente, le encanta escribir, escuchar música y el running. Es locutora y ha colaborado en espacios como: “La voz e Mahanaim” y “Conversando entre amigas”, también es líder de damas junto a otras valiosas mujeres.

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