Siete cosas que deberías hacer por amor ¡a ti misma!

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En Entaconadas nos hemos esforzado desde el principio por llevar un mensaje que consideramos importante: ¡Tú vales! Y vales mucho. Sin embargo, aunque muchas veces decimos que “conocemos nuestra valía”, realmente nuestras acciones dejan mucho que desear en cuanto a lo que el amor propio se refiere, ya que, por lo general, siempre estamos demasiado ocupadas para hacernos un cariñito, y siempre pensamos más en los demás que en nosotras mismas. Ésto nada tiene que ver con la vanidad o el egoísmo, Dios te ama y está bien ante Sus ojos que tú también te ames para que luego puedas proyectar ese amor en otros, se trata de un orden y equilibrio. Es por ello que he escrito este artículo, para recordarte que eres la hija de un Rey que, además, tiene una misión en este mundo, y que como tal debes cuidarte y respetarte con el propósito de honrar a Dios y cumplir tu llamado.

Tu corazón es un tesoro frágil, cuídalo:

La mujer es a menudo llamada vasija frágil, o asemejada al pétalo de una rosa, no porque sea menos valiente o menos valiosa para Dios, sino porque somos seres muy sentimentales y es fácil salir con el corazón roto. Dios depositó en nosotras esa sensibilidad y anhelo de amar y ser amadas. Es por esta razón que debemos ser muy cuidadosas al momento de relacionarnos, por tanto te aconsejo que procures elegir bien el circulo de personas íntimas que te rodea, no se trata de que te apartes de todo el mundo, simplemente debes tener cuidado de a quién revelas tu corazón.

Deja de compararte con otras personas:

Muchas veces somos víctimas de la comparación, una trampa más del enemigo para frenarnos, y a raíz de ésto terminamos siendo duras e injustas con nosotras mismas. Quiero que entiendas que compararte con otras personas te hiere y que no avanzarás si continúas haciéndolo. Los logros o méritos de otras personas son un motivo de alegría, y para nada debes medirte bajo la misma vara, pues, tú no vives las mismas circunstancias que ellas y Dios ha dado a cada persona talentos y dones distintos para que cada quién los cultive y de fruto, a su tiempo.

No seas tan dura contigo misma:

Debemos aceptar que, como seres humanos y mujeres que somos, no somos perfectas. Yo he fallado, sé que tú también lo has hecho y francamente, estoy segura de que lo seguiremos haciendo, pero mientras haya genuino arrepentimiento y ganas de seguir adelante, todo estará bien. Cuando nos comparamos con otros, o nos dejamos invadir por la culpa, estamos siendo duras e injustas con nosotras mismas y eso, nos resta amor. Lo mejor es siempre enfocarse en las cosas buenas, en los logros, avances y aprender de las fallas para no volverlas a cometer en el futuro.

Sé más prudente, por amor propio:

Una mujer sabia es una mujer prudente. La prudencia, según la RAE, significa tener templanza, cautela, moderación; aunque me gusta más el concepto de Google que la define como la “capacidad de pensar, ante ciertos acontecimientos o actividades, sobre los riesgos posibles que estos conllevan, y adecuar o modificar la conducta para no recibir o producir perjuicios innecesarios”. Por tanto, piensa antes de actuar, piensa en las consecuencias, no tomes decisiones a la ligera, ¿crees que publicar esa foto con poca ropa te va a edificar? ¿crees que acceder a tener relaciones sexuales prematrimoniales con tu novio no te traerá consecuencias a futuro?, ésto, por ponerte un ejemplo.

Cuida tu cuerpo por dentro:

Amarte más no solo implica cuidar tu corazón y tus emociones, también implica cuidar tu cuerpo como tal, la Biblia afirma que nuestro cuerpo es templo de Dios, y como tal es nuestra responsabilidad mantenerlo sano. En el artículo Por qué comer sano y cuidar tu cuerpo es otra forma de honrar a Dios les hablo más a fondo de éste tema. Sin embargo, acá quiero resaltar que cuando somos cuidadosas con nuestros cuerpos, gozamos de una constante salud que a su vez nos trae paz, buen humor y nos hace ser más productivas. Nada malo ,¿verdad?

Regálate el placer de lucir hermosa para ti:

Arréglate, ponte bella para ti. Sabemos que toda mujer es hermosa con o sin maquillaje, pero también sabemos que cuando nos arreglamos, nuestro humor mejora y nos sentimos más dispuestas a comernos el mundo. No importa si eres casada o soltera, la verdad es que no debes esperar a que un hombre aparezca en tu vida para buscar lucir hermosa, ¡arréglate para ti misma! Hazlo por amor propio, juega, diviértete, recuerda que ser mujer es seriamente divertido.

Sueña y deja que Dios exceda tus expectativas:

Tener una mente soñadora es tener esperanza, nos llena de energía y nos da ímpetu para seguir adelante, así que hazte el favor de no dejar de soñar, porque tus sueños son importantes para Dios. Cuando le somos fieles a Dios, entonces Él se encarga de sorprendernos, tal como dice el pasaje: Deléitate en El Señory Él te concederá los deseos de tu corazón”. 

 

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